Grecia tiene una salida, pero no para sus políticos

Este es un gráfico sobre la situación económica de Grecia que da que pensar. Se trata del déficit primario en las cuentas públicas del país, básicamente la diferencia entre ingresos y gastos sin contar con el pago de los intereses de la deuda. Hay varias consecuencias que se pueden sacar de esta evolución.

La primera tiene que ver con el pasado. La posición es relativamente buena antes del año 2000, aunque no debemos prestarle mucha atención. Todo el mundo da por hecho que los gobiernos griegos falsearon las estadísticas económicas sin pudor antes de entrar en el euro. Por mucho que se hayan corregido, no gozan de ninguna credibilidad. Alguien dirá que Italia, sobre todo, y España hicieron algo parecido. Desde luego, no al nivel de Grecia.

En los primeros ocho años, la línea fue acercándose a cero. Otro ejemplo de extrema negligencia económica. En la época en la que el dinero fluía a raudales, los gobiernos no se molestaron en mantener el superávit para hacer caja a la espera de que llegaran las vacas flacas.

Hay que repetirlo otra vez. A pesar de esas patéticas comparaciones de la economía de un Estado con la economía familiar (no procedentes de gente de a pie sin formación; es lo que decía el ministro irlandés de Hacienda de entonces), hay que gestionar las cuentas públicas de forma diferente. En épocas de prosperidad, el Estado no está obligado a asumir grandes responsabilidades de gasto porque la iniciativa privada ya tira lo suficiente de la economía. En épocas de crisis es cuando el Gobierno puede verse obligado a aumentar el gasto público si se deprimen el consumo y la inversión privadas. Eso en el caso de que tenga dinero para hacerlo.

[Recuerdo que hace unos años había gente de izquierdas en España que sostenía que el Estado no puede tener nunca superávit porque si le sobra el dinero, siempre habrá algo en lo que gastarlo, educación, sanidad, infraestructuras... Sin comentarios. Curiosamente, hay gente de derechas que viene a opinar lo mismo, en especial en EEUU. Si hay superávit, es porque el Gobierno ha recaudado demasiado vía impuestos, y por tanto es imprescindible devolver parte de él a través de reducción de la presión fiscal. Otra vez, sin comentarios.]

A partir del 2008, se produce el hundimiento que alcanza niveles pavorosos en 2010, pero podemos ver que a partir de entonces el recorte del gasto público reduce ese déficit de forma significativa. Toda la verdad oficial que el Gobierno y los medios de comunicación alemanes infiltran en la mente de sus austeros ciudadanos no se corresponde con la realidad. Los griegos, que nunca ha sido unos maestros de las cuentas claras, han hecho una parte muy importante de eso que se llama “sus deberes”.

El déficit primario se redujo a una cota muy cercana a los 1.000 millones de euros. Quiero suponer que la mayor parte de la diferencia se enjugó gracias al recorte de gasto y al aumento del IVA.

Pero esa cura a base de dosis máximas de aceite de ricino no es sostenible. Los datos de ingresos fiscales de enero lo demuestran. Se esperaba un incremento del 7% y se encontraron con un descenso del 8,9%. La economía está hundida, nadie consume y eso, como era de esperar, ha incidido en la caída de los ingresos del IVA. En enero se recaudó mucho menos que en enero de 2011, cuando la situación no era precisamente alentadora.

Se destruyen más empresas que las que se crean, y estas últimas en su mayoría sólo dan empleo a su creador porque las han puesto en marcha autónomos. La caída de la producción industrial es otro factor revelador.

¿Qué significa la evolución del déficit primario? El Financial Times, en un editorial del pasado viernes, reconocía en primer lugar la magnitud del “radical esfuerzo de austeridad” con el descenso de ocho puntos en el déficit primario entre 2009 y 2011. Y después pasaba a decir que si ese déficit se acerca a cero, acaba la dependencia financiera de Atenas en el caso de que decida declarar una suspensión de pagos (‘default’). El diario lo dice porque ahora la UE (en caso de no tener en cuenta el factor contagio) puede permitirse no seguir enviando dinero a Grecia que los griegos no van a poder devolver.

De alguna manera, el destino de Grecia vuelve a estar en sus manos. Quizá no para abandonar la eurozona, como plantea el FT, pero sí al menos para cuestionar si puede devolver unos préstamos que están ya muy por encima de sus posibilidades. La suspensión de pagos es una opción viable, o la menos mala de un catálogo no muy atractivo.

No nos engañemos. Que nadie piense que la decisión heroica sería adoptar el ‘default’ y que los bancos franceses y alemanes se las arreglen como puedan. Grecia está en bancarrota y cualquier salida exige medidas dolorosas. Dramáticamente dolorosas. Los hay que enseñan a Grecia el camino que adoptó Argentina como una vía perfecta. Será porque han olvidado lo que sufrieron los argentinos.

La suspensión de pagos es por tanto una decisión que debería considerarse en Atenas. Quizá sea mejor que volver a pedir a la UE un carro de millones a cambio de nuevas medidas de austeridad que aumentarán el paro, volverán a deprimir el consumo privado y volverán a reducir los ingresos previstos por el IVA. El volumen de la deuda convierte una tarea titánica en otra sencillamente imposible.

En la noche del domingo, el Parlamento griego ha decidido ignorar esta realidad y continuar con el plan A. 199 diputados han votado a favor del segundo ‘recortazo’ y 74 en contra. La votación ha provocado un cisma en los dos principales partidos.  Papandreu ha expulsado del grupo parlamentario a 23 diputados del Pasok que han votado no. Samaras ha hecho lo mismo con los 21 diputados de su partido, el conservador Nueva Democracia, que se han opuesto.

Entre los expulsados, hay políticos muy importantes de ambos partidos. En el Pasok, uno de sus fundadores, Vaso Papandreu, además de dos ex ministros muy cercanos al actual líder socialista, George Papandreu. En ND, los principales portavoces del partido en temas de defensa e interior.

Samaras quiere elecciones anticipadas en abril y se supone que las conseguirá porque sin ND el Gobierno no tiene mayoría en el Parlamento. Mal momento para convocar elecciones. Los sondeos indican que ningún partido tendrá mayoría absoluta.

La votación se ha producido después de varios días de presiones alemanas. Ya se ha caído el velo. En Berlín, se ha agitado la amenaza de la expulsión (‘voluntaria’, claro) de la eurozona. En Atenas, unos políticos desacreditados al frente de partidos divididos han decidido tragar otra ración extra de austeridad con la intención de tener tranquila a Alemania y de mantener la ficción de que más créditos de la UE y el FMI pueden hacer que de forma milagrosa se recupere la confianza en una economía hundida en la recesión.

Dos años después del inicio de las soluciones europeas para la crisis griega, continúan con distintas versiones del plan A. Hasta ahora ha fracasado y nadie puede extrañarse si vuelve a hacerlo.
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Los disturbios de anoche. Cerca de 15 edificios han acabado en llamas.

Manifestantes lanzan cócteles molotov contra la policía.

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6 respuestas a Grecia tiene una salida, pero no para sus políticos

  1. Manuel dijo:

    Lo de ‘si sobra hay que gastarlo’ es algo que lleva años sucediendo.

    Amigos que trabajan en la Administración Pública, tras unos cuantos años en el sector privado, me contaban estupefactos cómo al acercarse el final del año se empezaba a gastar a manos abiertas porque ‘si no gastamos el año que viene no nos dan el dinero’.

    Así que se compraban PCs nuevos, se animaba a la gente a usar las impresoras para cualquier cosa y hacer gasto, o se asignaban pequeños contratos para justificar los gastos a empresas conocidas.

    Una muestra de la falta de rigor y acierto, en lugar de premiar la eficiencia y el ahorro, se malgastó durante años.

    Veremos si no nos toca seguir el camino de Grecia.

  2. Samuel dijo:

    Es cierto que Grecia no tiene tan fácil seguir los pasos de Argentina tras una eventual devaluación y salida del euro, pues Grecia no puede exportar productos agrícolas y mineros en un contexto de demanda internacional favorable. Pero el artículo de Scott Barber que enlazas cae en el tópico -erróneo- de que las protestas argentinas comenzaron en diciembre de 2001 con el corralito. En realidad ese fue un punto de inflexión después de dos años de crecientes protestas, manifestaciones, piquetes, ocupaciones, cortes de carretera, etc. Con el corralito se incorporaron a la protesta las clases medias que todavía tenían empleo y algún ahorro. Antes lo habían hecho, día sí día también, jóvenes desempleados, expulsados del campo, ex obreros y clases medias empobrecidas. En cuanto a las “violent protests”, la violencia vino principalmente del Estado (http://lavaca.org/recuadros/los-muertos-del-1920-de-diciembre-de-2001/).

  3. Alvaro dijo:

    Buen articulo de Ugarte, mejor matizacion de Samuel

  4. parvulesco dijo:

    Mira, no estoy de acuerdo con eso de que no se puede gastar el superávit. Lo que se tiene que hacer es gastarlo bien, en educación, universidades, innovación, vaya, inversiones de futuro, que es de lo que se trata para cuando vengan las vacas flacas.

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