Año nuevo en Londres, la xenofobia de siempre

Hoy es el día en que una parte de la prensa y de los políticos británicos muestra su cara más xenófoba. Desde el 1 de enero, rumanos y búlgaros pueden ir a vivir y trabajar al Reino Unido, como el resto de ciudadanos de la Unión Europea (los que salen en la viñeta del Telegraph son David Cameron y la ministra de Interior, Theresa May). No es suficiente con decir que el país se va a ver arrasado por la llegada de «centenares de miles» de extranjeros, sino que anuncian que ciudadanos de otros países que no forman parte de la UE, como Macedonia y Moldavia, podrán también conseguir los pasaportes rumanos y búlgaros que les permitirán entrar en el país para quedarse.

El tema de la inmigración es una cuestión recurrente del ala derecha de los tories para lanzar su mensaje histérico contra los sucesivos gobiernos, incluidos los suyos. Es uno de los factores que hicieron que los conservadores se quedaran con la etiqueta del «nasty party» y que Cameron se había empeñado en desterrar. Pero es también la típica tecla que el actual Gobierno acciona de vez en cuando para congraciarse con ese sector y de paso echar la culpa de todo a la UE. Afortunadamente, no todos los conservadores piensan así, pero su voz se escucha menos en el partido.

En esta ocasión, no es sólo el miedo a la llegada de esos trabajadores. Está también la denuncia de que esa riada de personas viene para aprovecharse de los ‘benefits’, los subsidios sociales. Los tabloides denuncian eso una y otra vez, en especial el Daily Mail y el Daily Express, a pesar de que los datos demuestran lo contrario. De hecho, lo más probable es que sean más los lectores del Express, de mayor edad y de una clase social más baja que la media de la población, los que disfruten de esos subsidios que la población de origen extranjero.

Esta paranoia ya se vivió cuando ocurrió lo mismo con los polacos. Y sí es cierto que llegaron centenares de miles. Ahora se calcula que residen allí al menos unos 500.000. Cualquiera que haya vivido en Londres los ha visto trabajando duro en la construcción y en la renovación de casas (un mercado amplísimo en Londres) en los empleos que muchos menos británicos están dispuestos a aceptar. Y de eso se ha beneficiado la economía del país, o al menos eso dice The Economist, que ya dijo una vez que la corriente inmigratoria funciona en ocasiones como una reforma laboral encubierta en algunos sectores. La imagen de la inmigración dentro de la UE es muy flexible y varía en función de varios factores, tanto del país que envía trabajadores como del que los recibe. No todos los inmigrantes que llegan al Reino Unido se quedan allí para siempre.

Y los que se quedan contribuyen a la fortaleza de la economía del país. Pagan impuestos, directos e indirectos, permiten que el coste de la mano de obra en el mercado de renovación de casas en las grandes ciudades no se dispare (muy importante para la clase media y media alta), son de media más jóvenes que la población local y por tanto usan menos los servicios sanitarios, y reciben de media menos subsidios sociales.

Los países que triunfan son aquellos que están en condiciones de recibir inmigrantes. Los que fracasan son los que pierden a su población más emprendedora, que en este caso quiere decir los que están dispuestos a abandonar su país y su modo de vida para trabajar en condiciones siempre difíciles en una sociedad diferente.

Hay un rostro aún más siniestro en esta reacción populista y es el demostrado por el líder euroescéptico Nigel Farage cuando alertó de una «ola de crímenes rumanos». Otra vez los hechos le desmienten, lo que en su caso es casi una costumbre. Lo ocurrido con la llegada de los polacos, además de la experiencia en EEUU, revela que en los inmigrantes de primera generación, incluidos los jóvenes, la tasa de criminalidad es similar o inferior a la media de la población.

Los políticos británicos que lamentan la libre circulación de trabajadores en la UE nunca se molestan en recordar las ventajas que el libre comercio, también posible gracias a las normas de la UE, concede al Reino Unido.

Los tabloides lanzan la voz de alarma cuando descubren que en los países de Europa del Este se informa a los aspirantes a emigrar sobre las condiciones legales para recibir ayudas sociales en Gran Bretaña. La paradoja definitiva. Se trata de la misma información a la que tienen acceso por ejemplo los británicos que viven en España. Pero eso no es denunciable, claro.

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9 respuestas a Año nuevo en Londres, la xenofobia de siempre

  1. Pichu dijo:

    el país se «va a haber» arrasado… Mmmm.

  2. Uf, qué horror. Gracias por avisar.

  3. Guirilandia dijo:

    Cameron no sabe ya que hacer para arrancarless votos a Ukip. Si hay que tomar medidas absurdas, pues se toman….
    Lo más curioso es que existe un informe detallado que prueba que la anterior oleada de inmigrantes del este no chupa más benefits que los propios ingleses, que son el verdadero lastre de la economía: http://www.guirilandia.com/2013/03/26/cuento-benefits/

  4. Asturchale dijo:

    Pues no lo entiendo, oiga. Con un simple click en Google te encuentras doscientas mil fotos de manifestaciones islamistas en pleno Londres, burkas y barbudos pidiendo la implantacion de la Sharia… ¿Y estos tipos les tienen miedo a los polacos? ¿A los polacos, precisamente, los que les salvaron el pellejo cuando la Batalla de Inglaterra? Los ingleses son idiotas.

  5. Alvaro dijo:

    No se dice, pero cuando se habla de los peligros de la inmigracion rumana y bulgara todo el mundo se refiere a los gitanos.

  6. Pingback: Año nuevo en Londres, la xenofobia de siempre

  7. Picazo dijo:

    Correcto….

    …por eso, en entre cosas en Escocia, nos piramos.

    Pregunta: quienes son los «nacionalistas» amiguetes?

    Echa un vistazo: http://youtu.be/mHFdj4pysBg

  8. Ale__ dijo:

    Una cosa buena tendrá esto: cuando aparezcan las próximas imagenes de gitanos acampados en las afueras de Londres o malviviendo bajo un puente no volverán a decir que son «españoles escapando de la crisis». De eso que se libra la Marca España.

  9. Rosie dijo:

    El problema es que con la anterior ampliación al este (básicamente polacos, checos…) el Labour dijo que no serian mas de 15.000 al año. Bueno, hoy el polaco es el segundo idioma de Gran Bretaña. Hay, pues, un cierto resquemor, especialmente entre la población obrera, que han visto sus salarios disminuidos por la competencia de los trabajadores del este. La inmigración del este ha ido muy bien en términos macros, pero ha presionado muy fuerte sobre los salarios mas bajos. No solo en la construcción. El sector hotelero/restauración esta tomado por trabajadores del este. Hay un paro juvenil del 20%, que para España seria fantástico, pero en Inglaterra se considera un drama.

    El tema de los roma (gitanos en castizo) es otro. Las quejas son las mismas en España, Italia, Francia, y también ahora en Inglaterra. En Sheffield, el flujo de gitanos del este ha producido tensiones en zonas donde los habitantes son de origen pakistaní, africano… por lo que la izquierda se ha cuidado bien de hablar de racismo (para buena parte de la izquierda no hay racismo si no hay «blancos» de por medio). Por cierto, en Francia un autentico progrom en Marsella contra los roma se silencio puesto que los atacantes eran de origen magrebi. Hay un serio problema de encaje de los roma y acusar siempre de racismo no ayuda a resolverlo.

    Por ultimo, la fijación en los europeos del este es debido a que los ingleses no pueden controlar este flujo, lo que produce un aumento del euroescepticismo. El mismo estudio que indicaba que la inmigración del este era beneficiosa (en términos macroeconómicos), indico que la inmigración extraeuropea no lo era en absoluto. Ahora hay también una ley por la que no se puede traer a un cónyuge extraeuropeo si no se acredita un mínimo de ingresos. La medida, sin decirlo, esta dirigida a las poblaciones pakistaníes, bengalíes e indias, que con los matrimonios concertados generaban un efecto de «migración en cadena» muy perjudicial para la integración y la economía.

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