Armas norteamericanas se utilizaron en el ataque saudí a un mercado de Yemen

Un equipo de Human Rights Watch ha estado en el lugar de uno de los peores bombardeos en Yemen desde que se inició hace un año la campaña aérea de ataques saudíes. No fue el primer mercado que fue atacado. Esta vez –fue a mediados de marzo– murieron 97 civiles, incluidos 25 niños. En la zona de las explosiones –hubo dos ataques, y el segundo alcanzó a aquellos que intentaban evacuar a los heridos–, encontraron restos de explosivos y sistemas de guiado fabricados en EEUU. En concreto, de una bomba MK-84 de 900 kilos, y de su sistema de guía vía satélite JDAM. Un equipo británico de la cadena ITV había hallado también restos de ese tipo de bomba, además del sistema de guiado Paveway.

EEUU es el principal suministrador de armas de Arabia Saudí y de los otros países del Golfo. En los últimos meses, ha tenido que enviar nuevos cargamentos de munición para los aviones saudíes para completar las existencias ya utilizadas.

Los saudíes alegaron, después de decir que no sabían nada de ese ataque, que se realizó contra milicianos huzíes, a los que intentan expulsar del poder en Adén. Los portavoces militares saudíes incluso llegaron a decir que era falso que hubiera un mercado.

Es posible que también hubiera combatientes huzíes entre las víctimas. HRW:

«Un testigo que ayudó a sacar los cuerpos dijo que vio los de unos diez combatientes huzíes, a los que ya conocía, entre los muertos. Dijo que los milicianos huzíes comían y dormían habitualmente en un restaurante situado a unos 60 metros de uno de los lugares donde se produjo la explosión. El restaurante no resultó dañado. Dijo que los residentes de la zona estaban en contra de la presencia de los huzíes, pero que no podían hacer nada al respecto. Human Rights Watch no pudo corroborar esta versión con otros testigos. La única presencia militar de los huzíes identificada por el equipo de Human Rights Watch durante la visita fue un control con dos o tres combatientes a unos 250 metros al norte del mercado».

Matar a un centenar de personas con una bomba de casi una tonelada sólo porque en las cercanías hay un grupo de combatientes supondría un crimen de guerra y debería ser investigado como tal.

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