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Octubre 07, 2005

Las dos razones del Nobel de la Paz

Dos mensajes claros del comité que ha concedido el Premio Nobel de la Paz al Organismo Internacional de la Energía Atómica y a su director, Mohamed el Baradei. Como aquí la risa va por barrios, habrá muchos que prefieran fijarse en uno de ellos, y no en ambos.

En primer lugar, está la idea de que la proliferación de armas nucleares es uno de los peligros más serios a los que se enfrenta la comunidad internacional. En los últimos cinco años, los casos de India, Pakistán y Corea del Norte han demostrado que el club de los países con armas nucleares no ha dejado de aumentar. El hecho de que los nuevos miembros estén situados en torno a dos de las fronteras más calientes del planeta no ayuda a dormir mejor.

La posibilidad de que alguna cabeza nuclear caiga en manos de grupos terroristas ha dado más juego hasta ahora en el cine que en la realidad. Lo cierto es que fue el argumento principal con el que EEUU justificó ante su opinión pública y la comunidad internacional la necesidad de invadir Irak. Ya sabemos lo que ocurrió más tarde y siempre habrá alguien que crea que se trata tan sólo de una excusa para asustar a viejecitas y promover aventuras imperiales.

Sería un gran error. Sólo hay que leer el relato, aún incompleto, de las relaciones entre el Gobierno norcoreano y el arquitecto del programa nuclear paquistaní, A. Q. Khan, para saber que la idea de un mercado negro de armas nucleares no pertenece al campo creativo de Hollywood. Ha ocurrido y puede volver a ocurrir.

En el caso de Corea del Norte, el cliente fue un Estado y el vendedor una red privada oculta bajo las sombras del Estado paquistaní. En el futuro, podría ser al revés.

En segundo lugar, el comité Nobel ha premiado a una de las organizaciones internacionales que la derecha norteamericana y el clan de la Casa Blanca más despreciaron hace dos años y medio cuando preparaban la invasión de Irak. Se dijo que tanto la OIEA como los inspectores de desarme enviados a Irak por la ONU eran unos inútiles o unos cómplices, quizá involuntarios, del régimen iraquí.

Después de la guerra, cuando las pruebas sobre el arsenal nuclear iraquí fueron desvaneciéndose, los halcones movieron los hilos para que Baradei no fuera reelegido para un tercer mandato. Y todo porque Baradei tenía razón, y ellos no.

Ahora se han rendido a la evidencia. Han comprendido que pueden obtener más resultados colaborando con la OIEA que intentando desprestigiarla.

Eso no quiere decir que el expediente de la OIEA sea inmaculado. De hecho, se puede decir que el arsenal nuclear obtenido por Corea del Norte, India y Pakistán debe aparecer en el apartado de fracasos de esta organización. Los controles fallaron en estos casos, como también lo hicieron a finales de los ochenta con Irak. La alternativa a esos errores no es, evidentemente, eliminar la OIEA ni utilizarla para derrocar dictaduras.

Posted by Iñigo at Octubre 7, 2005 07:17 PM

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Comments

¿y no puede ser un varapalo a esa derecha norteamericana para que no trate de seguir actuando contra la AIEA? Baradei suele criticar a los EEUU por no cumplir los acuerdos de desmantelamiento del arsenal nuclear o los intentos de dotarse de nuevas minibombas atómicas...

Posted by: rojiverde at Octubre 8, 2005 01:25 PM