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Agosto 21, 2006

Señor presidente, el pueblo le necesita

Las buenas vibraciones de BlairYa sólo quedan unos días para que Tony Blair ponga fin a sus algo más de dos semanas de vacaciones en el extranjero. A su llegada, descubrirá que el inmenso caos de los aeropuertos londinenses por la alerta antiterrorista ha tocado a su fin. En su ausencia, el Reino Unido ha afrontado la mayor amenaza terrorista desde la Segunda Guerra Mundial (al menos, eso se ha dicho; ya se han olvidado de los tiempos del IRA) y el transporte aéreo ha sufrido un colapso generalizado.

Y mientras todo esto ocurría, un diario sensacionalista, el conservador Daily Mail, publicaba una foto del primer ministro -con el titular "Crisis? Yacht crisis?"- en el yate en el que ha pasado parte de estas semanas de asueto en las Bermudas. Se llama "Good Vibrations" (buenas vibraciones).

¿Importa mucho?

En los tiempos que corren, parece obligado que el jefe de Gobierno no sólo esté obligado a solucionar una crisis, sino que además demuestre con su presencia que está tan preocupado que no dejará piedra sin mover hasta que vuelva la normalidad. Si está de vacaciones, debe interrumpirlas. Si está en su despacho, debe salir de él. Para que se le vea.

La norma no escrita va más allá de las crisis provocadas por el terrorismo. En España hemos visto algunos ejemplos, con catástrofes como las del Prestige (Aznar) y los incendios de Galicia (Zapatero). Evidentemente, una vez que el presidente coge un avión y se dirige hacia la zona damnificada, recibe las correspondientes críticas por 'ir a hacerse la foto'. Los muy cabreados ciudadanos sueltan sapos y culebras por su boca, y los medios de comunicación, que antes habían afeado al político su supuesta pasividad, recogen con alegría los improperios.

Como dicen en inglés, "damned if they do, damned if they don't".

Las comunicaciones han avanzado algo en las últimas décadas. Un presidente sólo necesita descolgar un teléfono para poner en funcionamiento todos los mecanismos del Estado a su disposición. Ya sabemos que la imagen es importante en política, a veces es lo único importante, pero ¿exactamente de qué sirve que un presidente haga acto de presencia en un lugar en el que ya se está trabajando?

En realidad, podemos suponer que Blair hizo desde las Bermudas lo mismo que habría hecho desde Downing Street: estar en contacto permanente con el Ministerio de Interior, los servicios de inteligencia y la residencia veraniega de Bush en Texas. Al frente de las operaciones en Londres, estaba el ministro de Interior, John Reid. Su actuación ha sido firme y, según algunos, tan convincente que podría disputar a Gordon Brown la sucesión de Blair. Sólo ya por eso, Blair habría quedado encantado de que la crisis le cogiera en el Caribe.

La idea de que la pesadilla por la que han pasado Heathrow y Gatling habría sido más llevadera para los pasajeros si Blair hubiera estado en Londres parece algo endeble.

Blair_daily21_200.jpgLa ausencia de Blair le ha permitido a la prensa sensacionalista burlarse del primer ministro, lo que no es una novedad en el Reino Unido. El líder conservador, Dave Cameron, también estaba de vacaciones (en Grecia) cuando se produjo la crisis. No volvió a Londres hasta ocho días después. Convocó una conferencia de prensa para criticar al Gobierno por su política antiterrorista, pero no por los planes veraniegos de Blair.

No voy a negar que la presencia sobre el terreno de un jefe de Gobierno es un hecho que demuestra que el Estado ha tomado cartas en el asunto. Pero es sólo una cuestión de pura imagen. Y tengo la impresión de que en España se ha convertido ya, por la influencia de los medios de comunicación, en una obligación constitucional.

A veces, resulta ridícula. Tras producirse el accidente del Metro de Valencia, Zapatero acortó su viaje a la India para regresar a España. A pesar de todos esos discursos en los que sucesivos presidentes han resaltado la importancia de impulsar la política exterior española en Asia, poco se ha hecho en los últimos 20 años. Y para una vez que un jefe de Gobierno viaja a un país de mil millones de habitantes que ya es uno de los más importantes del mundo, y en un viaje que ya de por sí tenía objetivos bastante modestos, resulta que se tiene que volver para hacer no se sabe qué.

Algo parecido ha pasado en Galicia. Zapatero viajó allí, le enseñaron unas cuantas pantallas de ordenador, conversó con algunos bomberos y voluntarios, fuese y no hubo nada. No faltó la conferencia de prensa, aunque por lo menos no hizo el paripé de coger una manguera, como otros.

Se puede decir que estaba casi obligado, aunque sólo fuera por todas las críticas que recibió Aznar en una situación parecida y en la misma comunidad autónoma. En política suele funcionar la reciprocidad.

Pero la costumbre de imponer la presencia del jefe de Gobierno en el lugar de los hechos es una tendencia estúpida y, como ha demostrado Blair, en absoluto indispensable. Vale que la política actual tiene mucho de show y de apariencia, pero la hipocresía de políticos y periodistas está alcanzando entre nosotros niveles absurdos.

A los políticos hay que exigirles eficacia, capacidad de reacción y órdenes directas a los subordinados en caso de tragedia o catástrofe. Todo lo demás es teatrillo.

Posted by Iñigo at Agosto 21, 2006 12:07 AM

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Comments

Creo que el "como otros" sobraba. Puesto que no me parece precisamente que el actual presidente de la Xunta hiciera mucho en los incendios mediante "conexión por internet".

Posted by: Inquisidor at Agosto 21, 2006 03:57 PM

Tú crees que sobra? A mí me parece el ejemplo perfecto de "posar para la foto", que es precisamente de lo que se está hablando.

Posted by: P. at Agosto 21, 2006 05:41 PM

Pues lo siento, me parece que hay que estar, porque si no uno piensa en Putin de vacaciones mientras los marineros del Kursk se morían asfixiados, por orgullo nacional.
Además, ¿dónde ponemos el límite? Si hubiera estado Aznar de vacaciones cuando el 11-M, ¿no se le hubiera exigido que volviera? ¿Parece mal volver por 40 muertos en accidente, pero sí sería aceptable volver por 200 en atentado terrorista?

Ciertamente se puede discutir si cobran poco o mucho, pero lo que me parece claro es que ciertos puestos (de ministro o ministra para arriba) no conocen de vacaciones, fines de semana, o noches. Y si alguno o alguna de quienes ocupan esos cargos no está conforme, ya sabe cómo presentar una carta de dimisión. Que yo sepa, en política se está con vocación de servicio público, o eso nos dicen.

Posted by: Anonymous at Agosto 21, 2006 07:36 PM

Aunque comprendo que mucha gente exija al político que esté en ciertos momentos (aunque sólo sea por un cierto sentido de la solidaridad), creo que otra cosa muy diferente es que tenga que hacer acto de presencia en cualquier tragedia, con independencia del número de muertos y de la Administración que tenga las competencias para afrontar la situación.

Y evidentemente, no es lo mismo 40 muertos que 200. Hay una diferencia de 160 vidas humanas. Digo yo que eso es relevante.

En el caso de un atentado terrorista, el presidente del Gobierno es la máxima autoridad a todos los efectos, así que es lógico que se exija su 'dedicación exclusiva'. En los casos de accidentes, eso es mucho más relativo. Por ejemplo, las competencias para dirigir la crisis suelen estar en manos de autoridades locales o autonómicas.

Posted by: Iñigo at Agosto 21, 2006 07:50 PM

La foto es realmente genial teniendo en cuenta la situación...

Posted by: Antonio Jesús at Agosto 21, 2006 10:16 PM

si alguna vez participáis en grandes catástrofes (no como protagonistas, sino de otras formas, claro está) llegaréis a comprender lo molestísimo que llega a ser dedicar parte de tu imprescindible tiempo a atender a los políticos que vienen a hacerse la foto de rigor (con maldad algunos los llamamos "los japoneses"). no sirven para nada, molestan un montón, y aún es peor cuando deciden dar órdenes.
aunque debo reconocer que la cara de estar a punto de soltar a chorro el desayuno en una figura nacional o autonómica es impagable...

Posted by: rm47 at Agosto 25, 2006 12:42 PM