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Septiembre 07, 2008

McCain, preso de los ultras

Palin Jaso.jpg

En la televisión los micrófonos los carga el diablo. Sobre todo en las pausas publicitarias, cuando la gente cree que están apagados. Hace unos días, Peggy Noonan –columnista de The Wall Street Journal y una de las periodistas conservadoras de más prestigio– comentaba durante los anuncios a un contertulio el rumbo equivocado de la campaña de John McCain, en especial por la elección de Sarah Palin como candidata a la vicepresidencia.

Noonan era pesimista. “Esto se ha acabado”, dijo (aunque luego negó que se refiriera a las opciones de victoria de McCain). Además, estaba casi indignada al haber desplazado Palin a mujeres de más experiencia. “¿La candidata más cualificada? No lo es. Creo que han montado, con perdón, esta gilipollez (political bullshit) por su historia personal”.

La heroica narrativa que los republicanos han comenzado a vender en torno a la figura de Palin, repleta de mentiras e hilarantes exageraciones, demuestra que el último intento de McCain por llegar a la Casa Blanca presenta síntomas de estar zozobrando ahora que empieza el duelo definitivo. El cierre de la convención ha rozado cotas poco habituales de desconexión con la realidad. Los republicanos, que han gobernado EEUU en 28 de los últimos 40 años, incluida la Presidencia de Bush que ahora concluye, se presentan ahora como el partido del cambio.

Ya dijo un consultor, que ha trabajado en el pasado tanto para Bush como para McCain, que la experiencia había sido muy diferente. Participar en la campaña de Bush era como estar destinado en un barco de la Armada. Hacerlo con McCain se parecía más a formar parte de la tripulación de los piratas del Mar Caribe. Se puede abordar un galeón con una espada entre los dientes pero para vencer en unas elecciones se necesita una estrategia algo más sofisticada.

Quizá McCain tenía en la mano una botella de ron cuando optó por Palin de forma inesperada y, sobre todo, improvisada. La gobernadora de Alaska no pasó por el escrutinio que acompaña a este tipo de decisiones. La elección tenía su lógica: era un guiño al sector más conservador del partido, que nunca ha sentido una atracción especial por McCain.

En parte ese objetivo está conseguido. Los que rechazan el aborto, los que acusan a la industria cultural de corromper a los jóvenes, los que piensan que el cambio climático es una conspiración ecologista, todos ellos tienen motivos para movilizarse en las urnas. ¿Pero es eso suficiente para ganar unas elecciones?

Esa historia personal de la que sospechaba Noonan estuvo a punto de descarrilar cuando se supo que Bristol, la hija mayor de Palin, de 17 años, estaba embarazada. Viniendo de una familia en la que la madre, como gobernadora, había vetado los programas de educación sexual “explícitos” (sic), la noticia tenía un aroma de triste ironía. El partido que se precia de defender los valores familiares tenía que unirse tras una candidata cuyos valores no habían sido muy efectivos dentro de su hogar.

En las campañas electorales de EEUU, sí pillan antes a un cojo que a un mentiroso. La clave es moverse rápido y llevar la iniciativa. Primero, los republicanos denunciaron que los demócratas y los periodistas se estaban inmiscuyendo en un asunto personal que no les concernía. Ya en la convención procedieron a apurar el cáliz hasta las heces. Nada de avergonzarse. Su mensaje más efectivo parecía ser explotar la imagen de la familia Palin y pasarse en brazos al último bebé de Sarah. Hasta invitaron al futuro marido de Bristol a la fiesta. El mismo McCain fue a recibir al aeropuerto a la familia y saludó al joven con un apretón de manos y una palmada en la espalda.

A fin de cuentas, si un joven está dispuesto a casarse sin necesidad de que le apunten con un rifle y la opción del aborto está desde luego descartada, lo de dejar embarazada a una menor de edad, más que una irresponsabilidad, es un servicio a la nación.

Con la misma convicción con que Palin avisó a sus hijas de que los preservativos son un instrumento del demonio, la gobernadora en Alaska dijo en junio que las tropas norteamericanas en Irak están llevando a cabo “una misión de Dios”, un lenguaje que uno esperaría escuchar en Teherán. En ese mismo acto apuntó que la construcción de un oleoducto en Alaska era “voluntad de Dios”. Lógico, el todopoderoso nunca ha estado a favor de las energías renovables.

Dios y petróleo son banderas que no hay que tomarse a broma. Por ellas han muerto 4.000 soldados norteamericanos en Irak. Los votantes independientes, sin los cuales McCain no puede ganar en las urnas, están más interesados en saber sus propuestas sobre la crisis económica. Si permite que la voz de Palin se escuche más que la suya, si deja que le conviertan en un prisionero de guerra de los sectores ultras, va a lamentar haberse ido hasta Alaska a buscar a su nueva socia.

[Ilustración de Mikel Jaso.]

Posted by Iñigo at Septiembre 7, 2008 12:57 PM

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Comments

Cada día veo más paralelismos entre Rajoy/Mc Cain y Pizarro/Palin. Espero que el resultado final sea el mismo...

Posted by: Ferran at Septiembre 7, 2008 05:39 PM

En la linia de lo que dice Ferran comparando a Pizarro y a Palin, si la señora Palin tiene éxito o no lo veremos en el debate entre candidatos a la vicepresidencia, en el que se ve venir que el viejo zorro de Biden se va a comer con patatas a la creacionista Palin. Tiempo al tiempo.

Posted by: Mitrídates at Septiembre 7, 2008 11:35 PM

Si los debates cambian poco, los debates de vicepresidentes cambian nada. A Dan Quayle se lo comieron con patatas el día de "you are no Jack Kennedy", y Bush ganó de calle igual.

El trabajo de Palin es ayudar a crear la imagen de McCain como un conservador que aglutine el apoyo del partido, y a la vez alguien que viene a cambiar el gobierno de Bush (al que no entiendo cómo aún apoya el 28% en los sondeos; supongo que menos no se despacha).

Posted by: tp at Septiembre 8, 2008 02:43 AM

Naaahhh...al final lo que cuenta son los recuentos de las maquinas de voto electrónico Diebold que descartan votos de minorias étnicas molestas y dan la victoria en estados gobernados por miembros de la familia afín al candidato que interese.

Da igual que gane Osama o McCain. No dejan de ser peleles en manos de otros poderes.

Posted by: Ryben at Septiembre 8, 2008 11:32 AM

Oye, Iñigo, tú por hacer análisis de política internacional en Público, ¿cobras o pagas? Porque si cobras, vaya timo que les estás haciendo.

¿Has visto las encuestas en USA?

Ay, cuando el sectarismo no deja ver la realidad...

Posted by: Timoteo at Septiembre 9, 2008 06:35 PM