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Mayo 14, 2009

Los políticos y sus burbujas

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Soraya Sáenz de Santamaría observa desde el escaño (y puede que hasta vote) en una encuesta web sobre el ganador del debate del estado de la nación (visto en Enfoque Diferencial). Lo que llama la atención no es que vote o no la portavoz del grupo parlamentario del PP. Eso ya se hace de forma automática desde las sedes de los partidos. Estos sondeos que aparecen en las webs tienen un valor cercano a cero.

Sí que es más curioso que se sigan estos resultados casi en tiempo real desde el Congreso. Ya sabemos que la política es un asunto de percepción. No importa tanto ganar como que se note que has ganado. Y suelen fijarse mucho en estas cosas aquellos que creen que han perdido o, como piensan algunos diputados del PP, que creen que han dejado pasar una oportunidad que quizá no vuelva a presentarse.

Rajoy ya alentó esta interpretación cuando convocó al día siguiente de su duelo con Zapatero una conferencia de prensa para dejar claro que él había ganado y para repetir los argumentos del día anterior. No hay muchos precedentes de eso. Sin embargo, hay que seguir alimentando a la bestia. Perder está mal. Aún peor es que no haya un total tuyo sosteniendo lo contrario en los informativos de televisión del día después. Para ciertas cosas, no sirve un total de la tierna Soraya o de la esforzada Cospedal. En el escaparate hay que colocar el producto original.

El debate ha estado lleno de paradojas. La oposición sabe que gobernar es como andar en bicicleta. Cuando vienen mal dadas, lo único que no se tolera es dejar de pedalear. Puede ser que un exceso de activismo del Gobierno resulte contraproducente, pero no importa. Al Gobierno siempre le queda el arma definitiva: el BOE. Si el presidente está acorralado, lo menos que se espera de él es que empiece a agitar medidas, decretos, reglamentos, proyectos de ley, subvenciones, lo que sea con tal de aparentar que está vivo y que la cara de susto no equivale a un rigor mortis.

La oposición debe estar preparada para que en un debate como éste el presidente saque tantos conejos de la chistera, por utilizar la imagen habitual, que el hemiciclo parezca una granja. Acostumbrado a vigilar constantemente a Esperanza Aguirre y a menospreciar a Zapatero, Rajoy se quedó desnudo y perdió los papeles, sobre todo se quedó abrazado a los papeles que ya tenía escritos y murió con ellos.

Ni se dio cuenta de que algunas de las medidas eran más liberales que socialdemócratas. Podía haberse mostrado condescendiente y haber dicho eso de 'ya era hora'. Le entró el pánico porque sólo se había preparado para un debate en el que subieran a Zapatero en camilla a la tribuna y éste se derrumbara en plena insuficiencia respiratoria.

Sólo en un tema respondió con rapidez e insistió al día siguiente. Un político tan experimentado como él no puede dejar pasar un caladero de votos sin al menos echar las redes. La futura eliminación de la desgravación por compra de la vivienda será probablemente uno de los puntos fuertes de las campañas electorales del PP que están por venir. No hay nada que valore más la clase media que un político que le acaricie el lomo y le susurre que tiene el derecho constitucional a la prosperidad y la felicidad. Si es preciso revalorizar las viviendas por decreto para sostener la ficción económica en que se ha movido España en los últimos años que así sea. La burbuja para el que se la trabaja. ¿No dice la Constitución que la vivienda es un derecho? Pues que me paguen por ejercerlo. Es lo que hace el Estado con esas desgravaciones.

A estas alturas, resulta difícil de creer que el Gobierno vaya a sostener con mucha credibilidad el fin de la era del ladrillo. Es otra paradoja que terminará por resolverse. En lo más alto de la burbuja, los ministros decían a la gente que era un momento excelente para comprarse un piso. Como lo que hacían los gestores de los fondos de inversiones en los bancos. Ya llegará el momento en que vuelvan a anunciar que la desgravación volverá porque lo peor de lo peor de la crisis ya ha pasado.

Posted by Iñigo at Mayo 14, 2009 02:41 PM

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Comments

Lo más llamativo (para mi) de esta reacción sobre el recorte de la desgravacion por vivienda es que los economistas más o menos liberales llevan reclamando su desaparición desde hace como quince años (creo que desde principios de los noventa, pero lo digo de memoria):
- Porque distorsiona el mercado.
- Porque los estudios de incidencia impositiva demuestran que la desgravación se la lleva desde hace mucho casi entera el promotor, trasladándola al precio.
En esas cosas tienen bastante razón. Y en las reformas del IRPF en las que ellos han influido no se atrevieron a quitarla, pero algo la recortaron.

Lo más paradójico del asunto es que los economistas liberales llevan años añadiendo a estos argumentos otro: que era vergonzoso que la presunta socialdemocracia defendiera esta desgravación por pura demagogia y por engañar a los ciudadanos, cuando tiene efectos netamente regresivos sobre la imposición (lo que también es verdad), por lo que si fueran coherentes habrían debido hacerles caso y quitarla.
Ahora que les hacen caso y "casi" la quitan, dejándola en términos en los que seguramente ya no tendrá apenas esos efectos (traslado de precio y regresividad) resulta que si unos cambian de opinión, los otros también para no coincidir en tener la misma. Hay que joderse.

Total, que en cuanto a demagogia, parece que la risa va por barrios. Y en cuanto a liberalismo, parece que en realidad no se trataba de eso.

Posted by: Caja China at Mayo 14, 2009 07:44 PM