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Octubre 15, 2009

La quimera de Afganistán

Gordon Brown hizo el miércoles otro intento por justificar la presencia de 9.000 soldados británicos en Afganistán. Dentro de unas fechas, serán 9.500 porque ha dado su aprobación al incremento a partir de tres condiciones, una intervención más decidida del Ejército afgano, conseguir el material necesario para las tropas propias y una mayor implicación de los demás países de la OTAN. Excepto en el segundo caso, no parece que Brown vaya a ver cumplidas sus expectativas.

Ya antes de empezar a recibir las críticas, el primer ministro tuvo que reconocer en la Cámara de los Comunes que los soldados afganos fueron incapaces de mantener el control de las zonas por las que se luchó en verano en la operación “Garras de Pantera”. Fue casi un reconocimiento implícito de que decenas de soldados británicos murieron sin que su sacrificio sirviera de mucho.

Los diputados no debieron de quedar muy satisfechos cuando escucharon a Brown decir que “el éxito a largo plazo” sólo será posible cuando las tropas afganas sean capaces de cumplir por sí solas la función de defender el país. Todos saben que ese objetivo es ahora mismo una quimera y que pasarán muchos años antes de que puedan acercarse a él.

Es decir, nos quedamos allí hasta que los afganos tengan un Ejército que merezca ese nombre. ¿Cuándo ocurrirá eso? Nadie lo sabe.

El líder de los liberal demócratas, Nick Clegg, denunció en el debate que el Gobierno de Karzai ha fracasado por completo en el intento de ganarse la confianza de sus ciudadanos. Clegg exigió que se forme en Afganistán un Gobierno de unidad nacional (no es que eso sea una medida milagrosa), pero un Brown algo incómodo prefirió no seguir por ese camino.

Tampoco lo hizo cuando el diputado laborista Geoffrey Robinson dijo desde su escaño que Karzai es “un obstáculo” al progreso de Afganistán. Ni cuando el conservador Peter Tapsell afirmó que pensar que el Ejército afgano pueda hacer frente a los talibanes es vivir “en un mundo de fantasía”.

Lo que parece evidente es que el consenso que existía entre las fuerzas políticas del Reino Unido sobre la guerra de Afganistán se está haciendo pedazos.

The Times ofrecía por la mañana los resultados de una encuesta que son similares a sondeos anteriores. El 68% quiere la retirada de las tropas ahora mismo o antes de que acabe el 2010 como muy tarde (36% en el primer caso y 32% en el segundo). Sólo un 27% suscribe la posición del Gobierno y, al menos de momento, la oposición: permanecer en Afganistán hasta la derrota de los talibanes o hasta que la situación sea estable, aunque tengan que ser muchos años.

Posted by Iñigo at Octubre 15, 2009 02:16 AM

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