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Enero 21, 2010

El espejo de Obama

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El Flickr de los fotógrafos oficiales de la Casa Blanca tiene una selección de sus mejores fotos del primer año de Obama. Ésta es precisamente del día de la toma de posesión. Podría estar mirando en el espejo la imagen de lo que representaba en ese 20 de enero de 2009, todas las esperanzas despertadas que el paso del tiempo ha contribuido a desenfocar.

A diferencia de Dorian Gray, Obama no puede encerrar en el espejo el deterioro de su imagen. Lo lleva sobre los hombros a la vista de todos. El balance no ofrece un fracaso absoluto, pero en política importa siempre lo más reciente y estos últimos días están siendo deprimentes. El resultado de las elecciones de Massachussetts ha acabado con su proyecto de reforma sanitaria, justo cuando su aprobación definitiva parecía tan cercana.

La situación actual dice más del estado del Partido Demócrata que de Obama. Para comprobar cómo funciona, recomiendo la lectura de un largo email que un consejero o asesor de un senador demócrata ha enviado a Josh Marshall, del blog Talking Points Memo. Pinta un panorama desolador de unos congresistas sin carácter ni personalidad. Son fáciles de intimidar cuando están en minoría y les pasan el rodillo por encima. Cuando tienen la mayoría, su falta de principios y valentía política no cambia demasiado.

Lo malo es que Obama no puede ocultar que fue senador y arrastra algunos de los defectos de origen. Su empeño por superar las divisiones partidistas, muy enconadas desde principios de los 90, sus intentos por alcanzar acuerdos con republicanos moderados (que ya sólo son un puñado menguante en el Congreso), han concluido en una sonora decepción. Ahora, la única alternativa para revivir la moribunda reforma de la sanidad pasa por la misma estrategia y las expectativas lógicamente están bajo mínimos.

El presidente cuyo instinto primario es la búsqueda del consenso está condenado al fracaso en una época regida por la crispación. Y la opinión pública tiene derecho a saber en qué cree Obama y hasta dónde está dispuesto a llegar para cumplir las promesas que hizo en campaña. Nunca encontrará esas convicciones en los congresistas demócratas pero las espera, o exige, de su presidente. Le llaman liderazgo y se convierte en imprescindible en épocas de crisis.

Ya nos podemos imaginar lo que harían los republicanos con sendas mayorías de 59 senadores y 257 representantes. Por el contrario, los demócratas están atrapados en una especie de gobierno de coalición consigo mismos.

La posición de Obama continuará siendo vulnerable mientras persista la crisis económica, que es lo mismo que decir que durará como mínimo hasta que comience su campaña por la reelección. No importa lo conservadora que sea una sociedad, como lo es la norteamericana, al final todos se preguntan qué va a hacer el Gobierno para reducir el paro. Y si el Gobierno interviene, pronto se echarán las manos a la cabeza y dirán que están preocupadas por el aumento de la presencia del Estado en la vida económica. Ya lo han hecho y en parte eso es lo que está detrás del descenso del apoyo a Obama entre los votantes independientes.

Demostrar liderazgo no obliga a invadir países, torturar gente o engañar a la gente. Desde luego, tampoco consiste en dejar que sean los senadores los que construyan uno de los proyectos más importantes del mandato presidencial.

A diferencia de la reforma sanitaria, Obama acaba de demostrar un estilo diferente al anunciar su desafío a Wall Street. Y ante "el ejército" de lobbys de la industria financiera que se le va a echar encima, dice: "If these folks want a fight, it’s a fight I’m ready to have,” he said.

Suena contundente, sí. Y ahora ¿cómo hará para que los congresistas de su partido que reciben millones en donaciones procedentes de Wall Street no se echen atrás cuando el proyecto llegue al legislativo? El Obama del consenso sería arrollado. ¿Habrá otro Obama?
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Jon Stewart: Scott Brown Is Now Apparently The 45th President Of These United States Of America!

Glenn Beck tiene poderes visionarios. Ya ve becarias muertas en el futuro del nuevo senador de Massachussetts.

Posted by Iñigo at Enero 21, 2010 09:28 PM

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Comments

No creo que es un análisis correcto. No creo que sea falta de agresividad, de ir hacia delante. Yo creo que el problema de la reforma sanitaria, por el cual ha nacido muerta, es que no le importa a nadie. Fue una idea salida de la ideología de los demócratas y se pusieron a trabajar duro en ella sin tener en cuenta que el verdadero problema es la economía. Como aquella famosa frase de Bill Clinton: It's the economy, stupid".

Posted by: Inquisidor at Enero 22, 2010 07:52 PM

Inquisidor, tu eres asi de tonto o te lo haces?

Posted by: Antonio at Enero 22, 2010 09:42 PM

Lamento el exabrupto. Digamos que esta frase

"Yo creo que el problema de la reforma sanitaria, por el cual ha nacido muerta, es que no le importa a nadie".

demuestra que se tiene una idea muy limitada (con limite tendiendo a cero) de lo que es la vida diaria en este pais.

Posted by: Antonio at Enero 22, 2010 10:07 PM

Antonio, no me preocupan los insultos. Se suele decir que las verdades duelen.

Posted by: Inquisidor at Enero 23, 2010 07:08 PM