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Enero 28, 2010

Si el enemigo tuviera la delicadeza de rendirse...

"Reconstrucción (del país) y reintegración (de los talibanes)". Palabras mágicas de Karzai en la conferencia de Afganistán que se celebra en Londres. Hemos tenido la ocasión de escuchar el nuevo mensaje de EEUU y la OTAN de boca del presidente afgano. Todo lo que no se puede condensar en dos o tres palabras es una oportunidad desaprovechada para hacer llegar el mensaje. Luego, si las cosas no salen bien, siempre se puede echar la culpa al marketing, no al producto, y cambiar de eslogan.

Ocho años después del inicio de la guerra, la insurgencia talibán está en su momento de mayor fuerza. Puede lanzar ataques sobre Kabul y puede mantener una presión constante sobre el sur y el oeste del país. En muchas de esas zonas, la presencia del Gobierno afgano es casi nula. En términos de todo el país, la posición talibán no ha cambiado mucho: sigue representando las aspiraciones de buena parte de la población pastún y nunca va a ganarse la confianza de tayikos, hazaras y uzbekos. Demasiado débil para ganar y demasiado fuerte para ser derrotada.

Como las ideas se han ido diluyendo, no ha habido mucha oposición en Occidente a la oferta a los "talibanes moderados" (un concepto que roza el oxímoron) para que renuncien a las armas. Tampoco es que sea un concepto muy novedoso exigir al enemigo su rendición. Para dorar la píldora, se ha dotado un fondo económico para dar empleos a los talibanes de a pie. Supongo que también habrá una partida de sobornos, menos publicitada, a los dirigentes talibanes que se presten. El soborno es una herramienta habitual en todas las guerras afganas, incluidas las del siglo XIX, pero sólo cuando el enfrentamiento está desequilibrado en favor de uno de los contendientes, y algunos de sus rivales consideran que es más inteligente vivir para luchar otro día o reciben una oferta para ocupar un puesto similar pero en el otro bando.

Pero, por mucho que insista la OTAN, ser talibán no es una profesión que se pueda neutralizar con una oferta laboral mejor.

Gordon Brown:

But a familiar element of successful conflict resolution through history is to combine this strategy of strengthening our security forces with the offer of a way forward for those prepared to renounce violence and choose to join the political process - so let me welcome today the plans from President Karzai and his Government for an Afghan-led peace and reintegration programme that offers insurgents a way back into mainstream life on the condition that they renounce violence, cut ties with al Qaeda and all other terrorist groups, respect the constitution and pursue their political goals peacefully.

Lo dicho, si los talibanes se rinden, renuncian a sus ideas y abrazan la Constitución, fin del problema. No parece que eso es lo que vaya a ocurrir. Ausente de estas palabras está cualquier idea de negociación. No se ofrece ninguna salida política a los talibanes, y no es que éstos hayan mostrado mucho interés en recibirla.

Discursos, discursos y más discursos ante un atento auditorio. Y respetuoso. No se han reído nada cuando Karzai ha dicho que la lucha contra la corrupción será el eje fundamental de su segundo mandato. Cómico. Si no hubiera corrupción, Karzai no estaría ahí. El presidente de uno de los estados más corruptos del planeta (soborno medio: 160 dólares, PIB per cápita: 425) es recibido en Londres como un gran aliado de Occidente y la gran esperanza de su país.

Es un buen ejemplo de nuestras prioridades y de la razón de que la guerra aún no haya terminado.

Posted by Iñigo at Enero 28, 2010 11:58 AM

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