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Junio 15, 2010

Bloody Sunday

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Las calles de Derry quedaron regadas de sangre inocente el 30 de enero de 1972. Una manifestación pacífica fue tiroteada sin previo aviso por los soldados de un regimiento de paracaidistas británicos. 13 personas murieron y 14 resultaron heridas. Una de ellas murió meses más tarde. Fue el Bloody Sunday (domingo sangriento) del Ulster.

38 años después, se ha hecho justicia, si por ello se entiende un reconocimiento oficial de la verdad de los hechos.

El primer ministro, David Cameron, comunicó en la Cámara de los Comunes los resultados de la comisión de investigación que se inició hace doce años. No había margen para excusas ni medias palabras. La actuación de los militares fue “injustificada e injustificable”.

Los hechos confirmados son concluyentes. Fueron los militares los que primero abrieron fuego y sin previo aviso. Ninguna de las víctimas suponía una amenaza grave ni había disparado con un arma de fuego. Algunas de ellas estaban ya heridas o intentaban ayudar a otra persona cuando fueron tiroteadas. Los soldados cumplieron órdenes que no deberían haber recibido y muchos de ellos terminaron usando sus armas de forma completamente indiscriminada.

“Lo que ocurrió nunca debería haber ocurrido”, admitió Cameron. De ahí que utilizara las palabras que la comunidad católica de Derry ha esperado durante casi cuatro décadas. “El Gobierno es en última instancia responsable de la conducta de las Fuerzas Armadas. Por eso, en nombre del Gobierno y del país, lamento profundamente lo que ocurrió”, dijo el primer ministro.

Miles de personas esperaban frente al edificio en el que los familiares de las víctimas tuvieron la oportunidad de tener acceso al contenido del informe. Poco antes de la intervención de Cameron, habían sacado las manos por las ventanas para indicar con el pulgar en alto que el informe colmaba sus esperanzas, lo que provocó el júbilo de la multitud.

El discurso de Cameron fue seguido en directo a través de una pantalla gigante en medio de un gran silencio, sólo roto por los abucheos cuando Cameron elogió al Ejército británico por su aportación a la paz y seguridad de Irlanda del Norte a lo largo de todo el conflicto.

Posteriormente, los familiares de las víctimas subieron a un estrado para recordar a sus seres queridos. “Siempre supimos que era inocente”, dijo la hermana de William Nash, que tenía 19 años al morir. “Ahora todo el mundo lo sabe”. Nash recibió un disparo en el pecho en la barricada de la calle Rossville. Su padre lo vio y acudió en su ayuda, y también fue tiroteado.

Tony Doherty, cuyo padre murió ese día, resumió el sentir de muchos familiares: “Cuando un Estado mata a sus ciudadanos, es en interés de todos que alguien asuma esa responsabilidad. No es sólo por Derry o por un grupo de sus habitantes, sino que es una exigencia de la democracia”.

Eso fue precisamente lo que no se hizo en abril de 1972 cuando una investigación similar, encargada por el Gobierno de Edward Heath y dirigida por Lord Widgery, exoneró a los soldados y llegó a conclusiones falsas. La comunidad católica del Ulster la consideró un vergonzoso intento de encubrir un crimen.

La investigación de Lord Saville que acaba de concluir fue puesta en marcha por Tony Blair en enero de 1998. Ha tardado demasiado tiempo y ha costado 235 millones de euros, la mitad de ellos gastados en las minutas de los abogados de la comisión y de las partes personadas.

Ahora será la fiscalía la que analizará las conclusiones y decidirá si está en condiciones de procesar a los militares que participaron en los hechos. El propio Cameron dijo en el Parlamento que algunos soldados no contaron la verdad en sus declaraciones.

Lo que es indudable es que el precio pagado por la matanza fue altísimo, y no sólo para las familias de las víctimas o para la ciudad. Como dice Lord Saville en el informe, “lo que ocurrió en el domingo sangriento fortaleció al IRA Provisional, y aumentó el resentimiento y la hostilidad nacionalista contra el Ejército en los años siguientes”. La comunidad católica perdió cualquier rastro de confianza en las instituciones británicas. En definitiva, garantizó que la guerra continuara durante muchos años, y por eso fue “una catástrofe para el pueblo de Irlanda del Norte”.

Los unionistas

Martin McGuinness estuvo hace unos días en Downing Street en calidad de viceprimer ministro del Gobierno del Ulster. Hace 38 años, McGuinness era el número dos del IRA en Derry y, según el informe de la comisión de investigación, se encontraba en las calles de la ciudad durante la matanza del Bloody Sunday armado con un subfusil.

Es cierto que la comisión aclara que nada de lo que hizo ese día McGuinness provocó la respuesta del Ejército. Pero para la comunidad protestante del Ulster, su presencia es un recordatorio de todo lo que no aparece en el informe. En otras palabras, de lo que ocurrió en los días que no eran 30 de enero de 1972.

Los unionistas recibieron ayer el veredicto con malestar o simplemente con hostilidad. Los argumentos utilizados por David Cameron no les convencieron. Tampoco se sintieron aliviados por el hecho de que el informe dice que no se trató de una conspiración o una operación premeditada.

Lord Morrow, diputado unionista en la Asamblea del Ulster, destacó que se corría el riesgo de crear “una jerarquía de víctimas”. “Por ejemplo, en el condado de Armagh Sur, hubo 300 asesinatos que aún no se han resuelto”, dijo.

El diputado unionista Gregory Campbell prefería ocuparse de las otras víctimas: “Hubo otros 10.000 días sangrientos en la historia reciente de Irlanda del Norte. Hubo asesinatos y caos provocados por el IRA Provisional en los días, semanas y meses anteriores al domingo sangriento”.

El conflicto del Ulster ha causado tantas víctimas que recordar a algunas, con independencia de las circunstancias de su muerte, puede hacer que las otras se sientan ignoradas.

Cuando en el Parlamento el diputado conservador Julian Lewis le dijo ayer a Cameron que un francotirador del IRA, autor de la muerte de una decena de personas, fue liberado tras una breve estancia en prisión gracias al Acuerdo de Viernes Santo, el primer ministro tuvo que recordarle que no se pueden establecer “equivalencias” entre soldados y terroristas, y que los primeros tienen la obligación de hacer cumplir la ley.

Tanto a los unionistas como al Sinn Fein, el partido de McGuinness, les interesa que el Gobierno del Ulster siga existiendo. En las próximas semanas, su estabilidad se verá puesta a prueba por la riada emocional generada por el veredicto de Lord Saville. Quizá todo se olvide dentro de una semana, o quede circunscrito a los libros de historia, pero las declaraciones de ayer revelan que las heridas nunca terminan de cerrarse en el Ulster.
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--Informe de la comisión de investigación. Capítulo de las conclusiones.

Posted by Iñigo at Junio 15, 2010 08:42 PM

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Comments

Algunos de los efectos de aquello duran aún hoy. Mi pareja es Belfast y católico y a ellos la policia o el ejército no les genera confianza, ellos tienen "su manera" de arreglar según qué problemas y eso, al cabo de tantos años, es lo que ha alimentado al IRA. Porq hoy en día existe, como una mafia que sobrevuela todo, pero que está ahí y que les dice que ellos solucionarán aquello que la policia ni investigará porque son católicos.
Esa es la verdad oculta en Irlanda del Norte, la que no nos enseñan en las noticias. Los católicos saben que ya sólo es una mafia pero sienten que son a los únicos a los que pueden acudir.

Posted by: unzalu at Junio 16, 2010 11:41 AM

Inigo, podrias haber hecho una pequenya comparacion con lo ocurrido en Vitoria, hechos que imagino que conoceras bien. Sonrojante

Posted by: Gorka at Junio 17, 2010 02:37 PM

Todo el terrorismo Europeo desde finales de los 60 ha sido de la red Gladio de la OTAN, e incluia acciones desde los dos bandos. Desde que en 1967 se despliega la red Echelon de satelites militares y se utiliza la tecnologia militar de control mental por microondas, telepatia sintetica, descubierta a principios de los 60 en los programas de control mental MK ULTRA del ejercito americano, se puede radiar con esta tecnologia a cualquier soldado u official para que inexplicablemente cometa actos antisociales y ametralle a personas inocentes. Probablemente esta fue la causa que llevo a los paracaidistas britanicos a abrir fuego indiscriminado sobre civiles

Posted by: Leopoldo Ridruejo Miranda at Junio 21, 2010 07:05 PM