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Julio 09, 2010

La huida de LeBron James

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Hay algo que hace aún más grandes a las estrellas de la NBA (y no me refiero a los jugadores muy buenos sino a las leyendas). Todo el mundo los asocia con un equipo. Pero también los hay que cambiaron de ciudad por las circunstancias que fueran. Por cada John Stockton, fiel a Salt Lake City hasta el final, hay un Karl Malone que al final de su carrera intenta trazarse un plan B para conseguir un anillo de campeón que se le ha negado. No es un drama que en los últimos años un jugador sea un poco egoísta.

La huida de LeBron James de Cleveland entra en otra categoría. Las primeras reacciones a su decisión de irse a Miami (junto a Dwight Wade y Chris Bosh) han sido homéricas. Sobre todo, por la forma. En España tuvimos un caso similar con el fichaje de Figo por el Real Madrid, pero la cosa es aún más dramática. Lo que ha hecho LeBron es dejar tirada a toda una ciudad y a su Estado (nació en Ohio), que ahora se ha quedado en estado zombi. No lo llaman "traición" por nada.

James era agente libre y podía fichar por el equipo que quisiera. Hasta ahí todo bien. Tenía una cierta obligación moral por el equipo con el que había llegado a la Liga, pero estos conceptos tan difusos se pierden en el aire cuando entra en escena el dinero. Todo el mundo tiene derecho a recibir más dinero por su trabajo y alcanzar el éxito profesional. Por mucho que duela a los hinchas (incluidas las personas que proyectan en los clubes deportivos sus pasiones y sus frustraciones, en especial las segundas), los deportistas profesionales también piensan en lo mismo que ellos.

El espectáculo ha sido deplorable y vergonzoso. LeBron y su nutrido equipo de asesores montaron un circo a mayor gloria del autoproclamado "King James", un jugador extraordinario pero que todavía no ha ganado un anillo. En primer lugar, visitas a la residencia del monarca para que las delegaciones de equipos interesados acudieran a besar su mano y exponer su plan de negocio. Los medios de comunicación hacían el papel de coro de cada movimiento. Se filtraron decisiones inminentes, cada equipo se aplicó en sus artes propagandísticas y los analistas especularon con todas las variables.

Tuvo que ser duro para Cleveland, pero lo peor venía al final. El rey montó un programa televisivo para anunciar la decisión, con la publicidad contratada por su gente y se supone que destinada en el futuro a causas benéficas. Como en un buen reality, la noticia se hizo esperar durante bastantes minutos para prolongar el suspense. La gente de Cleveland ya no tenía uñas que comerse.

La bola blanca salió con el nombre de Miami Heat.

El dueño de los Cavaliers se ha comportado como si fuera una esposa de cierta edad a la que el marido ha abandonado por Miss Florida, de 20 años. En realidad, ha reaccionado peor (y en Comic Sans forchristsake), y de hecho es el único damnificado de la historia por el que nadie derrama una lágrima. El mismo tipo que permitió todos los caprichos de LeBron no puede quejarse ahora de que el niño malcriado le deje tirado en mitad de la calle.

Todo es dinero y no lo es al mismo tiempo. LeBron habría ganado más dinero quedándose en Cleveland, aunque hay que recordar que Florida es un chollo en términos fiscales. Pero lo que busca él es el título de campeón de la NBA, leyenda del baloncesto y heredero natural de Michael Jordan (todo en ese orden) que a su vez multiplicaría por mil sus ganancias. Si no ganas un título (mejor dicho, unos cuantos), no sólo no eres Jordan, sino que te quedas en un Allen Iverson. No hay color.

Curioso lo de Miami. En estos momentos, aparte de sus tres nuevos fichajes (Wade cumplía contrato y renueva), sólo tiene a un hombre más en plantilla, porque han traspasado a Michael Beasley, su segundo mejor jugador hasta ahora con la intención de hacer hueco salarial a los nuevos.

Los tres contratos de James, Wade y Bosh les saldrán por unos 45 millones en el primer año. El límite salarial para cada club en la NBA será en esta temporada de 58 millones. Lo pueden sobrepasar pero por cada dólar que se pasen, pagan otro dólar de multa a a la NBA. Es lo que hacen todos los años en Nueva York, lo que demuestra que la empresa propietaria de los Knicks tiene tanto dinero como poco cerebro.

No queda mucho dinero para las demás piezas. La directiva cuenta con que jugadores veteranos acepten jugar por el mínimo salarial (que depende de su edad y de sus años de experiencias en la Liga) a cambio de tener un papel secundario en el equipo del que todo el mundo hablará y al que muchos dan ya como favorito. Es la jugada que tan bien le salió a Boston (con Pierce, Allen y Garnett), y no tan bien a los Lakers (por el año en que se juntaron Bryant, O'Neal y Malone). Pasar de la nada a todo. De comparsas a favoritos. Lo más parecido al método Florentino que hay en la NBA.

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El aspecto negativo es que el número de James puede haber convertido a Miami Heat en el equipo más odiado de la NBA. Los Lakers ya saben que eso es algo con lo que se puede vivir si al final ganas el título. Lo peor es ser como los Knicks.

El año en que más jugadores de calidad salían al mercado como agentes libres ha terminado con un rosario de fichajes en el que algunas piezas han recibido salarios desorbitados. Algunos clubes se han vuelto locos y pronto vendrán los momentos de penitencia cuando jugadores que cobran cinco millones de dólares anuales ofrecen un rendimiento paupérrimo.

Mal asunto, porque los clubes --muchos de ellos pierden dinero a espuertas-- y la NBA tienen la intención de aplicar las rebajas en la inminente negociación del convenio colectivo de la Liga. Lo mismo todo este entramado de egos, dólares y patrocinios se viene abajo, y los clubes terminan imponiendo un cierre patronal como el de hace unos años.
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Bill Plaschke, Los Angeles Times:

LeBron James is the King, all right. The King of Crass. The King of Callous. The King of Cowardice. What kind of man arranges and stars in a nationally televised infomercial during which he kicks his hometown to the curb? What kind of man summons a crowd of millions to watch him break up with a city that has loved and supported him for 25 years?

Greg Cote, Miami Herald:

We are the kingdom now. Miami is the capital of basketball. South Florida is the epicenter of American sports. It became so by royal decree at 9:27 p.m. Eastern time, July 8, 2010.
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--Portadas de prensa en Cleveland y Nueva York.
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Un detalle de la portada del Akron Beacon Journal, el periódico de la localidad natal de James.
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Para chulos, los de Nueva York

Por cosas como éstas es por lo que caen tan mal los neoyorquinos en EEUU.

Posted by Iñigo at Julio 9, 2010 06:54 PM

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Comments

Aún a riesgo de sonar pelota... Magnífico post.
¿Tan difícil es entender que lo que indigna son las formas y no el que se largue de Cleveland?

Posted by: Cassidy at Julio 9, 2010 09:01 PM

Y a todo esto, no me gustaría estar en la piel de Erik Spoelstra cuando las cosas empiecen a torcerse en Miami.

Posted by: Cassidy at Julio 9, 2010 09:04 PM

Entiendo que a Cleveland les haya jodido el despliegue narcisista de LeBron (el propio presidente usa esas palabras).

Pero la herida, narcisista también, es que LeBron afirma con sus actos que Cleveland jamás ganará el título. Y eso duele.

Hasta el propio presidente lo afirma cuando comenta que LeBron se llevará la maldición de Cleveland. No hay nada peor que te dejen y que no se lleven lo malo.

Posted by: grasas at Julio 9, 2010 09:52 PM

En cuanto al inmediato favoritismo de Miami para el título ¿Me puede decir que tiene Miami que no tuvieran Los LAkers de "La Compañia del anillo" (recordemos, Kobe, O'Neal,Karl Malone, Gary PAyton ) o los Rockets de Olajuwon, Barkley y Drexler?

No me parece una decisión deportivamente acertada lo de teners 3 superestrellas -como se ha visto, a nivel publicitario y de abonos es otra cuestíon muy distinta-. Pero como LeBron no gane este año, las miradas van a empezar a girarse hacia el de no muy buen modo.

Posted by: John Constantine at Julio 10, 2010 10:14 AM

La experiencia de los Celtics de los últimos tres años demuestra que no van sólo tres estrellas para ganar un título. Sin la aportación de Rondo y de varios jugadores alto poco brillantes pero muy trabajadores no habrían llegado tan lejos.

Esa es la tarea pendiente que tienen ahora en Miami. El punto débil es la zona. Bosh es un defensor no muy bueno y van a necesitar meter kilos y centímetros en la pintura.

Pero su punto de partida es mejor porque James y Wade son dos de los tres o cuatro mejores jugadores exteriores de la Liga.

Posted by: Iñigo at Julio 10, 2010 07:36 PM

Ay, ay. Al final hemos comprado la mierda que vende Wojnarowski, ¿eh?

El circo no lo ha montado LeBron James. No es LeBron James el que lleva dos años escribiendo una columna al mes (y cobrándola) sobre lo que iba a pasar el verano del 2010. LeBron James, en realidad, se ha portado con una mesura más que apreciable.

Han sido esos mismos medios que ahora ejercen de feroces fariseos los que durante dos años han hecho eso mismo de lo que ahora acusan a LeBron. Y como se ve en este post, hay quien acepta ese ejercicio de embudismo y falta de autocrítica.

¿"Niño malcriado"? Heh.

Posted by: jn at Julio 12, 2010 12:33 AM