Enero 13, 2010
Google contra China, dos imperios en guerra

Flores para Google en su sede de Pekín. Sólo unas pocas, quizá un reclamo publicitario o sencillamente un detalle de agradecimiento porque la empresa ha descubierto el precio de hacer negocios con un régimen autoritario. Google ha despertado al saber que ha habido intentos de penetrar en el correo electrónico de activistas de derechos humanos
These attacks and the surveillance they have uncovered --combined with the attempts over the past year to further limit free speech on the web-- have led us to conclude that we should review the feasibility of our business operations in China. We have decided we are no longer willing to continue censoring our results on Google.cn, and so over the next few weeks we will be discussing with the Chinese government the basis on which we could operate an unfiltered search engine within the law, if at all. We recognize that this may well mean having to shut down Google.cn, and potentially our offices in China.
Esto no ocurre con frecuencia. Un imperio declara la guerra a otro a través de un artículo en un blog. Ninguna empresa de esas dimensiones que tiene intereses económicos en China se había atrevido a tanto.
James Fallows, un periodista que ha vivido en China hasta hace unos meses, explica las repercusiones de la iniciativa. En primer lugar, la censura existente en google.cn era relativa. Muchos usuarios de Internet en China sabía cómo librarse de esos filtros. Pero la fuerza del cibermuro no era tanto su impenetrabilidad como el hecho de que la mayoría de los usuarios, allí y en cualquier país, tiene un escaso conocimiento tecnológico o no se molesta en tomar medidas que por ejemplo le cuesten algo de dinero o ralenticen su uso de la web. Y la autocensura siempre es más eficaz y rentable que la censura.
Google no es la Cruz Roja, pero al menos es una compañía que tiene mejor reputación que el Partido Comunista Chino. Su gesto de decir que el emperador está desnudo afecta negativamente a la imagen que el Gobierno de Pekín ha estado puliendo durante años. ¿Es China un socio fiable en las relaciones internacionales? Google ha comprobado que la pregunta sigue estando en vigor.
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Google China tiene el 31,3% de los ingresos del mercado de buscadores en China. Baidu, el 63,9%.
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Octubre 07, 2009
Fundido en rojo

Los jefes de diseño de la prensa china se divirtieron de lo lindo con las portadas del día del 60 aniversario de la revolución (imagen ampliada con más portadas).
Visto en Danwei, una interesante web con información sobre China.
Posted by Iñigo at 06:34 PM | TrackBack
Enero 25, 2009
Los chinos no son tan fáciles de engañar

El cierre de Guantánamo, la ilegalización de la tortura y el castigo israelí a Gaza han monopolizado la atención del equipo de política exterior de Obama. Pero además de todos esos conflictos, lo cierto es que la Administración ha abierto un nuevo frente que no ha recibido tanta atención al menos de momento. Es un aviso al otro gran imperio del mundo.
El secretario del Tesoro, Tim Geithner, eligió la vía de las respuestas por escrito a las preguntas de los senadores que debaten su confirmación en el cargo para lanzar la bomba. Anunció que Obama cree que "China está manipulando su divisa". No llegó a decir que lo estuviera haciendo de forma intencionada para favorecer a sus exportaciones, pero cualquiera se habrá preguntado: ¿es que hay otra manera de hacerlo?
Quizá sea sólo un amago. En unos meses, la Casa Blanca tiene que informar al Congreso y si convierte esa sospecha en una denuncia confirmada, está obligada a poner en marcha una confrontación que podría terminar en la adopción de sanciones.
Curiosamente, la Administración de Bush también inició sus días en el poder en 2001 con la intención de hacer frente con más decisión al creciente poder chino. Educados en los viejos tiempos de rivalidad con la
URSS, los altos cargos de Bush creían ver en China una réplica del viejo enemigo. La retórica se vio primero confirmada y luego superada por la realidad. Dos meses después del estreno de Bush, un avión espía norteamericano fue interceptado y obligado a aterrizar en territorio chino. Pekín impuso las condiciones para la liberación de la tripulación y Washington se dio cuenta de que las amenazas no iban a hacer mella en el nuevo imperio oriental.
Hay algo de brindis al sol y de ironía no intencionada en las palabras de Geithner. Como es de rigor en la política de su país, el jefe del Tesoro ha dicho que el nuevo Gobierno asumirá como mandato una política en pro de un dólar fuerte. A menos que los rezos y el ayuno sean los instrumentos elegidos, hay que suponer que el Gobierno tendrá que recurrir a algún tipo de "manipulación" para obtener ese fin.
Y si a EEUU el prestigio le empuja a un dólar fuerte, en China ocurre lo contrario: el yuan débil beneficia su reputación de economía exportadora. Los chinos además no son inmunes al diálogo: desde 2005 el yuan se ha apreciado un 15%.
Tanto en el Senado como en su campaña electoral, Obama se colocó en el bando de los legisladores favorables a que Washington ate en corto la osadía exportadora de China. Claro que por entonces esa clase de gestos le salía gratis. Es más, le permitía ganar puntos entre sindicatos y empresas exportadoras.
Ya en la Casa Blanca, las opciones se reducen. Una guerra comercial en mitad de una recesión no sería una estrategia muy inteligente. En especial, porque a finales del año pasado China era ya el país del mundo que más bonos del Tesoro norteamericano tenía en su poder, en concreto por una cantidad superior a la espectacular cifra de 585.000 millones de dólares. La gigantesca deuda de EEUU se financia en buena parte gracias a los bolsillos de esos mismos chinos que tan hábiles son al "manipular" su divisa.
De ahí que periódicamente las amenazas vuelen en sentido contrario. Algunos dirigentes chinos han alertado en el pasado que si tuvieran que gastar dólares a gran escala para contrarrestar una hipotética revalorización excesiva del yuan, el valor de la moneda de EEUU como gran divisa del planeta se vería comprometido.
Aunque multitud de análisis estratégicos indican que EEUU y China están condenados a navegar en rumbo de colisión, a ambos les interesa impedir un enfrentamiento directo. Seguro que Obama tendrá la tentación, como otros presidentes, de adoptar una actitud exigente ante China. Pronto descubrirá que es mejor aconsejar a Geithner que no desenfunde tan rápido.
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James Fallows continúa escribiendo sobre el error de Geithner. Está claro que el equipo de política exterior de Obama no ha hecho los deberes en el tema de China.
Posted by Iñigo at 04:42 PM | Comments (1) | TrackBack
Abril 13, 2008
La antorcha de la vergüenza
Dos de las instituciones más secretistas y con un funcionamiento menos democrático en el mundo –el Gobierno chino y el COI– se han golpeado de bruces con la realidad. Vivimos en un planeta lo bastante pequeño como para que haya cada vez más gente que se preocupa, indigna o moviliza por sucesos que ocurren a miles de kilómetros. En definitiva, hay personas que se resisten a ser simplemente espectadores ante una pantalla de televisión.
Los Juegos Olímpicos son algo más que una serie de competiciones deportivas en las que participan los mejores en su especialidad. Sus propios organizadores los presentan como un acontecimiento que trasciende todas las divisiones sociales, culturales y económicas. El concepto que se repite constantemente es el de orgullo, uno de los sentimientos más difíciles de manejar.
La retórica nunca se queda corta. Cuando la antorcha de los Juegos de Atenas de 2004 pasó por la capital china en junio de ese año, el presidente del Comité Organizador de los JJOO de Pekín pronunció unas palabras premonitorias: “La llama olímpica sembrará las semillas de la paz, amistad y progreso en los corazones del pueblo chino”, dijo Liu Qi.
Había más semillas dentro de esa llama que China y el COI no llegaron a descubrir. Creían que el llamado “viaje de la armonía” iba a blanquear la tenebrosa reputación del Gobierno chino y al final ha ocurrido todo lo contrario.
La antorcha se ha tornado en símbolo de la represión, en un objeto que sólo puede pasear por nuestras calles si es protegido por la máxima seguridad. Ahora más que nunca los aros olímpicos tienen forma de esposas, como aparecen en el cartel de Reporteros sin Fronteras.
Nada representa mejor este penoso recorrido que la imagen de los ya célebres guardianes del chándal, los policías chinos que forman una coraza en torno a la antorcha. Definidos por Sebastian Coe como “matones” y acusados de comportarse como amenazantes robots que gritaban órdenes a los policías locales y a los portadores de la llama, son en realidad miembros de la Policía Armada del Pueblo.
Este cuerpo policial, con 700.000 integrantes, tiene como principales misiones la protección de la frontera, la vigilancia de las embajadas en Pekín y la represión de los disturbios, como los que tuvieron lugar recientemente en el Tíbet y otras provincias chinas. Igual que si en los Juegos de 1980, hubieran sido agentes de KGB de aspecto patibulario los que protegieran el recorrido de la antorcha.
En las etapas pendientes del relevo, los responsables de seguridad ya saben que tendrán que adoptar medidas similares a las puestas en práctica en San Francisco. El alcalde admitió que la única manera de impedir disturbios incontrolables era cancelar el recorrido nada más comenzar y trasladar la antorcha de forma casi clandestina al punto de llegada.
Los chinos están orgullosos con razón por la elección de su capital para los Juegos Olímpicos. Los demás también podemos estarlo por la reacción popular contra el paseo de la llama a mayor gloria de la represión. Una vicepresidenta del COI llamada Gunilla Lindberg ha dicho que los que protestan contra la antorcha son algo parecido a terroristas o al menos a los manifestantes violentos de las cumbres del G-8. “Nunca nos rendiremos a la violencia”, ha dicho esta señora.
No es extraño que los jerarcas del COI muestren una ceguera tan pronunciada. Para ellos, la reciente condena a tres años y medio de prisión a Hu Jia –conocido por su participación en campañas para la lucha contra el sida y sus críticas a la falta de libertades– es un asunto interno en el que no debemos inmiscuirnos. Podría poner en peligro el negocio.
La opción de boicotear los Juegos Olímpicos no es justa ni con los deportistas ni con la población china, que tiene ahora la oportunidad de mostrar al mundo el nivel de su desarrollo como país. Ellos tienen tanto derecho a los Juegos como los españoles, británicos o norteamericanos. Pero cualquier contacto oficial con las autoridades chinas durante la celebración del acontecimiento nos convierte en cómplices de los carceleros de Hu Jia.
Vivimos en un mundo imperfecto en el que no podemos negar que existen regímenes despreciables con los que tenemos que mantener relaciones. Asistir a sus fiestas o elogiar sus logros es un paso más que no debemos dar. La asistencia de cualquier representante oficial español a las ceremonias de apertura y clausura de Pekín 2008 sería una forma de agasajar a las autoridades chinas y olvidar el destino de gente como Hu Jia.
La causa que protegen los guardaespaldas chinos es la que encarcela disidentes, ejecuta sin garantías a centenares de personas y responde con fuego real a manifestaciones. Si el COI ha decidido unir el símbolo de la antorcha olímpica a esa realidad, es su problema. Nosotros no estamos obligados a cometer el mismo error.
[Artículo aparecido hoy en Público.]
Posted by Iñigo at 09:20 PM | Comments (4) | TrackBack
Abril 10, 2008
La antorcha de la represión
Ni los Gobiernos ni las instituciones deportivas estaban muy interesadas en cuestionar la celebración en Pekín de los Juegos Olímpicos. Por mucho que lo comenten ahora, tampoco pretendían aprovechar la cita deportiva para recordar a las autoridades chinas que la represión contra los disidentes no casa demasiado bien con eso que llaman "espíritu olímpico".
Afortunadamente, existe un espacio para la movilización popular y el abrupto recorrido de la antorcha lo está demostrando. Deben de estar encantados en la sede del COI porque esa antorcha, uno de los símbolos más reconocibles del olimpismo, se ha convertido en sinónimo de una dictadura, en un objeto sucio que hay que reprobar.
Lo que está ocurriendo en San Francisco no es tan espectacular como las imágenes que se produjeron en París o Londres, pero es aún más significativo. Tras el encendido de la antorcha, la comitiva ha entrado en un almacén y de ahí ha partido, 45 minutos después, dentro de un vehículo. Buena parte del trayecto en esa ciudad tan preciosa que es San Francisco ha quedado cancelado.
The bewildering changes united supporters and protesters divided by politics by angering both sides over the sudden change during the only relay leg in North America on its journey to the Beijing Olympic Games in August."I think it's cowardly. If they can't run the torch through the city, it means that no one is supporting the games," said Matt Helmenstine, 30, a California high school teacher who carried a Tibetan flag.
Evidentemente, no ha ayudado mucho la visión de ese esforzado grupo de guardaespaldas chinos en chándal. Sebastian Coe no andaba equivocado cuando les llamó "matones".
According to Chinese media, the agents are members of the paramilitary People's Armed Police, which in China is responsible for fighting unrest and maintaining internal stability. Tens of thousands of the "Wujing," as the People's Armed Police are called in Chinese, recently took part in crackdowns against demonstrators in Tibet and neighboring regions.
Siniestros es la palabra que mejor les define.
Posted by Iñigo at 01:38 AM | Comments (10) | TrackBack