37 ejecuciones en un solo día en Arabia Saudí

El Gobierno saudí ha anunciado que este martes llevó a cabo la ejecución de 37 personas en un solo día y que todas ellas habían sido condenadas a la pena de muerte por delitos de terrorismo. Se produjeron de forma simultánea en seis localidades del país, incluida la capital, Riad.

Tres de las víctimas eran jóvenes que habían sido detenidos antes de la mayoría de edad o por hechos supuestamente cometidos antes de cumplir 18 años. La mayoría de los ejecutados son chiíes.

En 2018, se produjeron 149 ejecuciones en Arabia Saudí, el tercer país del mundo con mayor número por detrás de China e Irán. Este año, ya habido 104, según el recuento que hace Amnistía Internacional. A este ritmo, a final de año la cifra podría acercarse a los 300.

Abdulkarim al-Hawaj estaba acusado de participar en manifestaciones, incitación a la violencia a través de redes sociales y preparar pancartas con eslóganes contra el Estado. Fue torturado con electricidad, golpeado y encadenado al techo hasta que ‘confesó’ los delitos terroristas, según la organización de derechos humanos Reprieve.

Mujtaba al-Sweikat fue detenido cuando se disponía a viajar a EEUU para iniciar sus estudios en una universidad de Michigan. Recibió palizas, en especial golpes en la planta de los pies y fue condenado en base a su confesión conseguida bajo tortura.

Salman Qureish fue arrestado poco después de cumplir 18 años por hechos ocurridos cuando era menor.

Formaban parte de un grupo de 14 personas condenadas por participar en manifestaciones contra el Gobierno en la Provincia Oriental, habitada mayoritariamente por chiíes. Todos denunciaron haber sido torturados o maltratados.

Hubo otro grupo de ajusticiados, once, que habían sido condenados a muerte por formar parte supuestamente de una red de espionaje iraní.

Las sentencias del grupo de 14 habían sido confirmadas por el Tribunal Supremo saudí en julio de 2017 sin que se conozca por qué no se habían aplicado desde entonces o por qué se producen ahora. El asesinato del periodista Jamal Khashoggi y su repercusión internacional eran una buena razón para aplazarlas. Da la impresión de que la monarquía saudí cree haber pasado lo peor de esa crisis.

Hace unos días, el NYT publicó este artículo: Business Quietly Returns to Saudi Arabia After Khashoggi’s Murder.

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