El culto a la personalidad de Petraeus

La periodista de la CNN no se cortó mucho al conocer la noticia de la dimisión de Petraeus como director de la CIA. Rupert Murdoch vio la apuesta y subió hasta donde no se puede llegar. El mejor general desde Patton, o quizá desde antes.

Hay gente que ya no respeta ni la Segunda Guerra Mundial.

Glenn Greenwald hace un repaso de algunas de las hagiografías dedicadas al ex general. Lo preocupante es lo que revelan sobre el debate público sobre cuestiones militares y de seguridad en la sociedad norteamericana:

First, military worship is the central religion of America’s political and media culture. The military is by far the most respected and beloved institution among the US population – a dangerous fact in any democracy – and, even assuming they wanted to (which they don’t), our brave denizens of establishment journalism are petrified of running afoul of that kind of popular sentiment.

Nadie se sorprendería si esta falta de sentido crítico se diera, como se da, en círculos conservadores o en la comunidad de expertos que de una manera u otra vive de contratos y relaciones con el complejo militar-industrial. Lo verdaderamente lamentable es que los medios de comunicación participen con entusiasmo de este culto a la personalidad.

Como ya dije, comparado con otros jefes militares que pasaron por Irak y Afganistán, Petraeus es el MVP de las Fuerzas Armadas. Eso no quiere decir que periodísticamente sea admisible que –al realizar la necrológica (política) de una figura pública– los medios olviden los aspectos negativos, los conflictos o cualquier intento de al menos utilizar los tonos grises, y no sólo los blancos radiantes, en su análisis.

Podemos consolarnos con el mea culpa algo tardío de un periodista experto en temas militares y de trayectoria sólida, Spencer Ackerman, que es lo bastante honesto como para reconocer que él fue uno de los reporteros que cayeron rendidos ante el encanto de Petraeus. Si bien dice que nunca escribió nada en lo que no creyera, de su artículo queda la sensación de que muchos periodistas prefirieron hacer de cheerleaders antes que llevar a cabo su trabajo. Y cuando tienes las dos manos ocupadas con los pompones, resulta complicado sostener la libreta y el bolígrafo.

Bueno, siempre nos queda el New York Post.

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2 respuestas a El culto a la personalidad de Petraeus

  1. mikel dijo:

    Cosas como esta de Tarok Kolachie, están en el currículum del pollo este:
    http://www.wired.com/images_blogs/dangerroom/2011/01/tarok-kolache.png

  2. Jesus dijo:

    «Y cuando tienes las dos manos ocupadas con los pompones, resulta complicado sostener la libreta y el bolígrafo». Me encanta. Muestra hasta que punto la profesión en los USA se ha metido en un callejón sin salida, con una mezcla entre la indignidad y el ridículo. Y encima la convierte en insostenible: cuanto más bajo cae un periodista más fácil es sustituirlo por otro peor a coste inferior, al que aún no se le pueda pasar la moviola. Lo malo es que, como en todo lo malo, les vamos copiando con retraso.

    Y no olvidemos que la beatificación de Petraeus vino cuando los Dems le dieron el placet. Antes, cuando era más bien considerado una marioneta de la política de Bush, es decir antes de que la narrativa de los «éxitos» de la «escalada bélica» en Irak (surge) se impusiera, hasta Hillary Clinton le llamaba por su popular casi homófono «BetrayUs»

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