El primer fracaso militar de Trump

Donald Trump ha tenido la primera oportunidad de poner en práctica su lenguaje belicista de la campaña electoral. El resultado ha sido un rotundo fracaso. Una operación de las fuerzas especiales –los SEAL de la Armada– en Yemen contra Al Qaeda acabó el domingo con un enfrentamiento a tiros contra los defensores del complejo atacado que duró 50 minutos. No hubo elemento sorpresa y entre las víctimas hubo un alto número de civiles, aunque en la primera versión –ahora ampliada por fuentes anónimas– sólo hubo referencias muy genéricas a esa posibilidad. Un comunicado dijo que “probablemente” hubo víctimas civiles. Sí se supo que murió una niña de ocho años, hija de un miembro de Al Qaeda de nacionalidad estadounidense también eliminado en 2011 en un ataque con drones.

En el ataque, murió un miembro de los SEAL. Trump en persona acudió a su funeral. Hubo seis heridos entre los atacantes.

Con ataques anteriores de estas características, ha pasado mucho tiempo hasta saberse exactamente lo ocurrido. Esta vez no, lo que hace pensar que entre los militares puede haber muchos con ganas de contar a los medios historias que van a desmentir los mensajes que salgan de la Casa Blanca. Además, hay fotografías que confirman la existencia de niños muertos.

Lo que sabemos ahora es que la operación estaba condenada antes de su inicio, según el NYT.

En este caso, la fuerza de asalto compuesta por varias decenas de comandos, que también incluía soldados de élite de los Emiratos, estaba gafada desde el principio. Los combatientes de Al Qaeda fueron alertados antes de la llegada silenciosa hacia el pueblo, quizá por el sonido de los drones americanos que estaban volando bajo y de forma ruidosa en la zona, según líderes tribales locales.

Gracias a la interceptación de comunicaciones (del enemigo), los comandos sabían que la misión había quedado comprometida, pero siguieron avanzado hacia su objetivo, a unas cinco millas (ocho kilómetros) desde donde los habían depositado. “Sabían que les habían jodido desde el principio”, dijo un ex oficial del SEAL Team 6.

Los militares se encontraron con una resistencia inesperada y, según las fuentes anónimas citadas por el NYT, descubrieron que en la defensa del complejo donde vivía un dirigente de Al Qaeda en Yemen, participaron mujeres. Pidieron apoyo aéreo y helicópteros y aviones comenzaron a bombardear el pueblo de Yakla, que pudo quedar casi destruido. Un avión MV-22 Osprey tuvo que hacer un aterrizaje de emergencia, quizá por ser alcanzado, y quedó inutilizado, por lo que fue destruido después. Su coste es de unos 75 millones de dólares.

Este jueves, Defensa dijo que estaba investigando si se habían producido muertes de civiles. La ONG británica Reprieve, que hace un seguimiento de los ataques con drones en varios países, incluido Yemen, ha conseguido información de fuentes yemeníes sobre las consecuencias del ataque:

Reprieve ha obtenido pruebas que indican que 23 civiles murieron en el ataque norteamericano, incluido un bebé recién nacido y diez niños. Una mujer embarazada recibió un disparo en el estómago durante la operación, y posteriormente dio a luz a un bebé herido, según informaciones locales. El bebé murió el martes 31.

El ataque a ese objetivo fue considerado en la Casa Blanca durante la Administración de Obama y desechado por el alto riesgo, bien de un elevado número de bajas civiles –en caso de ataque con drones– o por el peligro para los atacantes si se realizaba una operación como la finalmente ejecutada. Un exportavoz del Consejo de Seguridad Nacional ha negado que se hubiera presentado un plan cerrado que sólo necesitaba ya el visto bueno político.

Trump lo autorizó en una cena en la Casa Blanca el 25 de enero –cinco días después de su toma de posesión– en la que el secretario de Defensa y el jefe de las FFAA le presentaron el plan. Era la confirmación de que la nueva Administración iba a ser más rápida que la anterior a la hora de aprobar operaciones militares sobre el terreno propuestas por los militares.

El lunes, Trump presumió en un comunicado que en una “exitosa operación” contra “los cuarteles de Al Qaeda en la península arábiga”, las fuerzas de EEUU mataron a 14 miembros de Al Qaeda y se hicieron con “valiosa información de inteligencia que ayudará a EEUU a impedir actos de terrorismo contra sus ciudadanos y el resto del mundo”. Su portavoz insistió en una rueda de prensa que había sido un éxito

El 30 de enero, ya habían empezado a aparecer en cuentas de Twitter fotos de los niños muertos.

Yemen es uno de los siete países musulmanes a los que Trump ha impuesto la prohibición de que sus nacionales pongan el pie en EEUU por considerarlos un peligro para la seguridad de los norteamericanos.

23.00

Antes de intentar explicar que la operación de Yemen había sido bien planeada, el Pentágono intentó el viernes demostrar que los frutos conseguidos merecían la pena. El truco era difundir un vídeo encontrado en el objetivo de la misión, una clase práctica sobre cómo construir una bomba con productos químicos.

Si se parecía a muchos de los vídeos descubiertos a lo largo de años, no era una casualidad. Pronto se supo que era de hace diez años. Aún más, ese vídeo puede encontrarse con facilidad en Internet.

El Pentágono se vio obligado a retirarlo y cancelar una rueda de prensa en la que iba a dar más datos de la misión, que obviamente no tuvo el final que esperaban sus responsables. Pero incluso así, un portavoz del Pentágono explicó a los ya un tanto escépticos reporteros que el vídeo era una prueba relevante: “No importa cuándo se hizo el vídeo. El hecho de que lo tuvieran dice mucho sobre quiénes son y cuáles son sus intenciones”.

Como argumento, no es muy brillante. No atacas un puesto de Al Qaeda con decenas de comandos para descubrir algo que ya sabías antes de poner en marcha la operación.

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