Escuchen a Trump presumir de sus asaltos sexuales a las mujeres

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Donald Trump ya tiene su ‘sorpresa de octubre’. Así se llama a una revelación en las últimas semanas de campaña que puede dirimir la contienda en favor de uno de los candidatos. En este caso, se trata de un audio de una conversación suya en 2005 con Billy Bush –presentador de varias galas de Miss Universo organizadas por el millonario– en el que el lenguaje de Trump es vulgar, obsceno e ilegal.

A nadie puede sorprenderle que, en su opinión, las mujeres sean sólo objetos que llevarse a la cama, pero es otra cosa escucharle decir que intentó acostarse, sin éxito, con una mujer casada y que no tiene problemas en tocar a una mujer entre las piernas porque todo está permitido para los famosos. Lo que sería ante un tribunal una confesión de asalto sexual castigada con pena de prisión.

Se trata de un vídeo hecho público por The Washington Post en el que se escuchan las frases más asquerosas, pero no se ve a Trump y Bush. Pero se les oye perfectamente. Están dentro de un autobús con los micrófonos inalámbricos puestos.

Algunas de las frases (en el vídeo aparecen en subtítulos): “Fui a por ella, lo admito. Intenté follármela (I did try and fuck her). Estaba casada. Fui a por ella con todo. De hecho, le acompañé para que comprara muebles. Quería comprar unos muebles. Le dije, te enseñaré donde hay buenos muebles. Fui a por ella como un cabrón (like a bitch), pero no lo conseguí. Y estaba casada. Hace poco, me la encontré. Ahora tiene unas grandes tetas postizas y todo eso. Ha cambiado de aspecto por completo”.

Luego sigue en la misma línea: “Ya sabes, me siento automáticamente atraído por las mujeres guapas. Lo primero es besarlas, es como un imán. Sólo un beso, no espero. Y cuando eres una estrella, te dejan hacerlo. Puedes hacer lo que quieras. Cogerles por el coño (grab them by the pussy). Lo que quieras”.

En ese momento, Trump llevaba varios meses casado con su actual esposa, la tercera. Billy Bush es primo de George y Jeb Bush. Ahora trabaja como presentador en la NBC.

Con este vídeo, Trump pasa de la categoría de cerdo machista a la de alguien que abusa de las mujeres y las asalta sexualmente a nada que tenga la oportunidad. Como candidato del Partido Republicano, busca el voto de los norteamericanos evangélicos, extremadamente dispuestos a denunciar cualquier atisbo de inmoralidad en los políticos. Hasta ahora no parecían haber mostrado problemas en votar a alguien que se ha casado tres veces (ah, la santidad del matrimonio) y que utiliza en público un lenguaje procaz.

Veremos si esta conversación les crea dudas, aunque eso dependerá de la cobertura que hagan los medios de comunicación que ellos sigan, que no son muchos. En las primeras horas tras conocerse la noticia del Post, varias cadenas se han lanzado sobre la historia, excepto Fox News que de momento no ha reproducido los comentarios más ofensivos.

Evidentemente, el New York Daily News no se ha andado con miramientos en la portada del sábado. Tenían que usar como fuera la palabra ‘pussy’, pero no con todas las letras, claro. Tampoco hay mucho margen para la ambigüedad en el titular.

La campaña de Trump no ha tardado en emitir un comunicado del candidato, señal de que son conscientes de que el tema les va a hacer daño. “Solo fue charla de vestuario, una conversación que se produjo hace muchos años. Bill Clinton me ha contado cosas mucho peores en el campo de golf, mucho peores. Pido disculpas si alguien se ha sentido ofendido”.

La típica disculpa que no es tal y que incluye el acostumbrado “si alguien se ha sentido ofendido”. Es decir, no es para tanto y Clinton también es un salido, como yo. No parece que llegue a la categoría de auténtica disculpa. Y tampoco se puede decir que los primeros argumentos de su exjefe de campaña y defensor habitual en programas de televisión vayan a ser muy efectivos.

No ha sido la única revelación de la noche del viernes. Wikileaks ha difundido unos 2.000 emails de la campaña de Hillary Clinton, algo que Julian Assange llevaba semanas prometiendo que haría. De lo que ya se ha sabido, destaca nalgunos mensajes que dejan clara la íntima relación de Clinton con Wall Street, incluidos extractos de discursos que dio ante Goldman Sachs y otras instituciones financieras. Son los discursos que Clinton se había negado a hacer públicos.

No hay nada ahí que ofrezca una imagen distinta de Clinton de la que conocíamos antes de la campaña. Se muestra a favor de los tratados de libre comercio, aunque ahora no diga tal cosa por el rechazo generado con razones diferentes por las campañas de Trump y Sanders. Con vistas a la regulación del sistema financiero, Clinton destaca que “la gente que conoce mejor que nadie la industria (financiera) es la gente que trabaja en esa industria”. Nada extraño en una candidata que ha conseguido recaudar en ese sector más fondos que nadie y de la que no se espera que aumente el control de los bancos si es elegida presidenta. Pero tendrá que responder a unas cuantas preguntas sobre esos emails en los próximos días.

La ventaja para Clinton es que el sexo vende más que los discursos ante banqueros. El segundo debate entre ambos es el domingo y la famosa conversación del autobús ofrece a la exsecretaria de Estado munición de sobra para seguir describiendo a Trump como una persona que no da la talla política y moral para ser presidente. Y ya sólo queda un mes para las elecciones.

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Estaba claro que el primer y breve comunicado de Trump no iba a ser suficiente para cerrar el escándalo. Unas horas después, el candidato ha grabado un vídeo (transcripción) para dar una explicación más amplia. Empieza así: “Nunca he dicho que sea una persona perfecta ni pretendo ser alguien que no soy. He dicho y he hecho cosas que lamento, y las palabras conocidas hoy de hace más de una décadas están entre ellas”.

Primero, la disculpa, más clara que “si alguien se ha sentido ofendido”. Después, el arrepentimiento. Trump dice que la campaña le ha cambiado al conocer a muchas personas que sufren, y por eso promete ahora ser una mejor persona. Es un mensaje dirigido a votantes evangélicos, y en general cristianos, para que ejerciten la virtud del perdón.

Por último, tratándose de Trump, no podía faltar el ataque directo y la amenaza: “He dicho algunas cosas estúpidas, pero hay una gran diferencia entre las palabras y los actos de otras personas. Bill Clinton ha abusado de algunas mujeres, y Hillary ha intimidado, atacado y avergonzado a sus víctimas”.

Trump olvida que lo peor de sus palabras no es eso mismo, sus palabras, sino la descripción del asalto sexual a una mujer.

En la última frase, se despide hasta el debate del domingo, donde podemos suponer que se dedicará a castigar a Clinton por la conducta sexual de su marido. Va a ser un debate de altura.

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