La clase política ya ha decidido que esto es un sálvese quien pueda

En esta crisis en la que cuanto más hablan los políticos, más se hunden en la miseria, Pedro Sánchez tiene un problema. No para de hablar. El presidencialismo de la política española, que no viene de ahora, tiene pocos precedentes fuera del país en otros sistemas parlamentarios, excepto quizá en Reino Unido. Así que Sánchez se cree en la necesidad de salir una y otra vez a la sala de ruedas de prensa de Moncloa ignorando que el capital político se va gastando poco a poco y que no se renueva periódicamente cuando los ciudadanos están al límite de su resistencia y han reducido su capacidad de escuchar malas noticias.

Sánchez salió a escena el domingo para vender la decisión de poner fin a eso que la portavoz del Gobierno llamó en su momento «una especie de hibernación» de la economía, la paralización de la industria y construcción, excepto unos pocos sectores esenciales. En este ciclo infernal de acontecimientos diarios, la gente puede haber olvidado que esa fue una medida temporal que era improbable que continuara durante más tiempo y que se tomó con furibundas críticas del PP, el PNV y los empresarios. Todo eso ocurrió hace dos semanas, que es como si dijéramos hace dos legislaturas.

Ese decreto fue criticado por Casado («el Gobierno pretende hibernar la economía pero con sus medidas puede congelarla años»). Le acusó de dejar el peso del cierre sobre las empresas, obligadas a seguir pagando los sueldos a cambio de que se recuperen con horas extra en el futuro. Una semana después, le preguntaron si estaba a favor de levantar el cierre de actividades no esenciales: «Claro. La presión del PP ha dado resultado. Creo que en cuanto se pueda y hayamos acotado los contagios y evitado muertes, hay que ir reabriendo la economía de forma paulatina».

Ahora el PP aprovecha que el Gobierno ordene a algunos sectores la vuelta al trabajo y recomiende que se haga con mascarillas difíciles de encontrar para cargar otra vez contra Sánchez por hacer lo mismo que le estaban pidiendo que hiciera.

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