La historia del atentado de Manchester comenzó en Libia en 2011

En 2011, cuando se desató la rebelión contra Gadafi en Libia, el Gobierno británico tenía la opción de impedir que los exiliados libios en el Reino Unido se trasladaran a su país a combatir, en especial los relacionados con grupos islamistas o yihadistas. Apostó por hacer lo contrario. Incluso aquellos que estaban sometidos a arresto domiciliario recibieron de vuelta sus pasaportes. Algunos habían fracasado en su intento de derrocar a Gadafi en los años 90. Ahora contaban con la oportunidad que antes se les había negado.

La guerra civil libia tiene una influencia poderosa en el atentado de Manchester, lo que no quiere decir que haya una relación causa-efecto directa. El líder laborista, Jeremy Corbyn, pronunció un discurso este viernes en el que estableció una conexión entre el atentado y las guerras fracasadas en Oriente Medio y Asia Central desde 2001.

“No hay ningún racionamiento basado en las acciones de cualquier Gobierno que pueda remotamente excusar, o incluso explicar, tragedias como la matanza ocurrida esta semana. Pero debemos ser lo bastante valientes como para admitir que la guerra contra el terrorismo no está funcionando. Necesitamos una forma más inteligente de reducir la amenaza que llega de países que alimentan y generan el terrorismo”.

Un día antes, su partido había tomado la decisión poco inteligente de filtrar las principales ideas del discurso, lo que ocasionó un alto número de comentarios despectivos de periodistas y políticos conservadores.

Alguien les recordó unas declaraciones de David Cameron, cuando era líder de la oposición en diciembre de 2006, que no eran muy diferentes al mensaje de Corbyn. Cameron dijo que la amenaza terrorista era mayor después de la invasión de Irak y apoyó un documento difundido por el Partido Conservador que decía: “Tenemos que reconocer que un elemento central de la política exterior, la intervención en Irak, ha fracasado de una forma tan clara que la amenaza a este país es en realidad mayor que lo que era antes”.

El mismo día en que Corbyn pronunció su discurso, el Financial Times publicó un reportaje con el titular: “La guerra de Libia vuelve a casa en Manchester”.

Daba por hecho que Salmán Abedi, el autor del atentado, había estado en esa guerra con 16 años. Puede que con esa edad su papel fuera muy secundario, no así en el caso de su padre que también estaba allí, pero fue sin duda un momento decisivo en su vida, en la suya y en la numerosa comunidad libia de Manchester.

“Manchester se convirtió en un centro de financiación de la guerra. Los imanes viajaban entre los dos países, animando a la gente a luchar, definiendo el conflicto como una yihad”, decía el artículo del FT.

Gadafi fue derrocado y asesinado con la ayuda de países como Gran Bretaña. Los vencedores de la guerra fueron incapaces de construir un nuevo Estado. Hoy hay dos gobiernos en Libia, y ninguno es capaz de garantizar el orden, y los yihadistas han encontrado un terreno fértil.

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