La trama del 11M y la técnica para fabricar una teoría de la conspiración

¿Cuándo se empezó a hablar de teorías de la conspiración? Hay algo que era inevitable. Existe una teoría de la conspiración sobre el término ‘teoría de la conspiración’. Tiene que ver –esto no es una sorpresa– con la CIA y cuenta que fue el espionaje norteamericano quien la creó en los años 60 para describir en términos peyorativos a los que cuestionaban la versión oficial del asesinato de Kennedy. En realidad, la expresión ya se utilizaba en inglés a finales del siglo XIX. Su uso aumentó en los años 50 y se extendió con fuerza en la década posterior, cuando los norteamericanos comenzaron a desconfiar de su Gobierno en una época de turbulencias políticas y sociales.

Siempre ha habido bulos y rumores a lo largo de la historia, algunos propagados desde el poder, otras veces desde los grupos que intentaban asaltar el poder y también desde la misma calle para rellenar los espacios que quedaban vacíos en la información que llegaba desde arriba. Por otro lado, las conspiraciones existen. En casi todas las guerras, algunas personas han tramado la forma de desencadenarlas intentando no dejar rastros que les pudieran delatar.

¿Cómo se fabrica una teoría de la conspiración? ¿Por qué algunas se extienden con rapidez y otras desaparecen o quedan circunscritas a individuos estrafalarios? Lo primero que hay que saber es que es más fácil que se produzcan en épocas de gran tensión social. Una guerra, una crisis económica, una pandemia o un tiempo de convulsiones políticas son momentos propicios para ellas. Las fabulaciones se mezclan con los hechos conocidos. Algunos protagonistas políticos las propagan para perjudicar a sus adversarios. Otros en posiciones de poder las apoyan para evadirse de su responsabilidad.

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