La UE fracasa en su intento de eliminar la corrupción en Kosovo

Dino Asanaj apareció muerto en su despacho en junio de 2012. El cuerpo del jefe de la Agencia de Privatización de Kosovo tenía 11 heridas de arma blanca. Al lado estaba un cuchillo, manchado con su sangre.

Sorprendentemente, unos días después la investigación dictaminó que en realidad se trataba de un suicidio. No se halló rastros del ADN de otra persona en la sangre encontrada. Había una nota de suicidio de su puño y letra. Asanaj estaba siendo investigado por la acusación de haber solicitado un soborno –de cuatro millones de euros, nada menos– por la privatización de un hotel. No parecía que esta denuncia pudiera hacer peligrar la posición del político, ni mucho menos llevarle a prisión.

Continúa en eldiario.es

Esta entrada fue publicada en Europa y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *