Las víctimas de Mitt Romney

El documental completo contra el pasado empresarial de Mitt Romney que la campaña de Gingrich está haciendo circular por Carolina del Sur. Como dicen en este resumen, sería recibido con aplausos en una concentración de Occupy Wall Street.

Para completar el ataque, otro anuncio de Gingrich con una sucesión de errores de su rival en debates y entrevistas. Romney contraataca con el suyo, que incluye material ya aparecido en los anuncios de Iowa y New Hampshire.

Lo llamativo de esta acusación contra Romney es que su empresa no se comportaba de forma muy diferente a muchas otras en EEUU, y ha sido ahora cuando Gingrich ha descubierto la motivación necesaria para denunciar una situación propia del capitalismo que hasta ahora le parecía estupenda. Qué causalidad. Pero acusar a un político de hipocresía no es precisamente un argumento muy original.

Apelar a la «destrucción creativa» como uno de los conceptos normales en la economía de mercado no es muy inteligente en la campaña electoral, porque los votantes van a fijarse más en la primera palabra, y mucho menos en la segunda. Al final, todo tiene que ver con esa idea tan estúpida de que un empresario (consejero delegado o CEO) está más capacitado para ser un fantástico presidente o primer ministro (¿como Berlusconi?). Los presidentes no son directivos empresariales que están muy implicados en el día a día de la compañía, y que en caso de crisis deben decidir personalmente el precio que hay que pagar para sobrevivir: trabajadores despedidos, inversiones retrasadas, compras canceladas, etc.

Pero, claro, cuando Romney y otros alegan que su experiencia profesional les cualifica para optar a ese cargo electo, por encima de los políticos ‘profesionales’, está justificado que su pasado sea examinado con lupa. No con criterios empresariales (¿se salvó la empresa?, ¿redujo sus deudas?, ¿mejoró su producción?), sino con criterios políticos. ¿Qué imagen da de ti haber ganado millones gracias a decisiones que condenaron al paro a miles de personas? Con independencia de sus ideas, los votantes se preguntarán si quieren confiar en alguien así, y la respuesta no siempre será positiva.

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Algo de humor: las primarias son una forma de distraer a los norteamericanos para que no se fijen en otras cosas.

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Mientras tanto, Obama a lo suyo, a lo que sabe hacer bien. En el último trimestre del 2011, recaudó 42 millones de dólares para su campaña presidencial. Y el partido demócrata, otros 24 millones.

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Una respuesta a Las víctimas de Mitt Romney

  1. Juan Carlos dijo:

    Lo que daría yo por debates así en las primarias españolas (si las hubiera) despedazándose unos a otros…

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