También hay sitio para la crispación en Escocia

Son muchos los que se felicitan del ambiente político en el Reino Unido que hizo posible la convocatoria del referéndum de Escocia y del nivel e intensidad del debate público que se está produciendo en estos momentos. Inevitablemente, se continúa después con las palabras ‘a diferencia de España’, el país de la crispación, las descalificaciones y el drama permanente.

Bien, puede que sea cierto, pero que nadie piense que la contienda escocesa está teniendo lugar con el más absoluto repleto a las reglas del marqués de Queensberry. Hay golpes bajos, alegaciones demagógicas, acoso a los medios, amenazas en las que la munición consiste en estudios económicos muy discutibles…, qué demonios, casi se podría decir que es como España, pero con peor tiempo. Lo que se está jugando es demasiado importante como para esperar que nadie pierda la calma.

Este domingo los nacionalistas escoceses adoptaron la línea oficial habitual en ciertos sectores de la derecha británica: la culpa de todo es de la BBC.

Un millar de personas se manifestó ante la sede de la BBC en Glasgow. Como se ve en la imagen, había una gran pancarta dirigida contra Nick Robinson, corresponsal político de la BBC. Al igual que otros periodistas de la cadena, su trabajo consiste en hacer preguntas difíciles a los políticos, y eso es algo que no ha gustado mucho a Alex Salmond en el pasado, incluida esta campaña. Dicho esto, no es una sorpresa que en temas sensibles la BBC se coloque del lado del establishment, pero siempre incluye las dos opiniones enfrentadas. Lo que ocurre es que la inmensa mayoría de los políticos británicos está contra la independencia y eso seguro que se nota en los informativos.

Salmond tiene motivos para quejarse de las maniobras del Gobierno, pero no para acusar a BBC de estar a su servicio. La noticia de que los bancos RSB y Lloyds abandonarían su sede de Edimburgo para trasladarse a Londres en caso de independencia (y continuar así bajo el paraguas del Banco de Inglaterra) tenía el máximo interés informativo. Incluso así, hay que recordar que, según el Herald, el Ministerio de Hacienda envió un email a la BBC con esa información antes de que terminara la reunión del consejo del RBS en la que se debía decidir sobre si hacer público el hipotético traslado. Esta claro que hubo alguien que no quería arriesgarse a que le dejaran sin el titular.

telegraph escocia

En el apartado ‘no dejes que la realidad y el buen gusto te estropeen una portada salvaje’, es difícil superar la primera página del Sunday Telegraph del pasado domingo. Reclutar la ayuda de los cadáveres de los soldados muertos desde los años 60 es un truco muy sucio. Los votos de los muertos no cuentan en el escrutinio ni los vivos deben manipularlos en su favor.

Informar sobre las repercusiones económicas de la separación es perfectamente legítimo. El votante tiene derecho a saber las posibles consecuencias de su decisión y no contentarse con los típicos mensajes de los políticos (todo va a ir bien o vamos a morir todos). Pero la economía no es una ciencia exacta, y anunciar un aumento seguro de los precios en los supermercados o de los intereses de las hipotecas forma parte del repertorio propagandístico cuando se quiere meter miedo. Como dice Robert Peston (uf, también de BBC), los economistas no pueden predecir el futuro como si lo estuvieran viendo; si fuera así, Irlanda todavía sería el próspero tigre celta de la UE que se iba a comer el mundo.

Por otro lado, los políticos a veces fomentan de forma indirecta los augurios catastrofistas que les perjudican. Cuando Salmond responde a la negativa de Londres a permitir una unión monetaria de los dos estados con la amenaza de que en ese caso una Escocia independiente se negaría a pagar su parte de la deuda británica, lo que está anunciando es un proceso de negociaciones a cara de perro repleto de incertidumbres en el que caería la libra, la credibilidad financiera del nuevo Estado estaría en suspenso y los escoceses podrían pensar que sus ahorros estarían más seguros en Londres. Nada que pueda beneficiar a ambos lados.

23.00

A última hora del miércoles, un incidente ha venido a confirmar que no todo es tan civilizado en la campaña. Un grupo de partidarios del sí han acosado al líder laborista Ed Miliband en una visita a un centro comercial de Edimburgo.

Los gritos y los insultos (le han llamado «jodido mentiroso» y «asesino múltiple», nada menos) han hecho que Miliband haya tenido que acortar la visita.

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