Tierra quemada, arrasada

El comienzo de la “tregua humanitaria” de 12 horas en Gaza ha permitido comenzar a recuperar los cadáveres de las zonas más castigadas por la ofensiva israelí. A primera hora de la mañana, se han recuperado 35 cadáveres, a la 1 de la tarde ya eran 76. La última cifra de muertos facilitada por el Ministerio de Sanidad de Gaza es 935.

Los periodistas han podido acceder a zonas hasta ahora demasiado peligrosas. El panorama que han encontrado es dramático. Zonas enteras del barrio de Shayahía, al este de Ciudad de Gaza, y de Beit Hanún han sido arrasadas. Algunas imágenes no son muy diferentes a las que hemos visto de Alepo y Homs, en Siria. La mayoría de estas fotos son de la periodista de BBC Kate Benyion-Tinker.

Resulta imposible contraponer estas imágenes a la idea de ataques “selectivos” de la que habla el Ejército israelí, a menos que la idea consista en seleccionar barrios enteros y destruirlos por completo.

En principio, es necesario poner las comillas a la palabra tregua. De momento, está siendo respetada. El Ejército israelí se reserva el derecho de “localizar y neutralizar” los túneles que utilizan las milicias de Hamás. Esa es la razón, según la prensa israelí, por la que el Gobierno de Netanyahu rechazó el plan de alto el fuego de Kerry. Exige poder continuar la labor de destrucción de los túneles en caso de cese de hostilidades, un ‘alto el fuego’ que le permita seguir atacando.

13.00

La radio israelí prohibió la emisión de un anuncio de una organización de derechos humanos en el que se leían los nombres de niños muertos en Gaza.

Michael Rosen escribió un poema tras oír la noticia.

Don’t name the dead children.
The people must not know the names
of the dead children.
The names of the children must be hidden.
The children must be nameless.
The children must leave this world
having no names.
No one must know the names of
the dead children.
No one must say the names of the
dead children.
No one must even think that the children
have names.
People must understand that it would be dangerous
to know the names of the children.
The people must be protected from
knowing the names of the children.
The names of the children could spread
like wildfire.
The people would not be safe if they knew
the names of the children.
Don’t name the dead children.
Don’t remember the dead children.
Don’t think of the dead children.
Don’t say: ‘dead children’.

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