Un puente como símbolo del duelo entre Maduro y Guaidó en Venezuela

Un puente entre Venezuela y Colombia por el que nunca ha pasado ningún vehículo es el territorio más importante en el que se enfrentan Nicolás Maduro y Juan Guaidó. El presidente de la Asamblea Nacional lo identificó como uno de los tres accesos fronterizos en la zona de Cúcuta por los que podría llegar la ayuda humanitaria ofrecida por los países que han reconocido a Guaidó como presidente del país. La imagen de tres contenedores bloqueando el puente apareció en las portadas de periódicos y medios digitales de todo el mundo. El Gobierno de EEUU se apresuró a exigir que Caracas “reabriera” el puente, lo que daba a entender que había estado abierto hasta entonces.

Luis Almagro, secretario general de la OEA y ministro uruguayo de Exteriores en el Gobierno de José Mugica, utilizó esa imagen como símbolo del intento de Maduro de “aferrarse al poder sobre el hambre y la enfermedad del pueblo de Venezuela”.

La hipotética llegada de alimentos y medicinas se ha convertido en la segunda baza de Guaidó para minar la posición de Maduro, una vez que han fracasado sus llamamientos al Ejército venezolano para que derrocara al presidente. Eso es así porque el desenlace de la crisis no se resolverá en función de lo que diga la Constitución o los apoyos externos de cada bando. La palabra clave es legitimidad y el que la pierda tendrá pocas posibilidades de sobrevivir. Es lo que hace que tus partidarios se queden en sus casas y los del otro se lancen a la calle convencidos de que es ahora o nunca.

Venezuela sufre un terrible hundimiento económico que afecta a la financiación del Estado, suministro de alimentos, el precio de los bienes, la sanidad y la mortalidad infantil, entre otros factores que han originado las peores estadísticas socioeconómicas del país en décadas. Es un hecho incontrovertible que no niega el Gobierno. La moneda nacional no vale nada y el Estado no cuenta con las divisas necesarias para financiar la importación de los productos esenciales.

En las causas de esta catástrofe es donde el Gobierno y la oposición dan razones diferentes. El Gobierno acusa a la oposición y a EEUU de haber entablado una guerra económica contra el país. La oposición le acusa de haber hundido la economía con su política y su gestión de la industria petrolera, cuya producción de crudo se encuentra en la cota más baja desde que Hugo Chávez llegó al poder, con la excepción de la huelga que sufrió PDVSA en 2002 y 2003. Con independencia de todas las declaraciones sobre la Constitución y las elecciones, ese es el punto en el que se dilucida esta crisis.

El énfasis en el puente de Las Tienditas es lo que ocurre cuando una imagen sirve aparentemente para definir todo un conflicto. Antes de que llegara cualquier convoy de ayuda, el Gobierno decidió situar allí los contenedores, además de reforzar la presencia policial en el puesto fronterizo. Desde sectores partidarios del Gobierno, se dijo que el interés prestado al puente era absurdo. Su construcción finalizó en 2016, pero el paso nunca ha llegado a estar en funcionamiento por discrepancias entre los dos gobiernos por la financiación de la obra y la crisis entre ambos países producida en 2015.

Medios de comunicación venezolanos partidarios de la oposición han informado esta semana de que el puente está bloqueado. En realidad, nunca ha estado abierto. Las vallas y los bloques de cemento ya estaban presentes, como demuestra esta foto de 2017. Los contenedores son los que han aparecido ahora.

En los medios partidarios del Gobierno, se destaca que el puente de Las Tienditas nunca ha funcionado y que hay otros accesos que ya se están utilizando para el tránsito de personas y mercancías.

La elección de Las Tienditas no es por casualidad. Los otros accesos están colapsados la mayor parte de los días por miles de personas. Por el puente Simón Bolívar pasan cada día cerca de 35.000 personas. Muchos se han ido de Venezuela para no volver (hay cerca de un millón de venezolanos en Colombia). Otros pasan al otro lado para comprar productos que venden a mayor precio en Venezuela y poder así subsistir. Siempre ha sido una zona de grandes intercambios comerciales entre ambos países, sólo interrumpida por disputas de los dos gobiernos.

A pesar de que el puente está cerrado, el Gobierno colombiano ha instalado en el municipio cercano de Cúcuta un centro de almacenamiento de la ayuda para presionar al Gobierno venezolano. Han aparecido ya camiones enviados por la agencia norteamericana USAID. En el lado colombiano de la frontera, se han reunido manifestantes de la oposición para reclamar la entrada de los camiones.

A comienzos de la semana, Cáritas Venezuela alertó de que el anuncio de esa ayuda estaba creando falsas expectativas que no iban a poder cumplirse y que no debía utilizarse en favor de intereses políticos: “No resuelve los problemas del país. Sólo mitiga los impactos sobre la gente más pobre: riesgo alto de morir y sufrimiento masivo”. La crisis económica de Venezuela afecta a millones de personas y tiene dimensiones tan amplias que no puede subsanarse ni siquiera con la llegada de centenares de camiones.

Las prioridades para el Gobierno y la oposición son más inmediatas. La ayuda humanitaria es el factor con el que Guaidó quiere restar legitimidad a Maduro. Para este último, admitir la entrada de esos camiones demostraría que Guaidó ha empezado a tomar decisiones propias de un presidente.

La oposición cree que la situación económica es su principal palanca para forzar la caída de Maduro. Por eso, Guaidó hizo un llamamiento a los militares para que dejen entrar la ayuda que pueda venir: “Todo está listo. Aquí la pregunta es a los funcionarios militares. ¿Soldado, le vas a negar a tu familia la ayuda humanitaria? Yo apelo una vez más a la conciencia de ustedes. Esta ayuda es para salvar vidas”.

Guaidó sabe que eso produciría la ruptura de la cadena de mando en el Ejército. Maduro también es consciente de ese peligro: “Con este show de la ayuda humanitaria quieren hacerle ver al mundo que Venezuela no puede. Venezuela no tiene que mendigar a nadie. Venezuela sí puede. Quieren humillar al pueblo de Venezuela”, dijo. “Que si están entrando por Cúcuta. Acá en Venezuela no va a entrar nadie, ni un soldado invasor, venga de donde venga ¿o es que no tenemos una fuerza armada con suficiente capacidad para defender a Venezuela?”.

Por una vez, se puede decir que el Gobierno y la oposición están de acuerdo en algo. En palabras del dirigente de la oposición Diego Arria: “Creo que si los militares dejan entrar la ayuda, será el fin” (para Maduro). De ahí que un puente por el que nunca ha circulado un camión sea ahora su campo de batalla.

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