‘Zero Dark Thirty’ y el mito de que la tortura funciona

En el comienzo de ‘Zero Dark Thirty’ (‘La noche más oscura’), no es una imagen la que golpea de lleno al espectador, sino un audio: el sonido real de las llamadas telefónicas que hicieron a sus familiares o amigos algunos de los pasajeros de los aviones convertidos el 11S en misiles por Al Qaeda. La directora, Kathryn Bigelow, y el guionista, Mark Boal, elevan la apuesta y trasladan la acción, o mejor dicho la inician, en una de esas prisiones secretas en las que agentes de la CIA torturan a los sospechosos de pertenecer a la organización de Bin Laden para extraerles al precio que sea una pista sobre el paradero de su líder.

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8 respuestas a ‘Zero Dark Thirty’ y el mito de que la tortura funciona

  1. David Peñasco Maldonado dijo:

    Claaaaaaro… Lo de que la tortura funciona es un mito, por eso son tan pocos los países que la utilizan. Y la mejor forma de conseguir información de unos fanáticos asesinos que consideran un honor inmolarse en nombre de su dios de camelleros del desierto es pedírselo amablemente… ¡Con lo fácil que habría sido preguntarle a cualquiera de sus lacayos por el paradero del terrorista más buscado del planeta (modo ironic off)! Oye, Iñigo, ¿qué tal se vive en tu torre de marfil? ¿Se ve bien tu casa desde allí?

  2. Atlas dijo:

    http://www.ritholtz.com/blog/2011/05/interrogation-experts-from-every-branch-of-the-military-and-intelligence-agree-torture-doesnt-produce-useful-information/

    http://www.guardian.co.uk/science/the-lay-scientist/2010/nov/04/2

    Hace años que es un hecho establecido que la tortura no es un método efectivo para extraer datos fiables de los interrogados. La respuesta a «Si no funciona por qué se sigue haciendo» (pregunta profundamente idiota de entrada, porque parte de la premisa A) un ejecutor que funciona de manera puramente racional, B) que TODO lo que dicho ejecutor esta bien según los parámetros en los que entendamos «bien», y C) que se rige puramente por baremos de efectividad en sus manejos; básicamente es como preguntar por qué sigue habiendo crímenes existiendo leyes que prohiben esos mismos comportamiento) es muy complicada, y tiene que ver con percepción emocional, tradición, reacciones viscerales y, sobre todo, la sensación de poder que provoca el uso de la tortura. Pero nada, majo, tú sigue con el pie en la boca, que llevas varios comentarios cubriéndote de gloria.

  3. Xaquín dijo:

    Carai con la peña! Por lo visto la existencia de masocas que disfrutan torturando o de que nada más fácil que decir lo que se quiere escuchar (y más cuando la defensa mental ya no existe, porque aparte frikis varios, deja de existir…la resistencia mental)…seguimos con el rollo que torturar vale «a veces» y que… lo peor del asunto «que funciona»…evidente que «funciona», se puede llegar al orgasmo!!! Y sin viagra (aunque es discutible que no se use algún tipo de droga!!)… eso sí, lo discutible puede ser lo de llamarle mito, realmente es todo una metodología…

  4. manolox dijo:

    La tortura efectivamente funciona. Es eficacísima. Pero no como método para extraer información confiable, sino para infundir terror en «el enemigo» (sea este quien sea).

    Quienes practican la tortura, y sobretodo quienes la institucionalizan, saben perfectamente que los réditos de su abyección son otros.

  5. Eladio Lestrove dijo:

    Interesante artículo, y totalmente de acuerdo con manolox: la tortura, efectivamente, funciona. Funciona como método de destrucción y deshumanización de la persona, así como método cooperativo de extender la culpa («el pringue») a todos los estamentos de la sociedad que la practica. Quizá la película sea parte de ese pringue manchando a Hollywood.

  6. mikel dijo:

    Pretender que los peñascos sirvan para fertilizar cabezas, ya es bastante tortura.

  7. Pepo Pérez dijo:

    «Quizá la película sea parte de ese pringue manchando a Hollywood». Totalmente.

    La película también me ha dejado clara una cosa, aunque pretenda contarnos lo contrario: al que mataron en Pakistán no fue Bin Laden. Viéndola, resulta muy evidente que la «información confidencial» que le han pasado a Bigelow y a su guionista desde las instancias gubernamentales ha sido sesgada e interesada. Lógico por otra parte, teniendo en cuenta la información oficial que facilitaron de la operación de caza a Bin Laden en su día. «Tranquilos, que ya os lo contaremos en una película de Hollywood». La película supone algo tan delirante como eso. Y mucha gente se lo tragará, por supuesto, como si fuera un «documental» cuando no es más que un relato mítico, una leyenda de propaganda. Bastaba leer la crítica de Boyero en El País. «No hay sombra de manipulación» en esta reconstrucción de la caza de Bin Laden, dice. A por uvas, en su línea.

  8. Jeipi dijo:

    «La tortura, efectivamente, funciona. Funciona como método de destrucción y deshumanización de la persona.»

    Por supuesto: en primer lugar, de quienes la infligen, y en segundo lugar, de quienes la justifican (y no estoy mirando a nadie).

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