Zombis, viejos, periodistas

Y de repente el estallido. La prensa española ya no puede hablar de crisis. ¿Demolición? ¿Hundimiento? En pocas horas, supimos el viernes que El País dará la baja a cerca de 150 personas (despidos más jubilaciones anticipadas) de una redacción de 470, y rebajará el sueldo a los que se queden. Entre 175 y 190 personas tendrán que abandonar las empresas de Unidad Editorial, editora de El Mundo y Marca, que se suman a otros despidos masivos ocurridos en el grupo en los últimos años.

Las cifras del deterioro económico de El País son concluyentes. Como ocurre habitualmente con los números, no cuentan toda la historia. Aun siendo terrible el descenso de los ingresos publicitarios, las razones de la hecatombe hay que buscarlas en la incapacidad de adaptarse a los nuevos tiempos y la adopción de estrategias digitales equivocadas tanto en el plano periodístico como en el de la rentabilidad.

A los periódicos no se les han muerto los lectores por razones biológicas, como se decía hace unos años de forma malévola. Los han matado de aburrimiento y no han sabido reclutar a los que debían relevarlos. Cuando las cosas iban bien, cualquier idea innovadora era rechazada. ‘Si funciona, no lo toques’ es una idea desgraciadamente muy extendida en las empresas españolas. Cuando se viene encima la catástrofe, ya es demasiado tarde y las soluciones son una repetición de lo que ya se hacía antes o una loca carrera hacia ninguna parte. A lo más que se llega es a enterrar dinero en promociones o en apostar por contenidos propios de la prensa de corazón para el fin de semana.

Pero en realidad la crisis de El País no empieza en El País, es decir, en el papel, sino en Prisa, en los errores de dirección que obligaron a la empresa a asumir un nivel de deuda insostenible para cubrir sus inversiones en televisión.

En muchos grupos de comunicación del mundo –News Corporation es un caso obvio–, es al revés. Los intereses en televisión y otros negocios ayudan a asumir las pérdidas de la prensa. The Times y The New York Post pierden decenas de millones de libras o dólares cada año con una asombrosa regularidad. Al menos hasta ahora han sido los beneficios de otras áreas del grupo las que han permitido tal ‘dispendio’.

Ahí es donde entra el presidente de Prisa, Juan Luis Cebrián, y donde la herida recibe una lluvia de sal. «No podemos seguir viviendo tan bien», dice al comunicar la política de recorte de gasto. Es la muerte de la ironía viniendo de un directivo que cobra un sueldo más extras de varios millones de euros, muy superior al de cualquier otro grupo de comunicación.

Pero no es sólo Cebrián. Miquel Roig comparaba ayer en Twitter la remuneración del consejo y alta dirección de Prisa en 2011 (20,44 millones para una empresa con un valor en Bolsa de 226 millones) con la de Inditex (19,95 millones en remuneraciones con un valor en Bolsa de 62.308 millones).

Si Cebrián estaba pensando en el sueldo más bonus de Rupert Murdoch (30 millones de dólares en el último año), conviene recordar que la capitalización bursátil de News Corporation es de 56.000 millones de dólares. Pero incluso en el caso de Murdoch, hay que mencionar que él y otros directivos han aceptado un recorte en sus bonus para responsabilizarse de los efectos económicos del escándalo del News of The World. No hay noticias de que el consejo de Prisa vaya a adoptar una actitud similar por sus malos resultados económicos.

La culpa siempre es de los otros, en especial de los periodistas que han puesto en práctica las distintas estrategias aprobadas por sus directivos. Y además no parece que haya mucho respeto por una redacción que con su trabajo consiguió que en los últimos 30 años El País haya sido uno de los periódicos más rentables de España, o quizá el que más.

Esa es la razón de los altos sueldos existentes en esa redacción, cortesía también –todo hay que decirlo– de las virtudes negociadores de sus compañeros de rotativa, agrupados en esas organizaciones llamadas sindicatos, que tenían la peregrina idea de que los trabajadores también debían disfrutar de una parte de las decenas de millones de euros de beneficios.

Como también Cebrián es/era periodista, hay que aceptar en sus explicaciones sobre la crisis de la prensa un cierto grado de ironía o sarcasmo que otros miembros de la profesión también practican para soportar estos tiempos oscuros. ¿Eso incluye llamar muertos vivientes a los periodistas que tienen la responsabilidad de defender la fortaleza sitiada?

Yo digo que somos zombies. Ya nos hemos muerto. Lo que pasa es que, como buenos zombies, nos negamos a pensar que estamos muertos. Nos sentamos con los demás y ellos saben que somos zombies, pero nos aceptan en la mesa.

¿Un desliz o un exceso irónico? ¿Es una definición simbólica con la que se refiere a los periódicos más que a las personas que trabajan en ellos?

Sus interlocutores del viernes que recibieron las malas noticias ya saben que el desdén que siente Cebrián por los periodistas va más lejos. Son unos viejos y además irrecuperables para los tiempos modernos. Según la descripción hecha por el comité de empresa:

El presidente del  grupo considera que la plantilla del periódico está envejecida y carece de profesionales con “perfiles digitales”, además de resultar muy cara, por tener “un salario medio de 88.000 euros”. Para Cebrián, la tercera edad en periodismo empieza a los 50 años. “El tema más preocupante es que la edad media de la plantilla es de 53 años”, ha subrayado al recordar que 189 personas superan los 50 mientras que solo 10 están por debajo de los 30. “Esto afecta a los perfiles profesionales y al modelo de periódico que queremos hacer”, ha añadido.

Esta es una constante en muchas empresas españolas, también en el sector de la comunicación. La idea de que la formación no sólo es conveniente, sino imprescindible es completamente ajena a las costumbres de los directivos. Es una pérdida de tiempo, un gasto superfluo. Resulta mucho más cómodo exprimir al trabajador por lo que sabe hasta que no queda ni una gota. Invertir en formación es cosa de extranjeros.

El propio Cebrián dijo en la entrevista citada antes que «hay nativos de la era digital que no entienden nada y hay gente ya bastante madura que lo ha comprendido bien». Entre la gente «bastante madura» debe de estar él, responsable de tantos giros absurdos en la estrategia digital de El País, aún a estas alturas incapaz de rentabilizar las altas cifras de audiencia. El problema es el negocio, no los periodistas, que a fin de cuentas forman un ejército que cumple órdenes. Y cuando tienes a una persona con un sueldo alto y no sabes qué hacer con ella y la envías a algún pasillo oscuro o la pones en una mesa para hacer un trabajo irrelevante, la culpa de ese dispendio económico, de esa pérdida de capital humano, no es del zombi viejo, sino de sus jefes (que por cierto siempre van a cobrar más que él).

Es más fácil enamorarse de los cacharros y despreciar a las personas. Es más sencillo enarbolar un iPad en una reunión como si fuera las tablas de Moisés para anunciar cual profeta con línea directa con el ser supremo que el futuro está en las tabletas. Lo malo es que al final, tienes que meter un contenido de calidad en esas tabletas, o cualquier otro dispositivo móvil, que te diferencie de los demás y que justifique que el cliente, antes llamado lector, esté dispuesto a pagar.

Son esos molestos zombis, viejos y periodistas los que tendrán que rellenar el cacharro. El País y otros grandes medios de comunicación están en el negocio de los contenidos, no en el de la tecnología. ¿Cobrarán menos los zombis que lo que sacaban con esos fantásticos convenios obtenidos por los márgenes de beneficios que daban los productos sacados de una rotativa? Es muy posible. ¿Los necesitan las empresas? Desde luego. Porque  de lo contrario ¿qué es lo que puede ofrecer una empresa como El País? ¿Artículos de Boris Izaguirre?

¿Quién es el zombi aquí?

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26 respuestas a Zombis, viejos, periodistas

  1. Montse Bonet dijo:

    Faltaría añadir otro de los negocios que le funcionaba (que salvó precisamente de la quiebra hace muchos años) y que también vendió al mejor postor: la radio.

    Felicidades, un artículo interesante para reflexionar sobre periodismo, formación y negocio.

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  3. David Peñasco Maldonado dijo:

    Prisa lleva años viviendo de prestado: si no llega a ser por la inyección de fondos de la firma estadounidense de capital riesgo Liberty Acquisitions Holding Corp Cebrián y sus lameculos del consejo de dirección estarían ya en la puta calle, eso sí, después de llevárselo todo calentito. Prisa tiene una deuda de quinientos millones de euros, y subiendo, que no sabe cómo amortizar gracias al ruinoso negocio de los derechos del fútbol. Prisa le debe a Vassile que Cuatro siga aún en antena, porque si Mediaset no llega a comprarla el tal Cebrián tendría ahora mismo los huevos de corbata. Ya que al padre del periodismo español de la Transición, como le gusta llamarse, le caen tan bien los trabajadores y le mola tanto colocarse detrás de las pancartas, propongo que destine parte de los 11 millones de euros que gana cada año para aliviar el sufrimiento de las familias de los empleados a los que ha despedido. ¡AH, NO, QUE UNA COSA ES SER DE IZQUIERDA Y OTRA SER GILIPOLLAS!

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  5. L'Homme Machine dijo:

    Juan Luis Cebrián es una reliquía y un representante de lo que se llamó la Gauche-Divine que, en castellano paladín es, un pij0 de izquierdas.

    Las decisiones editoriales y económicas que ha tomado han sido de lo más perjudiciales para el Grupo PRISA. Supuestamente, este grupo, con El País y la SER a la cabeza, representaban la izquierda de España mediáticamente hablando.

    Después de ver sus opiniones, su sueldo y comentarios de colegas suyos como Soledad Gallego-Diaz (en la entrevista en Jot Down Magazine) se la cae a uno la cara de vergüenza ajena.

    Han traicionado a sus lectores, o a la base de lectores a los que presumiblemente se dirigían, que es el ala izquierda de la política española. Y, consecuentemente, una buena parte de sus lectores los hemos abandonado, para no volver, por otros medios como Público, ElDiario.es, etc.

    Los progresistas, de izquierdas, rojos o como nos quieran llamar, deberíamos ser muy críticos con nuestros líderes y evaluar si realmente nos representan. De la misma manera que Alfredo Pérez Rubalcaba ya no representa más que a una parte del voto cautivo del PSOE, El País ya sólo representa a un ala de centro o centro-derecha del PSOE porque la izquierda ha migrado hacia otros derroteros.

  6. Caja China dijo:

    Amén.

    Aunque la entrada se queda un poco corta analizando la trayectoria del superhombre.

  7. mario dijo:

    Tenéis que leer las respuestas que da en las entrevistas cada vez que alguien le pregnta por el 23-F. Poco menos que él solito casi acaba con el golpe, que sus compañeros del consejo de redacción eran todos unos jiñados porque ese día no querían sacar El País, y porque lo sujetaron entre todos, que si no Cebrián entra en el Congreso y saca a Tejero cogido por la camisa, me cago en Dios. Vamos, que para cuando se pone a contar sus valerosos años de lucha en la universidad corriendo delante de los grises ya te entran ganas de abofetearlo…

  8. Asumo al 100% el comentario del Sr Máquina. A mayores, diré que no hay mas que ver el silencio de los periodistas mas cualificados del diario para darse cuenta de lo fácil que es escribir y pontificar de progresismo y lo difícil que es demostrarlo luego con hechos, ya sea por interés (pelas) o por miedo a perder el sueldo.

    En fin, ellos mismos (los periodistas) han permitido que el diario se convirtiera en el panfleto para pijos que es ahora, y no recuerdo a nadie de prestigio que haya abandonado el diario ni protestado en público debido a esa deriva ni a episodios tan lamentables como el gulag de Enric González a Jerusalen o el episodio de Ignacio Echevarría en Babelia.

    Pues oye, si tu te conformas y trabajas en un sitio que se ha convertido en muchos aspectos en un panfleto liberal, me parece de ilusos no pensar que, en cuanto puedan o quieran, van a aplicar esa doctrina contigo.

    Un último apunte: la estrategia de Cebrián con el ERE es errónea y contraproducente. Y lo mejor es que él lo sabe. Él sabe -y probablemente los de Liberty no porque les informan él y su gente- que el negocio de PRISA tiene un componente de fidelización ideológica muy importante, componente en el que se han ido meando desde hace tiempo con la deriva ideológica y estética del diario (el suplemento para pijas) y con lo ya mencionado por Mr. Machine. Todo ello con los resultados en, números, que están a la vista. El tema del ERE va a ser contestado, como ya lo está siendo, por ese público que Cebrían dice buscar: un público muy bien informado, posicionado ideológicamente y activo tanto pública como digitalmente. Ya hay figuras relevantes y muy seguidas de la red que van a seguir -y un servidor lo lleva haciendo desde el viernes- un boicot al diario. A ver los próximos meses la difusión digital del diario.

  9. Dr. Zoiberg dijo:

    Cebrián sigue con la estrategia de despedir a gente para que suban las acciones de PRISA y contentar así a sus amos de Liberty: ya se ha cargado a un tercio de la plantilla del diario, a la mitad de los trabajadores de la sección de revistas (Cinemanía, Rolling Stone, etc.), y va camino de convertir Cuatro en un páramo. Por no hablar de la purga en la sección digital con la marcha de Gumersindo Lafuente después de conseguir que elpais.com superase a elmundo.es en cuanto a número de lectores, (por lo visto lo estaba haciendo demasiado bien y Cebrián se puso a cortar cabezas). Otro periódico que se va a la quiebra por culpa de la ceguera y la soberbia de sus dirigentes…

  10. Leon dijo:

    Gran post y muy buenos los comentarios de L’Homme Machine y John Constantine. El Pais y la Ser, tanto a nivel del gran empresario Cebrián como muchas de sus «estrellitas de izquierdas de postal» es un caso claro a nivel periodístico-empresarial de ese mal tan español de «una cosa es predicar y otra dar «trigo».
    ¿Izquierda Prisa? Pues sí eso es izquierda, para qué hace falta una derecha.

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  12. Apodo Nymo dijo:

    No creo que se pueda criticar para nada el artículo; los puntos sobre las íes. Y muy buenos comentarios los que me preceden.
    Por mi parte, y corriendo el riesgo de que los muy patriotas españolitos se lancen faca en mano contra mi yugular, el proceso de decadencia o desintegración, escojan ustedes la palabra, de El País es reflejo del proceso más amplio de caída en picado de la sociedad españolita, anclada en un narcisismo místico que en ocasiones tiene tufo a puro onanismo mental.
    Esperemos que en la limpia que se haga se lleven a la quincallería impresentable e imberbe que ni siquiera saben escribir sin faltas de ortografía. Pero me meto que no sea así. A lo mejor Lluís Bassets se decide a escribir una columna que se titule «Un tsunami llamado Cebrián». Jajajajajajaja.

  13. «caída en picado de la sociedad españolita, anclada en un narcisismo místico que en ocasiones tiene tufo a puro onanismo mental». +100.000.

    Aunque yo, personalmente, acotaría esa consideración precisamente a ese sector de la sociedad que hasta ahora se autoconsideraba de izquierdas y ¿o es porque? lee «El país» y vota al PSOE.

  14. JLuis dijo:

    Son tan mezquinos los motivos de la cuesta abajo de El País que las alusiones a la edad de los periodistas o al nivel de vida de los mismos revuelven el estómago. Quienes tuvimos en el País un cierto abrigo y fuimos descubriendo que cada día se nos helaban más los pies podemos mirar, no sin lástima desde fuera. Quienes aún buscaban en el País el medio independiente que algún día fué deben estar desconsolados

  15. pAtxIkInhO dijo:

    De lo que no estoy tan convencido es que los habituales del País lean este diario digital. Decir también «¿ahora os dais cuenta?», pues «ya le vale» a mas de uno..

  16. Caja China dijo:

    Yo dejé de comprar El País mucho antes de que Internet comiera el terreno a los periódicos en papel. Y no solo (quizá ni siquiera proncipalmente) por la deriva ideológica entendida en sentido convencional, sino porque se ha hecho hace mucho un medio conservador, antiguo, centrado en los fastos oficiales, pesado.

    Empecinado en fabricar la relevancia en lugar de reflejarla, hace décadas que dedica muchísimo espacio a los fastos oficiales y a los asuntos que interesan al poder, por insignificantes que sean, dándoles el enfoque que interesa a éste, sin sentido crítico alguno (y no hablo de un gobierno concreto). Si hubiera una Hoja Parroquial de la clase política profesional se parecería mucho al periódico.
    Con la arrogancia adicional de pensar que, ya que fabricaban la relevancia, también fabricaban la irrelevancia. Ellos decidían por los lectores cuales son los temas, enfoques, personas e ideologías que debemos conocer y el resto simplemente no debe interesarnos, como si no existiera.
    Con demasiados figurones endiosados, demasiados intereses de camarillas gremialistas, demasiado convencimiento de que bastaba que ellos no hablaran de algo para que no existiera públicamente, demasiada distancia entre su línea editorial supuesta y sus directrices verdaderas, que las veías asomar por todas las costuras enseñando las vergüenzas.

    … Tremendamente aburrido. No creo que desde los primeros noventa fuera capaz de leer un editorial. El Babelia era insoportable (o seguirá siendolo, no sé si existe). Los artículos en Opinión cinco días de cada siete los escribían auténticos petardos almidonados. Todas esas partes «elevadas» del periódico, presuntamente intelectuales y llenas de alta cultura estaban (están, supongo) llenas de señores antiguos, académicos, catedráticos y otros que es como si llevaran una levita invisible. Un mundo perdido en el que dinosarurios antiguos se dedican fundamentalmente a hablar unos de otros y sus grandiosas realizaciones con gran prosopopeya. Quizá eso ocupe ahora menos páginas, no sé, dado que no pagarán tan bien y la red de favores estará diluyéndose.

    Para la primera década del siglo ya se había convertido en el órgano de los lobbies y grupos de interés más mostrencos, petrificados y dañinos del país (por ejemplo de los sectores de la educación, edición, difusión de conocimiento y contenidos, propiedad intelectual, Internet, y similares) oscilando su estilo entre el ninguneo de las demás opiniones, la parcialidad y la manipulación más descaradas.
    Siguiendo el mismo estilo, tenía una reticencia enorme a dar espacio a sus lectores salvo en dosis mínimas y bajo estricto control. Durante mucho tiempo, solo publicó Cartas de los lectores que seguían el guión de las opiniones y grupos de interés que apoya, dando así la impresión de que todos los lectores que fueran gente de bien y sepan hilar dos frases opinaban lo mismo que su dirección. Ahora la política ha cambiado en la edición digital, alineándose con el resto de medios, pero cuando ya los escritos de los lectores han perdido la relevancia que un día tuvieron (y por si acaso, están relegados a un serrallo separado donde los maniáticos se pueden explayar sin repercusión fuera).

    En resumen, mucha gente dejamos de comprarlo y leerlo porque:
    – Para tener información o recomendaciones fiables sobre libros, películas, espectáculos, o contenido es general, me encontraba buscándolas en otros sitios, porque las de El País eran inservibles o inexistentes.
    – Para informarme de los temas que me interesaban, lo mismo, porque o no se mencionaban nunca, o ya sabías lo que iban a decir.
    – Encima eso no era porque en un periódico no quepan temas especialitos o minoritarios: porque la mitad o más del periodico me sobraba totalmente, consistiendo en ñoñerías oficiales sin interés y ladrillos pelmazos también sin interés. Sin interés cuando no irritantes por la trapacería y parcialidad con la que se trataban (seguirán tratando) los temas “sensibles” para el periódico.

    Para esa época ya se había convertido en un periódico cuyo público objetivo parecía como si fueran los catedráticos jubilados de alguna cosa de Letras y otros rentistas con afán de que les citen mucho a Ortega. Ah, y taurinos.

    La pena es que de vez en cuando, en las secciones especializadas y en los artículos que no eran «sensibles» y por eso seguramente el Jefe de Sección no había metido tijera, seguías viendo excelentes periodistas, escribiendo bien artículos buenos, sobre temas de interés.
    Pero no no las suficientes veces para justificar la compra…

    Que venga ahora el dañino, parásito, incompetente, mitómano, engreído Cebrián, ese que nos ha estado perdonando la vida a sus lectores durante tantos años, hasta que nos cansamos… a echar la culpa a otros de lo que ha causado él, fundamentalmente él, y casi nadie más que él…

  17. RafaelR dijo:

    Babelia es prácticamente el brazo armado del departamento de márketing de Alfaguara y Santillana: imposible encontrar una crítica a uno de sus libros que baje de las tres estrellas, y para el resto de editoriales las reseñas favorables se miden en el tamaño de los anuncios que contratan en el el suplemento cultural de El País. Lo de Echevarría no fue un episodio aislado, a los críticos se nos ha censurado durante años y hemos recibido instrucciones «desde arriba» para poner bien determinados títulos o autores «de la casa», o ideológicamente afines, para ayudar a las ventas en detrimento de otros con más calidad y que lo merecían más. Pero Babelia sólo es la punta del iceberg. ¿Alguna vez habéis leído en El País alguna noticia negativa referida a Zara, El Corte Inglés, Telefónica o alguno de las grandes anunciantes? Pues eso.

  18. Pingback: Diez artículos sobre Juan Luis Cebrián y la crisis en PRISA y el ERE en El País | 1001 Medios

  19. nickenino dijo:

    Que los trabajadores se quejen y se muevan. Hace falta movimiento para que los demás apoyen.

  20. Bertoss dijo:

    Vaya, hace unos días lei una comparación idéntica en http://www.hackerscontrazombis.com/2012/09/pedro-j-ramirez-premio-al-zombi-del-mes.html
    Veo que la metafora tiene que ser evidente. A ver si Pedro J. el zombie se da cuenta..

  21. Pingback: ERE en El País: ¡Cebrián, súbete el sueldo! | Chapapote Discursivo

  22. Carlos dijo:

    Es un falso debate llevar el tema a la edad, demasiado demagógico. Creo que se trata más bien de firmas acomodadas y previsibles. No me interesa Maruja Torres, Manuel Rivas, Millás, Marías, Cercas, Elvira Lindo, Juan Cruz, Rosa Montero, ni que decir de las firmas de opinión política, porque ya sé de antemano qué y en qué estilo me van a contar. Demasiado aburrido. Estamos hablando de escritura. Demasiado políticamente correctos. Para mi, como lector de El País desde hace muchos años, y tengo 40, es terrible, doloroso para la vista. Un Haro Tecglen o un Vázque Montalbán serán siempre infinitamente más jóvenes que los arriba mencionados. Y nunca cayeron en la escritura cursi de los arriba mentados. Ese es el drama, Elvirita Lindo. Luego, además, podemos hablar de la honestidad y otras cosas.

  23. marc dijo:

    El articulo es criticable por muchas razones. La primera es la inquina que parece destilar el autor, que tiene dificil encaje en un artículo de analisis. Despues viene el relato de los hechos, muy alejados de la realidad, y lo cierra la falseada historia que cuenta.

    Prisa no está endeudada porque haya hecho mal sus negocios de televisión. Canal Plus fue un negocio excelente mucho tiempo. El problema, que poca gente recuerda ya (la caracteristica memoria de pez española) fue un asalto a su negocio hecho con pólvora del rey, la famosa Via Digital, diseñada desde el PP para hundirla, un empeño constatado y confesado abiertamente. Aquello le costó a Telefónica un billon y medio de pesetas. La guerra iniciada desde el gobierno del PP, se centró en las peliculas y en el fútbol, que le llevó de pagar 12 millones por los derechos de la liga, a pagar 200. En cuanto al alza de los derechos cinematograficos , hay solo algunas pistasque indican que el sobrecosto pudo ser de 350/400 millones de euros anuales. Finalmente PRISA se tuvo que fusionar con Via cuando el daño estaba hecho y asumir, paradójicamente, parte de la deuda (entre 400 y 500 millones de euros) por imposición de la misma Telefónica.

    Y la razón ultima del endeudamiento fue la estrategia de sacar de bolsa Sogecable para integrarla en el grupo, que se hizo contando con que Telefónica colaboraría en la OPA, cosa que no hizo. PRISA tuvo que asumir el coste y por eso aumentó su deuda en casi cuatro veces. La deuda sigue aumentando con el programa de expansion internacional que hasta ahora parece acertado, por los rendimientos que aporta al grupo.

    Lo que sigue son consecuencias normales de una recesión que ha hundido la inversión publicitaria, que es el negocio de todos los multimedia.

    Por mucha mania que se tenga a Cebrían, los insultos y las críticas que se le dirigen son claramente infundados. Con la excepción de la OPA, las demás circunstancias exceden a su control y se capearon con bastante tino. No veo como mpodía haber gestionado mejor el conflicto con el PP. Bueno, si cediendo y convirtiéndose, como todos los demás diarios de MAdrid en la voz de su año. Yo le agradezco que no lo hiciera.

    Una última nota: Cada vez que leo lo de que El PAis es de izquierdas me acuerdo de unas declaraciones de su dueño ridiculizando a los que le creían de izquierdas. Ni el ni su periódico son de izquierdas. El Pais es -o, lamentablemente- fue un periódico atento a la etica profesional, que separó empresa y redacción, y que se enorgullecía de la calidad de su trabajo. Una referencia mundial. Un mirlo blanco en España, donde en el sector lo que hay son cosas parecidas a periódicos al servicio de quien pague mejor..

  24. David Peñasco Maldonado dijo:

    Juan Luis, ¿eres tú?

  25. No, soy su negro.
    En todos los sentidos.

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