De repente, las cuentas no le salen a Netanyahu

21.05

El sondeo del Canal 2 de la TV israelí confirma las impresiones de las últimas horas. Likud 31 escaños. Yesh Atid (el partido de Lapid) 19. Laboristas 17. Shas (ultraortodoxos sefardíes 12. Casa Judía (el partido de Bennett) 12. Hatnuah (el partido de la ex líder de Kadima Tzipi Livni) 7. Meretz (izquierda) 7. Judaísmo de la Torá Unida (ultraortodoxo) 6.  Hadash (árabe) 4; Ra’am Ta’al (árabe) 3. Balad (árabe) 2.

Este sondeo obliga a Netanyahu a buscar apoyos en partidos alejados de su base natural. Likud, ultranacionalistas y ultraortodoxos suman 61 escaños, que es justo la mayoría absoluta.

Otro sondeo, del Canal 10, da resultados bastante similares. Likud 31. Yesh Atid 18. Laboristas 17. Shas 13. Casa Judía 12. Hatnuah 6. Meretz 6.  Judaísmo de la Torá Unida 6. Hadash 5. Ra’am Ta’al 4. Balad 2.

En septiembre parecía imposible que Netanyahu viera peligrar su puesto en unas elecciones. En diciembre sorprendió que el Likud y Yisrael Beiteinu (el partido del entonces ministro de Exteriores Lieberman) decidieran presentarse en una sola lista electoral, aunque eso no alteró la mayoría de los pronósticos. El ataque a Gaza no acabó de la forma que tenían en mente muchos votantes conservadores y ultranacionalistas, pero tampoco eso llevaba a pensar que el Likud sufriría las consecuencias en las urnas. Las malas relaciones entre Obama y Netanyahu no ofrecían un escenario muy beneficioso para los intereses estratégicos del país, y sin embargo la mayoría de los análisis de la prensa israelí afirmaban que eso no iba a importunar al electorado.

La fragmentación de la oposición, el hundimiento de Kadima y el progresivo descenso en los sondeos del nuevo partido creado por el periodista Yair Lapid también jugaban en favor de Netanyahu. Lapid había irrumpido en la política israelí como un cohete, pero se fue desinflando en las encuestas a lo largo de 2012.

Y ahora en la noche electoral resulta que se viven momentos de pánico en la sede del Likud, Netanyahu anuncia desde su muro de Facebook que la victoria del Likud está en peligro y los últimos pronósticos, a partir de las no siempre fiables filtraciones de los sondeos que se han hecho a lo largo del día, hacen pensar que el partido de Lapid puede ser la segunda fuerza política, mientras que los laboristas obtendrían un resultado bastante decente.

Un sondeo hecho para el Likud y filtrado en la última hora da 30 escaños a la coalición Likud y Yisrael Beiteinu (el Parlamento tiene 120) y 20 a Yesh Atid (Hay Futuro). En las últimas elecciones de 2009, el Likud obtuvo 27 escaños y Beiteinu, 15.

El dato que no se puede discutir es el gran aumento de la participación electoral: 63,7% a las ocho de la tarde con dos horas más de votación, cuatro puntos más que en 2009. La participación final puede estar muy cerca del 70%, lo que sería el porcentaje más alto desde 1999.

Frente a los análisis que se hacen fuera de Israel, siempre muy centrados en el impacto del conflicto con los palestinos, la primera impresión es que el desgaste de Netanyahu tiene su origen sobre todo en razones socioeconómicas.

Israel ha sobrellevado la crisis que se inició en 2008 mucho mejor que Europa, gracias a la capacidad de innovación tecnológica de una parte de su industria y a la política del gobernador del Banco de Israel, Stanley Fischer, ex directivo del FMI, muy diferente a la del BCE.

El verano de 2011, el país vivió numerosas manifestaciones similares a las de los indignados en España o OWS en EEUU en las que se hacían constantes referencias al aumento de las desigualdades y a la pérdida de protección social a los más desfavorecidos.  El partido de Lapid se benefició de ese aumento del malestar social, y los laboristas se olvidaron de las cuestiones de política exterior y defensa, y centraron su mensaje en la economía.

Por último, Netanyahu comprobó alarmado que se había abierto un flanco inesperado a su derecha. Naftali Bennett, director general del consejo de los asentamientos, consiguió revitalizar la candidatura sionista-ortodoxa más potente desde los tiempos del Partido Nacional Religioso. Durante décadas, ese partido había sido la tradicional fuerza bisagra que había estado en casi todos los gobiernos laboristas o del Likud, hasta ir radicalizándose e ir perdiendo apoyos que iban a otros grupos ultranacionalistas o al propio Likud.

Bennett, de 41 años y millonario gracias a la empresa de software que vendió, es tan ultra como otros políticos que obtenían resultados lo bastante significativos como para participar en gobiernos de coalición dirigidos por el Likud pero no tan importantes como para ser imprescindibles. La diferencia es que Bennett es un político diferente con un discurso en el que tienen cabida las preocupaciones económicas de los israelíes laicos que no viven en los asentamientos. Y en el frente nacionalistas no hay dudas, como destaca este perfil escrito por el director de The New Yorker. Bennett no da ninguna opción a que en el futuro exista un Estado palestino.

A pocos minutos de que se cierren los colegios, el pronóstico de partida sigue siendo el mismo. Lo más probable es que el próximo Gobierno de coalición esté presidido por Netanyahu. Pero si sólo consigue agrupar a partidos conservadores y nacionalistas, incluido Bennett, dispondrá de una mayoría de un puñado de escaños, no tendrá nada que ofrecer a Obama si EEUU muestra algún interés en las negociaciones de paz, y se arriesgará a una legislatura muy corta que quizá no llegue ni a un año.

La solución en unos minutos con los primeros sondeos tras el cierre de los colegios, aunque quizá haya que esperar un par de horas más para recibir resultados significativos.

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2 respuestas a De repente, las cuentas no le salen a Netanyahu

  1. Toño dijo:

    Me acuerdo de que el padre del actual Lapid fue el líder de un partido laico, que luego se evaporó. ¿No le pasará algo parecido a éste? La verdad es que es difícil seguir la política israelí.
    Lo que no entiendo es lo de los laboristas, tras su actuación estos años. Parece que incluso se recuperan. A ver si el cambio de líder supone de verdad un cambio de política.

  2. Pingback: Yair Lapid, un atractivo novato en un campo lleno de lobos | GUERRA ETERNA

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