Lo malo de una guerra civil es que hay que alimentar a los combatientes

Revolucionarios, soldados, rebeldes, milicianos, insurgentes… da igual quienes sean. Una constante en todas las guerras es que hay que alimentar a los soldados y aprovisionarles de armas y municiones. El Ejército regular siempre lo tiene más fácil, en el caso de que los suministros desde la capital funcionen. Los movimientos insurgentes deben ingeniárselas para dotar a sus fuerzas de los medios necesarios. Toda la épica de las guerrillas queda algo tocada cuando se descubre que en ocasiones sólo queda la opción del robo a la población civil si se quiere seguir combatiendo.

Todo eso se torna en un asunto desagradable cuando no existe un mando central unificado que administra los medios materiales. Cada grupo se tiene que buscar la vida y no todos van a tratar a la población civil de la forma elegante que sugieren los comunicados.

En Siria, los grupos rebeldes no sólo tienen que preocuparse de lo que haga el enemigo. Los que están en el mismo bando pueden ser igualmente peligrosos. En un reportaje, Ghaith Abdul-Ahad cuenta los enfrentamientos a tiro limpio entre grupos insurgentes para hacerse con los restos del botín en Alepo. Uno de sus líderes fue asesinado porque otro grupo había puesto sus ojos en un almacén repleto de material que se podía vender. En palabras de uno de los jefes del consejo militar rebelde de Alepo:

«Si hubiera muerto luchando, me parecería bien.  Era un rebelde, un muyahidín, y eso es para lo que nos hemos preparado. Pero que le hayan matado por una pelea por el botín es un desastre para la revolución. Es muy triste. No hay un solo edificio oficial o almacén que quede íntegro en Alepo. Todo ha sido saqueado. Todo ha desaparecido».

Abdul-Ahad, que trabaja para The Guardian, es uno de los mejores reporteros que cubrió la guerra de Irak y también ha trabajado en Afganistán. A veces, me sorprendo de que siga vivo. No me cabe duda de que ha hablado con la gente que él dice que ha hablado. Con un considerable riesgo, supongo.

En el juego de influencias entre milicias rebeldes, cuanto más tienes (armas, munición, comida), más importante eres. Podemos pensar que todo consiste en derrotar al enemigo y expulsarle de algunas zonas de la ciudad, pero no puedes hacerlo sin el material necesario. La guerra es logística en primer lugar, aunque en los grandes relatos de hazañas bélicas nunca aparece el tipo que conseguía alimentar a todos esos miles de soldados.

Al principio, como cuenta el reportaje, los saqueos se centraron en edificios oficiales. Cualquier cosa valía porque todo se puede vender. Luego, comenzaron los ataques a lugares que no tenían nada que ver con el Gobierno, y al final los rebeldes terminaron peleándose entre ellos.

Abdul-Ahad se refiere a un hecho que también aparece en otros artículos. La mayor parte de los insurgentes procede del medio rural sirio, que llevan años o décadas sintiéndose postergados por el Gobierno de Asad. No tienen muchas razones para sentirse en casa en las ciudades, en especial en las grandes ciudades como Alepo, y funcionan como si estuvieran en territorio conquistado.

En las guerras civiles, los habitantes de las ciudades, incluso si comparten los ideales de los rebeldes, se muestran un tanto ambivalentes cuando hay que tomar partido, renunciar a todo y enfrentarse a un enemigo superior. Ellos sí tienen algo que perder. Quizá sea eso lo que explique por qué los insurgentes no controlan ya Alepo, una ciudad donde los soldados sirios lo están pasando realmente mal para mantener sus posiciones o recuperar las ganadas por los rebeldes.

Esta entrada fue publicada en Siria y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

7 respuestas a Lo malo de una guerra civil es que hay que alimentar a los combatientes

  1. mikel dijo:

    Yara Bayoumi, de Reuters en Aleppo, con historias similares:
    http://www.chinapost.com.tw/commentary/reuters/2013/01/10/366941/Aleppo-misery.htm
    ¿Curiosa coincidencia? ¡Quia!

  2. HPerezTapia dijo:

    Ya decían desde antiguo que la táctica es el trabajo de los capitanes, la estrategia de los coroneles y la logística de los generales.

    Y en esta guerra no parece haber generales, sino únicamente bandas de insurgentes luchando con poca (ninguna?) coordinación entre sí.

    H

  3. Xaquín dijo:

    Cuando nos meterán en la cabeza que en una guerra civil no hai sitio para ideales y menos para mantenerlos compartidos…

  4. Xaquín dijo:

    Cuando nos meterán en la cabeza que en las guerras civiles no hay sitio para tener ideales y menos para mantenerlos compartidos…

  5. Marlango dijo:

    Mejor que nos entre en la cabeza, ¿no?

  6. Pingback: Siria: una guerra dentro de otra guerra | GUERRA ETERNA

  7. Pingback: Una guerra dentro de otra guerra « Gente fina's Blog

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *