Obama juega sus cartas ante el abismo fiscal

«Come together» escribían los empleados de Starbucks en los vasos de cartón antes de entregar el café a sus desgraciados clientes como forma de extender la idea de que demócratas y republicanos debían llegar como fuera a un acuerdo que conjurara la amenaza del ‘abismo fiscal’. Pues eso es lo que han hecho con el típico acuerdo que siempre fue marca de la casa en el Senado antes de que la crispación y la radicalización de los conservadores convirtieran en imposibles este tipo de pactos en la política norteamericana.

Este artículo del Washington Post hace un completo resumen del acuerdo y sus repercusiones fiscales. Entre los titulares, el más importante es el referido al tipo fiscal máximo para las rentas más altas. Obama hizo de los impuestos a los ricos uno de los ejes de su campaña electoral. Por otro lado, los republicanos consideran que cualquier aumento de impuestos es un ejemplo evidente de posesión satánica. Ese era el principal campo de batalla político, aunque haya otros aspectos económicos como mínimo tan importantes como ese.

El acuerdo obliga a aquellas personas que ingresen más de 400.000 dólares al año a pagar un 39,6% (en vez del 35% anterior). Además, varias deducciones en vigor para las personas que ganan al menos 250.000 dólares irán desapareciendo de forma gradual.

Obama había puesto como umbral la cifra de 250.000 dólares que ahora es de 400.000, así que por ese lado ha cedido. Pero a la hora de establecer quiénes son los ganadores y perdedores, no hay que olvidar un hecho: los republicanos han aceptado (en el Senado, veremos qué ocurre en la otra Cámara) el primer aumento fiscal desde los tiempos de Diocleciano George Bush (padre), sin que los demócratas hayan tenido que aceptar recortes de gasto público en los programas asistenciales. Es un anatema para los conservadores fiscales y por eso el senador de Florida Marco Rubio ha votado en contra. Cuando lleguen las próximas primarias republicanas, Rubio podrá decir a los partidarios del Tea Party que él no firmó un pacto con el Maligno.

Como todo acuerdo fiscal, este es increíblemente complejo y es probable que tenga más trampas que un casino flotante en el Mississippi en el siglo XIX. El primer truco es obvio:  sólo aplaza la guerra hasta dentro de un par de meses cuando se discuta el techo legal de deuda. Entonces sí que será un auténtico abismo fiscal porque, de no haber acuerdo, obligará al Gobierno federal a un recorte masivo de gasto de repercusiones económicas incalculables. Lo de ahora era sólo un aperitivo.

Obama se queda sin su cifra mágica de 250.000 dólares, pero por otro lado esa es una derrota que no tiene problemas en asumir. En las circunstancias económicas actuales, el drama no es la deuda, sino el riesgo de recaer en la recesión. La deuda es un problema no cuando no la puedes pagar (en pocas palabras: EEUU nunca pagará todo lo que debe ni se acercará a hacerlo), sino cuando no la puedes financiar. Ahora mismo, los mercados financieros están dispuestos a perder dinero con tal de guardar su dinero en los bonos del Tesoro norteamericano. Eso no continuará ocurriendo eternamente. Por otro lado, Obama no estará eternamente en la Casa Blanca y sus preocupaciones se reducen a un margen de tiempo algo menor.

Los sectores más progresistas del Partido Demócrata están decepcionados porque ven que una vez más Obama ha cedido. No ha utilizado todo el poder imperial de la presidencia, y además a pocos meses de ser reelegido, para poner a los republicanos ante la tesitura dramática de aceptar sus ideas o arriesgarse a un estallido fiscal en el que las encuestas les hubieran señalado como los principales culpables. My way or the hard way.

Lo que ocurre es que Obama siempre cede. Siempre negocia y negociar significa ceder en algunas de tus posiciones. Su única experiencia en un cargo público es la de senador (en Illinois y en el Senado), y eso le marca. Los republicanos, o al menos la inmensa mayoría de ellos, creen que negociar es algo deshonroso si ello les lleva a aceptar posiciones paganas. De la misma forma que el Partido Comunista de la Unión Soviética no podía renunciar a la propiedad colectiva de los medios de producción, el Partido Republicano no abandona el principio de que los impuestos son una forma colectiva de atraco a mano armada protagonizada por el Estado.

Los senadores republicanos han sido lo bastante pragmáticos para asegurar una parte muy importante de los recortes fiscales aprobados en la época de George Bush (hijo), que no olvidemos que se supone que iban a ser temporales. A Obama, eso no le parece una tragedia porque mantenerlos es en la práctica una forma de estímulo fiscal con la que impedir que el consumo privado se venga abajo.

Los miembros republicanos de la Cámara de Representantes consideran que ser pragmático es poco menos que un insulto. Si no rechazan hoy o mañana el acuerdo, regresarán con sus antorchas y sus horcas en un par de meses cuando toque discutir el techo de deuda. Es probable que entonces Obama tenga que jugárselo todo a una apuesta sin opciones a negociaciones de última hora.

En realidad, para vivir permanentemente al borde del abismo, la economía de EEUU se maneja bastante mejor que la europea. Pero en la eurozona la palabra abismo se usa mucho menos.

Según este gráfico, el acuerdo supondrá el mayor aumento fiscal desde finales de los años 60. Hay que tomar en cuenta la tercera columna contando desde la derecha, no las dos posteriores.

7.40

Esta madrugada la Cámara de Representantes ha aprobado el acuerdo por 257 votos a favor y 167 en contra. Durante unas horas se temió que todo saltaría por los aires tras declarar Eric Cantor, líder de la mayoría republicana, que no apoyaba el pacto y que la Cámara intentaría introducir enmiendas al texto, lo que obligaría a trasladarlo al Senado para una nueva discusión. Y allí los demócratas no tardaron en decir que no habría más cambios y que era lo pactado o nada.

Al final, se impuso la cordura y los republicanos aceptaron llevar el acuerdo a votación. Salió adelante, pero con la oposición de la mayoría de los republicanos. 85 de ellos votaron a favor y 151 en contra.

Siendo como son los republicanos, no podía faltar la sorpresa de última hora. Declararon concluida la sesión y con ella el periodo de sesiones sin realizar la votación sobre las ayudas a los afectados por el huracán Sandy. El Senado había aprobado una norma que permitía para este fin el gasto de 60.000 millones de dólares. Una comisión de la Cámara Baja había limitado el gasto a 27.000 millones, pero todo quedaba pendiente de la votación en el pleno, que al final no se produjo.

Congresistas de ambos partidos de los estados afectados se declararon algo más que estupefactos ante tal negligencia. Bien podría ser una rabieta de última hora de los dirigentes republicanos o una forma de apuñalar al gobernador de New Jersey, el republicano Chris Christie. Hay gente que no sabe perder.

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8 respuestas a Obama juega sus cartas ante el abismo fiscal

  1. Héctor dijo:

    Yo sería incapaz de debatir con los talibanes republicanos. Sus dogmas son de otra galaxia tan alejada de la mía que me resulta imposible entrar a discutir términos con ellos. Obama como siempre: una pizquita menos ultraliberal que ellos, pero nada más. Si lo he entendido bien, ¿el tipo máximo hasta ahora era del 35%? Y sobre eso había (y sigue habiendo) múltiples deducciones que dejan el tipo real por los suelos, claro. Así nos encontramos con una sociedad en la que hay gente que ingresa millones y millones cada año y pagan 4 duros en impuestos mientras se mantienen gigantescas bolsas de la más absoluta pobreza. Pero el socialismo es malvado y perverso y tal…..

  2. Pingback: Ni un dólar para los afectados por el huracán Sandy

  3. Antonio dijo:

    No le des más vuelta, es mera hijoputez neoconfederada.

    Aún más sangrante si se piensa que, para expolios fiscales, el que sufre Nueva Jersey: de cada dólar que manda a Washington, recibe 69 centavos.

    Lo bueno es que las zonas más jodidas en NY y NJ son mayoritariamente republicanas. Pobres los demócratas que vivan allí. A los demás, que disfruten lo votado.

  4. Antonio dijo:

    Por ejemplo, el representante de Staten Island, que es la zona más jodida de NYC, es republicano. A ver si pierde el escaño en 2014.

    (Michael Grimm, qué personaje: http://grimm.house.gov/about-me/full-biography).

    A los católicos antiabortistas republicanos de Staten Island el Señor les destroza la casa y todo lo demás, y ahora, encima, los deja sin ayuda del gobierno. A los rojos rabiosos, ateos, gays, judíos y gente con estudios en universidades ateas, rojas y judías del Upper West Side lo peor que nos pasó es que en los supermercados, abiertos, no había pan del día la mañana siguiente. Son una jartá de misteriosos Sus caminos…

  5. síhola dijo:

    No está mal el análisis, muy concienzudo. Es una pena que lo del abismo fiscal sea puro cuento y más pantomima que otra cosa. Y la montaña parió un ratón, se podría titular el artículo, porque casi eran mejores las condiciones que entraban en vigor a través del mal llamado fiscal-cliff, que el acuerdo que se firmó finalmente.

    Para lo que realmente vale este acuerdo es para ganar tiempo y permite a EEUU seguir con su política monetaria dictada, nunca mejor dicho, por la Reserva Federal. Problema pospuesto, problema resuelto, podría ser otro titular.

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  8. Jeipi dijo:

    Ahora Obama también podrá decir aquella célebre frase de un dicruso apócrifo: «Estábamos al borde del abismo, pero hemos dado un paso al frente.»

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