‘Billy Elliot’ y la celebración de la muerte de Thatcher

Una simpática anécdota del día de la muerte de Thatcher. Esa noche a los responsables de la obra ‘Billy Elliot’, conocida por la película y en cartel desde 2005, les entró la duda. El segundo acto, que tiene lugar durante la huelga de los mineros, comienza con una canción que celebra en términos jocosos la muerte de Thatcher. No tenían claro si debían incluir no la canción y al final decidieron que le pasaban la papeleta al público, según cuenta la agencia Press Association.

Celebraron una votación, supongo que a mano alzada, y la audiencia votó a favor de escuchar la canción casi de forma unánime. Se titula ‘Merry Christmas Maggie Thatcher’ y la mejor estrofa es esta:

So Merry Christmas Maggie Thatcher
May God’s love be with you
We all sing together in one breath
Merry Christmas Maggie Thatcher
We all celebrate today
Cos it’s one day closer to your death.

Y aquí está la canción:

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Armas de destrucción masiva, versión Thatcher

La viñeta de Peter Brookes en The Times enumera las armas más letales en la historia de la guerra y acaba con el bolso de Margaret Thatcher. El típico humor brillante que se puede interpretar de dos formas. Los partidarios de Thatcher recordarán su estilo agresivo; no hacer prisioneros, mantenerse firme ante los rivales, incluso dentro del propio partido. Los enemigos pensarán que define perfectamente a las políticas destructoras de esta mujer que arrasó muchas zonas del país y las convirtió en un erial económico.

El bolso como metáfora de Thatcher es un símbolo muy utilizado. Considerarlo una forma de agresión femenina es un detalle, no sé si sexista, pero sí bastante vulgar. Casi siempre aparece de forma que describía a la primera ministra como el único hombre de verdad en el Gabinete, una forma un tanto retorcida de culto a la personalidad. «El bolso que aterrorizaba a los ministros» es uno de esos titulares.

Lo cierto es que se cuenta que la entrada de Thatcher en una sala tenía algo de irrupción amenazante que acababa con el gesto de colocar el bolso sobre la mesa, no en el suelo.

Todas estas explicaciones freudianas del bolso vinieron muy bien para que los más thatcherianos de entre los thatcherianos vendieran su dimisión forzada por los principales dirigentes del partido como una especie de traición de ministros que no tenían lo que hay que tener para enfrentarse a ella a la cara.

Eso forma parte también de la mitología de Thatcher. Fue mucho menos una vendeta personal que un análisis frío sobre la previsible derrota de los tories si ella seguía al frente del Gobierno. La dimisión del apocado Geoffrey Howe, con un espectacular discurso de despedida en la Cámara de los Comunes, fue el detonante que desencadenó todo el proceso de sustitución. Y Howe no provocó la tormenta porque quisiera poner fin a ese sufrimiento sadomasoquista de verse dominado por la señora dominatrix del bolso, sino por discrepancias políticas profundas sobre la posición de Gran Bretaña en la Unión Europea y el terrible error de imponer a sangre y fuego el ‘poll tax’ en una sociedad que había perdido el miedo a la señora.

Luego está la parodia que, aunque no se corrresponda tanto con la realidad, es mucho más divertida. Me refiero a Spitting Image, claro. Esa Thatcher diciendo a la camarera cómo quiere el filete. ¿Y las verduras? (vegetables, verduras, pero también vegetales). «Ellos (por los ministros) tomarán lo mismo que yo».

Qué demonios. Otro vídeo mucho mejor. Thatcher como Alien.

Casi diría que Peter Brookes se quedó corto con la viñeta.

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Thatcher unplugged

He publicado un largo artículo en eldiario.es con diez claves sobre la era de Margaret Thatcher. Los habituales de este blog lo reconocerán, con algunos cambios, porque lo saqué aquí poco después de la película ‘La Dama de Hierro». Al igual que entonces, se trataba de aportar información y desmentir de alguna manera algunos de los mitos que la derecha y la izquierda mantienen sobre la primera ministra británica entre 1979 y 1990. Y estaba escrito en función de lo que se contaba en la película, muy interesante pero bastante hagiográfica todo hay que decirlo, que protagonizó Meryl Streep.

Todo lo que escribo sobre su impacto en la política de su país es cierto. Es la dirigente más relevante del Reino Unido desde la Segunda Guerra Mundial. La que cambió el discurso político de tal forma que sus sucesores, conservadores o laboristas, no han podido ni querido despegarse de su legado. Gran Bretaña es lo que es ahora porque Thatcher gobernó esos años.

Lo que queda fuera de ese artículo es el impacto dramático que tuvieron sus ideas. El mito termina por emborronar esa parte, bien porque los partidarios se niegan a aceptar ese lado oscuro o porque los enemigos sostienen que la etapa anterior fue casi una Arcadia feliz.

La izquierda suele decir que Thatcher hundió en la miseria al país. Lo que olvidan es que el Reino Unido ya estaba hundido en la miseria antes de que Thatcher llegara al poder. Los años 70 fueron un desastre para los británicos, y la segunda mitad de la década fue aún peor. Hay un montón de anécdotas sobre esa época y algunas están sobredimensionadas. En el ‘invierno del descontento’, la imagen de ataúdes que se quedaban sin enterrar en los cementerios por las huelgas ocurrió –creó recordar que en Liverpool–, pero no fue generalizada y cuando los sindicatos se enteraron, procedieron rápidamente a solucionar el problema porque les daba una imagen patética.

Incluso así, nadie puede negar que el país vivía una profunda crisis política, económica y social. Los gobiernos de ambos bandos daban bandazos de un lado a otro sin tener claro cuál era la salida. El país, arruinado, tuvo que suplicar la ayuda del FMI y aceptar a cambio recortes de gasto público en el peor momento posible. Los sindicatos presentaron batalla con la intención de no ceder ni un centímetro, y acabaron cediendo años después no ya metros, sino kilómetros. La vida en las ciudades era sombría, en especial para los jóvenes fuera de Londres, que no veían ninguna salida.

Hay que leer algunas entrevistas a Mick Jagger o Keith Richards, y tantos otros músicos de la época, para comprobar cómo los jóvenes no dejaban escapar la oportunidad de intentar escapar de una sociedad tan empobrecida como clasista. Si nacías abajo, te quedabas abajo (bueno, eso tampoco ha cambiado tanto, es la sociedad con más desigualdad en Europa Occidental).

Si hay alguien realmente interesado en esa época, puede leer «When the Lights Went Out: Britain in the Seventies».

En la derecha, se construye una imagen mítica de Thatcher como la líder que nunca cambió. Se valora a los líderes conservadoras posteriores colocándoles frente a la Thatcher de sus años de más poder, no ante la Thatcher mucho más pragmática y cautelosa del comienzo de su gobierno. Ante ese espejo, todos salen borrosos.

Sobre todo, olvidan el impacto dramático que tuvo su saneamiento de la economía británica a principios de los ochenta. El odio que aún se siente en el norte y centro de Inglaterra y Escocia es resistente al paso del tiempo y, para el extranjero, casi insólito. No hay comparación posible con España. Nada que ver con lo que la gente de izquierda siente ahora por Fraga. Dentro de 25 años, pocos se acordarán de Aznar. Pero en Liverpool y Glasgow, la gente aún profiere los epítetos más espantosos en relación a Thatcher. «Bitch» es una palabra más habitual. Para los que prefieren no ensuciarse la boca, «that woman» puede servir.

Amplias zonas del país, la mayoría de base industrial, fueron abandonadas a su suerte. ‘Política industrial’ eran palabras impías para el credo thatcheriano. Todo eso que hacen alegremente los políticos conservadores españoles y franceses cuando una gran empresa sufre una crisis era considerado anatema.

Glasgow fue literalmente despreciada. Nunca una ciudad española ha sufrido la degradación que ha padecido Glasgow durante décadas: marginación, paro, criminalidad, drogas.

Thatcher puso fin al declive económico de Gran Bretaña, pero el precio que se pagó fue terrible. Y se sigue pagando.

En el plano político, todas esas anécdotas sobre Thatcher preguntando si alguien era «uno de los nuestros» son ciertas y reveladoras del personaje. Su sectarismo le hacía pensar que los que no seguían su guía eran gente que no merecía el apoyo no ya del Estado, sino del resto de la sociedad.

Una de las consecuencias del legado de Thatcher se puso de manifiesto a partir de 2008. Londres había sido la capital financiera del planeta hasta el siglo XX. La desregularización financiera que hemos conocido se aceleró en los años 90, ya con los laboristas en el poder, bebía en los principios thatcherianos por los que cuanto menos Estado hubiera en los sectores productivos, más riqueza se crearía en la sociedad. Blair y Brown adoptaron ese mantra con pasión en relación a la City (la continuación laborista de la era de Thatcher está bien contada en ‘Thatcher & Sons’, de Simon Jenkins) . Poco antes de llegar al poder, Gordon Brown comunicó a un selecto auditorio de la élite financiera que quería hacer con la economía del país lo que ellos habían hecho en la City. Con los resultados por todos conocidos.

Thatcher eligió ganadores. La mano invisible del mercado necesitaba una pequeña ayuda. Londres y el sur de Inglaterra recibieron la distinción. La potencia del sector servicios del sur fue un factor decisivo para propulsar la economía del país. Y hay un pequeño detalle –y no me refiero aquí a la guerra de las Malvinas– que no se suele destacar tanto para explicar esa prosperidad y las ventajas políticas que concedió a la primera ministra.

El petróleo del mar del Norte salvó a Thatcher, es decir, dio a la economía del país el empleo y los fondos que parecían imposibles de encontrar en el durísimo saneamiento de la primera mitad de la década de los 80.

Como dicen que decía Napoleón, es mejor tener generales con suerte.

–Un collage de todas las portadas del martes.
–BBC: estadísticas económicas de los años de Thatcher.
Una pancarta de esta noche contra Thatcher en Brixton, Londres.
–Las camisetas estaban listas desde hace bastante tiempo.
–Lo de ‘the witch is dead’ viene de ‘El mago de Oz’.
–Owen Jones, siempre inteligente, en 2012: por qué es absurdo bailar sobre la tumba de Thatcher.
Pop británico contra Thatcher. 13 canciones contra Thatcher. Y aquí 21.

Thatcher canta ‘My Way’ en Spitting Image. Vía @XoseMorais.

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Otro día más en la guerra de Afganistán

Diez niños, de entre uno y doce años, y una mujer murieron el sábado en un ataque aéreo norteamericano en la provincia afgana de Kunar. Un avión o helicóptero destruyó una casa tras recibir la petición de ayuda enviada por tropas extranjeras o afganas que estaban atacando un pueblo controlado por los talibanes.

No hay mucha información detallada sobre las circunstancias de la tragedia. La primera hipótesis que ha aparecido en los medios sobre la identidad de las víctimas procede del jefe del consejo local, que afirma que los fallecidos eran familiares del líder del grupo talibán que era el objetivo de la operación y que se encontraba en esos momentos en la casa.

El lugar del ataque se encuentra en la zona oriental de Afganistán, fronteriza con Pakistán, básicamente controlada por los talibanes y con escasa presencia militar del Gobierno de Kabul o de militares norteamericanos.

8.50

El reportaje en Al Jazeera eleva a once la cifra de niños muertos.

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Kim Jong Un, gran estratega

Tiene que ser duro ser general norcoreano y recibir la visita de Kim Jong Un. Se nota que tiene opiniones sobre todo. Y no tiene que dar mucha tranquilidad verle agitar la pistola  tan cerca en plena demostración de a saber qué.

Para los amantes de escenas más entrañables, tenemos esta visita a un colegio de primaria en julio de 2012. Al menos, sonríe mucho más que su padre. De hecho, no para de sonreír.

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Cosas que hacer en sábado cuando no estás muerto

Rompiendo la cuarta pared en el cine.

–Genial parodia de ‘American Psycho’.
–‘Juego de tronos’ en otra versión.
–Algo huele mal en la destrucción de la Estrella de la Muerte.
–Entrevista con Charlie Watts.
–Obras de arte retocadas para ajustarse al patrón femenino contemporáneo.
–No hagas bromas en un aeropuerto de EEUU.
–Probando la comida de Hitler.
–Vudú en Haití.
–El secreto del Proyecto Manhattan.
Los empleos más habituales en la economía norteamericana.

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Roger Ebert

Ha muerto Rogert Ebert a los 70 años, algo que desgraciadamente no tiene que sorprendernos porque llevaba 10 años peleando contra el cáncer. En vez de la reacción acostumbrada de lamentar una muerte, hay que felicitarse porque Ebert estuviera tanto tiempo entre nosotros, pudiera ver tantas películas y contarnos lo que pensaba sobre ellas.

Todo el mundo cuenta que fue el crítico de cine más influyente de su generación (no tanto el mejor, dado que no hay un ránking). Lo fue porque tuvo el valor necesario para cumplir esa labor también en televisión y en Internet, y hacerlo de forma que pudiera conectar con tanta gente. A fin de cuentas, ya dijo que «las emociones nunca te mienten» en el cine. Criticar, valorar una película es siempre un ejercicio subjetivo. No hasta el punto de aceptar que haya seres humanos que hagan cola para ver ‘Transformers 3’ y de contener los impulsos homicidas.

¿Influyente? No en la industria del cine. Resulta muy reveladora la respuesta que dio a Tom DiCillo cuando este, desesperado, le preguntó cómo era posible que su película ‘Delirious’ –buenas críticas, gran presencia en festivales– fuera un fracaso completo. Nadie la vio porque nadie tuvo la oportunidad. Ebert le respondió que vivimos en una época en la que el cine inteligente o el cine independiente están casi condenados. Con su humor habitual, comentó que muchas de las personas que van al cine (se refiere a EEUU, también serviría para muchos otros países) confían menos en lo que diga un crítico que en lo que ven en un trailer estúpido que promete el sol, la luna y las estrellas. La única esperanza, si existe, está ya fuera de las grandes pantallas.

En su blog, ya perseguido por la enfermedad, encontró una tercera vida de la que valoró el contacto con los lectores. Los que como él añoraban el cine clásico, pero no perdían la oportunidad de encontrar las migajas de cine adulto que podían recoger.

Ebert odiaba las listas de mejores películas del año o de todos los tiempos, pero a su manera también las hacía o las comentaba. No hablaba sólo de cine, también del arranque de locura que le dio a su país tras 2001 o de la funesta influencia de los medios de comunicación en ciertos casos extremos. Y tenía tiempo para participar en el concurso de las viñetas de The New Yorker.

Aquí está el comienzo de sus memorias. De sus libros, en español, están publicados «Las grandes películas», «Las peores películas de la historia», y «Películas que nunca deberías ver: Pero después de leer este libro tal vez lo hagas».

Y, algo que no sabía, escribió junto al director (el inaudito Russ Meyer), el guión de «Beyond the Valley of Dolls». En esa época bebía mucho y se lo pasaba en grande.

Una gran vida de cine.

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Historias del capitalismo

El Banco de Chipre aún ostenta orgulloso en su web la distinción que le concedió el año pasado la revista Euromoney. Supongo que en algún lugar estará también el comunicado en el que alardeaba haber superado las pruebas de estrés. El Banco de Chipre, la mayor entidad privada del país, es uno de los dos grandes bancos que han hundido la economía de la isla. El peor sitio para tener los ahorros, como ahora sabemos.

Ya se sabe. Todos los bancos son un prodigio de solvencia y seguridad hasta que dejan de serlo.

Visto en The Big Picture.

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Por qué EEUU y Corea del Norte no están condenados a la guerra

El vuelo de los dos bombarderos B-2 con los que Washington pretendió intimidar a Corea del Norte no salió barato. Cada hora en el aire sale por 135.000 dólares, con lo que la factura total  pudo ascender a 5,5 millones. Es sólo una estimación. Lo que no cabe duda es que la Administración de Obama no iba a reparar en gastos. Si parecía que se trataba de algo parecido a matar moscas a cañonazos, que así fuera.

¿Hasta dónde puede llegar EEUU en la estrategia de la tensión con su viejo enemigo del Lejano Oriente? ¿Puede utilizar su impresionante ventaja militar para disuadir a la dinastía que gobierna ese país de cualquier acción ofensiva? ¿Ha contemplado alguna vez la opción de un ataque preventivo que acabe con el régimen de los Kim? ¿Es consciente del coste que tendría en vidas humanas a ambos lados de la frontera?

Históricamente, EEUU no ha contado con muchas opciones de responder con medidas disuasorias a los avances de Corea del Norte en su programa nuclear y de desarrollo de misiles. En una economía tan aislada o como mucho sólo dependiente de China, nada de lo que haga Washington, incluidas sanciones, ha podido forzar la voluntad de los dirigentes de Pyongyang.

Continúa en eldiario.es

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Un uso novedoso del camuflaje en Afganistán

Primer premio en el concurso Imágenes Inverosímiles de la guerra de Afganistán. Vía.

Supongo que tiene que ver con el Easter Bunny. También podría ser una unidad secreta del Ejército norteamericano que, perfectamente camuflada, se ha infiltrado en el país para luchar contra los talibanes.

No sé por qué esta foto me ha recordado a la película ‘Four Lions’.

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