Dos discursos de Sánchez en menos de 24 horas y la feroz respuesta de Díaz Ayuso

Angela Merkel no sale en televisión dando discursos a la nación. Esa función le toca al presidente de la República. Ahora con la crisis del coronavirus ha hecho una excepción. Fue una intervención medida y breve: doce minutos. No anunció muchas medidas concretas, pero sí transmitió la gravedad de la situación («el mayor desafío» desde la Segunda Guerra Mundial) y prometió que el Gobierno ayudará a todos los que lo necesiten. No se olvidó de los que están trabajando en unas condiciones difíciles: «Aquellas personas que están en las cajas de los supermercados o que reponen los productos están haciendo uno de los trabajos más difíciles en estos momentos».

Justin Trudeau se prodiga más ante las cámaras. Este fin de semana, el primer ministro canadiense salió a la puerta de su casa –su esposa dio positivo por coronavirus– para explicar lo que el Gobierno está haciendo y agradecer a los colectivos profesionales que están en primera línea. La intervención duró siete minutos.

La calidad de los mensajes de los políticos no se mide por su duración. Sí se puede decir que la energía y la claridad se pierden cuando el discurso se prolonga durante mucho tiempo, no tiene una estructura definida y el agotamiento del orador termina siendo evidente. En una crisis, el jefe de Gobierno o Estado debe asumir un papel de liderazgo y conseguir que los ciudadanos se sientan confiados en que alguien está tomando las medidas más difíciles.

Este domingo, Pedro Sánchez dio una más de sus muchas intervenciones en esta emergencia sanitaria. Estaba justificada por el anuncio de que el Gobierno propondrá al Congreso que el estado de alarma y las medidas de confinamiento social se prolonguen hasta el 11 de abril. No ocultó la gravedad del momento («se aproxima una ola muy dura»), agradeció a la sociedad su paciencia y generosidad, y reconoció de forma genérica los errores: «Reconozco con humildad nuestras limitaciones para enfrentarnos a esta pandemia». Por encima de todo, intentó ser optimista: «Esta crisis nos está poniendo a prueba, pero está sacando lo mejor de nuestro país».

El discurso inicial antes de las preguntas enviadas por los periodistas duró 19 minutos. Fue claro y enérgico, sin perderse en cifras secundarias, y con una cierta dosis de esperanza.

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