El virus que el rey Juan Carlos ha pegado a Felipe VI no se cura con confinamiento

En estos tiempos de confinamiento y estado de alarma, nada mejor para tranquilizarse que matar el tiempo echando un vistazo a la cuenta de Twitter de la Casa Real. Ahí no hay enfermos por coronavirus ni fallecidos. Ni alarma ni preocupación. Ni apoyo a las autoridades y a la labor que están realizando. Ni gestos de ánimo a los ciudadanos, tampoco al personal sanitario y a todos los trabajadores que no pueden quedarse en casa. «El rey de todos los españoles», según expresión utilizada con frecuencia, no tiene nada que decir sobre lo que está aquejando a todos los españoles.

Lo que hay son fotos de marzo de los reyes en París con Macron, de Felipe VI con mandos militares, de una audiencia real con la Confederación Española de Transportes de Mercancías y de esa cita que es de obligada cobertura en todos los telediarios. La entrega de premios del concurso escolar ‘¿Qué es un rey para ti?’.

En la próxima convocatoria, no sería extraño que los niños –encerrados en casa y que ven a sus padres preocupados y nerviosos– intenten dibujar una nueva idea: un rey es un señor muy alto que vive en una casa muy grande y que no parece muy interesado en esta emergencia nacional.

Alguien dirá que estaba ocupado con asuntos de familia, esos que dan tantos quebraderos de cabeza. Los peores son los que no se solucionan a tiempo y terminan pudriéndose y provocando una peste que no hay manera de quitarse de encima.

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