Barack Obama no será un presidente de un solo mandato. Tendrá la oportunidad de poner en práctica la reforma por la que probablemente será recordado: la reforma sanitaria. Para los que piensan que las diferencias ideológicas entre republicanos y demócratas son entre escasas e inexistentes, hay un dato incontestable. Más de 30 millones de personas tendrán un seguro sanitario gracias a la aplicación de lo que los republicanos llamaron en tono despectivo Obamacare.
Mahmud Abás no tiene inconveniente en renunciar al derecho al retorno. En una entrevista con una televisión privada israelí, el presidente de la Autoridad Palestina contó que no tiene ninguna intención de reclamar el derecho a que la ciudad donde nació, Safed, en el norte de Israel, forme parte de una Palestina liberada.
«Quiero poder ver Safed. Es mi derecho verlo, pero no vivir allí», dijo. Como también dijo, para él Palestina es Cisjordania y Gaza, las fronteras de 1967.
Abás deja a un lado, aunque sea sólo en el plano personal, a una de las reivindicaciones históricas de la OLP y de los palestinos (lo que le ha supuesto fuertes críticas de Hamás y manifestaciones en su contra en Gaza). Parece un paso que va contra todo lo que han defendido los palestinos durante décadas. Para muchos de sus compatriotas, será lo mismo que una rendición.
En realidad, no es para tanto. Esa renuncia siempre ha estado presente en los planes de la OLP desde que comenzaron las negociaciones de Oslo. Como ya he comentado alguna vez, Faisal Husseini explicó a un grupo de periodistas en el año 2000 que los representantes palestinos buscaban un reconocimiento simbólico de ese derecho al retorno que sólo se convertiría en realidad para unos pocos miles de personas. Una posición similar se presentó en diferentes mesas de negociación.
No es el único obstáculo para un acuerdo de paz, pero sí el más importante. No se soluciona con cesiones parciales ni con complicadas tácticas de negociaciones. Es un todo o nada. Desde el punto de vista palestino, sin el derecho al retorno no hay reparación a la injusticia que sufrió un pueblo al que se arrebató su tierra. Desde el punto de vista israelí, aceptarlo supone firmar a largo plazo la sentencia de muerte del Estado judío.
El derecho al retorno es una de esas líneas rojas para la sociedad israelí, no sólo para sus políticos. A fin de cuentas, es lógico. El principio de las negociaciones, al igual que su conclusión, es un Estado para los israelíes y otro para los palestinos, no dos estados para los palestinos.
¿Qué consecuencias tendrán las palabras de Abás en el Gobierno israelí? Ninguna. Netanyahu sólo ha aceptado la idea de los dos estados en un plano hipotético, y en general a resultas de presiones de EEUU. Su estrategia consiste en convertirla en imposible. La paz no es su objetivo, sino la victoria. Y la evolución de la sociedad y la política israelíes en los últimos 20 años le hace pensar que puede tener éxito.
En el gran día de las elecciones de EEUU, un vistazo a las portadas de la prensa de EEUU. En primer lugar, no cabe duda que la portada más horrenda es la del Dallas Morning News, que no es precisamente un periódico de pueblo. El monigote en el sofá y la pantalla de TV con el mapa del país podría pasar como ejercicio suspendido de un estudiante de diseño periodístico especialmente zopenco. La parte principal de la página está dedicada a una guía con los principales momentos del día. Información útil para el lector, pero que podría ir dentro sin problemas.
¿Y eso de que un periódico ponga como imagen de la portada a un lector viendo la televisión? Debe de ser una forma de reconocer la crisis de la prensa.
La portada más viejuna es la del Chicago Tribune. Dicho de forma elegante, retro. Esas banderas y esos retratos. Edición crisis de la prensa versión sí, somos viejos y orgullosos de serlo.
La más decepcionante es la de The New York Post. ¿Una foto del despacho oval? Vamos, por favor, de los salvajes del Post esperábamos mucho más. Son los mismos tipos que perpetraron este increíble ejemplo de periodismo de humor.
La portada con el diseño más zzzzz sólo podía ser la de The New York Times. Sigue siendo un periódico extraordinario, pero necesita un nuevo diseño para que sus lectores no crean que aún viven en los años 60.
La portada con el jefe de fotografía más deprimido es la del St. Louis Post-Dispatch. Vamos a poner 14 fotos de caras en la primera página, le dijo el director. El editor gráfico actualizó sus datos en Linkedin para buscarse otro empleo.
La portada dos por el precio de una es la del The Star-Ledger, de New jersey. Dos noticias con un solo titular y una foto: las elecciones y la recuperación tras el paso del huracán. ¿Ven para qué sirve una foto? Espero que no la vea el jefe de fotografía del periódico de St. Louis. Lo mismo se va a buscar trabajo a Grecia.
La portada más agorera podría ser la del Chicago Sun-Times: ¿qué pasa si esto no es el final? ¿Y si el resultado no se conoce esta madrugada y son los abogados y los jueces los que tienen la última palabra? Como dice The Seattle Times, mientras vota el país, los tribunales se preparan.
La mejor portada, o la más original, es la de The Plain Dealer, de Ohio (tenía que ser Ohio, qué obsesión). Dar la voz a los ciudadanos. ¿No se trata de eso en unas elecciones?
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Como saben los habituales de este blog, esta noche seguiré las elecciones, pero no en Guerra Eterna, sino en eldiario.es (pasaré el enlace concreto más tarde). Y en Twitter, claro.
Los partidarios de Obama que estén hoy nerviosos pueden pasar un rato nostálgico leyendo el minuto a minuto que hice de las elecciones de 2008. Ah, todas esas esperanzas y luego vino la maldita realidad a poner las cosas en su sitio.
Lo de los 100 primeros días del ‘presidente Romney’ era un poco voto del miedo. Recordar a los votantes la pesadilla de Florida 2000 computa como voto del terror. ¡Recordad El Alamo! ¡Recordad Florida 2000 cuando 537 votos supusieron la diferencia entre la gloria y el horror!
‘Cada voto cuenta’ es una idea lógica en la movilización de las últimas horas de una campaña electoral norteamericana. Por eso, la campaña de Obama envió ayer este vídeo a sus partidarios. De todas las imágenes que aparecen en él, ¿cuál es la elegida para la captura que sale en el email? Evidentemente, la de Bush y Cheney. Si eso no motiva a la gente, no sé qué más necesitan, pensarán en la campaña del presidente.
–El señor Burns tiene claro quién su candidato favorito en las elecciones de EEUU.
–Cómo funciona el colegio electoral en EEUU.
–Los anuncios más racistas de las campañas de 2012, según Think Progress.
–Buenas frases del cine de terror.
–Películas de final inesperado.
–Pixar tenía hace años mucho más valor que el que tiene ahora Lucasfilm.
—Greta Garbo y el león de la Metro.
–Una mano de pintura para el famoso letrero de Hollywood.
–El entusiasmo de la Casa Blanca con la película ‘Boinas verdes’, de John Wayne, y otras historias sobre la guerra de Vietnam y Hollywood.
–Vivir en Ohio y ver la televisión es una experiencia aterradora. Las imágenes de arriba proceden de los 22 anuncios emitidos en un solo informativo de una cadena de Columbus, Ohio. Todos los habitantes del Estado deberían ser declarados presos de conciencia por Amnistía Internacional.
–¿Por qué hay una sensación de confusión en muchos análisis periodísticos sobre el ganador? Porque se da una situación curiosa: muchos creen que o las encuestas nacionales están horriblemente mal hechas o bien son los sondeos realizados en estados clave los que ofrecen resultados equivocados.
Los primeros ofrecen en líneas generales un empate técnico: diferencias a favor de uno u otro muy pequeñas como para ser significativas. Obviamente, cualquiera podría ganar en ese escenario.
Eso no es lo que dicen las encuestas en lugares como Ohio, Michigan, Pennsylvania, Colorado, Iowa y unos cuantos sitios más. Dan a Obama resultados tan buenos –lo que no quiere decir que vaya a ganar en todos– que parece difícil creer que se le pueda escapar la presidencia.
La cosa funciona así. Romney no puede perder Ohio. Obama puede perder Ohio (y Florida) e incluso así ganar (aunque por una diferencia mínima en votos electorales) si obtiene la victoria en varios estados en los que los sondeos le son favorables.
Ohio es un Estado permanentemente castigado por la crisis industrial. Nunca se recuperará, si entendemos por ello recuperar la pujanza económica que tuvo durante décadas. Es un sitio en el que la crisis económica y el mensaje de Romney deberían haber formado una combinación ante la que Obama tendría dificultades para responder.
No ha sido así. ¿Las razones? Quizá haya que recordar que la antigua experiencia empresarial de Romney consistía en hacerse con empresas en crisis y liquidarlas sin piedad en el caso de que fuera imposible dar la vuelta a sus números rojos. Igual que cierto fondo de inversión que cuenta con una importante posición accionarial en el periódico más importante de España.
–Ahora bien, si todo depende de Ohio, lo mismo estamos como en 2000, y los que deciden las elecciones son un ejército de abogados y los tribunales. Parece que tienen algunos problemillas con el voto de los residentes fuera del Estado.
–Romney pasó todo el miércoles en Florida. Es decir, en un Estado en el que la mayoría de los sondeos de las últimas dos semanas le colocaban por delante, si bien con diferencias cercanas al margen de error de esas estimaciones. Mal augurio.
–Obama ganó en Virginia en 2008, un Estado al que la evolución de la política norteamericana en la última década parecía colocar fuera de las posibilidades de los candidatos demócratas a la presidencia. Pudo ser una excepción favorecida por el carisma que le impulsó a lo largo de toda la campaña y, por tanto, algo muy difícil de repetir. No lo parece ahora, con los sondeos ofreciendo un empate técnico entre ambos políticos.
–The Economist apoya a Obama sin mucho entusiasmo. Da para unos cuantos titulares despistados, pero nada más. Los norteamericanos de cuyo voto depende la elección no leen esa revista. Si acaso, es indicativo de que Romney no ha sabido culminar lo que se suponía que era el principal aval de su candidatura: ofrecer una alternativa económica sólida, conservadora y realista al primer mandato de Obama.
–Inmensa portada de Bloomberg Businessweek. Pero no, el cambio climático tampoco será decisivo en estas elecciones.
–El gordo y el flaco. Es la portada más divertida con la imagen de Obama y el inmenso gobernador de New Jersey, Chris Christie. Dudo de que Christie, del que se habló como posible candidato en las primarias republicanas y que estará muy posiblemente en las siguientes, haya pretendido vengarse de Romney por hipotéticas ofensas anteriores. Y no es que le convenga la derrota del republicano en las urnas. Lo único que le ocurre es que él también quiere ser reelegido.
–Todo eso no impide que haya titulares majestuosamente dramáticos. La gestión de la catástrofe del Sandy ¿le ha dado a Obama el impulso que necesitaba para ganar? Poco probable. Pero es un dato el hecho de que los norteamericanos han aprobado su conducta y es otro dato el que afrontaba una situación de máximo riesgo. Y es una impresión la idea de que si es cierto que la contienda se decidirá por escaso margen (al menos, eso es lo que dicen las encuestas nacionales), cualquier pequeño bonus puede ser decisivo en algún Estado en el que la diferencia vaya a ser escasa.
La mejor campaña electoral es la que no se nota. Obama no ha hecho campaña hoy, sino que se ha quedado en la Casa Blanca atento a la situación creada por el paso del huracán Sandy por la Costa Este. Pero ha tenido tiempo para visitar una oficina de la Cruz Roja en Washington y, evidentemente, pronunciar unas breves palabras para la televisión. Con atril presidencial, incluido.
Romney ha convertido su mitin de Ohio en un breve acto llamado «storm relief event», donde se ha recogido comida enlatada para los damnificados. Un detalle bonito, pero inútil. Ni la Cruz Roja ni la agencia federal de emergencias acepta este tipo de ayudas, porque trasladarlas al lugar afectado gasta recursos que se necesitan para otras tareas más urgentes. En estos casos, siempre se recomienda a los que quieren colaborar que hagan donaciones económicas (lo que las dos campañas también han hecho).
El gobernador republicano de New Jersey, Chris Christie, muy popular en su partido, ha elogiado calurosamente a Obama por su ayuda.
Otro detalle no relacionado con los candidatos pero que no hará ninguna gracia a los republicanos. Un idiota que difundió ayer noticias falsas sobre la situación de Nueva York ha resultado ser el director de campaña de un candidato republicano a la Cámara de Representantes.
Pensaba que si Obama decidía viajar a Nueva York a comprobar personalmente el funcionamiento de los servicios de emergencia, ya se estaría pasando un poco. Casi. Leo ahora que viaja mañana a New Jersey. Parece que va a exprimir hasta la última gota de Sandy.
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Un asesor de Romney tuitea una foto del candidato echando una mano con las cajas… mmm, no es lo mismo.
Romney ha elegido un mal momento, a poco más de una semana de las elecciones, para difundir un anuncio casi unánimemente calificado como una distorsión de la realidad. Bueno, algo más que eso, porque esa definición incluye a la mayor parte de la propaganda electoral. Presentarse como salvador de la industria automovilística y acusar a Obama de vender Chrysler a los italianos (Fiat) para que fabriquen los Jeep en China tiene el mérito de ser falso en ambos sentidos.
En pocas palabras, nadie sabe cuál es el plan de Romney para conseguir el objetivo y la decisión de la Administración de Obama de imponer una suspensión de pagos a estas empresas y de financiarlas con fondos públicos resultó ser su salvación, aunque hay otros puntos de vista sobre la posibilidad de que se hubieran encontrado otras salidas a la crisis menos onerosas para el contribuyente.
¿Está demasiado desesperado el republicano en su intento de conseguir los votos de Ohio? No es extraño, porque sin ellos Romney lo tiene casi imposible para ganar.
Hasta la llegada del huracán Sandy puede jugar en favor del presidente, aunque eso depende de múltiples factores bastante imprevisibles. Una reacción insuficiente de las autoridades –no necesariamente tan patética como en la época del Katrina– no sería precisamente un bonus en, por ejemplo, Virginia. Pero mientras tanto lo único que tiene que hacer Obama es fotografiarse con gesto preocupado o calado hasta los huesos para demostrar que está haciendo su trabajo, mientras su rival dudará en cómo enfocar la campaña durante los dos o tres próximos días cuando la atención del país esté centrada en el huracán.