Obama ha pisado los frenos del tren de la guerra: «I firmly believe that an opportunity remains for diplomacy, backed by pressure, to succeed», dijo ayer en su discurso ante la asamblea anual de AIPAC, la principal organización del lobby judío en EEUU. Dar una oportunidad a la presión diplomática sobre Irán significa que, al menos por lo que respecta a Washington, no hay razones para emplear la fuerza para detener el programa nuclear iraní en un futuro previsible, es decir, este año.
Desde luego, Obama también utilizó el lenguaje que Israel quiere escuchar, pero no exactamente en los términos que interesan a Netanyahu.
«I have a policy to prevent Iran from obtaining a nuclear weapon. And as I’ve made clear time and again during the course of my presidency, I will not hesitate to use force when it is necessary to defend the United States and its interests».
EEUU impedirá que Irán consiga la bomba nuclear. Como dice Spencer Ackerman, lo que Netanyahu no quiere permitir es que Irán esté en condiciones de conseguir una bomba nuclear. No es lo mismo.
La reunión de hoy entre Obama y Netanyahu dará algunas pistas más. Lo que parece indudable es que, a pesar del lenguaje del presidente norteamericano en otros momentos de su discurso (esa referencia a la frase de Teddy Roosevelt «Speak softly, carry a big stick»), Netanyahu habrá sacado como conclusión que si cree que la opción militar es inevitable en 2012, tendrá que afrontarla en solitario.
Puestos a especular, Andrew Sullivan no descarta que Netanyahu dé luz verde a un ataque israelí, precisamente con la intención de debilitar a Obama y la economía de EEUU (por la repercusión de la guerra en el precio del petróleo) y propiciar su derrota electoral. Un presidente republicano estaría mucho más dispuesto a continuar la labor que probablemente Israel deje a medio terminar.
Es mucha especulación, de momento, y olvida que una guerra también plantea riesgos en la política israelí imprevisibles para Netanyahu. El primer ministro israelí no parece necesitar una guerra para asegurarse una victoria en las próximas elecciones.
Lo suyo es otra cosa. Podemos llamarlo mesianismo o convicciones. En cualquier caso, se ha asignado como misión destruir el programa nuclear iraní antes de abandonar el poder y un presidente de EEUU no va a impedirle cumplir su propósito.
Foto del Flickr de la Casa Blanca.
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Anuncio publicado por el National Iranian American Council en The Washington Post (imagen completa). El NIAC es un organismo independiente que agrupa a la comunidad norteamericana de origen iraní.
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