
Netanyahu enseñó desde la tribuna en su discurso ante AIPAC copias de cartas enviadas en 1944 al Departamento de Guerra de EEUU con la petición de que se bombardeara el campo de concentración de Auschwitz. «My friends, 2012 is not 1944… Never again».
Comencé ‘La estrategia del perro loco’ con una frase de Netanyahu en un discuso pronunciado en Los Angeles en 2006 («Es 1938 e Irán es Alemania»). Está claro que para el primer ministro israelí nunca hay suficientes comparaciones con los nazis y el Holocausto.
Obama apostó por la vía de la presión diplomática sobre Irán. Netanyahu no la descarta, pero dice que el tiempo se acaba («We’ve waited for diplomacy to work. We’ve waited for sanctions to work. None of us can afford to wait much longer»). Para Obama, es prematuro hablar de un ataque porque hay otras opciones que aún están disponibles y que pueden funcionar. Según Haaretz, Netanyahu le dijo en la reunión de la Casa Blanca que la decisión definitiva no está aún tomada.
El pronóstico pesimista de Leon Panetta –un ataque en abril, mayo o junio– no se cumplirá probablemente, pero eso no descarta en absoluto la idea más extendida en Israel, que el ataque pueda llevarse a cabo en otoño.
En el foro de AIPAC, Netanyahu reiteró que está en una longitud de onda diferente a la de la mayoría de los análisis que se realizan en Occidente. Desdeña los posibles costes y efectos de actuar (es decir, atacar) y se refiere a los costes de no actuar. Y no perdió la oportunidad de agitar el miedo a «la peor pesadilla», el riesgo de que una bomba nuclear iraní aparezca de improviso en una ciudad norteamericana.
Por cierto, con los cañones apuntando a Irán, ya nadie habla de los palestinos.
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Estoy algo más que intrigado por el titular de portada de El País: «Obama anuncia que respaldará a Israel en caso de ataque a Irán». Muchos lectores entenderán que ese apoyo, en caso de ataque, supone participar en los bombardeos o algún tipo de colaboración militar. Más allá de compromisos de apoyo genéricos, que siempre figuran en todas las declaraciones de presidentes norteamericanos sobre la alianza con Israel, esa información no aparece en ninguno de los artículos de la prensa de EEUU que he comprobado.
El NYT («Obama Presses Netanyahu to Resist Attacks on Iran») destaca además las diferencias entre ambos:
Nor has the president embraced another crucial Israeli demand: that military action come before Iran acquires the capability to manufacture a bomb, as opposed to before it actually builds one. The two men did not close the gap on this issue, the official said, though he added that Mr. Netanyahu did not press Mr. Obama on it.
The Washington Post:
President Obama sought to convince Israeli Prime Minister Benjamin Netanyahu on Monday that he would not allow Iran to develop a nuclear weapon, but their meeting concluded with U.S. officials unsure whether the president had succeeded in persuading the Israelis to hold off on unilateral military action.
WSJ:
U.S. officials said they believed pressure has eased on Israel to attack Iran, after meetings Monday between American and Israeli leaders and tougher talk from the U.S. that moved it closer to Israel’s approach.
— La CNN va más rápido: ya ha descubierto que Irán tiene armas nucleares.
20.30
Leo ahora que la carta que enseñó Netanyahu en la tribuna era en realidad del Departamento de Guerra de EEUU, enviada en 1944 al Congreso Mundial Judío para rechazar la propuesta de un bombardeo sobre Auschwitz.

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