Elecciones en Reino Unido 2015… al detalle

6.30
Dos nacionalismos enfrentados cara a cara

Los periodistas británicos decidieron en su mayoría que había sido una campaña electoral aburrida y plana. Los sondeos pronosticaban un empate técnico entre conservadores y laboristas, y terminaron acercando sus pronósticos respectivos en un ejemplo de ‘efecto rebaño’. Ed Miliband aspiraba a empatar en escaños con David Cameron y conseguir el apoyo de los nacionalistas escoceses para llegar al poder. Cameron daba muestras de un cierto nerviosismo apelando con pasión al peligro que supondría un Gobierno «controlado» por el SNP. Parecía jugar a la defensiva.

Todos estaban/estábamos equivocados. Ha sido un cataclismo, una pesadilla brutal para laboristas y liberal demócratas. Ha sido una noche gloriosa para tories y nacionalistas escoceses.

El SNP arrolló a sus rivales en el Norte (y eso es en lo único en que acertaron los sondeos previos). Fue una masacre laborista. Glasgow, baluarte de la izquierda durante décadas, se hizo nacionalista. Los laboristas conservaron un escaño en Edimburgo Sur pero coleccionaron derrotas por todos los sitios, y por inmensas diferencias.

Douglas Alexander, exministro y jefe de campaña de los laboristas, perdió su escaño ante una estudiante universitaria de 20 años. Mhairi Black, que tiene la intención de acabar sus estudios, será la parlamentaria más joven en Westminster desde 1667. El año anterior, el barón de Torrington, había alcanzado el estatus de parlamentario a la tierna edad de 13 años gracias a su título nobiliario, lo que es un precedente ya muy poco habitual en política.

El líder laborista en Escocia, Jim Murphy, decisivo en la campaña del no a la independencia en el referéndum, también perdió su escaño.

La primera ministra, Nicola Sturgeon, fue inteligente al decir que la victoria «no es un mandato por la independencia» ni para reclamar un nuevo referéndum. No sé si en Londres le creerán.

Los laboristas fueron barridos en el Norte y fracasaron en casi todos sus objetivos del Sur. En Inglaterra, los tories incluso mantuvieron escaños que creían que perderían ante el partido de Miliband y además derrotaron a los pesos pesados de los LibDem en varias circunscripciones clave.

Esos 316 escaños que les daba la ‘exit poll’ con que se inició la noche electoral de repente parecían una cifra que podía superarse. Y se superó hasta cruzar el umbral de la mayoría absoluta: 331 escaños (por 232 para los laboristas, 56 para el SNP, 8 para los LibDem, 8 para los unionistas del DUP, y 15 para otros).

Al león escocés se le ha unido el león inglés, dicen algunos. Parece indudable que la estrategia tory de alentar el miedo a los escoceses ha surtido efecto. Sumada a la debilidad del liderazgo de Miliband, les ha entregado una victoria muy superior a sus expectativas, incluidas las de sus votantes.

¿Pero qué queda entonces de la Unión? Cameron deberá reflexionar sobre el asunto y, con cinco años por delante, ofrecer un nuevo pacto constitucional al SNP. Quizá la única manera de mantener unido al país consista en que ingleses y escoceses desarrollen su vida económica por separado.

Nunca subestimes el poder de una campaña basada en el miedo. Esa es una lección que será analizada con cuidado en España.

Los LibDem fueron también aniquilados por todo el país. Todos sus pesos pesados, también los que habían sido ministros en el Gobierno de Cameron, cayeron al suelo. Vince Cable, su mente económica más brillante y aliado reticente de los tories al principio, fuera. Simon Hughes, 32 años en el Parlamento, fuera. Ed Vailey, ministro de Energía, fuera. Y muchos más.

En el colmo de la ironía, Nick Clegg sobrevivió en su distrito a «una noche cruel que ha sido un castigo». Como responsable de la debacle y firme partidario del pacto con Cameron, sólo le queda la opción decente de dimitir como líder del partido (nota: como así hizo, muy poco más tarde).

Lo mismo le pasa a Ed Miliband. Lastrado por su escaso carisma, por detrás de Cameron en la valoración personal de líderes, ha fracasado y es probable que no tenga una segunda oportunidad (nota: y no la tuvo porque también dimitió).

Un sudor frío recorrerá el rostro de los dirigentes del partido. Si han sido aniquilados en Escocia, donde pueden perder 40 escaños, ¿cómo podrán volver al poder? Si no consiguieron recuperar posiciones en Inglaterra ante un Gobierno que ha impuesto duros recortes de gasto público, ¿cómo podrán hacerlo si la situación económica sigue mejorando?

Ha sido una repetición de 1992, cuando los tories parecían encaminarse a una derrota segura y salieron con la inesperada victoria de John Major. Precisamente, el problema para Cameron es ese: sí, lo malo es que es igual que en 1992. Entonces, el debate sobre Europa desangró al partido. Los euroescépticos martirizaron sin piedad a Major.

Ahora no es exactamente igual. Todos los tories son ya euroescépticos, pero algunos siempre tienen más prisa. Cameron prometió un referéndum sobre la permanencia en la UE y ahora tiene que cumplir. Si lo pierde, y bajo ningún concepto hay que dar por hecho que el resultado será la salida, buena parte del partido no se lo perdonará. Y si Londres huye de la UE, quizá los escoceses decidan que ya no quieren quedarse solos con los ingleses en la isla.

Ser líder de un partido británico es una actividad de alto riesgo.

ACTUALIZADO a las 17.00 con los resultados definitivos y las referencias a las dimisiones de Miliband y Clegg.

4.20
La primera ministra escocesa, Nicola Sturgeon, afirma que la histórica victoria del SNP «no es un mandato por la independencia o por otro referéndum», sino para contar con una «voz más fuerte de Escocia en el Parlamento y por políticas progresistas».

3.25
Otra derrota humillante para los laboristas en Escocia con nombre ilustre incluido. Douglas Alexander, exministro, ha perdido su escaño ante la candidata del SNP. Alexander, muy cercano a Miliband, era además el jefe de campaña de los laboristas y tenía la cartera de Exteriores en el ‘gabinete en la sombra’.

Y ha perdido la batalla ante Mhairi Black, una estudiante de 20 años de la Universidad de Glasgow. He leído antes que será la parlamentaria más joven desde 1667. El año anterior, el barón de Torrington, gracias a su título nobiliario, había alcanzado el estatus de parlamentario a la tierna edad de 13 años. Su prometedora carrera política acabó un año después.

Va a ser una masacre laborista en Escocia.

3.10 De repente, todos dicen que el ‘exit poll’ ya no parece tan extraño. Hemos pasado al punto contrario. Hasta podría quedarse corto y no hay que descartar que los conservadores alcancen la mayoría absoluta o la rocen con los dedos. Sólo se han adjudicado 23 escaños sobre un total de 650. Parece que es suficiente. Dos o tres resultados en zonas diferentes arrojan un panorama muy negro para los laboristas. En el distrito de Nuneaton, necesitaban un ‘swing’ de 2,3 puntos frente a los tories. Es decir, subir 1,15 puntos en porcentaje y que sus rivales bajaran la misma cantidad. No sólo no ha ocurrido eso, sino que los conservadores han aumentado la diferencia. El candidato conservador ha obtenido 20.827 votos. El laborista, 15.945. Otro dato. En Battersea, distrito del Gran Londres, los laboristas aspiraban a arrebatar ese escaño a los tories. Estos últimos les han sacado unos 8.000 votos de diferencia. Y como aperitivo de lo que ocurrirá en Escocia, el SNP ha conseguido quitarle el primer escaño a los laboristas por una diferencia gigantesca. En el distrito de Kilmarnock, el SNP ha sacado 30.000 votos justos, y el laborista, 16.362. En porcentaje, el SNP ha subido sus votos un 30%. Su rival ha perdido el 22%. Si los laboristas pensaban que el ‘exit poll’ era sólo un susto que pasaría a lo largo de la noche, es posible que hayan abandonado ya sus esperanzas. 2.00 Un pronóstico relevante que viene de las filas tories y que hace pensar que su victoria no será tan rotunda. Paul Goodman, exdiputado conservador y ahora director de la web Conservative Home, ha contado que una fuente del partido de alto nivel le ha dicho que la cifra de 316 escaños que les da la ‘exit poll’ está un poco fuera de su alcance. Como mucho, está en la parte alta de la horquilla que manejan. Cree que es más probable que la cifra final esté cerca de los 303 escaños. Por otro lado, esa misma fuente cree que los liberal demócratas tendrán más que los 10 escaños que les han adjudicado. Desde luego los tories esperan que si van perdiendo escaños a lo largo de la noche con respecto a la ‘exit poll’, vayan cayendo en manos de sus socios de los últimos cinco años. Los comentarios que se escuchan a estas horas indican que varios ministros y viceministros LibDem van a sufrir mucho para conservar sus escaños e incluso podrían perderlos. Pero sobre eso no hay datos definitivos de escrutinio aún. 1.20 Perder unas elecciones ya es bastante duro. Pero si encima te pasan la cuenta, la cosa es más humillante. Cada candidato que se presenta a las elecciones debe entregar un depósito de 500 libras (unos 685 euros). Eso se hace para alejar a aspirantes frikis y sin ninguna posibilidad (aunque algunos se cuelan). Si sacas luego menos del 5% de los votos en tu circunscripción, no te devuelven ese dinero. Eso es lo que les ha pasado a los tres candidatos liberal demócratas derrotados en tres distritos de Sunderland. Ninguno ha llegado al 5%. No serán los únicos en su partido. En 2010 ningún candidato del partido de Nick Clegg cayó tan bajo. Clegg no estará entre ellos. Que vaya a mantener su escaño es otra cosa. No hay resultados aún en su distrito de Sheffield, pero la BBC ha pronosticado que es posible que lo conserve con cerca del 38% de los votos (frente al 52% de 2010). Es demasiado pronto para saber si eso ocurrirá. Inevitablemente alguien ya ha montado una cuenta en Twitter para hacer el recuento del dinero que van a perder. Algunos han calculado que las pérdidas totales pueden ascender a unas 26.000 libras. Eso serían 52 candidatos que habrán hecho oficialmente el ridículo. Algunos pierden las 500 libras, pero, como se ve en la foto de abajo, no sólo no se lo toman mal, sino que matan el tiempo en la proclamación de los resultados haciéndose varios selfies. Dinero bien invertido, pensarán.

0.50 Tres escaños decididos en Sunderland (norte de Inglaterra) que los laboristas han mantenido con una gran mayoría. UKIP, segundo en todos ellos. Con tan pocos datos, qué mejor cosa que especular. Imaginemos que los liberal demócratas sufren un cataclismo similar al descrito por el ‘exito poll’. Nick Clegg tendría que dimitir, quizá no, y habría un nuevo líder. El partido puede decidir pasar a la oposición antes que hacer de minúsculo apéndice del segundo Gobierno de Cameron. Los tories se quedarían con una mayoría absoluta ajustadísima con el apoyo de los unionistas del Ulster, con sus ocho o nueve escaños. Se pueden quedar justo con la mitad de los 650 escaños de la Cámara. Pero incluso si los LibDem continuaran con ellos, sería una mayoría de una decena de escaños. No sería extraño que Cameron estuviera rezando ahora para que los LibDem de Nick Clegg obtengan más escaños, siempre que no se los quiten a los tories. Y aquí hay que remontarse a un periodo aciago para los tories, el Gobierno de John Major que, con una mayoría algo mayor de una veintena de escaños, sufrió el acoso inclemente de los euroescépticos más radicales, alentados por el fracaso del ‘miércoles negro’ (la salida de la libra del sistema monetario europeo). Esos rebeldes fueron una pesadilla para Major. El primer ministro llamó «cabrones» (bastards) a los más significados de ellos. Y al final esa división contribuyó al hundimiento de las elecciones de 1997. La diferencia es que actualmente todos los diputados tories son euroescépticos y que Cameron no tendrá más remedio que cumplir su promesa de convocar un referéndum para la salida de la UE. Pero si flaquea en el empeño, demos por seguro que el ala derecha le torturará como lo hizo con Major. 23.50 Hay otra encuesta pero no es lo mismo. YouGov ha dado otros resultados con 284 escaños para los tories, 263 para los laboristas, 48 para el SNP y 31 para los LibDem. La diferencia salta a la vista. Pero ese sondeo no es una exit poll, sino una encuesta online con 6.000 votantes que YouGov ha analizado sin encontrar grandes diferencias con los resultados que daban sus sondeos en días anteriores. No es por tanto lo que se llama una exit poll (encuesta a pie de urna), que es lo que han dado las televisiones. Esa ha contado con la opinión de 22.000 votantes. Se ha hecho en 141 lugares diferentes en 133 circunscripciones. Por cierto, no aparecía en la información inicial, pero los verdes habrían obtenido dos escaños. Y ya tenemos las primeras portadas. En el Mirror están a punto de pegarse un tiro.

 

23.15 El sondeo ofrecido por las tres cadenas (BBC, ITV y Sky News) ha ofrecido un veredicto tan demoledor como sorprendente. Nada de incertidumbre ni preludio de complicadas negociaciones. –Conservadores: 316 escaños. –Laboristas: 239. –SNP (nacionalistas escoceses): 58. –Liberal demócratas: 10. –UKIP (euroescépticos): 2. Si esa previsión se confirma en el escrutinio, será una rotunda victoria de David Cameron, que continuará como primer ministro cinco años más. Ninguno de los sondeos realizados durante la campaña preveían este final. Ofrecían un empate técnico entre los dos grandes partidos. Y ahora vemos una diferencia de 77 escaños en favor de los tories. La mayoría absoluta está en 326 escaños. Hay que comentar que en este sondeo no aparecen los unionistas de DUP en el Ulster, pero sí obtendrán varios escaños. Sólo con ese apoyo Cameron estará ya a las puertas de la mayoría absoluta (o con ella porque los que obtenga el Sinn Féin no comparecerán en la Cámara de los Comunes, como es tradicional). Con estos números, es el fin de la carrera política de Ed Miliband y de Nick Clegg. Y en Escocia el SNP obtiene 58 de los 59 escaños en liza. La propia líder del partido, Nicola Sturgeon, ha dicho que es «improbable» que lleguen tan lejos. Por eso, no conviene apresurarse con el análisis. En el plano demoscópico, sólo hay clara una cosa. Alguien la ha cagado a lo grande: las empresas que hicieron las encuestas durante la campaña o los que han hecho el ofrecido en esta noche electoral. 22.22 Jeremy Paxman tiene ideas muy estrictas sobre lo importante que es votar: «Si no votas, eres un idiota». No lo tengo yo tan claro. El voto es más un derecho que un deber. Ahora bien, si no votas, luego no te quejes.

22.15 En realidad este es el calendario de la noche electoral para los británicos. Dimbleby es un veteranísimo presentador de BBC habitual de los programas de esta noche.

22.10 A las 23.00 hora española, se conocerán los resultados del sondeo conjunto de tres cadenas de televisión: BBC, ITN y Sky News. En 2010, su nivel de acierto fue altísimo. Acertó con los 307 escaños de los tories, dio a los laboristas tres menos de los que obtuvo (255-258) y concedió dos más a los liberal demócratas (59-57). El precedente más negativo es el de 1992. Anunciaron un Parlamento sin mayoría absoluta que al final sí consiguieron los tories. 21.20 ¿Puede haber un resultado inesperado? ¿Algo que no contemplaran los sondeos? ¿Habrán subestimado las encuestas a los conservadores como ha ocurrido en unas cuantas elecciones anteriores? Claro que puede pasar eso. En 1992, en las primeras elecciones tras el tiro de gracia que los tories pegaron a Thatcher, John Major parecía ir directo a una clara derrota frente a Neil Kinnock. Al final, ganaron los conservadores. En esta anécdota, al día siguiente de esa victoria, un tipo muy atrevido le dice a Norman Lamont, ministro de Hacienda, en el Ministerio: «No te esperaba ver hoy aquí». Lamont responde: «Yo tampoco».

19.55 Nigel Farage, siempre dando la nota. En el día de las elecciones, se va a hacerse la foto a un memorial por los soldados caídos en guerras. Un intento bastante chapucero de apelar al orgullo nacional para rascar votos.

 

19.45
Genial caso de neutralidad. Un colegio electoral montado en un centro escolar donde había un mural pintado por los alumnos para describir las elecciones y que han tenido que tapar. Bueno, esto es un poco exagerar.

 

18.45
En estos tiempos los análisis prestan una atención inmensa a las personalidades en política, los líderes, y restan valor a esas viejas y oxidadas maquinarias que son los partidos. No siempre tiene que ser así.

Cameron puede estar ante sus últimos días como primer ministro si no consigue una ventaja de 10-20 escaños sobre los laboristas. Y aun así, la aritmética parlamentaria no juega en su favor. Sus rivales contarán probablemente con más aliados potenciales.

Pero en prestigio personal ahora y en toda la legislatura ha estado muy por delante de Ed Miliband. En el último sondeo de ICM en campaña para The Guardian, se repite esa tendencia. Los que creen que el líder tory ha hecho un buen trabajo son el 51%, lo de que le una diferencia neta a su favor de 14 puntos. La cifra de Miliband es -20. Y eso que el laborista ha estado peor en los últimos cinco años.

Son los grandes asuntos políticos los que han concedido ventaja a los laboristas por sus ideas y su trayectoria como partido. Los votantes están más preocupados por la sanidad pública que por el déficit, y también más por los recortes que por un posible aumento de impuestos. En el primer caso, son temas que en principio favorecen a los laboristas, y en el segundo a los conservadores.

Pedro Sánchez tomará nota del resultado británico si Miliband se convierte en primer ministro. Se puede ganar unas elecciones con un índice de popularidad mediocre o como mucho correcto.

El escrutinio electoral es una de esas cosas en las que el Reino Unido conserva su tradición de autonomía local. Thatcher y Blair se ocuparon de atar en corto a los consejos locales, que hasta entonces habían gozado de amplias competencias en asuntos tan importantes como educación y vivienda.

Lo cierto es que el centralismo tiene algunas ventajas en relación a las elecciones. El escrutinio es mucho más rápido en España, donde es controlado por el Ministerio de Interior. En el Reino Unido, cada consejo local va a su ritmo, algunos le dedican muy pocos medios económicos (tampoco tienen presupuesto para más) y no es raro que el resultado definitivo tenga que esperar en muchos casos hasta bien entrada la mañana del día siguiente.

Pero también se conserva el valor de la relación directa de los diputados con su circunscripción desde el mismo momento que son elegidos. Los resultados se anuncian en un acto público con todos los candidatos presentes, incluidos a veces algunos de aspecto digamos poco convencional. Y ahí también están los grandes dirigentes nacionales de los partidos, también el primer ministro, escuchando el veredicto de las urnas.

Con el bipartidismo duro de antes, eso no tenía mayor importancia. No había que esperar tanto para saber el nombre del ganador. Con un resultado mucho más incierto como es el caso de hoy, se impone una espera mucho más larga.

El artículo que escribí en la noche del miércoles: David Cameron tiene motivos para estar nervioso.

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