Los saudíes destruyen un hospital de MSF en Yemen

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Otro ataque contra un hospital de Médicos sin Fronteras perfectamente demarcado en una zona de guerra, esta vez en Yemen. La ONG ha denunciado que el centro sanitario, situado en la provincia de Saada en el norte del país, fue destruido por varios ataques aéreos que comenzaron a las 22.30, hora local. Por la localización del ataque en la zona controlada por las milicias huzíes, sólo puede haber sido realizado por aviones saudíes o de algunos de sus aliados en la campaña de bombardeos iniciada hace varios meses, y para la que cuentan con el apoyo de EEUU.

Tanto el personal médico como doce pacientes pudieron evacuar el edificio entre dos ataques, aunque hay siete heridos. No pudieron ser trasladados a otro hospital a 60 kilómetros de distancia hasta las 7 de la mañana del día siguiente por los sucesivos ataques, también contra los convoyes de vehículos y ambulancias que intentaban trasladar a los heridos. El centro sanitario era el único de esas características en el distrito de Haydán y satisfacía las necesidades de una población de 200.000 personas. De esas instalaciones sólo quedan ya ruinas.

Los saudíes han atacado numerosos objetivos de carácter completamente civil en esta guerra: hospitales, zonas de viviendas, mezquitas, entre otros ejemplos.

MSF había comunicado a los saudíes y sus aliados las coordenadas de todos sus centros en Yemen y renovaba esa información cada mes.

Un comunicado de Amnistía Internacional cita al director del hospital, el doctor Ali al-Mughli, que ha confirmado que el hospital ha quedado totalmente destruido, con la excepción de una zona de almacenamiento de suministros. Cuenta que el centro atendía con frecuencia a combatientes heridos, pero que “no había ninguna actividad militar en el momento del ataque”.

El bombardeo tiene todas las características de un crimen de guerra, probablemente destinado a acabar con el único centro sanitario existente en una provincia en la que los saudíes presumen que todos sus habitantes son partidarios de los huzíes, que son chiíes. Y no es el primer ataque de estas características, según Amnistía Internacional:

“No es el primer ataque contra un hospital en Saada desde que la coalición dirigida por Arabia Saudí comenzó su intervención militar en Yemen en marzo. El 4 de septiembre de 2015, la coalición bombardeó el hospital de al-Sh’ara en Razih, en la zona oeste de la provincia de Saada, causando la muerte de seis pacientes y heridas a otros seis. El personal de MSF que visitó después el lugar dijo que no había ninguna prueba que indicara que el hospital estuviera siendo utilizado para fines militares”.

Tenemos además nuevas informaciones sobre el ataque a un hospital de MSF en Kunduz, Afganistán, ocurrido el 3 de octubre. Según la agencia AP, los militares norteamericanos que solicitaron el ataque desde el terreno sabían que se trataba de un hospital, “pero pensaban que se encontraba bajo control de los talibanes”.

“La nueva información añade más pruebas a la idea de que el centro médico dirigido por una organización internacional era conocido por los militares de EEUU, lo que plantea la posibilidad de que la decisión de atacarlo violara el derecho internacional”, según AP. Es una forma algo sutil de indicar que pudo tratarse de un crimen de guerra y que por tanto debería ser investigado como tal.

Un mando militar de las fuerzas especiales en Afganistán escribió un informe un día antes del ataque en el que se decía que las fuerzas norteamericanas habían hablado de ese hospital, incluida previsiblemente su localización, con un director de MSF en ese país. Dos fuentes confirman la existencia de ese documento.

Al mismo tiempo, días antes, y desde Washington las autoridades norteamericanas se pusieron en contacto con MSF para preguntarles “si nuestro hospital tenía en su interior a combatientes talibanes”, explicó un portavoz de MSF a AP. “Respondimos que eso no era así. También dijimos que habíamos dejado claro a ambos bandos en el conflicto que era necesario respetar las instalaciones médicas”.

El informe citado confirma que los militares sabían que se trataba de un hospital, y su localización exacta a través de mapas, pero sospechaban que los talibanes lo utilizaban como centro de control y comunicación en sus operaciones militares en la ciudad de Kunduz, capturada por los insurgentes días antes y que las tropas afganos intentaban recuperar. Los miembros de las fuerzas especiales dirigían a soldados afganos y, además de fotografías de reconocimiento aéreo, sólo contaban con información de los servicios de inteligencia y militares afganos. A pesar de la respuesta de MSF, alguien decidió atacar específicamente el hospital y destruirlo por completo durante una hora, basándose en información falsa y matando a 30 personas.

Foto del hospital destruido en Yemen de Miriam Czech, de MSF.

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