No apuestes por un hashtag para solucionar una crisis

La curva no deja lugar a dudas. Máxima atención al principio, interés nulo después. Una campaña internacional con fotos de famosos ¡y un hashtag! ¿Qué puede salir mal? Todo en realidad. Cuanto más rápido se extiende una reivindicación, cuantos más minutos ocupa en los informativos de televisión en los primeros días, más rápido se olvida. El interés se propaga porque existe la idea bienintencionada de que existen soluciones fáciles para problemas complejos. No se tarda mucho tiempo en descubrir que eso no ocurre prácticamente nunca.

Los destrozos que se producen año tras año en un país, como es el caso de Nigeria, no se reparan en semanas ni en meses. Si mucha gente cree que ha llegado el momento de actuar, se abre todo un abanico de posibles salidas. Las únicas que funcionarán, o que tendrán alguna posibilidad de funcionar, serán aquellas que incluyan toda una serie de actuaciones políticas, militares y económicas. El remedio inmediato no consistirá en más dinero o más soldados. No habrá soluciones mágicas.

La materia prima que puede alimentar ese interés es la información. La que llegue a los gobiernos que pueden estar implicados y a los ciudadanos interesados en cualquier lugar del mundo. Sin periodistas, esa fuente se seca. Sin medios de comunicación que hagan público el trabajo de esos periodistas, lo mismo. Sin libertad y seguridad para los periodistas locales, que son los que mejor conocen ese país, sólo habrá un agujero negro del que no saldrá nada.

Y el interés por esa crisis pasará para dejar sitio a otra. Ucrania. Siria. Irak. Hay candidatos de sobra.

Esta última semana, otra incursión de Boko Haram acabó con el secuestro de 60 mujeres y niñas, además de otros 30 chicos, en el pueblo de Kummabza, en el noreste de Nigeria. Durante el Mundial, ha habido dos atentados con bomba en el país. En el segundo murieron 21 personas. En el primero, una bomba contra un grupo de gente reunido para ver un partido por televisión mató a 14 personas.

Según el Gobierno, 219 niñas del grupo que despertó la atención internacional continúan secuestradas.

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