Grecia y el FMI: una historia basada en hechos reales

lagarde

La última sorpresa del drama en muchos más de tres actos ha llegado el jueves desde Washington. Un informe del FMI confirma a tres días del referéndum que la deuda griega en su nivel actual es insostenible y propone alternativas, como un periodo de carencia de 20 años, que suenan como violines a los dirigentes de Syriza. También afirma que Grecia necesitaría decenas de miles de millones de euros en ayuda, además de duras reformas, como las impuestas hasta ahora. El informe es anterior a la ruptura de las negociaciones. No está claro por qué no se ha dado a conocer hasta ahora. La alternativa más preocupante es que una filtración haya provocado su publicación esta semana. Es probable que la directora del FMI, Christine Lagarde, hubiera preferido esperar hasta la celebración del referéndum.

Nos encontramos ante una situación algo más que paradójica. Conservadores y socialdemócratas europeos se lanzan contra Tsipras y Syriza a los que consideran unos irresponsables por plantear como irrenunciable la reestructuración de la deuda. Políticos europeos sostienen que lo que quieren los griegos es que los demás países financien sus salarios y pensiones. Y llega el FMI y afirma que el planteamiento de Syriza no carece de lógica.

Los nuevos números son brutales. Como para dejar sin dormir a un político alemán durante una semana. Con unas previsiones no demasiado optimistas en cuanto a crecimiento y superávit primario, el informe del Fondo estima que habría que eliminar los 53.000 millones de deuda del primer rescate.

Para saber en qué momento el FMI se preguntó si los números tras los sucesivos programas sobre Grecia tenían algún sentido hay que irse hasta el principio de la historia: 2010. A la reunión del Consejo del Fondo que el 9 de mayo de 201o aprobó la participación del organismo en el primer rescate de Grecia. ¿Qué se dijo allí, según el acta?

Cojamos al representante suizo Rene Weber y sus dudas sobre la viabilidad del programa: “Tenemos dudas sobre las previsiones de crecimiento, que parecen ser claramente optimistas. Incluso una pequeña desviación de las proyecciones de crecimiento haría que la deuda llegara a un nivel insostenible a largo plazo”.

¿Qué decía el consejero brasileño Paulo Nogueira Batista? “Podría no ser un rescate de Grecia, que tendría que pasar por un ajuste desgarrador, sino un rescate de los acreedores privados de Grecia, principalmente las instituciones financieras europeas”.

“En última instancia, la estrategia aprobada podría tener un impacto marginal en los problemas de solvencia de Grecia. (…) Es muy probable que Grecia acabe peor que después de aplicar este programa”, dijo el argentino Pablo Andrés Pereira.

Casi todos los integrantes no europeos del Consejo del FMI se mostraron muy escépticos y preocupados por la viabilidad del programa, la ausencia de la quita en la deuda y las previsiones de crecimiento. Incluso el equipo directivo del Fondo que había intervenido en las negociaciones y que proponía que se aprobara el rescate (como así ocurrió por unanimidad) admitía “los riesgos excepcionalmente altos del programa”, en especial por el asunto de la sostenibilidad de la deuda.

Los que proponían el acuerdo creían que la carga de la deuda era sostenible a medio plazo, pero “la significativa incertidumbre sobre esto hace difícil declarar con total seguridad que eso vaya a ocurrir con alta probabilidad”. Traducido a lenguaje de seres humanos: creemos que esto va a ocurrir, pero no estamos totalmente seguros de que esto vaya a ocurrir”.

¿Quién iba a decir que en el Consejo del FMI había tantos irresponsables izquierdistas radicales, como ahora se define en las capitales europeas a Tsipras, Varufakis y demás dirigentes de Syriza?

Quizá no era más que la perplejidad de saber que el Fondo iba a destinar 30.000 millones de euros en la mayor ayuda aprobada nunca antes por la institución desviándose de los principios aplicados en rescates similares. El FMI no es precisamente una organización humanitaria, pero antes de aplicar la cura de caballo (lo que algunos han llamado la terapia del shock) se ocupa de que la deuda no sea una carga insoportable. En este caso, se iba a solucionar los problemas de deuda de un país multiplicando su deuda. Era, digamos, un enfoque novedoso.

El asunto de la deuda y de los estragos causados en la economía griega para que devolviera los créditos volvió a surgir en años posteriores. En una famosa entrevista con The Guardian en mayo de 2012, Lagarde reaccionó con furia a la pregunta de si pensaba en los enfermos griegos que no tenían dinero para pagar sus medicinas: “Pienso más en los niños de una escuela de un pequeño pueblo de Níger que tienen clase dos horas al día, compartiendo una silla entre tres, y que tienen muchas ganas de estudiar. Pienso en ellos todo el rato. Porque creo que necesitan más ayuda que la gente de Atenas”. En otras palabras, paga o muérete.

2012 fue un año en que los inspectores del FMI siguieron al pie de la letra las instrucciones de Lagarde. Su presión sobre el Gobierno conservador de Andonis Samarás alcanzó tal nivel que en una reunión entre el ministro de Finanzas, Yannis Stournaras (hoy gobernador del Banco de Grecia) y el representante del Fondo, Poul Thomsen, el griego se hartó. Señaló un agujero que había en una ventana del Ministerio. “¿Ve eso? Es de una bala. ¿Quiere derrocar a este Gobierno?”.

El Gobierno estaba acorralado en la calle con manifestaciones cada vez más violentas. Samarás tenía que amenazar a sus diputados con la expulsión del partido para impedir que votaran con la oposición. Al FMI le daba igual. “Los números tienen que salir”, dijo un portavoz del FMI, “de otra manera sería irresponsable prestar más dinero. Está claro que hay problemas serios en el sistema político (de Grecia), pero necesitamos 13.500 millones de euros. La pelota está en el tejado de Grecia”. Hay expresiones que se repiten, no importa que gobierne la derecha o la izquierda en Grecia.

De repente, en la primavera de 2013, los miembros del Consejo del FMI que habían mostrado su escepticismo sobre las condiciones del programa se vieron reivindicados cuando la institución reconoció los errores cometidos en 2010. Un informe interno casi repitió los mismos argumentos al afirmar que las previsiones de crecimiento de la economía griega eran demasiado optimistas y que se debía haber acometido antes el tema de la sostenibilidad de la deuda.

“El estudio señala que el rescate se puso en marcha aunque Grecia no cumplía uno de los cuatro criterios del FMI para programas con dimensiones tan grandes –que haya posibilidades reales de que la deuda sea sostenible a medio plazo– y que podría no haber cumplido tampoco otros dos”, según informaba el Financial Times.

La razón de que no se hubieran dado los pasos necesarios: “Los socios europeos”, es decir, la Comisión Europea y el BCE. Es cierto que el informe destacaba las ventajas de esa política cuestionada. Se había evitado la suspensión de pagos de Grecia y su impacto en la eurozona y la economía mundial.

Lagarde intentó entonces el truco de reescribir la historia: “En mayo de 2010, sabíamos que Grecia necesitaba un rescate, pero no que requiriera una reestructuración de su deuda. (…) No podíamos saber que la situación económica general iba a deteriorarse tan rápidamente”. Algunos miembros del Consejo del FMI ya lo habían visto venir. No existían para Lagarde.

En 2013 fue cuando sí se aplicó un programa de reestructuración de la deuda en manos privadas con la aprobación del segundo rescate. Todo estaba encauzado, según el FMI, aunque sabían que la solución a los problemas de Grecia exigiría más tiempo. A la vista de lo ocurrido desde entonces, no parece que fuera suficiente.

El economista griego Yiannis Mouzakis tuvo que escribir ese año algo que también podría anotarse ahora. “El FMI admite ahora sin ninguna duda que el principal beneficiario del llamado rescate griego de 201o no iba a ser Grecia, sino la eurozona, al darle la oportunidad de que se pagara a los bancos franceses y alemanes liberándolos de su gran exposición a la deuda griega, que pasó de sus balances al sector publico y a los contribuyentes europeos”.

Mouzakis continuaba diciendo que lo que en 2013 se había convertido ya en la versión oficial de uno de los miembros de la troika había sido “demonizado y ridiculizado como parte de una teoría conspiratoria” durante tres años en Europa.

En esa época, Merkel había adoptado a Samarás como su hijo griego predilecto. Fuera o no cierto, como se decía en 2012, que las cuentas no salían, la Comisión Europea –es decir, Alemania– había decidido confiar en el primer ministro conservador. Entonces, estaba claro que la única alternativa era Syriza.

El FMI era el ‘poli malo’ de la negociación. Para eso, lo habían fichado en Berlín. Siempre se dijo que la participación del FMI en el primer rescate era algo que ni la Comisión Europea ni el BCE dirigido por Trichet veían con buenos ojos. Fue la presión de Merkel la que acabó con la discusión. A la canciller alemana le gustaba la idea de sumar al FMI al rescate de Grecia, porque lo presuponía más libre de presiones políticas que las instituciones europeas.

A pesar del giro de 2013, el FMI siguió presionando a Samarás hasta el final de su mandato. Frente a la idea tan extendida ahora de que todos los problemas han comenzado con Syriza, el Fondo continuó negándose a que Grecia accediera al último tramo de ayudas si no se recortaban unos 2.000 millones más en una economía arrasada por la recesión para alcanzar el objetivo de un 3% de déficit presupuestario. Samarás no podía aceptarlo. Al no poder tener el apoyo suficiente para la elección parlamentaria del presidente, tuvo que convocar elecciones, sólo dos años y medio después de las anteriores. Se esperaba que intentara evitarlas presentando como candidato a una personalidad independiente para llegar a acuerdos con otras fuerzas a las que no les interesaba presentarse en las urnas tan pronto, pero hizo justo lo contrario.

Se pensó que no lo hizo porque lo apostó todo a la idea ficticia de que la recuperación había comenzado sólo porque ya había conseguido las primeras cifras de crecimiento. Los votantes griegos no se lo creyeron.

Gran error, pero tampoco tenía muchas alternativas. La troika sólo le dejaba la opción del suicidio financiero (negarse a más recortes) o el suicidio político (aceptarlos y perder toda opción de ganar en las urnas). Lo mismo que ahora ocurre con Alexis Tsipras.

En estas últimas negociaciones, abruptamente canceladas al apurarse los plazos y por la convocatoria de referéndum, el FMI volvió a jugar el papel de ‘poli malo’, ahora sí con pleno apoyo alemán. No había socio al que proteger en Atenas. Lagarde tuvo la oportunidad de pronunciar otra frase para los libros de historia: “Para avanzar, necesitamos adultos en la sala”.

Cualquier adulto tendría problemas para seguir todos los giros que ha dado la posición del FMI en la crisis griega.

20.55

Las sospechas sobre la repentina aparición del informe del FMI se han confirmado. Ya había ocurrido algo extraño, porque el enlace en que aparecía inicialmente el informe llevaba al principio a una página en blanco.

Los representantes de los países de la eurozona en el Consejo del FMI intentaron impedir la publicación del análisis sobre las necesidades financieras de Grecia y la sostenibilidad de su deuda, según Reuters. No hubo una votación formal, pero los europeos se vieron superados en número, sobre todo porque EEUU estaba a favor de la publicación.

Obviamente, los europeos temían, como así ocurrió, que el Gobierno griego utilizara las conclusiones del informe sobre la deuda en su favor en la campaña del referéndum. La reestructuración es uno de los principales argumentos de Tsipras y Varufakis en su rechazo de la última propuesta de la troika.

Reuters: “No fue una decisión fácil”, dijo una fuente del FMI que participó en la discusión sobre la publicación. “Aquí no vivimos en una torre de marfil. Pero la UE tiene que comprender que no todo puede decidirse en función de sus órdenes”.

“Los hechos son tercos”, continuaba esa fuente. No puedes esconder los hechos porque puedan ser aprovechados” por otros.

Resulta curioso que los gobernantes europeos que se han quejado de que las condiciones del referéndum no son honestas con los griegos al votarse unas propuestas que ellos ya han retirado, luego no quieran que la gente tenga acceso a toda la información sobre la posición de las instituciones en relación a uno de los temas básicos de esta crisis.

Publicado en Crisis, Europa, Grecia | Etiquetado , , , | Deja un comentario

No dejes que la realidad de Grecia te arruine tu próximo estereotipo

venus

Jorgo Chatzimarkakis dimitió como europarlamentario liberal en abril de 2013 y decidió dejar la política. Nacido en la cuenca del Ruhr y con la doble nacionalidad alemana y griega, se rindió ante la persistencia de los peores estereotipos sobre los griegos entre los políticos alemanes. El rescate de Chipre y las opiniones que escuchó entonces fueron lo que le hizo tomar la decisión.

Dentro de su propio partido (en ese año aún formaba parte del Gobierno de Angela Merkel) abundaban las opiniones despectivas sobre Grecia y circulaban ideas como “vender las islas y la Acrópolis” para pagar la deuda. “Eran tan extremistas que decidí no ir al Congreso del partido”.

“Es muy difícil intentar responder con mensajes que no encajan en los estereotipos”, como que los griegos trabajan muy duro, incluso más que los alemanes. Eso no entra en el pensamiento de los alemanes”, explicó Chatzimarkakis. “Quieren mantener el estereotipo del griego perezoso, de los chipriotas como gángsters y de esta gente como alguien que debe ser castigada”.

En 2012 un grupo llamado Omikron Project intentó luchar contra esa imagen con dos vídeos.

Este es el segundo.

El vídeo cita estadísticas de Eurostat que desmienten el prejuicio de los griegos como gente perezosa, en relación al número medio de horas trabajadas. Hace unos meses, BBC desmontó esa idea y otras similares con una serie de gráficos, entre ellos uno sobre horas de trabajo con datos de la OCDE.

horas trabajo

El ranking de productividad sería muy diferente y habría que relacionarlo con la estructura económica del país, pero en ese caso la acusación de vagancia no tendría sentido, ¿no?

El tema de las pensiones es otro de los que se citan en estos casos. Ya he contado antes que el gran porcentaje de gasto en pensiones en relación con el PIB se debe al hundimiento del PIB. Existe el caso de las jubilaciones anticipadas (un modelo muy poco sostenible pero que se debe a las escasas posibilidades de encontrar un empleo para las personas de más de 55 años), pero incluso los datos oficiales no indican grandes diferencias con otros países europeos. Y después de los sucesivos recortes, el gasto per cápita en Grecia (en el caso de mayores de 65 años) está por debajo de la media de la eurozona, y al nivel de España.

Así que por un lado tenemos al Wall Street Journal escribiendo que el sistema de pensiones no es tan generoso como parece (lo que no quiere decir que no vaya a ser un problema grave en el futuro, como lo es en otros países europeos por el envejecimiento de la población), y por otro escuchamos a varios líderes europeos, por ejemplo Renzi, quejándose de que es una locura que sus votantes tengan que subvencionar las pensiones de los griegos. Cuando sus votantes jubilados gozan de pensiones que están muy por encima del umbral de pobreza relativa, a diferencia del 45% de los pensionistas griegos.

Al final, lo llamativo no es que haya estereotipos nacionales en Europa. Siempre han existido. Ni que en Grecia también se hayan empleado esos lugares comunes o resentimientos históricos para todo tipo de denuncias en los últimos años (algunas especialmente sangrantes). Todo tiene que ver con la política.

Los problemas económicos de Grecia son profundos y muy reales, y no sólo en relación a la deuda: el clientelismo político creado por el bipartidismo tras la dictadura de los coroneles, una Administración inflada por el nepotismo, medios de comunicación públicos al servicio del poder, medios privados controlados por grandes corporaciones beneficiadas por el Gobierno que luego devolvían los favores, el alto nivel de fraude fiscal no ya en las grandes fortunas, sino también entre profesiones liberales y autónomos, un gasto militar inmenso a causa de la rivalidad histórica con Turquía… Como decía, el compositor Stamatis Kraounakis, ”a partir de 1981, los políticos sólo se dedicaron a robar”.

Nada de eso es nuevo, ocurrió mucho antes de la llegada al poder de Syriza y nunca impidió la absurda entrada de Grecia en el euro ni las excelentes relaciones de conservadores y socialdemócratas europeos con sus colegas griegos.

El estereotipo griego de los últimos años es más político que sociológico. Tiene que ver con la crisis de la eurozona y la forma en que políticos europeos se han evadido de sus responsabilidades. Era más fácil culpar a los mediterráneos del sur de los inmensos desequilibrios financieros creados tras la llegada del euro que reconocer la responsabilidad propia en el diseño de ese sistema (una moneda única sin una política fiscal o bancaria únicas, gran idea). Como en una empresa mal gestionada, siempre es más sencillo culpar de los males a los trabajadores que son unos vagos. A eso se ha dedicado la prensa alemana todo este tiempo con excepciones esporádicas y algunos ejemplos muy penosos, como el reciente artículo en Die Welt en el que el autor, un historiador, sostenía que los griegos no eran auténticos europeos, como mucho descendientes de los turcos. Cualquier diría que el mercado de las ideas sobre pureza étnica había quedado muy reducido en Alemania desde 1945, y en cualquier caso alejado de las páginas de los principales periódicos del país).

En ese sentido, los griegos se han convertido en cabezas de turco de la eurozona. También lo fueron antes españoles e italianos. ¿Alguien se acuerda de lo mucho que molestaba en España ese estereotipo hace tan sólo dos o tres años?

Sobre este asunto, y en concreto sobre la responsabilidad de la imagen que presentan los medios de comunicación, dos artículos interesantes:

–What’s wrong with how the Greek crisis is reported by international media.
–Pride and Prejudice in reporting the Greek story.

14.00

Seguro que muchos han leído, sobre griegos o españoles, eso de ‘vivir por encima de sus posibilidades’. Esto es lo que escribe la economista británica Vicky Price en relación a Grecia:

“Contra lo que piensa mucha gente, los griegos no estaban viviendo por encima de sus posibilidades. En el comienzo de la crisis, la deuda de los hogares como porcentaje de la renta disponible estaba entre las más bajas de Europa, al igual que en el caso de la deuda empresarial como porcentaje del PIB. Los bancos se metieron en problemas no por prestar dinero en exceso al sector privado, como en Irlanda y España, sino por sus compras de deuda pública griega, cuyo valor estaba cayendo cuando los mercados descubrieron que, a pesar de la moneda única, no todos los países de la eurozona presentaban el mismo riesgo”.

Publicado en Crisis, Europa, Grecia, Propaganda | Etiquetado , , , | Deja un comentario

Kissinger 1970 – Gabriel 2015

gabriel

“No veo por qué tenemos que quedarnos de brazos cruzados mientras un país se vuelve comunista por la irresponsabilidad de su pueblo. Estos asuntos son demasiado importantes como para dejar que los votantes chilenos decidan por sí solos”.

Son palabras de Henry Kissinger que se han citado en numerosas ocasiones. Las pronunció en junio de 1970 cuando después de las elecciones presidenciales chilenas ningún candidato obtuvo la mayoría necesaria y era el Parlamento el que debía tomar la decisión definitiva. Había tres candidatos en liza y Salvador Allende fue el elegido.

Hoy el ministro alemán de Economía, el socialdemócrata Sigmar Gabriel, ha dicho algo que me ha recordado la cita del entonces secretario de Estado norteamericano. Su forma de defender la solidaridad con los griegos fue decir que “quizá no deberíamos haber dejado solos a los griegos con su Gobierno”.

El argumento de Gabriel: La UE se equivocó al no vigilar “el despotismo, clientelismo y corrupción” de Grecia. “Nos limitamos a enviar dinero”. Alemania, una pieza fundamental en la concepción, diseño y construcción del euro, no sólo no admite ninguna responsabilidad en los desequilibrios financieros creados por la moneda única, sino que sostiene que si hubieran podido controlar Grecia, nada de lo que estamos sufriendo ahora habría sucedido. Los gobernantes alemanes se han acostumbrado a reescribir la historia reciente si con eso evitan asumir culpas. Veamos si no lo que ha dicho hoy Schäuble.

 

Cuando Yorgos Papandreu propuso su idea de celebrar un referéndum, todos se le echaron encima, empezando por Merkel y Sarkozy. Ahora en la historia según Schäuble, esa consulta fue un pacto con Papandreu que el primer ministro griego canceló por su cuenta. Veremos lo que dicen dentro de seis meses de lo que está ocurriendo estos días.

Publicado en Alemania, Europa, Grecia | Etiquetado , , | Deja un comentario

Delendus est Tsipras

tsipras aplausos

En el primer día de la campaña electoral del referéndum griego, la actividad fue frenética en Berlín, París, Roma, Madrid, Frankfurt y algunas capitales más. En todas ellas, un grupo muy escogido de votantes dejó claras sus preferencias y apuntaron sus cañones no tanto a un Gobierno, como a un hombre, Alexis Tsipras, 40 años, ingeniero por formación, activista estudiantil en su juventud, líder de un pequeño partido en 2008 y primer ministro de Grecia desde enero.

Tsipras labró su carrera en la lucha contra un sistema clientelar por el que dos tribus políticas muy arraigadas en la historia reciente griega se disputaban el poder. A causa del hundimiento de la economía del país, consiguió lo que pocas veces se ha visto en política. Pasar de obtener algo más del 4% de los votos en 2009 a gobernar un país traumatizado por la crisis en 2015.

Ahora el adversario es mucho más poderoso. Toda la nomenklatura europea se ha alzado contra él. Sólo la reina, Angela Merkel, se ha mantenido discreta e institucional, como es habitual en ella. Pero eso es porque los papeles están repartidos. Son los centuriones y los bufones los que tienen vía libre. En la misma rueda de prensa en la que Merkel prefirió no hacer sangre, el ministro de Economía, el socialdemócrata Sigmar Gabriel, fue directo a la yugular. Alexis Tsipras quiere cambiar las reglas de la eurozona y sus políticas la están poniendo en peligro, dijo Gabriel. No sólo le negó toda legitimidad para oponerse a una política que ha hundido a Grecia en una recesión que es casi una depresión, sino que casi lo tachó de enemigo público número uno de Europa.

En la misma línea, el presidente de la Comisión Europea, el extravagante Juncker que lo mismo besa a sus colegas europeos como les pone las dos manos en el cuello, como hizo a De Guindos, se presentó como una doncella de honor mancillado, típica de las novelas de caballería. Juncker se sentía herido, traicionado por Tsipras, con todo lo que él quiere a los griegos, sangre de su sangre, que nadie dude de que siempre están presentes en sus oraciones. Sólo le faltó llorar y amagar con pegarse un tiro por despecho delante de todos los periodistas.

Más allá del estilo de ‘drama queen’ de Juncker, el mensaje estaba claro en todas las capitales europeas. La victoria del no en el referéndum supondría la salida de Grecia de la eurozona. Lo dijeron los alemanes, entre ellos, Schäuble, que ve más cerca el momento de deshacerse de los molestos griegos. Pero también Hollande y Renzi, los únicos aliados potenciales con los que Tsipras creía poder contar al poco de llegar al poder. Pero en eso los socialdemócratas no se han salido de la línea oficial de la eurozona, ni durante las negociaciones ni ahora. También ellos han afirmado que lo que se juegan los griegos el domingo es elegir entre el euro y el dracma. No en aceptar o rechazar la última propuesta de la troika, como sostiene Tsipras. Es un lo tomas o lo dejas, que es lo que Tsipras ha dicho en una entrevista en la noche del lunes en la televisión pública griega. Le dieron 48 horas para aceptar esa última oferta.

Un momento, dirá el lector que siguió la rueda de prensa de Juncker. El presidente de la Comisión dijo que las puertas estaban abiertas para proseguir la negociación. Y acusó a Tsipras de haber puesto fin a las conversaciones de forma unilateral con la convocatoria del referéndum.

Forma parte del teatro. Dices que estarías encantado con volver a negociar, pero en las declaraciones públicas afirmas que si los rebeldes votan en el sentido equivocado, quedarán condenados a refugiarse en el mísero dracma.

La estrategia de Tsipras ante esta consulta y sus mensajes a la opinión pública cuentan con algunos puntos débiles. El principal, convencer a sus compatriotas que el gran desafío del no servirá para fortalecer la posición negociadora de Grecia y convencer a la troika de que están obligados a cambiar sus propuestas. Es decir, pone la carga de la prueba en manos de sus enemigos, de los que quieren acabar con él y con su Gobierno.

El argumento de partida de Tsipras es irreprochable en términos históricos. Siempre se ha dicho que la Unión Europea era un proceso político que se basaba en una comunidad democrática de naciones, a veces algo disfuncional, pero basada en que todos caminaban juntos en la misma dirección. Si alguien se movía demasiado rápido, debía acompasar su paso con el de los demás. Si alguien intentaba frenar la marcha, debía apresurarse un poco.

Cuando en distintos momentos franceses, holandeses e irlandeses celebraron consultas para convalidar pasos de gigante en la construcción europea, todo era buenas palabras y consejos de amigo. Las amenazas hubieran sido completamente contraproducentes. Incluso cuando los irlandeses rechazaron esos planes en las urnas, nadie montó en cólera, se hicieron los cambios pertinentes, no muchos, y se esperó a un segundo referéndum en el que los votantes, ya algo más deprimidos por su situación económica, aceptaron lo que antes habían descartado.

Hay una diferencia básica con respecto a esa época. Ahora existe la eurozona, y sobre todo está embarcada en un proyecto ideológico sustentado en la idea de convertir la austeridad (al principio, una respuesta de emergencia a una profunda crisis) en una solución permanente, destinada a convertirse en la teología oficial para las próximas décadas.

Tsipras cuestiona esa idea y por tanto debe ser destruido. Es un hereje y un peligroso precedente y, como todos los herejes, su único destino es la hoguera.

Corregido el titular. Delenda es femenino. Obviamente, con Tsipras debe ser en masculino. Gracias a los que lo han señalado en Twitter.

Publicado en Crisis, Europa, Grecia | Etiquetado , , , | Deja un comentario

La teología de la eurozona

Cinco años después, Grecia vuelve a otro momento definitivo, pero esta vez parece que va en serio. No importa todo lo que ha ocurrido desde entonces. Al final, estamos donde estábamos en 2010. El máximo responsable de la Eurozona, el ministro holandés Dijsselbloem, lo ha dicho en la tarde del sábado en Bruselas: “Grecia debe pagar sus deudas”. El imperativo moral no ha perdido fuerza en el credo oficial de la UE. Contra toda lógica económica, los responsables de la troika afirman que la receta para salir del agujero es una dosis aún mayor de la medicina que hasta ahora no ha funcionado. Y a los dirigentes de Syriza se asigna el papel de herejes a los que hay que lanzar a la hoguera.

Continúa en Zona Crítica.

Y después llegó el corralito.

Publicado en Crisis, Europa, Grecia | Etiquetado , , | Deja un comentario

Con nocturnidad, alevosía y desprecio por la realidad política del país

La Asociación de Perfumería y Cosmética estará ahora más tranquila. Sus responsables  estaban molestos con el Gobierno porque se había anunciado que los cambios que se preparaban no iban a ser “cosméticos”, es decir, superficiales, una simple cuestión de apariencia, de fingir lo que no se es. El relevo anunciado en la noche del jueves en el Ministerio de Educación no llega ni siquiera a ese nivel. Es como si alguien se levanta de la cama, no se ducha, sólo se enjuaga la boca en vez de lavarse los dientes y se peina un poco con la mano.

Mariano Rajoy sigue viéndose estupendo cuando sale de casa de esa manera. Buena parte de su partido y de los medios de comunicación que le están apoyando le habían suplicado para que hiciera cambios profundos en el Gobierno y el partido de cara al final de la legislatura. Exigían una mejor coordinación entre el PP y el Ejecutivo, una “cara más social” del Gobierno que no se limitara a cantar las novedades del BOE, como hace la vicepresidenta los viernes tras el Consejo de Ministros. Querían una política de comunicación más agresiva y desde luego no pretendían que el cambio de gobierno se limitara a encontrar a un sustituto temporal a José Ignacio Wert, que necesitaba huir lo antes posible a París para encontrarse con su novia millonaria (esta debe de ser la única decisión de Wert como ministro que comprende la opinión pública).

Continúa en Zona Crítica.

Publicado en España | Etiquetado , , | Deja un comentario

La operación de castigo contra Grecia

grecia1

La imagen de la jornada del miércoles en las negociaciones de la troika con Grecia no es una foto de Tsipras, Lagarde o Draghi. No es una mirada de ‘killer’ de Varufakis. No es una imagen de Merkel hablando con Schäuble. Lo que de verdad representa este nuevo momento decisivo en la historia de la UE (y ya llevamos demasiados) es un pdf de cinco páginas repleto de frases añadidas, tachadas o subrayadas en rojo. Es la respuesta de la troika a las propuestas concretas del Gobierno griego que se supone que habían sido recibidas con gran alivio por las autoridades europeas.

Como el profesor que puntúa implacable el examen de un alumno problemático, los jerarcas de la UE/BCE/FMI habían suspendido a Alexis Tsipras y roto las esperanzas propiciadas 24 horas antes.

portada horca“Las instituciones [antes llamadas troika] han presentado una nueva propuesta que transfiere la carga [de la austeridad] sobre los asalariados y jubilados de una forma socialmente injusta, mientras al mismo tiempo evita aumentar la carga sobre los que más tienen”, dijo el comunicado de respuesta del Gobierno griego.

Rebobinemos. Un día antes, todos los medios informaron que Tsipras había cedido y traspasado las líneas rojas delimitadas por su Gobierno. Hasta entonces habían dicho que no se tocaban las pensiones y esta última oferta suponía reducir el gasto en pensiones. También se planteaba la progresiva reducción de la jubilación anticipada, un tema de gran carga simbólica por las comparaciones que se podían hacer con otros países. Parecía que estaba dispuesto a hacer algunos cambios en los tramos del IVA para aumentar la recaudación, y no se descartaba que aceptara aumentar el IVA en las islas griegas, lo que sería una declaración de guerra para sus socios en el Gobierno, los conservadores nacionalistas de Anel.

Algunos dirigentes, como los del Gobierno español, se alegraron de esas medidas, hasta el punto de que Rajoy y otros dirigentes del PP las utilizaron en el Parlamento para ajustar cuentas con sus rivales nacionales. ¿Veis lo que pasa cuando se hacen promesas irreales?, venían a decir.

Sólo Schäuble había dicho que todo esto no le valía de nada, pero el ministro alemán de Finanzas parece haber decidido ya que es mejor un divorcio traumático con Grecia que continuar una relación insatisfactoria.

Volvemos al miércoles. Lo que vemos en esos cinco folios tachados es un rechazo completo de las propuestas de Tsipras. El Gobierno estaba dispuesto a obtener 7.900 millones de euros en dos años, pero en más de un 90% la diferencia procedía de aumento de ingresos vía impuestos. Pero el FMI exige dar la vuelta al cálculo. Quiere que los ingresos extra procedan en un 80% del recorte de gasto, y sólo el resto del aumento de impuestos. La negociación ha continuado en la noche del miércoles y proseguirá este jueves.

Los folios tachados por la troika exigen que el “complemento de solidaridad” que reciben los jubilados más pobres queden eliminados a final de 2017. Tsipras proponía empezar a recortarlos a partir de 2018 y acabar con ellos en 2020. Y eso que Olivier Blanchard, del FMI, dijo hace unos días que los planes del Fondo suponían recortar el gasto en pensiones pero sin tocar a los pensionistas más pobres.

Lo que la troika propone es endurecer la austeridad para obtener a cambio los fondos que permitan a Grecia seguir pagando los intereses de una deuda insostenible.

Un momento. Sólo hace unos días, Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, dijo esto a Der Spiegel: “Grecia ha experimentado recortes profundos en su red de asistencia social. El resultado ha sido una crisis humanitaria inaceptable. (…) Por otro lado, hay gente en Grecia que es asquerosamente rica. Yo le pedí a Tsipras que subiera los impuestos a los ricos en su país. Sorprendentemente, su respuesta a mi petición no fue tan entusiasta como yo esperaba”.

Y ahora el Gobierno griego se decide a incrementar la presión fiscal, no sólo sobre los “asquerosamente ricos”, sino también sobre empresas y pensionistas en relación a sus cotizaciones. No digo que eso vaya a funcionar, pero hay dinero que se puede recaudar a riesgo de aumentar la recesión, cosa que ya sabemos que la troika está dispuesta a aceptar. Estamos acostumbrados a ver a los gobiernos presumir de los incrementos de recaudación que supondrán las subidas de impuestos directos e indirectos, y luego no siempre las sumas se hacen realidad. Pero como viene a sugerir Juncker, llega un momento en que ya no se puede cortar más en un país en el que menos del 10% de los parados tiene acceso a un subsidio o donde el 45% de los jubilados vive bajo el umbral de la pobreza.

Pero la troika, de la que forma parte la Comisión, sigue confiando en las virtudes curativas de los recortes para salir de la recesión. No se cree las previsiones de ingresos que presenta ahora Grecia. La pregunta que hay que hacerse es: ¿por qué hay que creerse las previsiones que hace el FMI para justificar otra dosis de austeridad cuando su historial es una sucesión de errores?

Todas esas previsiones fallidas se produjeron mucho antes de que Syriza llegara al poder. Por entonces, gobernaba en Atenas Nueva Democracia, que aceptó en lo fundamental las imposiciones europeas, y por lo que Merkel elogió en innumerables ocasiones al primer ministro Samarás. ¿Y todo eso a cambio de qué? Grecia era en esos años un Estado en bancarrota y sigue siéndolo.

Los planes de la troika preveían que Grecia bajara su deuda hasta el 120% del PIB para 2020, pero eso sólo era posible si el país crecía año tras año un 3% o en torno a esa cifra y tenía un superávit primario de un 4%. Ningún país del mundo ha sostenido esta última cifra durante tanto tiempo. Sólo se podría conseguir en un laboratorio, usando a los ciudadanos de un país de la UE como cobayas, es decir, manteniendo a esa economía permanentemente en la recesión.

Eso no es sostenible cuando los análisis comparativos demuestran que sólo los países que habían pasado por una guerra o cuya economía dependía por completo de la exportación de unas materias primas cuyo precio se había desplomado han sufrido caídas superiores de su PIB y renta nacional desde 1950.

Al final, el problema de Grecia continúa siendo el mismo que había el primer día. No era el único país en una situación financiera desesperada por los problemas estructurales creados por la moneda única, además obviamente por sus propios errores. Otros países se encontraban en una situación similar y tenían el tamaño perfecto, es decir, no demasiado grande, como para gastar dinero en ellos para que siguieran pagando sus deudas. Sólo había dos que podían caer en la misma situación, pero eran demasiado grandes como para ser digeridos, España e Italia. El principio (moral e ideológico, no económico) de que las deudas hay que pagarlas, aunque supongan una carga insostenible, obligaba a sostener a Grecia moribunda en la UVI, pero sin aplicar la cirugía habitual en la deuda en estos casos, la que el FMI siempre ha impuesto en Asia, África y Latinoamérica, para impedir que España o Italia abandonaran sus habitaciones de planta  o exigieran el mismo trato.

Una reestructuración de la deuda griega sería ahora un ejemplo terrible para cualquier otro país europeo, para sus habitantes, porque se da la molesta circunstancia de que esos estados son democracias en las que los ciudadanos pueden exigir en las urnas soluciones diferentes a las impuestas desde Bruselas.

De ahí las frases tachadas en rojo.

Foto: portada del diario griego To Pontiki del jueves.

Publicado en Crisis, Europa, Grecia | Etiquetado , , , | Deja un comentario

Aznar promueve un informe que elogia a Israel por su ataque a Gaza en 2014

La organización promovida por José María Aznar para apoyar a Israel intentó influir en la investigación de la ONU del ataque israelí a Gaza en 2014 con su propio informe. Lo que no es una práctica inusual en cualquier grupo o Estado que pretenda que los responsables de una investigación internacional presten atención a sus puntos de vista se convirtió en un ejercicio de solidaridad con el Gobierno de Netanyahu y sus Fuerzas Armadas en el que los elogios son constantes.

Continúa en eldiario.es

Publicado en Israel, Propaganda | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

Sobre el acoso a mujeres en Internet

La palabra acoso no abarca todas las amenazas, también de muerte y de violación, que reciben las mujeres en Internet en EEUU y en España. John Oliver da aquí algunos ejemplos, los más graves, pero es algo que vemos todos los días en las redes sociales a distintos niveles. Todos los días. Y en la mayoría de las ocasiones, no es porque haya muchas mujeres, al igual que muchos hombres, que expresen sus puntos de vista de forma especialmente agresiva. Les ocurre cuando dan su opinión sobre cualquier tema y de cualquier forma. Les atacan e intentan intimidar porque son mujeres.

Publicado en EEUU, Internet | Etiquetado , , , | Deja un comentario

La bandera del asesino

roof bandera

Los símbolos de identidad son siempre explosivos. Significan tantas cosas para tanta gente diferente que es difícil delimitar dónde termina un sentimiento legítimo y dónde comienza el llamamiento al odio al que es distinto. Pocos ejemplos tan claros de eso como la bandera de la Confederación de EEUU (el emblema de los sudistas en la guerra civil de EEUU).

El debate es ahora allí más fuerte que nunca. Dylann Roof, el presunto asesino de nueve personas en una iglesia de Charleston (Carolina del Sur), posó en fotos junto a la bandera, lo que ha llevado a que se extienda un movimiento de protesta que reclama que desaparezca del Capitolio del Estado.

En cierto modo, el título de este artículo, con ser cierto, es también injusto con todas aquellas personas en el Sur de EEUU que respetan ese símbolo por considerarlo una parte de su herencia histórica, y por tanto de su identidad, y que nunca pensarían en matar a alguien. Puede que incluso no alberguen ideas racistas. Pero hay algo que no pueden negar: todos los racistas de EEUU profesan devoción por ese símbolo. Los de ahora y los de antes, y también los que combatieron contra los Estados Unidos de América en el siglo XIX.

 

 

En los 90 hubo una polémica similar a cuenta de la bandera del Capitolio, sin mediar crimen previo. Creo que fue durante la campaña presidencia del 92 en la que los demócratas presentaban una candidatura con dos sureños: Clinton y Gore. Lo cierto es que incluso se puede encontrar ‘merchandising’ electoral de ellos con esa bandera.

Estuvo ondeando en lo más alto del legislativo hasta que en el año 2000 se colocó a la altura de la calle dentro del recinto oficial como parte de un Memorial de la Guerra Civil. Ese traslado se hizo gracias a un pacto que obliga a una mayoría de dos tercios si el Senado estatal vota la retirada de la bandera.

Lo que se plantea ahora no es ilegalizar la bandera, lo que iría contra la libertad de expresión, sino que el Capitolio de Carolina del Sur no la ondee como forma de homenaje oficial. No puedes borrar esa bandera de la historia ni de su uso actual, pero sí dejar de considerarla el símbolo de todo un Estado.

La actitud de la gobernadora de Carolina del Sur, Nikki Haley, resume la de muchos políticos republicanos (no así Mitt Romney, candidato en 2012). Todo es más sencillo cuando puedes decir que “no sabemos” los auténticos motivos de Dylann Roof para llevar a cabo esa matanza. Y si los desconocemos, quizá sea porque se trate de un perturbado mental. Así dejas fuera de cualquier discusión sus símbolos de identidad y también el hecho de que pudiera conseguir armas en un país en el que sabemos que eso no resulta muy complicado.

Si se hubiera tratado de un musulmán, se hablaría de una ideología política de odio contra la que hay que luchar invadiendo países o de alguien que cumple órdenes de un grupo terrorista o se siente inspirado por él. Podemos estar seguros de que en ese supuesto sí que se ‘politizaría’ el crimen y se reclamaría al Gobierno medidas inmediatas.

Como es blanco y racista, hay que desterrar del debate cualquier motivación política o simbólica. Ni siquiera cuando en el caso de Roof dice que pretendía una “guerra civil” con la que acabar con los negros y elogia la segregación del pasado.

Volvamos a las palabras de Nikki Haley: “We do know that we’ll never understand what motivates anyone to enter one of our places of worship and take the life of another”. No es que no sepamos ahora qué le hizo cometer ese delito múltiple porque la investigación judicial acaba de comenzar. Es que no los sabremos nunca. Punto.

La bandera confederada aparece en la bandera de Mississippi, pero las de los demás estados del Sur cuentan con colores y formas inspirados en el viejo emblema.

El origen de la bandera está íntimamente ligado no ya a la causa del Sur, sino a la supremacía de la raza blanca. En los años 50, volvió a recuperar un marcado sentido político cuando las instituciones del Sur se rebelaron contra la decisión de Washington de poner fin a la segregación racial en todos los ámbitos de la vida pública. Ya no era sólo un símbolo histórico, sino un estandarte político contemporáneo, enarbolado por todos los grupos ultraconservadores (también el Ku Klux Klan, que nunca la había abandonado) para oponerse a la concesión de derechos políticos plenos a la comunidad negra.

[Una vez más, se demuestra lo inútil que es cerrar los debates sobre la memoria histórica con la excusa de "cerrar las heridas". Las heridas de las guerras civiles nunca se cierran por completo. De una manera u otra, siempre vuelven a abrirse. Es más honesto y práctico afrontar sus consecuencias. O dicho de otra manera: las guerras civiles no pueden quedar encerradas en los libros de historia.]

Según un sondeo de 2014, el 61% de los habitantes de Carolina de Sur está a favor de conservar la bandera donde está (frente a un 33% que dice lo contrario). Tal apoyo se explica por muchas razones. Una de ellas es que siempre elegimos recordar del pasado aquello que no nos deja en mal lugar, lo que no se contradice con nuestras ideas o la realidad contemporánea. El lado siniestro es ignorado o limitado a grupos marginales que no son representativos de la mayoría.

Pero lo que no se puede obviar es que esa bandera era un símbolo racista en el pasado (el lejano y el más reciente) y continúa siéndolo para criminales como Dylann Roof. Es lo que les da fuerza porque les hace creer que forman parte de una lucha que aún no ha terminado.

Lunes

La gobernadora de Carolina del Sur ha anunciado el lunes que “ha llegado la hora de sacar” la bandera de la Confederación de la zona del Capitolio. Nikki Haley ha dicho que “es un símbolo de orgullo y tradición” para muchos habitantes del Estado, pero para otros “es un símbolo profundamente opresivo de un pasado de brutalidad”. Algo que pertenece al pasado, pero no al futuro. El asunto debe ser votado en las dos cámaras del Estado por mayoría de dos tercios, pero la gobernadora puede obligar a que se vote antes de que inicien su receso veraniego. Un congresista republicano ha comentado que miembros de ambos partidos llevan un tiempo hablando del tema y que cree que la iniciativa saldrá adelante muy pronto.

 

Jon Stewart sobre la matanza de Charleston.

Publicado en EEUU | Etiquetado , , | Deja un comentario