La carta de Trichet que precipitó el fin de la soberanía irlandesa

trichet

“With kind regards”. Así terminaba la carta que el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, envió al ministro irlandés de Hacienda el viernes 19 de noviembre de 2010. Ponerle la pistola en la sien a un Gobierno de la UE no es incompatible con ciertas formas mínimas de cortesía. La existencia de la misiva era conocida y su contenido en líneas generales, también. Ahora The Irish Times ha publicado el texto, que deja poco margen para la interpretación sobre las intenciones de Trichet.

La ayuda de emergencia que el banco central irlandés estaba entregando a los bancos de su país necesitaba el visto bueno del BCE (muchos de esos fondos procedían de Frankfurt). No se trataba de simple liquidez para superar una mala coyuntura, sino que era lo único que separaba a esos bancos de la quiebra. Trichet dejaba claro que el Gobierno del conservador Fianna Fáil debía cumplir cuatro condiciones para que continuara esa inyección de dinero.

La primera suponía la petición formal del rescate: “El Gobierno irlandés deberá enviar una petición de apoyo financiero al Eurogrupo”. Además, se comprometerá a tomar medidas decisivas de “consolidación fiscal (es decir, reducción del déficit), reformas estructurales y reestructuración del sector financiero” de acuerdo con la troika (la Comisión Europea, el FMI y el BCE). La reforma del sector financiero (es decir, el rescate de los bancos) se hará con fondos facilitados por la troika, pero también con los recursos financieros de los que disponga Dublín, incluidas sus reservas.

Por último, la devolución de los fondos prestados debe estar garantizada por el Gobierno irlandés. Si los bancos rescatados no podían devolver el dinero, Dublín asumiría la factura.

El Gobierno no tenía elección. Esa misma semana el primer ministro, Brian Cowen, se había mantenido firme, pero la versión oficial era una pura ficción. En el mismo día en que Trichet fechaba su carta, una delegación de la troika estaba en Dublín, y ya no era una visita rutinaria. También ese viernes el gobernador del banco central irlandés, Patrick Honohan, había hecho unas declaraciones a la radio pública con las que dejaba al Gobierno a la intemperie. ”Las inmensas cantidades de dinero que el Gobierno ha puesto para ayudar a los bancos no han generado la confianza necesaria”, dijo Honohan, que dio por hecho que el acuerdo entre Dublín y las instituciones internacionales era inevitable. Los bancos habían sobrevivido hasta entonces gracias a los fondos del BCE.

Es muy probable que la carta de Trichet y las declaraciones de Honohan formaran parte de la misma estrategia: forzar a Cowen a que se rindiera a la evidencia a sabiendas de que eso significaba su muerte política (hubo elecciones en enero, Cowen no se presentó y el Fianna Fáil sufrió una derrota de proporciones históricas).

Esos eran los días en que Zapatero decía que “el euro no está en crisis”.

Se hizo lo mismo con Zapatero y Berlusconi, con resultados distintos pero similares: a Berlusconi lo quitó del campo el presidente italiano; Zapatero, como Cowen, aprobó unas medidas que lo enviaron al patíbulo un año después. La crisis irlandesa fue sin duda un aviso para lo que vino después. Y la carta a Zapatero tuvo una segunda vida al servir como programa ideológico del Gobierno de Rajoy.

Un cargo no electo como Trichet se ocupó de decir a los gobiernos de la periferia europea lo que tenían que hacer. Ya sabemos que la situación opuesta nunca se produciría porque el BCE no puede ser forzado por los gobiernos a cambiar de política. En cambio, con los gobiernos que salen del voto de los ciudadanos no ha habido tantos miramientos. Y a eso es a lo que llaman el Estado de derecho. Lo demás es el caos y la anarquía, muerte y destrucción.

No se puede negar los hechos. La banca irlandesa era insolvente. Lo suyo no era un problema de liquidez, como sostenían Cowen y su ministro de Hacienda. Resucitar esas entidades moribundas por sus inversiones especulativas durante la burbuja estaba fuera del alcance financiero del Gobierno de Dublín.

Un par de semanas antes, el economista irlandés Morgan Kelly había sido directo y claro sobre el estado ruinoso de la banca de país. Otra cosa que había hecho es denunciar que la inminente operación tenía como prioridad salvar a los acreedores internacionales de esos bancos. Pero, con todo el dinero que había prestado el BCE, la suerte estaba ya echada.

Mucha gente en posiciones de poder decía entonces que las salidas alternativas a la crisis de la eurozona de 2010-2012 eran una suma de cuentos de hadas. No había otra alternativa.

Al final, todo depende de la identidad del que pide los tres deseos. Los bancos franceses y alemanes que engordaron la loca cartera de créditos de la banca irlandesa sí tenían derecho a ver cumplidos sus deseos: prestar todo ese dinero a un cliente manirroto, no asumir las responsabilidades por sus malas decisiones profesionales y esperar a que los contribuyentes irlandeses corrieran con la factura. Una quita de parte de esa deuda impagable era una opción que el BCE y la Comisión no iban a permitir.

Tal y como estaba diseñada la eurozona y sus juegos internos de poder, los unicornios estaban de su lado.

El jueves, le han preguntado a Mario Draghi por la carta de Trichet. Su respuesta: “Es un gran error mirar a los acontecimientos del pasado con los ojos de hoy”.

Forzado por la publicación de la carta, el BCE ha difundido también otra carta de Trichet y las dos respuestas del ministro irlandés de Hacienda. La intención es hacer ver que la banca irlandesa sobrevivía sólo por la misericordia del BCE y que Dublín ya sabía que eso no iba a durar eternamente.

 

Publicado en Crisis, Europa | Etiquetado , , , | Deja un comentario

Obama se queda solo (pero con el arma nuclear del veto)

newyork_post.750Obama ha llamado por teléfono al futuro líder de la mayoría en el Senado, el republicano Mitch O’Connell para felicitarle por la victoria del martes. Nadie ha cogido la llamada y ha tenido que dejar un mensaje en el contestador.

Vale que no lo van a tener mucho en cuenta desde ahora, pero al menos que no le dejen colgado al teléfono.

La derrota ha sido contundente y generalizada, incluso superior a lo que indicaban las encuestas. También ha ocurrido en aquellos territorios como Colorado en los que la evolución sociológica y étnica parece favorecer ahora a los demócratas y en el futuro. Quizá sea así en las elecciones presidenciales, en las que hay una mayor participación de las minorías, pero en las legislativas eso no se nota.

Ayer escribía sobre los errores y limitaciones de Obama. Había dejado fuera a los republicanos, con lo que el análisis estaba incompleto. Hay que reconocer que el GOP aprendió de anteriores errores.

En primer lugar, el aparato del Partido Republicano, al que muchos daban por engullido por las enfervorizadas huestes del Tea Party, se aplicó para impedir que esta fuerza insurgente les reventara las primarias. Tenían que poner fin a todos esos candidatos tan chalados o extremistas que daban ventaja a los demócratas sólo con que presentaran a alguien que supiera vocalizar y que no alegara haber sido abducido por un ovni.

Luego los republicanos impartieron seminarios a muchos candidatos, sobre todo noveles, para dejarles claro cómo debían comportarse en público, clases que incluían el visionado de algunos de los más gloriosos patinazos de republicanos ultras que fracasaron en las urnas.

Si los republicanos más ‘colgaos’ atienden a nuestras súplicas y necesidades de diversión, intentarán poner en marcha un proceso de ‘impeachment’ en la Cámara de Representantes contra Obama, pero no creo que tengamos tanta suerte. Les será más fácil bloquear cualquier intento legislativo de la Casa Blanca, en el improbable caso de que exista ya algo así, o dejar sin financiación los cambios que exijan el visto bueno del Congreso.

Y así Obama quedará circunscrito a lo habitual en los dos últimos años de un presidente: política internacional y discursos.

Hay un matchball el 11 de diciembre, un mes antes de que se inicie la nueva legislatura, cuando una vez más la Administración se queda sin fondos para seguir operando. Es probable que los republicanos prefieran aprobar los fondos necesarios hasta el momento en que ellos tengan la mayoría. Una medida de fuerza sería un regalo propagandístico para los demócratas.

A corto plazo, escucharemos las típicas promesas sobre lo muy necesario que es que demócratas y republicanos trabajen juntos en favor de los intereses generales, como dicen las encuestas que reclaman los ciudadanos. Lo más probable es que estén mintiendo o que con suerte no lo descarten si se dan circunstancias tan favorables como improbables.

A los republicanos les interesa ponerse la piel de socio responsable, porque así podrían pedir a Obama que no cumpla su amenaza de hacer algunos cambios en las leyes de inmigración a golpe de decreto. Desde luego, si hay una promesa de construir un consenso sobre este tema, habrá que ser muy escépticos.

El problema de Obama es que tiene ya poca munición para enfrentarse a los republicanos, excepto lo que llaman el poder del púlpito. Sí cuenta con armas nucleares, que es como podríamos llamar a la capacidad de veto de cualquier iniciativa legislativa. Puede hacerse fuerte en la Casa Blanca y tumbar con su veto cualquier amenaza. Lo malo es que iría contra su mantra habitual de que los políticos están obligados a olvidarse de sus diferencias en los casos que más preocupan a los votantes. Obama es un pactista nato. Lanzar un misil con cabeza nuclear sobre el Capitolio no va mucho con su carácter.

A pesar de esta victoria, los republicanos lo tendrán difícil en las presidenciales de 2016. Su última generación de líderes no es impresionante, pero aun así tiene el número suficiente de candidatos como para que haya una animada disputa. Todos ellos sufren el mismo problema: en su intento por complacer al electorado blanco y conservador (y más masculino que femenino), ignoran a sectores sin los cuales la Casa Blanca les queda muy lejos.

Al otro lado, Hillary Clinton se erige en la alternativa probable, que no segura, de los demócratas. En teoría, ella aporta precisamente cosas que pueden sumar apoyos para los demócratas en algunos estados: una mayor cercanía con la clase trabajadora de raza blanca y una posición conservadora en política exterior. Y supongo que tendrá muy presentes los errores de su campaña fallida de 2004.

La coalición de Obama no se presentó en las urnas. Y de los más jóvenes, ya ni hablamos. No le hicieron mucho caso a Jon Stewart.

poredades

23.50

Ahora mismo no es posible saber cuál ha sido el índice de participación, pero ya se han hecho algunas estimaciones. Por ejemplo, en una que destaca FiveThirtyEight el porcentaje calculado es del 36,6%, inferior a la registrada en otras elecciones de mitad de mandato (40,9% en 2010, 58% en 2012). Los porcentajes varían mucho en función del Estado (por ejemplo, 59,3% en Maine o 28,5% en Texas). La participación aumenta si también se votan referendos sobre cuestiones que movilizan a la gente. Y en algunos estados los republicanos trabajan activamente para reducir la participación de las minorías o las clases populares.

Como se puede apreciar en los resultados de las consultas sobre el salario mínimo, no fueron todo victorias de la derecha en las urnas.

Publicado en EEUU, Elecciones EEUU | Etiquetado , , , | Deja un comentario

Gerrymandering: cuando el resultado está decidido antes de que nadie vote

Citaba antes el caso del ‘gerrymandering’ y la influencia del diseño de los distritos electorales en los resultados de las elecciones legislativas en EEUU. Eso quiere decir que en la Cámara de Representantes el nivel de alternancia es ínfimo. Algunos calculan que hasta el 85% de sus escaños en estos comicios está ya decidido antes de que nadie vote. Al otro lado, hay un 5% de duelos que están completamente en el aire y un 10% con un favorito que no tiene garantizada la victoria.

Hay una intención política que podríamos considerar legítima en algunos casos: obtener distritos homogéneos en términos raciales o socioeconómicos para conseguir que haya congresistas representantes de las minorías. En realidad, se utiliza con más frecuencia para dibujar distritos en los que un partido puede garantizarse la mayoría de los votos o para ‘arrinconar’ el mayor número posible de los votos del rival en un distrito y que así no sirvan en otras circunscripciones.

Desde luego, con el ‘gerrymandering’ no hay nada mejor que ver las formas culebrescas que han tenido algunos distritos.

gerrymander0675

 

Y este es un ejemplo de las consecuencias de la ingeniería electoral en Michigan. Controlar el legislativo estatal y el puesto de gobernador permitió a los republicanos hacer los cambios necesarios. En las elecciones de 2012, los demócratas sacaron más votos, pero los republicanos se quedaron con la mayoría de los escaños (9-5).

gerryuno

Este y otros gráficos aparecen en una serie de artículos de Bloomberg sobre el tema. Un detalle de este último artículo: en los años 80 corría un chiste en California según el cual había más relevos y cambios en el Politburó que en el legislativo del Estado. Entre 2002 y 2010, el porcentaje de veces en que un partido conservaba su escaño fue del 99,6%.

La alternancia, ese milagro de la democracia.

Publicado en Elecciones EEUU | Etiquetado , , | Deja un comentario

El inevitable fracaso de Obama en las elecciones

15215890939_0321c5d550_z

Pobre Barack Obama. Pobre Partido Demócrata. Pobre Tea Party. Las elecciones legislativas de mitad de mandato son acontecimientos políticos que tienen mucho de anticlímax en la política norteamericana. Reciben una gran cobertura de los medios, preocupan obviamente a los políticos y dejan bastante indiferentes a muchos norteamericanos que sólo se motivan cuando toca elegir al presidente. El índice de participación baja a mínimos, y eso beneficia al partido que hace la mejor campaña negativa, aquella en la que se protesta más por la situación política y económica.

Además, los comicios están trucados. La práctica del ‘gerrymandering’ (el diseño interesado de los distritos electorales para que beneficien al partido que casi siempre gana allí) hace que la inmensa mayoría de los miembros de la Cámara de Representantes tenga garantizada la reelección, a menos que les pillen en la cama con una chica muerta o con un chico vivo (por utilizar la célebre y tantas veces repetida frase de Edwin Edwards, gobernador de Luisiana en cuatro mandatos diferentes).

Si esas elecciones se celebran en la mitad del mandato del presidente que ya no se puede presentar a la reelección, el anticlímax es aún mayor. Las incógnitas son menores. Después de seis años en la Casa Blanca, el presidente tiene que hacer auténticos esfuerzos para relacionarse con el resto de los mortales. Y puede ocurrir, como ahora, que no sea muy popular, por lo que cualquier candidato con problemas pensará que estar cerca del presidente en un acto electoral es lo más parecido a pillar una enfermedad venérea.

El descenso en participación hace que las elecciones de mitad de mandato tiendan a favorecer a los republicanos. Los miembros de las minorías (es decir, todos los que no son blancos, anglosajones y protestantes) sienten que tienen poco que agradecer a su congresista y senador, mientras que la elección presidencial les abre una ventana al futuro: es el momento en que quizá su voto sea clave para que la sociedad sea más inclusiva, más abierta a tener en cuenta sus necesidades, menos predispuesta a mantener el statu quo sólo porque las cosas se han hecho siempre así.

Y si quieren votar en las legislativas y viven en Texas, lo van a tener difícil. Y, como mínimo, tendrán que echarle mucha paciencia.

EEUU cuenta con un régimen presidencialista en el que el presidente tiene mucho menos poder del que nos imaginamos. Los votantes que creen que las cosas deberían cambiar sólo se fijan en la primera parte de la frase.

¿Importa mucho que los demócratas pierdan el control del Senado? Puedo equivocarme, pero tengo la sensación de que no es el caso. Habría que verlo desde el punto de vista de lo que ocurriría si se produjera el caso contrario. ¿Serían muy diferentes los dos últimos años de Obama si su partido mantuviera la mayoría del Senado? No demasiado. Obama ni siquiera ha conseguido que el actual Senado confirmara su nombramiento del doctor Vivek Murthy como ‘surgeon general’, un importante alto cargo del sistema sanitario que es un cargo de confianza política, pero que al mismo tiempo suele ser una persona de credenciales médicas sólidas. Lo nombró hace casi un año y aún está esperando la preceptiva confirmación.

Ocurre que el doctor Murthy cree que la abundancia de armas en la sociedad norteamericana es un factor que tiene claras consecuencias sanitarias por el nimio detalle de que mucha gente muere o resulta herida a causa de ellas. Fue suficiente para que la NRA se movilizara en su contra, los republicanos lo consideraran una afrenta y unos cuantos senadores demócratas moderados se cagaran de miedo ante la posibilidad de tener que votar en su favor. Y ahí sigue esperando el nombramiento.

Roger Senserrich comenta que es inaudito que el escenario político no sea favorable a Obama y los demócratas por la situación económica moderadamente satisfactoria de los últimos años. La recuperación económica ha sido un hecho, aunque no espectacular (desde luego sí lo es comparada con la UE). Obama ha conseguido que se apruebe una reforma sanitaria que tendrá más repercusiones sociales favorables para sus votantes que cualquier otra medida de su presidencia. EEUU se ha mantenido alejado de aventuras militares imperiales y ha cerrado sus intervenciones en Irak y Afganistán. En falso, porque no había ninguna posibilidad de victoria, tal y como la entiende un granjero de Iowa, pero esa es otra cuestión.

Se da la paradoja de que los norteamericanos no muestran ningún apetito por volver a enviar a los marines para imponer a golpe de invasión un tipo de sistema político a sociedades de Oriente Medio que no pueden ser cambiadas desde fuera y por la fuerza. Pero al mismo tiempo quieren que si surge una nueva amenaza global a la que los medios de comunicación y los expertos académicos ‘oficiales’ describen como el nuevo Hitler o incluso como un Hitler islámico con el carisma de Bin Laden y el potencial destructivo de Stalin (porque ese es el nivel del discurso político sobre ISIS en EEUU, con algunas excepciones), en ese caso el presidente de EEUU debe erigirse en salvador de la humanidad. Siempre, claro está, que eso no suponga un alto precio en vidas y dinero, porque para ellos la guerra consiste en matar a muchos enemigos y muy rápido para volver cuanto antes a casa y poder celebrar en familia el Día de Acción de Gracias.

He olvidado comentar antes que Roger tiene razón en lo que he resumido de su artículo. O al menos creo que tiene razón. Aparentemente, eso no es lo que importa en estas elecciones. En el NYT, Lynn Vavreck explica que mientras en las elecciones presidenciales el factor fundamental es la situación económica, en las legislativas de mitad de mandato el resultado depende del presidente, de su nivel de apoyo y credibilidad. Por eso, en los últimos 80 años el partido del presidente ha perdido de media 27 escaños en la Cámara de Representantes y cuatro en el Senado en estos comicios. “El nivel medio de aprobación de la forma en que el presidente está realizando su trabajo explica más la pérdida de escaños que los indicadores económicos”, escribe Vavreck.

obama coolEs decir, si la clase media pierde a chorros poder adquisitivo, si la recuperación económica es anémica, si los nuevos puestos de trabajo que se crean no conllevan los mismos salarios que ofrecían los empleos perdidos en la recesión… la culpa es del presidente.

No importa que si los republicanos hubieran estado en la Casa Blanca, las medidas de estímulo de la economía hubieran sido menores (o quizá no lo habrían sido, pero sus críticas a las decisiones de Obama hacen pensar eso) y por tanto EEUU se hubiera parecido mucho más a los países de la UE.

Los norteamericanos creen disfrutar de una presidencia imperial en la que el jefe de Estado está en condiciones de cambiar sus vidas, y la de muchos habitantes de países extranjeros, lo quieran o no. Desprecian al Congreso como institución, pero reeligen a sus congresistas como si estos no fueran responsables del lamentable funcionamiento de esa institución. Quieren que sus presidentes sean tipos con convicciones firmes y que no se guíen por el aroma de las encuestas, pero también pretenden que lleguen a acuerdos con los congresistas del otro partido, aunque estos prefieran una sesión con un dentista sádico antes que reunirse con el presidente, negociar y por tanto ceder en algo.

Obama no es esa clase de chica. Si lo fuera, tampoco tendría éxito en el baile. Es un político cerebral, y por tanto dubitativo, que ganó unas elecciones vendiendo un producto que era él mismo, no una idea. Y la idea que vendió –acabar con la paralisis institucional en el sistema político norteamericano– o era un ardid para venderse como algo nuevo o se trataba de una hazaña que estaba fuera de sus posibilidades o de su talento.

Con la reforma sanitaria, consiguió una proeza que será el gran legado de su mandato. Ya no le queda mucho por conseguir dentro de sus fronteras.

Para colmo, en política exterior cree que la otra pata de su legado puede ser impedir la proliferación nuclear en Oriente Medio con un acuerdo con Irán que impida que ese país se haga con armas nucleares. A través de un pacto que no será perfecto ni infalible, pero que será sin duda mucho mejor que otra guerra en la zona que garantizaría otra década de sangre y violencia como la pasada. Pero los republicanos sufrirán un infarto cerebral al gritar que esos tipos con barba y turbante sólo entienden el ruido que hace un cazabombardero lanzando su carga.

No es lo que los norteamericanos que voten este martes esperan de un presidente imperial, y por eso Obama y su siempre acobardado partido sufrirán un fuerte revés en las elecciones.

La foto es de Pete Souza, de la Casa Blanca.


Por este orden, gráficos con previsiones del NYT, WSJ y New Yorker.

nyt elecciones

 

Publicado en EEUU, Elecciones EEUU | Etiquetado , , , | Deja un comentario

Una matanza en Irak y el recuerdo de una guerra civil

Human Rights Watch ha reunido los datos conocidos sobre una matanza ocurrida en Irak en agosto. Un grupo de hombres armados entró en una mezquita en la provincia de Diyala y acribilló a las personas que asistían al rezo de los viernes. Murieron 34 personas, todas ellas suníes.

Heridos y testigos reconocieron a algunos de los agresores porque viven en la zona. Llevaban inscripciones que los identifican como integrantes de una milicia chií.

Las autoridades creen que el ataque fue una represalia por una explosión anterior a 20 kilómetros del pueblo en un atentado en el que murieron cinco miembros de esa milicia.

“Las autoridades iraquíes y los aliados de Irak han ignorado este horrible ataque. Luego se preguntan por qué el grupo radical Estado Islámico tiene tantos partidarios en la comunidad suní”, dice Joe Stork, director adjunto de HRW en Oriente Medio.

Es otro de los escenarios más preocupantes que se ciernen sobre Irak. Cabe la posibilidad de que la ofensiva del ISIS en las zonas suníes y kurdas acabe en una repetición de la guerra civil de 2006 y 2007. Milicias chiíes y escuadrones de la muerte promovidos por el Ministerio de Interior se ocuparon de eliminar a miles de personas, civiles iraquíes cuyo único crimen era ser suní, por ejemplo en algunos casos, acabar en un control de carretera en el que todos los que se llamaban Omar (nombre habitual entre suníes) eran asesinados de un tiro.

[En una primera edición, había escrito en la segunda parte de la frase final que los chiíes mataban a chiíes por llamarse Alí. Obviamente se trataba de chiíes matando a suníes y por tener otro nombre. Siento el error.]

Publicado en Iraq | Etiquetado , | Deja un comentario

Cosas que hacer en sábado cuando no estás muerto

A cámara lenta.

Alan Moore ha escrito una novela más larga que la Biblia.
–Por qué unas películas ganan el Oscar y otras no.
La música es muy importante en el cine de terror.
–Woodward y Bernstein escriben sobre Ben Bradlee.
Jackson Pollock, trabajando.
–Por qué Australia odia Halloween.
Muhamad Ali en 25 fotos.
–Cómo es la vida de una actriz porno.
–No estamos solos en el universo, pero sí en la Vía Láctea.
–Los grandes cambios de los últimos 1.000 años.
–La guerra contra el lobo en Alaska.
¡Pelea de osos!
Frank Serpico recuerda el día en que otro policía le disparó en la cara y por qué ha cambiado muy poco en relación a la policía en EEUU.

Publicado en Cosas del sábado | Etiquetado | Deja un comentario

Lo que la Casa Blanca piensa de Netanyahu

obama netanyahu

Fuera caretas. Nada de sutilezas diplomáticas. Se acabaron las buenas maneras. Un artículo de Jeffrey Goldberg en The Atlantic ha desvelado el lenguaje seco y brutal que los altos cargos de la Administración de Obama utilizan cuando hablan del primer ministro israelí.

Uno de ellos cuenta a Goldberg que Netanyahu es un cobarde (chickenshit). Por si hay alguna duda, lo explica: ”Lo bueno de Netanyahu es que le da miedo iniciar una guerra. Lo malo es que no hará nada para buscar un acuerdo con los palestinos o con los estados árabes suníes. Lo único que le interesa es no sufrir una derrota política (en Israel). No es Rabin, no es Sharon, sin duda no es Begin. No tiene valor”.

No sólo habla en términos generales, que también. La Casa Blanca ya no cree que Israel esté dispuesta a lanzar un ataque contra el programa nuclear iraní, como sí temían en 2010 y 2012. En realidad, ahora está más preocupada por la capacidad de Netanyahu de boicotear cualquier posibilidad de negociaciones con el Gobierno palestino de Abás a través de la expansión de los asentamientos. Eso no puede sorprender a nadie, y menos en Washington. Un avance de las conversaciones pondría en peligro al Gobierno israelí de coalición. Casi seguro provocaría su final.

[Según algunos medios israelíes, esa fuente anónima podría ser Ben Rhodes, un asesor de Obama clave en política exterior. Quizá sea sólo una especulación o una forma de demostrar que los asesores más cercanos a Obama están señalados.]

El incremento de la tensión entre EEUU e Israel tiene algo que ver con las inminentes elecciones de noviembre. No por los comicios en sí, sino por los dos años que restarán del mandato de Obama. Sin más citas con las urnas hasta su salida de la Casa Blanca, Obama tendrá muchas menos presiones internas en relación a la política exterior. Para horror del Partido Demócrata, no tendrá que aceptar ninguna imposición israelí, y eso Netanyahu lo sabe.

No es que eso vaya a cambiar por completo la política norteamericana sobre Israel. Pero sí le permitirá buscar en lo que quede de noviembre un acuerdo con Irán por el que Teherán mantendrá su programa nuclear con los controles necesarios para que no se convierta en una programa de fabricación de armas nucleares. En teoría, y por lo que respecta al posterior levantamiento de las sanciones a Irán, eso exigiría el visto bueno del Congreso, pero la Casa Blanca ha dejado entrever que tiene recursos legales para obviar ese requisito.

Eso haría las veces de cortocircuito del último recurso de Netanyahu, citado en el artículo de Goldberg: “Netanyahu ha dicho a varias personas con las que he hablado en los últimos días que ya ha dado por imposible a la Administración de Obama, y planea dirigirse directamente al Congreso y al pueblo norteamericano si se alcanza un acuerdo nuclear con Irán”.

En sus últimos dos años, Obama será un ‘lame duck’ con muy escaso margen de maniobra en política interior. Fuera de sus fronteras, seguirá siendo el presidente de EEUU.

¿Hasta qué punto puede presionar EEUU a Israel? Resulta difícil de creer, como apunta Goldberg, periodista con buenas fuentes en Washington y Jerusalén y que ha entrevistado a Obama y Netanyahu, que EEUU vaya a dejar de ser el mejor guardaespaldas de Israel en la ONU y otras instituciones internacionales. Pero nunca se debe subestimar la capacidad de presión de un imperio.

A corto plazo, esa guerra fría entre los dos gobernantes beneficia al israelí en su país. En un contexto político en el que no hay declaración nacionalista que no pueda multiplicarse por cien, Netanyahu puede presentarse como el líder al que sólo le preocupan los intereses de su país y que no se achanta ante las presiones de fuera. Pero si la tensión se hace estructural, muy pronto sectores del poder político y económico en Israel recordarán a su primer ministro que la relación con EEUU es el mayor activo estratégico del país.

El ministro de Hacienda, Yair Lapid, líder del partido centrista Yesh Atid, ha tenido una pelea con Netanyahu sobre el aumento de la inversión de infraestructuras en los asentamientos: ”De ningún modo voy a autorizar este tipo de transferencias de fondos a menos que alguien me diga que se ha tomado una decisión para acabar con la relación especial con EEUU y que se va a dar prioridad a los asentamientos sobre el resto de la periferia israelí”. En resumidas cuentas, alejarse de EEUU y del centro político abre huecos que otros partidos buscarán aprovechar.

El veterano periodista israelí Ben Caspit pone en relación el último asalto con lo que ya ocurrió en la campaña electoral de las elecciones norteamericanas de 2008. Netanyahu y el millonario Sheldon Adelson hicieron las maniobras necesarias, más discretas en el primer caso, para que Mitt Romney derrotara a Obama. Un presidente de EEUU no olvida estas cosas.

Adelson vuelve ahora a la carga en las elecciones legislativas del próximo martes con su apoyo multimillonario a varios candidatos republicanos. El magnate de los casinos es dueño del periódico de mayor difusión de Israel, medio al que todos definen como proNetanyahu, antes que proLikud. Es un poco exagerado pensar que donde va Adelson, le sigue el primer ministro. Sólo un poco.

Hace diez años, todas estas discordias hubieran dejado a Obama en una posición indefendible en EEUU. La evolución de la opinión pública y los medios, no tanto en el caso de la clase política, le permiten otras opciones. Hay más voces críticas en los medios al tipo de relación de los dos países, por la que Washington no puede osar desafiar al Gobierno israelí, así como a los bombardeos recientes sobre Gaza, y más transparencia en la información sobre el poder del lobby judío en la política norteamericana.

El largo reportaje publicado por The New Yorker este verano es una muestra de esto último. También se puede reseñar como ejemplo lo que ha contado Noam Chomsky. Durante décadas, necesitó protección policial cada vez que daba una conferencia sobre Israel y Palestina en una universidad norteamericana. Ya no.

En cualquier caso, el duelo entre Obama y Netanyahu dará lugar a muchos más capítulos. Tienen algo más de dos años para sacudirse duro.

Publicado en EEUU, Israel | Etiquetado , , , | Deja un comentario

Todos contra Merkel

¿Hay algo que los principales medios económicos estén intentando contar a Angela Merkel y la banda armada de la austeridad?

merkel

“Sólo está descansando”, dice la portada de The Economist que dice Merkel (el chiste viene a cuenta del famoso sketch de Monty Python).

Tras un par de años de sostener que eso no podía ocurrir, el estancamiento no va a durar tanto, la deflación no era una amenaza real, la recuperación llegará gracias a las reformas, etc, etc, etc, la eurozona está “al borde de la tercera recesión en tres años”, dice The Economist.

El consejo de la revista: “Si Europa quiere impedir que su economía empeore, debe poner fin a a su comportamiento autodestructivo. El BCE necesita comenzar a comprar deuda soberana. La canciller alemana, Angela Merkel, debería permitir a Francia e Italia que reduzcan el ritmo de sus recortes fiscales; a cambio, ambos países deberían acelerar sus reformas estructurales. Alemania, que ahora pide prestado dinero con tasas de interés reales negativas, podría invertir más en infraestructuras”.

El resultado en números de estas y otras medidas sería un programa de inversiones en toda la eurozona de unos 300.000 millones de euros. ¿El Economist pretende ese fenomenal esfuerzo de inversión pública? Sí que tiene estar jodida la cosa.

¿Entonces, es cierto que hay medios que ya no saben qué hacer para que Merkel escuche?

keynes

Bloomberg Businessweek le echa valor, sin duda. Un artículo de 3.000 palabras para decir que “Keynes es el economista que el mundo necesita ahora”. En Berlín ya han cortado la suscripción.

Podríamos deducir que esta es una campaña del capitalismo para conseguir que Merkel no hunda el capitalismo, y que además cuenta con la colaboración de Mario Draghi, convencido de que es necesario contemplar (quizá incluso adoptar) las mismas medidas que provocan escenas histéricas en el Bundesbank y en la cancillería alemana.

¿Tiene algunas posibilidades de éxito esta iniciativa? Veamos lo que contaba Reuters hace una semana. Benoit Coeure, miembro del Consejo del BCE y muy cercano a Draghi, viajó a Berlín hace unas semanas para convencer a Merkel de que es necesario reducir la intensidad de las críticas alemanas al banco central.

Ja.

“Esta tensión (entre los alemanes y Draghi) es más evidente en la relación entre Draghi y el presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, que, según numerosas fuentes oficiales que hablaron con Reuters a condición de que no se revelara su identidad, prácticamente está rota. Pero el problema es aún mayor.

Según fuentes alemanas, Merkel se siente traicionada por el discurso que dio Draghi en la conferencia financiera de Jackson Hole, en Wyoming en agosto, en la que presionó a Berlín para que abriera la mano en la política fiscal con el fin de estimular la economía”.

Berlín teme que si los últimos planes del BCE no funcionan, Draghi se decida a incurrir en la ignominia de que el banco central compre deuda soberana. Eso es tabú en Alemania, según la interpretación de las fuentes citadas por Reuters, porque las autoridades creen que sería un regalo caído del cielo para el nuevo partido euroescéptico AfD.

Podríamos añadir que todo esto no es sólo por AfD. Esta es una guerra de religión (económica) en la que Berlín no está dispuesta a transigir con los infieles.

El artículo de Reuters se titula “El problema alemán de Draghi”. En realidad, todos tenemos un problema alemán.

Publicado en Alemania, Crisis, Economia, Europa | Etiquetado , , , , , | Deja un comentario

Pornografía de guerra en Israel

one shot

Dos avispados emprendedores (por llamarlos de alguna manera) lanzan un calendario con fotos de chicas israelíes que están realizando el servicio militar con la intención de obtener dinero para lanzar una línea de ropa. No es una mala decisión empresarial. Responde a la imagen que la sociedad israelí ha ido desarrollando a lo largo de años en relación a su Ejército, las misiones que le encomiendan y el orgullo nacional porque ese poder le permite ignorar la realidad actual y el futuro.

Las armas y los cuerpos se confunden. Ambos son máquinas de matar.

La guerra es sexy en Israel. Levanta el ánimo a la gente en los buenos momentos y en los malos. Ayuda a olvidar que hay decisiones políticas complejas y difíciles que esa sociedad debe afrontar. En última instancia, queda el recurso de empezar a disparar. Quizá haya que pagar un alto precio en bajas propias, pero los otros lo pasarán mucho peor. Si en el otro bando son numerosos los civiles muertos, la culpa es de ellos por haber provocado a la bestia.

Lo que ha ocurrido en los últimos años, los ataques sobre el sur de Líbano y Gaza, han dejado un sabor amargo, porque la victoria no ha sido total. Raramente las guerras asimétricas dan lugar a resultados claros. El enemigo sólo tiene que resistir, encajar el golpe y estar en condiciones de seguir luchando un día más. Pero eso no se entiende en Israel, donde aspiran a que el Ejército solucione los problemas que la política se niega a asumir. Eso obligaría a negociar, a ceder en algunos aspectos, a pagar un precio político.

Los resultados inconclusos de esas guerras dejan confundidos a políticos y medios de comunicación. Por eso, es habitual encontrar artículos en los que el autor se pregunta cuándo empezará la siguiente. Sin victoria total, sin una ofensiva que destruya para siempre a Hizbolá o a Hamás, el orgasmo es incompleto. Es un mal polvo.

La única manera de superar la frustración es echar un vistazo al calendario. A falta de sexo satisfactorio, siempre está la opción de la masturbación.

Publicado en Israel, Propaganda | Etiquetado , , | Deja un comentario

Presunción de culpabilidad

Esperanza Aguirre dice que está “alucinando en colores”. Rita Barberá afirma que se encuentra “ojiplática”. Acostumbrado a dirigir un partido de imputados, Alberto Fabra ve la nota positiva desde Valencia: ha insistido que “especialmente todo está en la Comunidad de Madrid”. Pero no hay respuesta más espectacularmente desvergonzada en el PP al escándalo de corrupción que ha alcanzado a varios alcaldes de Madrid y al presidente de la Diputación de León entre otros, que la de Esteban González Pons. No por las palabras empleadas, sino por el cóctel magistralmente irónico que forman el qué y el dónde.

Decir que el PP “rechaza cualquier tipo de corrupción” y hacerlo en la misma sede cuya reforma se pagó con dinero negro, según la investigación dirigida por el juez Ruz, eleva la definición de descaro a una dimensión inaudita. Habría que recordar la palabra yiddish chutzpah, o mejor dicho la escena con la que se suele definir por aproximación: dos hermanos asesinan a sus padres y luego piden clemencia ante el tribunal alegando ser dos pobres huérfanos.

Continúa en Zona Crítica.

Publicado en España | Etiquetado , , | Deja un comentario