Por qué las elecciones británicas son un paso más hacia la independencia de Escocia

snp escocia

Los apasionados por los números nos recuerdan que el SNP obtuvo menos votos en cifras absolutas que el ‘sí’ a la independencia en el referéndum. El impacto político de que los nacionalistas sacaran 56 de los 59 escaños en disputa en el Norte va más allá del número de diputados.

No es sólo por el sistema mayoritario. El SNP se llevó la mayoría absoluta en las elecciones escocesas en 2011 con un sistema electoral distinto (mezcla de mayoritario y proporcional), concebido en su momento –cuando Blair puso en marcha la devolución de poderes a Escocia– precisamente para impedir que un partido obtuviera la mitad más uno de los escaños.

Los antiguos votantes laboristas que apostaron por la separación en la consulta continuaron confiando en el SNP, esta vez en las generales. Las razones serán muchas, pero el desenlace es inconfundible: los escoceses ven a los laboristas como el Partido de Londres (lo mismo que a los tories desde hace mucho más tiempo). No cambias esa percepción eligiendo a un líder diferente.

Si sólo nos fijamos en la economía, el resultado escocés puede sorprender. Desde la celebración del referéndum, el precio del petróleo se ha hundido, y esa industria sería básica en la prosperidad de una Escocia independiente. Será que esto tiene que ver más con la identidad que con la renta.

Por mucho que la primera ministra escocesa, Nicola Sturgeon, haya dicho que la victoria histórica del SNP “no es un mandato por la independencia” o por un nuevo referéndum, hay un factor que está fuera de su control: el futuro referéndum sobre la UE en todo el país. Si los británicos deciden divorciarse de Bruselas, los escoceses no se se resignarán a ese destino.

Ni aceptarán un nuevo tiempo político en el que el nacionalismo inglés sea un factor determinante en Londres, lo bastante relevante como para que se puedan ganar elecciones nacionales con él.

Ya sabemos que dentro de la UE el concepto de soberanía ha quedado muy disminuido. Pero es muy probable que los escoceses prefieran depender de las instituciones europeas que de las británicas. Al menos, en el primer caso, lo harían como Estado independiente.

Por eso, un periodista escocés proUnión como Alex Massie está tan preocupado. La separación es cuestión de tiempo si los términos del matrimonio no son radicalmente alterados. Ingleses y escoceses pueden vivir separados dentro del mismo Estado o en estados diferentes, vecinos y aliados. Vistas así las cosas, la independencia ya no parece un salto hacia lo desconocido, sino un simple cálculo de beneficios. Y ahí el discurso de la identidad tiene todas las de ganar.

Publicado en Reino Unido | Etiquetado , , | Deja un comentario

Putin no lee las noticias

putin

Sacado de una serie de emails de altos cargos y funcionarios de la Administración rusa que han sido filtrados recientemente:

“Berlusconi preguntó a Putin si leía las noticias antes de irse a dormir. La respuesta fue que no. Leer las noticias es una de las razones de que Berlusconi se vaya a dormir tan tarde, ya que los titulares y el contenido de los principales artículos de los medios (italianos) no se conocen hasta la 1.30 de la madrugada. Putin dijo que no sólo no lee las noticias antes de dormir, sino que intenta ignorarlas por completo para que sus opiniones y decisiones futuras no dependan de las opiniones de los periodistas y los directores. El líder de un Estado, en opinión de Putin, debería tomar las decisiones por sí solo, sin orientarse o prestar atención a los medios”.

Publicado en Rusia | Etiquetado , , | Deja un comentario

Cosas que hacer en sábado cuando no estás muerto

Cómo se hizo ‘Ciudadano Kane’. Por si no es suficiente aquí hay otro.

–El legado de Orson Welles.
El guión de ‘Ciudadano Kane’.
–Un testimonio sobre Orson Welles.

–La extinción del guionista español (y con ella la del cine español).
PG-13: las incoherencias de la calificación por edades en EEUU.
Berlín, julio 1945 (imágenes coloreadas).
–En fotos: Berlín 1945, ayer y hoy.
–La batalla de Berlín.
–Luchar con la armadura no era algo tan rígido como creemos.
Louis CK y lo que le hemos hecho al planeta.
–Es difícil predecir los avances de la ciencia.
–Cómo Sepp Blatter contra el mundo del fútbol.
–Jugar en los Clippers de los 80, el peor equipo que puedas imaginar.

Publicado en Cine, Cosas del sábado | Etiquetado , | Deja un comentario

El precio de cada escaño en el Reino Unido

Con los resultados finales, Nick Sutton detalla el número de votos que ha necesitado cada partido para obtener un escaño (GRN es Green, Los Verdes). Se trata de una media y por tanto no cuenta toda la historia. Y tiene un punto falso. UKIP no gastó 3,8 millones de votos en conseguir un escaño. Fueron exactamente 19.642 votos los que convirtieron a Douglas Carswell en diputado por el distrito de Clacton.

No hay sistema electoral inocente y puro que no tenga un precio que pagar. En teoría, el más “democrático” podría ser el sistema proporcional con un pequeño umbral para entrar en el Parlamento. Pero eso vulneraría el segundo principio por el que debería regirse un sistema: permitir la elección de un Gobierno estable con capacidad para aplicar el programa que ha prometido a los ciudadanos.

Si un sistema tiene como consecuencia un reparto en el que ningún partido puede llevar a la práctica sus ideas, es difícil considerar democrática esa forma de asignar escaños.

Con respecto al Reino Unido, lo que vemos son las consecuencias habituales del sistema mayoritario, ese que algunos consideran la pieza clave para regenerar la democracia, consiguiendo una relación directa del diputado con su circunscripción. No sale gratis.

Pero al final todo el mundo se fija en el sistema de reparto, y pocos en el tamaño del distrito electoral. En España ocurre con frecuencia. El hecho de que la circunscripción sea la provincia tiene consecuencias. Sería distinto si fuera la nación. En ese caso, ya podemos suponer lo que pasaría con las provincias más pequeñas y lo que los representantes políticos se acordarían de ellas.

En el Reino Unido, las circunscripciones no se delimitan como en EEUU, donde pueden llegar a tener formas inverosímiles para supuestamente lograr un equilibrio de su composición social y étnica, y en la práctica para beneficiar los intereses políticos de los partidos que controlan el legislativo del Estado.

Los liberal demócratas consiguieron en 2011 que se celebrara un referéndum en el que se ofrecía la posibilidad de introducir proporcionalidad en el reparto de diputados. Votó el 42% del censo y el resultado fue claro. El 67,9% apostó por no hacer ningún cambio.

Cada escaño británico representa a una media de unos 65.000 votantes. Se producen ajustes una vez cada diez años con los datos del último censo. A diferencia del gerrymandering, se intentan respetar las fronteras naturales: los condados o los distritos municipales.

“First past the post” significa que sólo hay premio para el primero. Por eso, UKIP ha ‘desperdiciado’ tantos votos. Ha quedado segundo en más de 90 circunscripciones (sobre un total de 650), con resultados especialmente buenos en muchas zonas del centro y norte de Inglaterra por detrás de los laboristas. Eso le puede permitir ampliar su implantación en otras regiones del país en el futuro o puede al final no significar nada.

UKIP, por ser un partido más extremista que conservadores y laboristas, sufre los efectos del voto táctico, como el Frente Nacional en Francia en la segunda vuelta de las elecciones. ¿Es eso injusto? No, si proviene de una decisión libre de los electores. Votar en alguna ocasión a un partido que no es el tuyo para que no gane otra formación más odiada es en el fondo una decisión inteligente, o como mínimo racional.

La tabla de arriba no cuenta toda la historia. Esta sirve para complementarla.

 

Es el número medio de votos por cada circunscripción en la que se presentaron los partidos. Refleja la implantación real de esos partidos. Los nacionalistas escocesas del SNP obtuvieron 56 escaños con un porcentaje nacional del 4,7% de los votos. Lógicamente, sólo se presentaron en Escocia. Estas cifras ayudan a entender mucho mejor el resultado electoral.

Resultados de las elecciones británicas por partidos.

Publicado en General, Reino Unido | Etiquetado , , | Deja un comentario

Elecciones en Reino Unido 2015… al detalle

6.30
Dos nacionalismos enfrentados cara a cara

Los periodistas británicos decidieron en su mayoría que había sido una campaña electoral aburrida y plana. Los sondeos pronosticaban un empate técnico entre conservadores y laboristas, y terminaron acercando sus pronósticos respectivos en un ejemplo de ‘efecto rebaño’. Ed Miliband aspiraba a empatar en escaños con David Cameron y conseguir el apoyo de los nacionalistas escoceses para llegar al poder. Cameron daba muestras de un cierto nerviosismo apelando con pasión al peligro que supondría un Gobierno “controlado” por el SNP. Parecía jugar a la defensiva.

Todos estaban/estábamos equivocados. Ha sido un cataclismo, una pesadilla brutal para laboristas y liberal demócratas. Ha sido una noche gloriosa para tories y nacionalistas escoceses.

El SNP arrolló a sus rivales en el Norte (y eso es en lo único en que acertaron los sondeos previos). Fue una masacre laborista. Glasgow, baluarte de la izquierda durante décadas, se hizo nacionalista. Los laboristas conservaron un escaño en Edimburgo Sur pero coleccionaron derrotas por todos los sitios, y por inmensas diferencias.

Douglas Alexander, exministro y jefe de campaña de los laboristas, perdió su escaño ante una estudiante universitaria de 20 años. Mhairi Black, que tiene la intención de acabar sus estudios, será la parlamentaria más joven en Westminster desde 1667. El año anterior, el barón de Torrington, había alcanzado el estatus de parlamentario a la tierna edad de 13 años gracias a su título nobiliario, lo que es un precedente ya muy poco habitual en política.

El líder laborista en Escocia, Jim Murphy, decisivo en la campaña del no a la independencia en el referéndum, también perdió su escaño.

La primera ministra, Nicola Sturgeon, fue inteligente al decir que la victoria “no es un mandato por la independencia” ni para reclamar un nuevo referéndum. No sé si en Londres le creerán.

Los laboristas fueron barridos en el Norte y fracasaron en casi todos sus objetivos del Sur. En Inglaterra, los tories incluso mantuvieron escaños que creían que perderían ante el partido de Miliband y además derrotaron a los pesos pesados de los LibDem en varias circunscripciones clave.

Esos 316 escaños que les daba la ‘exit poll’ con que se inició la noche electoral de repente parecían una cifra que podía superarse. Y se superó hasta cruzar el umbral de la mayoría absoluta: 331 escaños (por 232 para los laboristas, 56 para el SNP, 8 para los LibDem, 8 para los unionistas del DUP, y 15 para otros).

Al león escocés se le ha unido el león inglés, dicen algunos. Parece indudable que la estrategia tory de alentar el miedo a los escoceses ha surtido efecto. Sumada a la debilidad del liderazgo de Miliband, les ha entregado una victoria muy superior a sus expectativas, incluidas las de sus votantes.

¿Pero qué queda entonces de la Unión? Cameron deberá reflexionar sobre el asunto y, con cinco años por delante, ofrecer un nuevo pacto constitucional al SNP. Quizá la única manera de mantener unido al país consista en que ingleses y escoceses desarrollen su vida económica por separado.

Nunca subestimes el poder de una campaña basada en el miedo. Esa es una lección que será analizada con cuidado en España.

Los LibDem fueron también aniquilados por todo el país. Todos sus pesos pesados, también los que habían sido ministros en el Gobierno de Cameron, cayeron al suelo. Vince Cable, su mente económica más brillante y aliado reticente de los tories al principio, fuera. Simon Hughes, 32 años en el Parlamento, fuera. Ed Vailey, ministro de Energía, fuera. Y muchos más.

En el colmo de la ironía, Nick Clegg sobrevivió en su distrito a “una noche cruel que ha sido un castigo”. Como responsable de la debacle y firme partidario del pacto con Cameron, sólo le queda la opción decente de dimitir como líder del partido (nota: como así hizo, muy poco más tarde).

Lo mismo le pasa a Ed Miliband. Lastrado por su escaso carisma, por detrás de Cameron en la valoración personal de líderes, ha fracasado y es probable que no tenga una segunda oportunidad (nota: y no la tuvo porque también dimitió).

Un sudor frío recorrerá el rostro de los dirigentes del partido. Si han sido aniquilados en Escocia, donde pueden perder 40 escaños, ¿cómo podrán volver al poder? Si no consiguieron recuperar posiciones en Inglaterra ante un Gobierno que ha impuesto duros recortes de gasto público, ¿cómo podrán hacerlo si la situación económica sigue mejorando?

Ha sido una repetición de 1992, cuando los tories parecían encaminarse a una derrota segura y salieron con la inesperada victoria de John Major. Precisamente, el problema para Cameron es ese: sí, lo malo es que es igual que en 1992. Entonces, el debate sobre Europa desangró al partido. Los euroescépticos martirizaron sin piedad a Major.

Ahora no es exactamente igual. Todos los tories son ya euroescépticos, pero algunos siempre tienen más prisa. Cameron prometió un referéndum sobre la permanencia en la UE y ahora tiene que cumplir. Si lo pierde, y bajo ningún concepto hay que dar por hecho que el resultado será la salida, buena parte del partido no se lo perdonará. Y si Londres huye de la UE, quizá los escoceses decidan que ya no quieren quedarse solos con los ingleses en la isla.

Ser líder de un partido británico es una actividad de alto riesgo.

ACTUALIZADO a las 17.00 con los resultados definitivos y las referencias a las dimisiones de Miliband y Clegg.

4.20
La primera ministra escocesa, Nicola Sturgeon, afirma que la histórica victoria del SNP “no es un mandato por la independencia o por otro referéndum”, sino para contar con una “voz más fuerte de Escocia en el Parlamento y por políticas progresistas”.

3.25
Otra derrota humillante para los laboristas en Escocia con nombre ilustre incluido. Douglas Alexander, exministro, ha perdido su escaño ante la candidata del SNP. Alexander, muy cercano a Miliband, era además el jefe de campaña de los laboristas y tenía la cartera de Exteriores en el ‘gabinete en la sombra’.

Y ha perdido la batalla ante Mhairi Black, una estudiante de 20 años de la Universidad de Glasgow. He leído antes que será la parlamentaria más joven desde 1667. El año anterior, el barón de Torrington, gracias a su título nobiliario, había alcanzado el estatus de parlamentario a la tierna edad de 13 años. Su prometedora carrera política acabó un año después.

Va a ser una masacre laborista en Escocia.

3.10 De repente, todos dicen que el ‘exit poll’ ya no parece tan extraño. Hemos pasado al punto contrario. Hasta podría quedarse corto y no hay que descartar que los conservadores alcancen la mayoría absoluta o la rocen con los dedos. Sólo se han adjudicado 23 escaños sobre un total de 650. Parece que es suficiente. Dos o tres resultados en zonas diferentes arrojan un panorama muy negro para los laboristas. En el distrito de Nuneaton, necesitaban un ‘swing’ de 2,3 puntos frente a los tories. Es decir, subir 1,15 puntos en porcentaje y que sus rivales bajaran la misma cantidad. No sólo no ha ocurrido eso, sino que los conservadores han aumentado la diferencia. El candidato conservador ha obtenido 20.827 votos. El laborista, 15.945. Otro dato. En Battersea, distrito del Gran Londres, los laboristas aspiraban a arrebatar ese escaño a los tories. Estos últimos les han sacado unos 8.000 votos de diferencia. Y como aperitivo de lo que ocurrirá en Escocia, el SNP ha conseguido quitarle el primer escaño a los laboristas por una diferencia gigantesca. En el distrito de Kilmarnock, el SNP ha sacado 30.000 votos justos, y el laborista, 16.362. En porcentaje, el SNP ha subido sus votos un 30%. Su rival ha perdido el 22%. Si los laboristas pensaban que el ‘exit poll’ era sólo un susto que pasaría a lo largo de la noche, es posible que hayan abandonado ya sus esperanzas. 2.00 Un pronóstico relevante que viene de las filas tories y que hace pensar que su victoria no será tan rotunda. Paul Goodman, exdiputado conservador y ahora director de la web Conservative Home, ha contado que una fuente del partido de alto nivel le ha dicho que la cifra de 316 escaños que les da la ‘exit poll’ está un poco fuera de su alcance. Como mucho, está en la parte alta de la horquilla que manejan. Cree que es más probable que la cifra final esté cerca de los 303 escaños. Por otro lado, esa misma fuente cree que los liberal demócratas tendrán más que los 10 escaños que les han adjudicado. Desde luego los tories esperan que si van perdiendo escaños a lo largo de la noche con respecto a la ‘exit poll’, vayan cayendo en manos de sus socios de los últimos cinco años. Los comentarios que se escuchan a estas horas indican que varios ministros y viceministros LibDem van a sufrir mucho para conservar sus escaños e incluso podrían perderlos. Pero sobre eso no hay datos definitivos de escrutinio aún. 1.20 Perder unas elecciones ya es bastante duro. Pero si encima te pasan la cuenta, la cosa es más humillante. Cada candidato que se presenta a las elecciones debe entregar un depósito de 500 libras (unos 685 euros). Eso se hace para alejar a aspirantes frikis y sin ninguna posibilidad (aunque algunos se cuelan). Si sacas luego menos del 5% de los votos en tu circunscripción, no te devuelven ese dinero. Eso es lo que les ha pasado a los tres candidatos liberal demócratas derrotados en tres distritos de Sunderland. Ninguno ha llegado al 5%. No serán los únicos en su partido. En 2010 ningún candidato del partido de Nick Clegg cayó tan bajo. Clegg no estará entre ellos. Que vaya a mantener su escaño es otra cosa. No hay resultados aún en su distrito de Sheffield, pero la BBC ha pronosticado que es posible que lo conserve con cerca del 38% de los votos (frente al 52% de 2010). Es demasiado pronto para saber si eso ocurrirá. Inevitablemente alguien ya ha montado una cuenta en Twitter para hacer el recuento del dinero que van a perder. Algunos han calculado que las pérdidas totales pueden ascender a unas 26.000 libras. Eso serían 52 candidatos que habrán hecho oficialmente el ridículo. Algunos pierden las 500 libras, pero, como se ve en la foto de abajo, no sólo no se lo toman mal, sino que matan el tiempo en la proclamación de los resultados haciéndose varios selfies. Dinero bien invertido, pensarán.

0.50 Tres escaños decididos en Sunderland (norte de Inglaterra) que los laboristas han mantenido con una gran mayoría. UKIP, segundo en todos ellos. Con tan pocos datos, qué mejor cosa que especular. Imaginemos que los liberal demócratas sufren un cataclismo similar al descrito por el ‘exito poll’. Nick Clegg tendría que dimitir, quizá no, y habría un nuevo líder. El partido puede decidir pasar a la oposición antes que hacer de minúsculo apéndice del segundo Gobierno de Cameron. Los tories se quedarían con una mayoría absoluta ajustadísima con el apoyo de los unionistas del Ulster, con sus ocho o nueve escaños. Se pueden quedar justo con la mitad de los 650 escaños de la Cámara. Pero incluso si los LibDem continuaran con ellos, sería una mayoría de una decena de escaños. No sería extraño que Cameron estuviera rezando ahora para que los LibDem de Nick Clegg obtengan más escaños, siempre que no se los quiten a los tories. Y aquí hay que remontarse a un periodo aciago para los tories, el Gobierno de John Major que, con una mayoría algo mayor de una veintena de escaños, sufrió el acoso inclemente de los euroescépticos más radicales, alentados por el fracaso del ‘miércoles negro’ (la salida de la libra del sistema monetario europeo). Esos rebeldes fueron una pesadilla para Major. El primer ministro llamó “cabrones” (bastards) a los más significados de ellos. Y al final esa división contribuyó al hundimiento de las elecciones de 1997. La diferencia es que actualmente todos los diputados tories son euroescépticos y que Cameron no tendrá más remedio que cumplir su promesa de convocar un referéndum para la salida de la UE. Pero si flaquea en el empeño, demos por seguro que el ala derecha le torturará como lo hizo con Major. 23.50 Hay otra encuesta pero no es lo mismo. YouGov ha dado otros resultados con 284 escaños para los tories, 263 para los laboristas, 48 para el SNP y 31 para los LibDem. La diferencia salta a la vista. Pero ese sondeo no es una exit poll, sino una encuesta online con 6.000 votantes que YouGov ha analizado sin encontrar grandes diferencias con los resultados que daban sus sondeos en días anteriores. No es por tanto lo que se llama una exit poll (encuesta a pie de urna), que es lo que han dado las televisiones. Esa ha contado con la opinión de 22.000 votantes. Se ha hecho en 141 lugares diferentes en 133 circunscripciones. Por cierto, no aparecía en la información inicial, pero los verdes habrían obtenido dos escaños. Y ya tenemos las primeras portadas. En el Mirror están a punto de pegarse un tiro.

 

23.15 El sondeo ofrecido por las tres cadenas (BBC, ITV y Sky News) ha ofrecido un veredicto tan demoledor como sorprendente. Nada de incertidumbre ni preludio de complicadas negociaciones. –Conservadores: 316 escaños. –Laboristas: 239. –SNP (nacionalistas escoceses): 58. –Liberal demócratas: 10. –UKIP (euroescépticos): 2. Si esa previsión se confirma en el escrutinio, será una rotunda victoria de David Cameron, que continuará como primer ministro cinco años más. Ninguno de los sondeos realizados durante la campaña preveían este final. Ofrecían un empate técnico entre los dos grandes partidos. Y ahora vemos una diferencia de 77 escaños en favor de los tories. La mayoría absoluta está en 326 escaños. Hay que comentar que en este sondeo no aparecen los unionistas de DUP en el Ulster, pero sí obtendrán varios escaños. Sólo con ese apoyo Cameron estará ya a las puertas de la mayoría absoluta (o con ella porque los que obtenga el Sinn Féin no comparecerán en la Cámara de los Comunes, como es tradicional). Con estos números, es el fin de la carrera política de Ed Miliband y de Nick Clegg. Y en Escocia el SNP obtiene 58 de los 59 escaños en liza. La propia líder del partido, Nicola Sturgeon, ha dicho que es “improbable” que lleguen tan lejos. Por eso, no conviene apresurarse con el análisis. En el plano demoscópico, sólo hay clara una cosa. Alguien la ha cagado a lo grande: las empresas que hicieron las encuestas durante la campaña o los que han hecho el ofrecido en esta noche electoral. 22.22 Jeremy Paxman tiene ideas muy estrictas sobre lo importante que es votar: “Si no votas, eres un idiota”. No lo tengo yo tan claro. El voto es más un derecho que un deber. Ahora bien, si no votas, luego no te quejes.

22.15 En realidad este es el calendario de la noche electoral para los británicos. Dimbleby es un veteranísimo presentador de BBC habitual de los programas de esta noche.

22.10 A las 23.00 hora española, se conocerán los resultados del sondeo conjunto de tres cadenas de televisión: BBC, ITN y Sky News. En 2010, su nivel de acierto fue altísimo. Acertó con los 307 escaños de los tories, dio a los laboristas tres menos de los que obtuvo (255-258) y concedió dos más a los liberal demócratas (59-57). El precedente más negativo es el de 1992. Anunciaron un Parlamento sin mayoría absoluta que al final sí consiguieron los tories. 21.20 ¿Puede haber un resultado inesperado? ¿Algo que no contemplaran los sondeos? ¿Habrán subestimado las encuestas a los conservadores como ha ocurrido en unas cuantas elecciones anteriores? Claro que puede pasar eso. En 1992, en las primeras elecciones tras el tiro de gracia que los tories pegaron a Thatcher, John Major parecía ir directo a una clara derrota frente a Neil Kinnock. Al final, ganaron los conservadores. En esta anécdota, al día siguiente de esa victoria, un tipo muy atrevido le dice a Norman Lamont, ministro de Hacienda, en el Ministerio: “No te esperaba ver hoy aquí”. Lamont responde: “Yo tampoco”.

19.55 Nigel Farage, siempre dando la nota. En el día de las elecciones, se va a hacerse la foto a un memorial por los soldados caídos en guerras. Un intento bastante chapucero de apelar al orgullo nacional para rascar votos.

 

19.45
Genial caso de neutralidad. Un colegio electoral montado en un centro escolar donde había un mural pintado por los alumnos para describir las elecciones y que han tenido que tapar. Bueno, esto es un poco exagerar.

 

18.45
En estos tiempos los análisis prestan una atención inmensa a las personalidades en política, los líderes, y restan valor a esas viejas y oxidadas maquinarias que son los partidos. No siempre tiene que ser así.

Cameron puede estar ante sus últimos días como primer ministro si no consigue una ventaja de 10-20 escaños sobre los laboristas. Y aun así, la aritmética parlamentaria no juega en su favor. Sus rivales contarán probablemente con más aliados potenciales.

Pero en prestigio personal ahora y en toda la legislatura ha estado muy por delante de Ed Miliband. En el último sondeo de ICM en campaña para The Guardian, se repite esa tendencia. Los que creen que el líder tory ha hecho un buen trabajo son el 51%, lo de que le una diferencia neta a su favor de 14 puntos. La cifra de Miliband es -20. Y eso que el laborista ha estado peor en los últimos cinco años.

Son los grandes asuntos políticos los que han concedido ventaja a los laboristas por sus ideas y su trayectoria como partido. Los votantes están más preocupados por la sanidad pública que por el déficit, y también más por los recortes que por un posible aumento de impuestos. En el primer caso, son temas que en principio favorecen a los laboristas, y en el segundo a los conservadores.

Pedro Sánchez tomará nota del resultado británico si Miliband se convierte en primer ministro. Se puede ganar unas elecciones con un índice de popularidad mediocre o como mucho correcto.

El escrutinio electoral es una de esas cosas en las que el Reino Unido conserva su tradición de autonomía local. Thatcher y Blair se ocuparon de atar en corto a los consejos locales, que hasta entonces habían gozado de amplias competencias en asuntos tan importantes como educación y vivienda.

Lo cierto es que el centralismo tiene algunas ventajas en relación a las elecciones. El escrutinio es mucho más rápido en España, donde es controlado por el Ministerio de Interior. En el Reino Unido, cada consejo local va a su ritmo, algunos le dedican muy pocos medios económicos (tampoco tienen presupuesto para más) y no es raro que el resultado definitivo tenga que esperar en muchos casos hasta bien entrada la mañana del día siguiente.

Pero también se conserva el valor de la relación directa de los diputados con su circunscripción desde el mismo momento que son elegidos. Los resultados se anuncian en un acto público con todos los candidatos presentes, incluidos a veces algunos de aspecto digamos poco convencional. Y ahí también están los grandes dirigentes nacionales de los partidos, también el primer ministro, escuchando el veredicto de las urnas.

Con el bipartidismo duro de antes, eso no tenía mayor importancia. No había que esperar tanto para saber el nombre del ganador. Con un resultado mucho más incierto como es el caso de hoy, se impone una espera mucho más larga.

El artículo que escribí en la noche del miércoles: David Cameron tiene motivos para estar nervioso.

Publicado en Reino Unido | Etiquetado , , , , , | Deja un comentario

El termómetro del miedo en las elecciones del Reino Unido

¿Cómo se mide el miedo que sienten los políticos en los últimos días de campaña? Sabemos que son habituales las declaraciones dramáticas sobre lo que el país se juega en la cita. Queda menos presentable hacer hincapié en lo que se juega el partido o el líder. Hay una cosa segura: David Cameron y Ed Miliband tendrán que buscarse otro empleo si no acaban en Downing Street. A diferencia de España, los partidos británicos tienen poca paciencia con los perdedores.

Continúa en eldiario.es

Publicado en Reino Unido | Etiquetado , , , | Deja un comentario

Los valores republicanos de Francia tienen un precio

hollande

Y ahora cuéntame otra vez la historia de los valores republicanos de Francia, la defensa de los derechos humanos, libertad, igualdad y fraternidad, la dignidad del ser humano, el laicismo.

François Hollande ha ido corriendo a Riad a presentar sus respetos al Consejo de Cooperación del Golfo, que dirige Arabia Saudí. “Estamos aquí para definir una asociación estratégica y permanente” contra el terrorismo, ha dicho.

Y ahora pasemos a la pasta:

“Hollande se negó a dar detalles sobre posibles acuerdos comerciales, pero dijo que hay unos 20 proyectos que incluyen la exportación de armas, instalaciones de energía solar, aviación civil, proyectos de transporte e inversiones en sanidad. Algunos de los acuerdos se harán realidad en octubre, dijo”.

Este lunes, Hollande firmó la venta de 24 cazas Rafale a Qatar por valor de 6.300 millones de euros. Las crónicas dicen que Francia apoya con decisión los intentos del Consejo del Golfo de “restaurar la paz y la seguridad en la región”.

Todo marcha perfectamente para el rey Salmán.

Foto: Hollande y el ministro saudí de Defensa, Mohamed bin Salmán.

Publicado en Arabia Saudi, Francia | Etiquetado , , | Deja un comentario

Arabia Saudí, el país que nunca cambia

salman

En 1979 un comando de yihadistas asaltó La Meca y durante varios días se hizo fuerte en los lugares más sagrados del Islam ante las muy poco competentes fuerzas de seguridad saudíes (ver libro ‘The Siege of Meca’).  La idea de que el régimen más integrista del mundo musulmán pudiera tener enemigos tan peligrosos entre los fundamentalistas parecía difícil de creer, más allá de su alianza estratégica con EEUU. Que pudieran montar una operación de esas características y avergonzar a la monarquía saudí (ante lo que Riad tuvo que rendirse a la evidencia y pedir la ayuda técnica de franceses y norteamericanos), era algo muy diferente. Realmente, ¿llegaría el día en que esa dinastía multimillonaria pagaría con su desaparición la vida de lujo que parecía ser su único objetivo?

Desde entonces, muchos análisis han previsto un futuro de incertidumbre para Arabia Saudí por varias razones: la volatilidad del mercado del petróleo, su dificultad para encontrar empleos para los jóvenes, su apoyo económico e ideológico a una versión fanática del Islam que creaba monstruos  que terminaría devorándolos. Lo cierto es que en estos 25 años el régimen no se ha venido abajo.

Ahora ha sido capaz de promover una guerra de precios que ha causado el hundimiento del precio del petróleo y ha neutralizado cualquier intento de la OPEP por frenar esa tendencia. En esa pelea, los saudíes juegan con ventaja, lo que no pueden decir iraníes, rusos y venezolanos. En los últimos años, han mantenido su rivalidad histórica con Irán, han ayudado a Bahréin a reprimir un movimiento por la libertad, han intensificado su odio a los Hermanos Musulmanes egipcios y han promovido el apoyo a los grupos insurgentes sirios que quieren derrocar al Gobierno de Asad, aliado de sus enemigos iraníes.

No parece que eso sea propio de un Gobierno agonizante.

En parte, hay que aceptar que todo eso ha sido posible gracias al monarca que falleció en enero con 90 años. Abdalá había dirigido los destinos del país, no ya desde 2005 cuando llegó al trono, sino en la práctica desde 1995 cuando el rey Fahd sufrió un ataque que le dejó casi incapacitado para los asuntos políticos. Los medios le colocaron de inmediato la etiqueta de reformador, aunque sólo fuera porque tenía un estilo de vida menos ostensoso que otros miembros destacados de la familia real. A su edad, no iba con su estilo pasar el verano en Marbella como a Fahd ni montar fiestas espectaculares en Dubai.

Nunca alteró uno de los puntos cardinales del Estado saudí: la alianza de la monarquía con la jerarquía religiosa wahabí, que imparte una visión de la religión que no ha contado con una revisión teológica desde hace varios siglos. Continuó contribuyendo a que ese mensaje se extendiera por otros países musulmanes de tradiciones diferentes. Se enfrentó a Al Qaeda, no porque los yihadistas fueron unos herejes, sino porque estos habían declarado la guerra al Estado saudí. Al estar también en primera línea en la guerra contra Al Qaeda, los medios norteamericanos decidieron que eso convertía a Abdalá en un moderado.

Cuando llegó al poder, Washington pensó que tendría problemas con él porque le adjudicaba una mentalidad nacionalista que podría entrar en colisión con la alianza estratégica con EEUU. Eso no ocurrió. En los últimos dos años, su Gobierno sí dejó patente su malestar por la falta de ayuda norteamericana a los insurgentes sirios y por la actitud ambivalente de EEUU ante las rebeliones de la Primavera Árabe. Cualquier desafío a los regímenes autoritarios y dictaduras era visto con malos ojos en Riad, y sólo cuando el golpe de Estado acabó con el Gobierno de los Hermanos Musulmanes en Egipto Abdalá pensó que el peligro estaba conjurado.

Las ejecuciones de condenados por delitos comunes continuaron, así como la discriminación legalizada de la mujer. Ni siquiera la cuestión simbólica de la prohibición de conducir para las mujeres sufrió algún cambio. A las mujeres se les permitió trabajar como dependientas en supermercados (los hombres saudíes no suelen hacer la compra) y en tiendas destinadas sólo a mujeres. La ‘modernización’ de Abdalá consistió por ejemplo en que las tiendas de ropa interior femenina no estaban obligadas a contar con hombres como vendedores, una situación francamente surrealista.

Eso no impidió que apareciera a su muerte en algunos titulares como defensor de los derechos de la mujer, y no por haber tenido cerca de 30 esposas (nunca más de cuatro al mismo tiempo como marca la ortodoxia islámica que permite la poligamia).

No hubo ningún cambio relevante en el sistema educativo saudí. La solución de Abdalá fue aumentar las becas para que miles de jóvenes estudiaran en el extranjero. Con eso aumentó la formación técnica de la élite saudí y su contribución a la economía, pero sin que eso cambiara nada las relaciones de poder dentro del país.

Muchos análisis indican que el rey Abdalá hizo lo posible para contener la corrupción en la familia real. Lo dicen porque el último escándalo conocido de grandes dimensiones (el contrato de Al-Yamamah de compra de armas al Reino Unido del que Tony Blair se ocupó de que la investigación no llegara demasiado lejos) se remonta a algo más de una década. Nunca estuvo en condiciones de poner coto a otros miembros de la realeza, sobre todo los que controlaban el Ministerio de Defensa y los contratos de armamento, más predispuestos que él a embolsarse las comisiones correspondientes.

Abdalá no era un monarca absoluto que pudiera imponer su voluntad al resto de la familia real. Los asuntos políticos e internos se rigen en la monarquía saudí por un cierto consenso que durante décadas se vio favorecido por el hecho de que el rey Fahd y otros miembros de la cúpula formaban parte del llamado clan de los Sudairi. Todos ellos eran hermanos, no hermanastros, y establecieron en la práctica lo que podríamos llamar un Gobierno de coalición para regir el país. La mala salud de Fahd y los méritos conseguidos durante años por Abdalá limitaron su poder, además de por el hecho de que Abdalá, hermanastro de todos ellos, era mayor.

Para entender el complicado reparto de poder en la familia real, hay que saber que el fundador del Estado saudí, Abdul Aziz ibn Saud, tuvo no menos de 45 hijos, y que tras su muerte el trono fue asignándose a cada uno de sus hijos en función de su edad y de sus capacidades para el puesto. Cada hermano promociona a sus hijos y a los hijos de sus aliados, y sólo cuando algunos de ellos muestran una total incompetencia para el cargo son relevados.

Abdalá puso en marcha en 2006 un consejo para formalizar todas estas relaciones políticas y familiares y diluir el poder del clan de los Sudairi. Sin embargo, eso no le impidió tomar algunas decisiones drásticas en el segundo escalón de la élite, el nivel de los nietos de Abdul Aziz, aspirantes a hacerse con los grandes puestos cuando se produjera el salto generacional.

En abril de 2013 destituyó al viceministro de Defensa, Khaled bin Sultan. Khaled no era un alto cargo más a sus 63 años. Hijo del que había sido ministro de Defensa durante décadas y luego príncipe heredero, había dirigido las Fuerzas Armadas durante la Guerra del Golfo de 1991. Nunca quedaron muy claras las razones del relevo, que podrían deberse a negocios corruptos no aclarados o al fracaso de las unidades militares saudíes enviadas a Yemen para ayudar a su Gobierno a acabar con la rebelión de los huzíes.

La muerte de Abdalá en enero llevó al trono a Salmán bin Abdulaziz, de 79 años, también hijo del fundador de la dinastía. Tres meses después de su ascensión, tomó las decisiones postergadas durante años para asegurar el futuro de la dinastía a través del ascenso de la nueva generación. Destituyó al príncipe heredero Muqrin, cercano al anterior monarca, y colocó en su lugar al príncipe Mohamed bin Nayef, de 55 años y ministro de Interior.

Abdalá no lo había dejado todo tan atado como pensaba. Había obtenido el apoyo del consejo real para el nombramiento de Muqrin de forma que su sucesor no pudiera anularlo. Al final, y en un plazo de tiempo tan breve como sorprendente, Salmán logró convencer al mismo consejo de la necesidad de un nuevo cambio, que además coloca a su hijo en disposición para optar en el futuro por la sucesión. Mohamed bin Salmán, de 34 años (una edad ínfima en la gerontocracia saudí) y ministro de Defensa, se sitúa como segundo en la línea de sucesión por detrás de Nayef.

Con Salmán, el clan de los Sudairi vuelve a controlar el poder en el país. Los hijos del matrimonio de Abdul Aziz con su esposa “favorita” y sus descendientes aceptaron el poder de Abdalá pero no han dejado que se prolongue tras su muerte.

¿Cómo han conseguido convencer al resto de la familia real de este golpe de palacio? Es difícil saberlo en un régimen encerrado sobre sí mismo y estructurado bajo la premisa de que nada puede cambiar. La interpretación más extendida es que precisamente Salmán ha convencido a los demás de que la estabilidad y los nuevos retos en política exterior exigen tomar decisiones que llegan con mucho retraso. El objetivo es hacer frente a Irán.

Salmán fue vicegobernador y gobernador de Riad durante 48 años, nada menos. Como la mayoría de los miembros de la familia real vive en la capital, una de las principales funciones del gobernador es atender a sus necesidades, por ejemplo resolviendo como mediador en todas las disputas económicas que puedan surgir entre sus integrantes. Durante ese tiempo, tejió relaciones de confianza que ahora le han sido muy útiles.

La Primavera Árabe y sus repercusiones han provocado un cierto sentimiento de urgencia en los gobernantes saudíes. El miedo a la desestabilización interna y a la respuesta de la minoría chií de la zona oriental del país a la discriminación han convalidado el ascenso de las nuevas caras. Nayef es hijo de la figura más reaccionaria de la élite saudí durante décadas al que relevó en el Ministerio de Interior. Ha continuado su misma política: dura represión contra cualquier atisbo de disidencia y mano tendida (o incluso recompensas económicas) a los yihadistas que estén dispuestos a abandonar Al Qaeda (porque no les reprochan sus ideas extremistas, sino que quieran derrocar al régimen saudí).

La legislación antiterrorista puesta en marcha por Nayef y el encarcelamiento de los disidentes dejan claro que el nuevo príncipe heredero no permitirá que nadie cuestione la forma en que se ejerce el poder.

La aparición de Mohamed bin Salmán en primera línea es más sorprendente. Además de promover a su propio hijo, el rey establece que la prioridad en los próximos años continuará siendo el enfrentamiento con Irán, y nadie mejor que el ministro de Defensa para dirigir esa guerra no declarada. En ese conflicto, al igual que en la política sobre el petróleo, Riad se ha separado de EEUU forzando a Washington a aceptar que Arabia Saudí lleve a cabo una política más agresiva contra los iraníes. Ocurre precisamente cuando la negociación sobre el programa nuclear iraní abre posibilidades para que EEUU inicie una relación diferente con Irán.

Mientras la irrupción del ISIS ha hecho que Washington se plantee las consecuencias que puede tener el derrocamiento de Asad, en Riad más bien piensan lo contrario. Además, han iniciado una campaña de bombardeos de Yemen para acabar con las milicias huzíes (chiíes) o al menos provocar la partición del país. Según Al Jazeera, este domingo fuerzas de tierra saudíes ya han entrado en el sur de Yemen, en la zona de Adén, para ampliar la invasión.

Esta es la apuesta más arriesgada de Salmán. Un fracaso de la campaña saudí en Yemen (hasta ahora los bombardeos no han hecho mella en los huzíes) mermaría el prestigio de su hijo como ministro de Defensa. Y, como han recordado algunos análisis, un futuro rey podría hacer lo mismo que Salmán y alterar la línea sucesoria.

Lo que es indudable es que Arabia Saudí continuará promoviendo las tendencias más reaccionarias dentro del Islam, no dejará de implicarse en aventuras militares contra Irán y seguirá disfrutando del apoyo y connivencia de EEUU y Europa.

Foto: Salmán (derecha), junto al emir de Qatar en febrero de 2015.

Publicado en Arabia Saudi | Etiquetado , | Deja un comentario

Cosas que hacer en sábado cuando no estás muerto

Todos los tráilers son iguales.

–Una historia oral de ‘Aterriza como puedas’.
–El universo cinematográfico de Marvel.
–Cosas que no sabías de ‘La naranja mecánica’.
–Es duro ser mujer en Hollywood.
–El perdedor William H. Macy.
‘Cowboys Vs. Dinosaurs’, la peli que estabais esperando.
–La nueva de ‘Star Wars’ podría ser peor.
–Guión de ‘The Social Network’ (vía Bloguionistas).
Antártida.
El minibar de hotel, una reliquia del pasado.
La violación de Berlín en 1945.

Publicado en Cosas del sábado | Etiquetado | Deja un comentario

Una campaña electoral es una forma de romance

‘Let’s Get It On’, que cantaba Marvin Gaye, versionado por Sky News para la campaña electoral británica. Hay que ver el plano final después de los títulos.

Una campaña para unas elecciones en las que nadie sacará mayoría absoluta es a fin de cuentas una forma de romance, primero con los votantes, luego con otros partidos. Quizá no acabe con sexo, pero al menos tiene que acabar en algo.

Publicado en Humor, Reino Unido, Television | Etiquetado , , | Deja un comentario