Trump se va hacia la extrema derecha para sus primeros nombramientos

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Los que decían que Donald Trump se iba a moderar después de ganar las elecciones no deberían comprobar el currículum de sus primeros nombramientos, sobre todo de los conocidos este viernes, para no llevarse un susto.

Jeff Sessions, senador de Alabama desde 1997, será el próximo fiscal general, y por tanto dirigirá el Departamento de Justicia. En 2007, una revista conservadora lo llamó el quinto senador más conservador de la Cámara. En la época de Reagan, fue nombrado para un puesto de juez, pero no fue ratificado por el Senado al conocerse que había hecho antes unas cuantas declaraciones racistas.

También porque en los 80 en Alabama, procesó sin motivo a unas personas que se ocupaban de intentar aumentar el número de personas de raza negra registradas para votar. Sessions les acusó de fraude electoral, nada menos. Fueron absueltas.

Sessions llamó «una desgracia para su raza» a un abogado de raza blanca experto en derechos civiles. Una desgracia por defender a negros.

No es extraño que conocidas figuras de la extrema derecha norteamericana hayan mostrado su entusiasmo con la elección de Sessions.

El congresista de Kansas Mike Pompeo será el nuevo director de la CIA. Pompeo llamó «traidor» a Edward Snowden y dijo que debería ser traído de vuelta de Rusia, y ser juzgado y condenado a la pena de muerte. Esta misma semana, ha dicho que está deseando poner fin al «desastroso» acuerdo nuclear firmado con Irán, «el mayor Estado patrocinador del terrorismo». Apoyó el programa de interrogatorios de la CIA y todos los métodos de vigilancia de la NSA revelados por Snowden.

Tras el atentado de Boston de 2013, Pompeo dijo que los líderes religiosos musulmanes en EEUU eran cómplices de los terroristas por no denunciar esa violencia (lo que sí hicieron en su mayoría). Su nombramiento deja patente la influencia del vicepresidente electo, Mike Pence, en el proceso de transición.

El personaje más singular es Michael Flynn, teniente general retirado y exdirector de la DIA (la agencia de inteligencia del Pentágono). Será el consejero de Seguridad Nacional y tendrá un papel fundamental en la política exterior de Trump. En función de quién sea el secretario de Estado, podría ser el consejero más importante en esos asuntos.

Flynn fue el jefe de inteligencia de las fuerzas militares norteamericanas en Afganistán. En esa época, no sólo no hizo gala de las ideas extremistas por las que es conocido ahora, sino que adoptó una actitud muy diferente. Entonces, rechazaba la idea de que la lucha contra la insurgencia talibán era una empresa puramente militar con el objetivo de matar al mayor número posible de enemigos. Dio a conocer sus ideas en una publicación académica, cuando aún estaba destinado allí, para dejar claro que la guerra exigía un enfoque mucho más sofisticado: «Matar simplemente a los insurgentes suele servir para multiplicar el número de enemigos, en vez de para reducirlo».

De ahí pasó a dirigir la DIA, pero al ser destituido dos años después se convirtió en un guerrero reaccionario para el que la raíz de todos los problemas no era ya los yihadistas, sino la religión islámica en sí misma.

Hace unos meses, hizo este llamamiento desde Twitter para ordenar a los dirigentes árabes y persas (iraníes) a que abjuraran de su religión y procedieran a cambiarla por completo. Para Flynn, que ya entonces era un partidario convencido de Trump, la amenaza es el Islam. De hecho, no lo considera una religión.

Flynn sí es un gran partidario de los dictadores y personajes autoritarios del mundo islámico. Ha elogiado al egipcio Sisi. Su empresa de consultores ha hecho labores de lobby para un empresario turco con lazos directos con el partido de Erdogan. En un artículo, reclamó que el líder religioso Fethullah Gulen fuera extraditado a Turquía, como exige Erdogan por su supuesta participación en el golpe. Está a favor de una alianza con Rusia para colaborar en la lucha contra el terrorismo.

Una persona que le conoce de su época de Afganistán ha dicho al NYT: «Si le escuchas, en 10 minutos le oirás contradecirse dos o tres veces».

Al igual que su jefe, no se cortó al difundir información falsa sobre Hillary Clinton en la campaña:

Quizá todavía podamos decir que la política exterior de Trump es un enigma, pero los nombramientos de Pompeo y Flynn empiezan a despejar las dudas.

El periodista británico Mehdi Hasan entrevistó en mayo a Michael Flynn.

Foto: Michael Flynn en su toma de posesión como director de la DIA. Flickr de Ash Carter.

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