ISIS, otro monstruo de Frankenstein ahora con vida propia

Con su estilo ‘vamos donde no va el resto de los medios’, Vice News ha conseguido ‘empotrarse’ con un grupo del ISIS y aquí tenemos su primera entrega centrada en la ciudad siria de Raqá. En el vídeo se hace referencia a una noticia de las dos últimas semanas, la caída de la última posición del Ejército en la zona, una base militar de la 17ª División rodeada hasta entonces por todos los lados por los milicianos yihadistas. Y podemos apreciar algunas de las consecuencias: los cuerpos decapitados de los soldados que resistieron hasta el final.

ISIS ha demostrado en varias ocasiones ser capaz de superar las expectativas tanto de sus enemigos como de sus (antiguos) aliados. Primero por controlar amplias zonas de la parte oriental de Siria, hasta entonces ocupadas por el Frente Al Nusra, que era por así decirlo el titular registrado de la marca Al Qaeda en Siria. Al extender su dominio, desobedeció las órdenes de Al Zauahiri, el número uno de Al Qaeda, lo que no pareció importarle demasiado.

A principios de este año, tomaron Faluya y, lo más importante, neutralizaron el intento del Gobierno de Bagdad de recuperar su control a través de las tribus suníes. Seis meses después, hicieron lo mismo con Mosul, la segunda ciudad del país, gracias al hundimiento repentino del Ejército iraquí. Incluso si estás en absoluta inferioridad numérica, es más fácil avanzar si los soldados enemigos no están dispuestos a arriesgar su vida.

Entonces se dijo que hasta ahí habían llegado porque a partir de ese momento los peshmergas kurdos se ocuparían de todo. Los kurdos, de los que no se puede decir que hayan tenido mucha experiencia de combate en la última década aunque ellos se venden de otra manera, cuentan al menos con decenas de miles de hombres armados, y no tienen, a diferencia de los soldados suníes, ningún sitio al que huir.

No parece que el ISIS tenga intención de ocupar todo el Kurdistán, pero eso quizá sea sólo una presunción. Sus milicianos continúan avanzando y están bastante cerca (a unos 35 kilómetros) de Erbil, la capital política del Kurdistán iraquí. Su presión ha provocado la huida masiva de decenas de miles de yazidíes, o yezidis (una minoría que profesa un antiguo culto que reúne creencias de varias religiones) hacia zonas montañosas en las que no hay alimentos o agua. Teniendo en cuenta el trato que han recibido los soldados iraquíes chiíes, los civiles yazidíes no pueden esperar mucha compasión.

 

Titulares tan alarmistas como «Why ISIL is worse than al-Qaeda—and any other terrorist group that came before» que aparecen estos días en los medios no dan lugar a que el ascenso del grupo pueda analizarse con mucha frialdad. Por ejemplo, el autor de ese artículo sostiene que son una combinación de «Al Qaeda, los jemeres rojos y los nazis» (sic). Parece que esta vez no era suficiente con recurrir a los socorridos nazis y había que soltar toda la artillería pesada con los peores malos de la historia.

Indudablemente, la declaración por ISIS del califato y su aspiración de extenderse por todo el mundo islámico contribuyen a hacer que todo el mundo pierda el sueño. Ningún atentado con bomba, ningún 11S para entendernos, está en condiciones de derrocar a un Gobierno, pero una fuerza militar organizada con motivación y recursos financieros dentro del escenario caótico que es una guerra civil está en condiciones de dar una sorpresa definitiva a un Gobierno corrupto o incompetente.

En ese sentido, el Estado Islámico de Irak y el Levante (ahora ya sólo Estado Islámico) supone una amenaza directa muy superior a la que podía presentar Al Qaeda (esto último sorprenderá a todos los que leyeron que la organización de Bin Laden era el mayor peligro que habían visto los siglos). De ahí a que el ISIS pueda tomar Bagdad o hacerse con todos los campos petrolíferos del norte de Irak hay un largo trecho que requiere algo más que 10.000 hombres armados.

 

La suerte de los yazidíes y el peligro que corren los kurdos han empujado a Obama a ordenar los primeros ataques contra las fuerzas del ISIS, que hasta ahora se veía desde Washington como un problema militar que debía solucionar el Gobierno iraquí. El bombardeo de posiciones móviles de artillería del ISIS puede ser un prólogo a una intervención mayor o un aviso a los yihadistas de que su avance tiene un límite en el norte. Mientras Maliki siga en el poder en Bagdad, Obama no tiene incentivos suficientes como para intentar eliminar al ISIS desde el aire. El presidente norteamericano no parece querer hacerle el trabajo sucio a Maliki.

En el frente sirio, ISIS se ha visto beneficiado por las prioridades militares del régimen de Asad, que ha preferido volcar sus esfuerzos en controlar el corredor occidental del país, dejando que los grupos insurgentes se peleen entre ellos en la mucho menos poblada zona oriental. Los grupos más dispuestos a escuchar a Washington y Londres sólo han mostrado habilidad en apoderarse de la ayuda económica norteamericana.

La superioridad del ISIS entre los insurgentes hace pensar que EEUU contempla como la opción menos mala la supervivencia de Asad, o de un Asad debilitado por la guerra civil pero con un control directo de la parte de Siria que le interesa. Esto último no debe hacer pensar que Damasco pueda caer en las redes del ‘califato’. En pocas palabras, el Ejército sirio no es el iraquí.

Como escribió hace unos días Patrick Cockburn, el ISIS es otro ejemplo de los «monstruos de Frankenstein» creados por Arabia Saudí. La estrategia de los radicales saudíes (radicales y extremistas, sí, pero compañeros de viaje de Occidente) consiste en no permitir que Irán aumente su influencia en Oriente Medio, y debilitar al socio iraquí de Teherán y a su aliado sirio es la mejor forma de ponerla en práctica.

La ayuda que el Gobierno y los millonarios saudíes (juntos o por separado) han prestado al ISIS y a otros grupos cuyos milicianos han terminado siendo absorbidos por los primeros fue decisiva para cimentar su dominio de la insurgencia siria. Con independencia de lo que piensen sobre ellos ahora los saudíes, está claro que en estos momentos pueden volar solos.

Un poco de humor para terminar: una parodia sobre ISIS emitida por un canal de televisión palestino que acaba como acaba todo en Oriente Medio, con una teoría de la conspiración.

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