El consejo regional de Gush Etzion –una zona de 22 asentamientos judíos en Cisjordania donde viven unas 70.000 personas– tiene una oferta turística imbatible. Un campamento donde se explica a los visitantes cómo se acaba con un terrorista peligroso y malvado. A tiros, claro. Después, los turistas pueden probar con las armas y hasta los niños tienen su oportunidad con versiones menos letales.
Shay hands a dummy gun to the 14-year-old Brian, who excitedly blurts out, «Jesus!»
«Your mommy won’t be here to protect you, so stand up like a man,» Shay yells at the teen. «Are you ready to take out a terrorist?»
«Yes I am,» Brian retorts.
One by one, the combatants-for-a-day don protective glasses and approach their Tavor or M16 rifles.
¿Quién dijo que la «guerra contra el terrorismo» no puede ser divertida?
«¿Puedes amar al prójimo como a ti mismo, y al mismo tiempo golpearle en la cara tan fuerte como puedas?», dice uno de los protagonistas de este documental. Ya lo creo que sí.
El candidato de los Hermanos Musulmanes ha ganado por una diferencia de 882.751 votos en una votación en la que se contabilizaron 26,4 millones.
Morsi es el primer presidente no militar y el primero elegido democráticamente que tiene Egipto desde el golpe de 1952.
El retraso en anunciar los resultados ha propiciado todo tipo de rumores y conspiraciones en un país en el que siempre han abundado. Se decía que el vencedor sería Shafiq, primer ministro con Mubarak, y que la Junta militar estaba ganando tiempo para poner en marcha el dispositivo de seguridad con el que contener las inevitables protestas. También se decía lo contrario, y en ese caso la razón era que los Hermanos Musulmanes estaban negociando con el Ejército el poder que iba a quedar a la presidencia.
Había imágenes insólitas en las calles de El Cairo, casi desiertas, sin ese tráfico continuo y agobiante por el que es conocida. Muchas tiendas y empresas dejaron salir antes de comer a sus empleados (hoy es día laborable en Egipto), y no tanto por el interés de ver en casa los resultados, sino por lo que pudiera pasar después. Había miedo a disturbios en el caso de que Shafiq fuera proclamado vencedor. Incluso los que no deseaban la victoria de los islamistas podrían salir a protestar contra lo que hubiera sido una continuación de la dictadura anterior.
Los partidarios de los Hermanos se han reunido por miles en la plaza Tahrir para esperar el veredicto electoral y luego celebrarlo. Su euforia es comprensible. Es la primera vez que los islamistas llegan al poder en el mundo árabe a través de unas elecciones en un país de régimen presidencialista. Tras los comicios legislativos, ya anulados, se temió que los conservadores acapararan todo el poder en las presidenciales, pero la situación ahora es muy diferente. Se ha visto que el Ejército no va a abandonar el poder que acumuló durante los años de Mubarak. Los islamistas son el único contrapeso que existe en Egipto a la continuación del régimen autoritario.
Los sectores progresistas y liberales que promovieron la movilización en Tahrir se han mantenido al margen de la campaña de Morsi. Los islamistas no les representan. Desconfían de ellos tanto como de los militares. Pero con los segundos ya saben lo que pueden esperar. El buen resultado conseguido por el candidato izquierdista Hamdeen Sabahi, en la primera vuelta (20,7%) demuestra que tienen un espacio para la lucha política y que es improbable que Egipto evolucione a un régimen de partido único.
La victoria de los Hermanos es una pésima noticia para Arabia Saudí y las monarquías del Golfo. Décadas atrás, saudíes y kuwaitíes acogieron a muchos egipcios y de otras nacionalidades árabes simpatizantes de los islamistas que huían de países como Egipto, Siria e Irak. Tuvieron una gran influencia en las universidades en una época en que las monarquías petroleras no tenían suficientes profesores para sus aulas. Pero con el paso del tiempo esos islamistas se convirtieron en sus rivales. No es una casualidad que el jefe de la Junta militar egipcia, el mariscal Tantaui, acudiera a los funerales del príncipe heredero saudí. Ambos tienen un enemigo común.
En Israel, se escucharán otra vez voces de temor sobre lo que ocurrirá en su frontera con Egipto. Pero a Israel siempre le interesará más un Egipto estable. Los acuerdos de paz con dictaduras nunca dan muchas garantías de estabilidad a largo plazo. Sólo la permanencia en el poder de Mubarak durante tanto tiempo les permitió olvidarse de Egipto, una situación no muy común entre vecinos. A corto plazo, les debe preocupar más lo que ocurra en el Sinaí, un amplio espacio donde el Estado egipcio tiene un control relativo. Y en eso ahora como antes tendrá más que ver no lo que haga el Gobierno de Morsi, sino el Ejército.
19.45
Mikel Ayestaran escribe sobre la historia de los Hermanos Musulmanes, la influencia del pensamiento de Sayed Qutb y el presente de la organización.
Karachi, una de las ciudades más violentas del mundo. Estos de Vice se lo pasan bien haciendo guías.
–Anuncios de ‘Juego de tronos’ al modo de las campañas políticas norteamericanas.
–¿Cuántas predicciones de ‘Blade Runner’ se han hecho realidad?
–‘Prometheus’ y la mitología de ‘Alien’.
–Pedazo de monumento le hicieron a Gengis Khan en Mongolia.
–Un documental sobre ovnis de Disney de 1995.
–Me temo que el Pentágono no está preparado para una invasión extraterrestre.
–En EEUU es más fácil que te mate un cerdo a que lo haga un tiburón.
–Twitter necesita un sistema de correcciones.
–La victoria de Miami Heat a cámara lenta.
El mensaje de despedida de Fernando Lugo ayuda a comprender algunas de las claves de su derrocamiento a través de un juicio político aprobado por el Congreso. El presidente paraguayo contaba con pocos apoyos entre los partidos de la oligarquía que han controlado la vida política del país en las últimas décadas, incluido los largos periodos en los que la defensa de sus intereses y el contexto internacional permitían el establecimiento de una dictadura.
Cuanto más se acercó Lugo a esos grupos más cerca estuvo su destitución. El desencadenante de la crisis fue el nombramiento de un político del Partido Colorado como ministro de Interior. Ese gesto de supuesta apertura fue entendido como de debilidad. Colorados y liberales procedieron a dar las últimas puntadas legales a un golpe de Estado civilizado.
La derecha promovió la destitución de Lugo. Pero sus intereses no se vieron muy amenazados por Lugo. “Los exportadores de soja en Paraguay solo pagan un 3% de impuestos, mientras que en Argentina pagan más del 30%, sostiene Rodríguez. “No pudo hacer gran cosa por la reforma agraria, pero consiguió implantar un sistema de salud que permitió a la mayor parte de la población obtener medicina de forma gratuita. También concedió subsidios para más de 20.000 familias que viven en la extrema pobreza y llevó el desayuno y el almuerzo gratuito a las escuelas públicas”, añade Óscar Rodríguez [economista y profesor en la Universidad Católica de Asunción].
La matanza de Curuguaty –el desalojo de una finca ocupada donde murieron once campesinos y seis policías– dio las razones políticas que faltaban. Los policías estaban cumpliendo una orden judicial algo más que polémica: estaba defendiendo los derechos de un empresario cuando en realidad las tierras eran propiedad del Estado.
No debe extrañar mucho porque Paraguay es un país en el que un juez puede llegar mintiendo al Tribunal Supremo y alegar que fue presionado, sufrió un lapsus mental o estaba medicado.
El editorial del diario ABC Color (antiLugo) deja patente que, para la oligarquía, el único problema de violentar la decisión de las urnas es que se produzcan disturbios en las calles. Si no es el caso, eso demuestra que la ciudadanía «está cívicamente madura». La lección que han aprendido es: deberíamos haber expulsado antes a Lugo del poder. Ese es el mensaje más llamativo de fuerzas políticas que se consideran democráticas.
El golpe es una pésima noticia para la democracia liberal en Latinoamérica. Confirma a la izquierda la idea de que no hay posibilidades allí de un cambio social profundo sin el control de las instituciones judiciales y los medios de comunicación. No vale con ganar unas elecciones. Y no es necesario, por ser hasta contraproducente, llegar a acuerdos con partidos políticos de ideología diferente.
Hugo Chávez se sentirá reivindicado y utilizará a buen seguro lo ocurrido en Paraguay en su campaña electoral. Ningún político querrá acabar como Fernando Lugo.
—
13.30
Un detalle para nada irrelevante que había dejado fuera. El principal propulsor del juicio político contra Lugo fue Horacio Cartes, empresario que aspira a ser el candidato del Partido Colorado en las próximas elecciones presidenciales. Temía que el presidente apoyara a su rival en las primarias internas u ordenara al ministro de Interior que hiciera públicas las muy extendidas sospechas sobre los vínculos de Cartes con el contrabando y el narcotráfico. Aunque en realidad, más que sospechas, se trata de hechos confirmados.
Cartes aparecía en los documentos diplomáticos norteamericanos distribuidos por Wikileaks. La DEA investigó al empresario por blanqueo de dinero.
Un presidente que ha hecho negocios con narcotraficantes sería un gran paso adelante en la «institucionalidad» de Paraguay, tal y como la han llamado los partidarios de poner fin a la presidencia de Lugo.
El golpe parece a punto de confirmarse en Egipto. Al Ahram informa que Ahmed Shafiq será proclamado presidente de Egipto el domingo con un 50,7%, según fuentes gubernamentales. También cuenta que diplomáticos extranjeros han recibido la misma información de sus contactos en el Gobierno. Puede ser un globo sonda para tantear la reacción o la confirmación de que la disolución del Parlamento y la asunción de las competencias legislativas por la Junta militar eran sólo el comienzo de la toma del poder.
En los últimos días, circuló también en Egipto otra interpretación, según la cual y ante una previsible victoria del candidato de los Hermanos Musulmanes, Mohamed Morsi, el Ejército pretendía asumir el mayor control posible para impedir que los islamistas convirtieran sus éxitos en las urnas en poder real. La Constitución egipcia reserva casi todos los poderes al presidente y era necesario dar los pasos legales con los que iniciar los cambios políticos necesarios.
El retraso de varios días en la difusión de los resultados alienta rumores y conspiraciones, tan habituales en Egipto. Los dos candidatos se han presentado como vencedores en las elecciones. Los Hermanos Musulmanes se han lanzado a la calle para defender su victoria, pero la movilización se ha circunscrito a la plaza Tahrir.
Esa protesta no ha contado con el apoyo de los sectores progresistas e islamistas que iniciaron la revolución. No han optado por el mal menor entre Morsi y Shafiq. Su desconfianza en los islamistas es total y pueden tener como recompensa la continuación de la dictadura de Mubarak pero sin Mubarak. Algunos de sus integrantes tienen unas esperanzas exageradas en su capacidad de movilizar una vez más a la opinión pública del país, en este caso para enfrentarse directamente al Ejército.
Demasiado conscientes de su poder, los islamistas no han mostrado mucho interés en llegar a acuerdos con otras fuerzas en los meses posteriores al derrocamiento de Mubarak. Hoy mismo se ha anunciado un pacto entre los Hermanos y algunos grupos liberales para alcanzar un programa común. Probablemente, haya llegado muy tarde.
Subido a una moto y asumiendo un considerable riesgo, una persona toma imágenes de la ciudad siria de Homs. El vídeo fue subido el pasado viernes por un grupo de la oposición siria.
En los últimos tres meses, el precio del petróleo ha bajado de forma significativa hasta el punto de que ya no resulta un ejercicio de esperanza inútil pensar en una caída del precio tan espectacular como el de actividad económica del mundo occidental (a esta hora el Brent está a 89,33 dólares). Como cuentan en Businessweek (incluido gráfico), la explicación es sencilla. La producción está superando claramente a la demanda por primera vez desde 2006.
Habrá gente a la que le sorprenda este dato, saber que la demanda se había mantenido en tendencia ascendente desde el inicio de la crisis en 2008. En esa época muchos afirmaban que eso sólo podía deberse a la especulación, ignorando convenientemente la demanda de países como China e India y al hecho de que no todo el mundo occidental estaba en recesión en 2010.
Es obvio que la especulación existe en los mercados de materias primas y que en épocas muy volátiles supone un extra en el precio. Dos economistas de la Reserva Federal de St. Louis publicaron un estudio en marzo en el que llegaron a la conclusión de que la especulación era responsable del 15% del incremento de precios sufrido en la década anterior, una cantidad para nada despreciable pero no la más importante.
Actualmente, los indicios de que las economías china e india reducirán en los próximos meses su nivel de crecimiento puede tener una fuerte influencia en los precios, al igual que el coma económico de la eurozona.
Por el lado, la posición más intrigante es la de Arabia Saudí. Como siempre, es el único país que puede influir en el mercado a corto plazo aumentando la producción hasta niveles inalcanzables para otros países. No es es lo que interesa a Rusia, Irán, Venezuela y otros países habituados a aumentar el gasto público al calor de las subidas de crudo.
No creo que haya muchos gobiernos que hayan incluido en sus presupuestos una estimación del precio del crudo de 100 dólares el barril de Brent. Eso sería entre arriesgado y suicida. Pero sería muy posible que esa cifra estuviera entre 60 y 70 dólares por ejemplo, con lo que sus expectativas de ingresos están ahora en peligro. Todas esas promesas preelectorales de Putin no se van a financiar solas.
Hay analistas que predicen caídas muy llamativas del precio, que podrían dejar el barril en 40 dólares a finales de año. El propio ministro venezolano del Petróleo ha dicho que si no se respetan las cuotas de producción, «podríamos tener una situación como la de 2008, cuando el precio cayó a 35 dólares el barril».
Steve Levine plantea como posibilidad que Arabia Saudí esté intentando castigar a Rusia, por su apoyo a Siria, y a Irán (por el programa nuclear). Los iraníes ya sufren los efectos de un embargo de compra de petróleo y sus problemas aumentarían si el precio cayera. Los saudíes no van a dispararse en el pie sólo para atormentar a rusos e iraníes, pero tienen un margen de maniobra mucho más amplio que otros países productores. Un barril a 35 dólares –no una caída repentina seguida de una recuperación, sino en el caso de que se mantenga durante varios meses– sería un drama para Moscú y Teherán.
Y además, estamos en año electoral en EEUU. Son estos los momentos en que los saudíes aprovechan para dejar claro a Washington que son imprescindibles. Y así si muere el príncipe heredero, los norteamericanos se deshacen en condolencias como si hubiera fallecido un premio Nobel de la paz y envían una delegación presidida por los jefes del Pentágono y del FBI.
Impedir que el precio del galón de combustible alcance los cuatro dólares es la mejor ayuda que Arabia Saudí puede conceder a un presidente de EEUU que busca la reelección.
¿Quién escribe los discursos del rey y del príncipe? Es obvio que todos los gobiernos meten la cuchara en ellos y que al final la Casa Real les da la forma y el estilo más apropiados para la ocasión. En los viajes al extranjero es obligada una defensa de la economía española y de sus empresas, más ahora que nunca. Pero incluso en esta situación resulta imprescindible mantener la neutralidad política, como bien saben en el Reino Unido, el patrón oro de las monarquías. De otra manera, el rey no podría decir que lo es de todos los españoles.
El jefe de Estado sanciona todas las leyes con su firma, pero no está obligado a defenderlas en público. Esa es una función que corresponde al Gobierno. No recuerdo ahora mismo que el monarca haya elogiado la legalización del aborto o de los matrimonios gays. Y es lógico. Aunque los sondeos muestren un apoyomayoritario a esas leyes, existe una minoría significativa de la sociedad que las rechaza.
Tanto el rey como el príncipe han elogiado en sendos viajes al extranjero la política económica del Gobierno, precisamente cuando los sondeos no sólo revelan el rechazo que suscita entre los votantes de los partidos de la oposición sino que también las reticencias, como mínimo, entre algunos de los votantes del PP. “El Gobierno está también acometiendo reformas de gran calado que no tardarán en dar fruto”, dijo el rey en Brasil en un mensaje casi calcado a los que acostumbran dar Rajoy y sus ministros. De entrada, no se puede decir que los españoles compartan tal nivel de optimismo. Según el barómetro del CIS de abril de 2012, el 37,1% de la gente cree que la situación económica será peor dentro de un año, mientras que los que opinan que será mejor son el 18,7%. Un 33% dice que será igual.
Los profetas de la austeridad no tienen dudas. Irlanda era un caso de éxito que había que imitar antes de 2008 pero luego tuvo ese ligero problemilla del hundimiento del sector financiero a causa de la burbuja y hubo que rescatar a la economía entera del país para convencer a los ciudadanos que debían endeudarse durante una generación para salvar a los bancos y…, bueno, la cosa perdía encanto.
Pero Letonia es otra cosa. Eso sí que es una historia de éxito.