Otro diluvio sobre David Cameron

La prensa de Londres está mañana consumida por las revelaciones sobre la complicidad de la empresa de Rupert Murdoch y el Gobierno británico en la luz verde que se concedió para que News Corporation pudiera lanzar una OPA sobre el total de las acciones de BSkyB, la mayor compañía televisiva del país. Expresado de otra manera, como en las portadas de The Independent y el Daily Mail, es la venganza de Murdoch. Todas las comunicaciones conocidas el martes fueron entregadas por James Murdoch en su comparecencia ante la comisión Leveson, la comisión de investigación que analiza desde hace meses la actuación ética, o falta de ella, de los medios de comunicación.

El político que está en el punto de mira –mejor dentro del incinerador– es el tory Jeremy Hunt, ministro de Cultura y Comunicaciones y encargado de tomar la decisión sobre la OPA. En realidad, el miembro del gabinete que debía ocuparse del tema era Vince Cable, de los liberales demócratas, pero fue apartado cuando una conversación grabada en secreto por dos periodistas del Telegraph, que se hicieron pasar por rendidas admiradoras de Cable, reveló que el ministro se consideraba a sí mismo un enemigo de Murdoch. Conflicto de intereses obvio, y a partir de ese momento Hunt –estrella en alza de los conservadores– prometió de forma solemne ante el Parlamento que iba a cumplir la misión con neutralidad exquisita.

Cada vez que movía los labios estaba mintiendo.

El rastro de emails, SMS y llamadas telefónicas deja lugar a pocas dudas. No tenemos aún la versión completa de Hunt. Todo lo que aparece son las palabras del directivo de News Corporation que estaba en contacto con el Ministerio e informaba regularmente a James Murdoch. En ocasiones, se trata claramente de conversaciones de Frédéric Michel con el principal asesor del ministro. En otras, se da a entender que la información procede directamente de Hunt.

According to Michel, Hunt agreed a proposal, which he discussed in advance with News Corp, to get their bid successfully past official regulators. Hunt indicated his intention to accept, after a period of negotiation, a News Corp offer to spin off Sky News in an «undertaking in lieu», or UIL.

Hunt sabía que Ofcom, el regulador de las telecomunicaciones y las televisiones, pondría obstáculos a la OPA, y de hecho su informe final fue muy negativo, pero tenía preparada una estrategia al respecto, que pasaba por impedir que Murdoch obtuviera el control total de Sky News, algo que en un negocio de miles de millones de libras no preocupaba demasiado al magnate. Hunt podía haber entregado la responsabilidad de la decisión a Ofcom al afectar a cuestiones de competencia en el mercado, pero se la reservó para sí mismo, lo que era legal.

Los consejeros jurídicos le dijeron a Hunt que no podía reunirse con James Murdoch para hablar del tema. Se supone que debía ser independiente. No hay problema. Siempre podían hablar por teléfono, explicó Michel. Sin testigos, sin ningún funcionario presente. Ni siquiera eso convenció a Murdoch, que respondió en un email a su intermediario: «Tiene que ser una puta broma («You must be fucking joking»). Le enviaré un SMS para encontrar el momento adecuado (de hacer una llamada, se supone)».

Cuando llegó el informe negativo de Ofcom, el Ministerio informó a Murdoch que no debía preocuparse. Todo estaba listo.

Como siempre en estos casos, lo peor no es el delito, en el caso de que pueda demostrarse una conducta ilegal, sino el encubrimiento. Hunt engañó al Parlamento o, como han dicho algunos cuidadosos comentaristas, fue «económico» con la verdad.

En su editorial, al Telegraph, el más tory de los periódicos, no le sorprende que los laboristas hayan pedido la dimisión de Hunt. Su director adjunto, Benedict Brogan, que suele ser muy proCameron, va más allá de este escándalo para aplicar un severo correctivo al primer ministro: «David Cameron’s sense of calm is making him look like a privileged lightweight». Ouch. Estas cosas duelen.

La polémica es la culminación de un mes horrible para el Gobierno. La presentación del presupuesto arrojó un saco de titulares contra el cariz elitista y perjudicial para la clase media de las medidas de austeridad. Luego vino la información sobre los privilegios que gozan los millonarios que llenan las arcas del partido. Además de otros errores menores, estuvo uno de los que afectan de lleno a la gente: el pánico desatado por el propio Gobierno ante el riesgo inexistente en el suministro de combustible.

No siempre los sondeos reflejan exactamente los momentos bajos de un Gobierno. En este caso, no cabe duda. La encuesta de ICM para The Guardian, considerado por muchos la de referencia, ha dado un vuelco en favor de los laboristas: ocho puntos de ventaja sobre los tories. El de YouGov para The Sun y The Sunday Times, que suele ser más favorable para la oposición, daba ayer 11 puntos más al partido de Miliband.

Es un caso claro de un partido de la oposición que no tiene que hacer nada para desgastar al Gobierno. Sólo tiene que ponerse cómodo mientras los tories se autodestruyen de forma metódica. Y de momento lo están haciendo muy bien.

Aquí están todos los emails entregados a la comisión Leveson.

10.30

Lo último que le faltaba al Gobierno. El Reino Unido vuelve a la recesión. El PIB del primer trimestre cae un 0,2% (-0,3% en el anterior).

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2 respuestas a Otro diluvio sobre David Cameron

  1. judio dijo:

    Los conservadores siempre han sido así.

    La putada y la envidia es que allí cuando Clegg considere que pierde menos rompiendo el gobierno que siguiéndole el juego a Cameron, habrá elecciones. Aquí nos tendremos que chupar a los iluminados que se están cargando el país (más que su predecesor en la décima parte del tiempo!) hasta 2016, salvo catástrofe nuclear. No nos queda otra que aguantar, o coger las maletas. Y cada ocurrencia que oigo de uno de nuestros maravillosos ministros me empuja más a lo segundo.

    Quién iba a decir que llegaría alguien que haría a Pajín buena. O a Sinde. Y, a este paso, a ZP. Tócate los cojones.

  2. Alberto Cabello dijo:

    Se te ha olvidado señalar también el reciente aireo de cómo la fortuna familiar de los Cameron aprovechó los paraísos fiscales.

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