
Este sondeo de Grecia realizado el 8 de febrero refleja con claridad la caída de los dos principales partidos griegos, que en el caso del Pasok se trata de un hundimiento catastrófico. El partido de Yoryos Papandreu ganó las elecciones de 2009 con el 43,9% de los votos. Ahora obtendría el 8%. Ya no se podrá decir que el caso de UCD es único en las democracias europeas.
El descenso de los conservadores de Nueva Democracia es claro (del 41,8% al 31%) pero no tanto como para impedirle ser el partido más votado. Tres partidos de la izquierda, sin contar a los socialistas del Pasok, suman en conjunto un 42,5%. Como explican en Der Spiegel, podrían gobernar en coalición pero sus diferencias lo impiden. Los comunistas están a favor de la salida de la UE y la OTAN, y los otros dos no están dispuestos a llegar tan lejos. La mayoría de los sondeos dice que los griegos, por muy cabreados que estén, prefieren seguir en la eurozona. Si no se ponen de acuerdo en un programa de mínimos, entregarán el poder a los conservadores.
El anunciado aumento de la extrema derecha no parece plasmarse en este sondeo. A su principal marca, LAOS, no le ha sentado muy bien formar parte del Gobierno de Papadimos durante unos meses. Los votos que pierda pueden ir a un partido aún más extremista, con el improbable nombre de Amanecer Dorado, que estaría cerca de entrar en el Parlamento.
El giro a la izquierda de la sociedad griega puede dar como resultado un Gobierno de derechas en minoría, quizá con el apoyo del Pasok. Papandreu, al igual que Brian Cowen en Irlanda y Zapatero en España, consigue que su partido se hunda en la miseria. No parece que eso le haya llevado a pensar en la dimisión.
El líder conservador, Antonis Samaras, tiene previsto readmitir en el grupo parlamentarios a los 21 diputados que expulsó del partido por votar en contra del segundo rescate por la UE y el FMI. Además, ha sumado a sus filas a los dos ministros de LAOS que fueron expulsados por votar sí. Señal de que pretende buscar apoyos en el electorado de extrema derecha.