ISIS, otro monstruo de Frankenstein ahora con vida propia

Con su estilo ‘vamos donde no va el resto de los medios’, Vice News ha conseguido ‘empotrarse’ con un grupo del ISIS y aquí tenemos su primera entrega centrada en la ciudad siria de Raqá. En el vídeo se hace referencia a una noticia de las dos últimas semanas, la caída de la última posición del Ejército en la zona, una base militar de la 17ª División rodeada hasta entonces por todos los lados por los milicianos yihadistas. Y podemos apreciar algunas de las consecuencias: los cuerpos decapitados de los soldados que resistieron hasta el final.

ISIS ha demostrado en varias ocasiones ser capaz de superar las expectativas tanto de sus enemigos como de sus (antiguos) aliados. Primero por controlar amplias zonas de la parte oriental de Siria, hasta entonces ocupadas por el Frente Al Nusra, que era por así decirlo el titular registrado de la marca Al Qaeda en Siria. Al extender su dominio, desobedeció las órdenes de Al Zauahiri, el número uno de Al Qaeda, lo que no pareció importarle demasiado.

A principios de este año, tomaron Faluya y, lo más importante, neutralizaron el intento del Gobierno de Bagdad de recuperar su control a través de las tribus suníes. Seis meses después, hicieron lo mismo con Mosul, la segunda ciudad del país, gracias al hundimiento repentino del Ejército iraquí. Incluso si estás en absoluta inferioridad numérica, es más fácil avanzar si los soldados enemigos no están dispuestos a arriesgar su vida.

Entonces se dijo que hasta ahí habían llegado porque a partir de ese momento los peshmergas kurdos se ocuparían de todo. Los kurdos, de los que no se puede decir que hayan tenido mucha experiencia de combate en la última década aunque ellos se venden de otra manera, cuentan al menos con decenas de miles de hombres armados, y no tienen, a diferencia de los soldados suníes, ningún sitio al que huir.

No parece que el ISIS tenga intención de ocupar todo el Kurdistán, pero eso quizá sea sólo una presunción. Sus milicianos continúan avanzando y están bastante cerca (a unos 35 kilómetros) de Erbil, la capital política del Kurdistán iraquí. Su presión ha provocado la huida masiva de decenas de miles de yazidíes, o yezidis (una minoría que profesa un antiguo culto que reúne creencias de varias religiones) hacia zonas montañosas en las que no hay alimentos o agua. Teniendo en cuenta el trato que han recibido los soldados iraquíes chiíes, los civiles yazidíes no pueden esperar mucha compasión.

 

Titulares tan alarmistas como “Why ISIL is worse than al-Qaeda—and any other terrorist group that came before” que aparecen estos días en los medios no dan lugar a que el ascenso del grupo pueda analizarse con mucha frialdad. Por ejemplo, el autor de ese artículo sostiene que son una combinación de “Al Qaeda, los jemeres rojos y los nazis” (sic). Parece que esta vez no era suficiente con recurrir a los socorridos nazis y había que soltar toda la artillería pesada con los peores malos de la historia.

Indudablemente, la declaración por ISIS del califato y su aspiración de extenderse por todo el mundo islámico contribuyen a hacer que todo el mundo pierda el sueño. Ningún atentado con bomba, ningún 11S para entendernos, está en condiciones de derrocar a un Gobierno, pero una fuerza militar organizada con motivación y recursos financieros dentro del escenario caótico que es una guerra civil está en condiciones de dar una sorpresa definitiva a un Gobierno corrupto o incompetente.

En ese sentido, el Estado Islámico de Irak y el Levante (ahora ya sólo Estado Islámico) supone una amenaza directa muy superior a la que podía presentar Al Qaeda (esto último sorprenderá a todos los que leyeron que la organización de Bin Laden era el mayor peligro que habían visto los siglos). De ahí a que el ISIS pueda tomar Bagdad o hacerse con todos los campos petrolíferos del norte de Irak hay un largo trecho que requiere algo más que 10.000 hombres armados.

 

La suerte de los yazidíes y el peligro que corren los kurdos han empujado a Obama a ordenar los primeros ataques contra las fuerzas del ISIS, que hasta ahora se veía desde Washington como un problema militar que debía solucionar el Gobierno iraquí. El bombardeo de posiciones móviles de artillería del ISIS puede ser un prólogo a una intervención mayor o un aviso a los yihadistas de que su avance tiene un límite en el norte. Mientras Maliki siga en el poder en Bagdad, Obama no tiene incentivos suficientes como para intentar eliminar al ISIS desde el aire. El presidente norteamericano no parece querer hacerle el trabajo sucio a Maliki.

En el frente sirio, ISIS se ha visto beneficiado por las prioridades militares del régimen de Asad, que ha preferido volcar sus esfuerzos en controlar el corredor occidental del país, dejando que los grupos insurgentes se peleen entre ellos en la mucho menos poblada zona oriental. Los grupos más dispuestos a escuchar a Washington y Londres sólo han mostrado habilidad en apoderarse de la ayuda económica norteamericana.

La superioridad del ISIS entre los insurgentes hace pensar que EEUU contempla como la opción menos mala la supervivencia de Asad, o de un Asad debilitado por la guerra civil pero con un control directo de la parte de Siria que le interesa. Esto último no debe hacer pensar que Damasco pueda caer en las redes del ‘califato’. En pocas palabras, el Ejército sirio no es el iraquí.

Como escribió hace unos días Patrick Cockburn, el ISIS es otro ejemplo de los “monstruos de Frankenstein” creados por Arabia Saudí. La estrategia de los radicales saudíes (radicales y extremistas, sí, pero compañeros de viaje de Occidente) consiste en no permitir que Irán aumente su influencia en Oriente Medio, y debilitar al socio iraquí de Teherán y a su aliado sirio es la mejor forma de ponerla en práctica.

La ayuda que el Gobierno y los millonarios saudíes (juntos o por separado) han prestado al ISIS y a otros grupos cuyos milicianos han terminado siendo absorbidos por los primeros fue decisiva para cimentar su dominio de la insurgencia siria. Con independencia de lo que piensen sobre ellos ahora los saudíes, está claro que en estos momentos pueden volar solos.

Un poco de humor para terminar: una parodia sobre ISIS emitida por un canal de televisión palestino que acaba como acaba todo en Oriente Medio, con una teoría de la conspiración.

Publicado en Iraq, Siria | Etiquetado , , | Deja un comentario

Un balance de la invasión de Gaza: Netanyahu cumplió sus objetivos

Viernes

El fracaso de las negociaciones de El Cairo ha hecho que las milicias de Hamás y Yihad Islámica hayan reanudado el lanzamiento de cohetes sobre territorio israelí, que han causado dos heridos en Sha’ar Hanegev y pequeños daños materiales en otras zonas. Ya hay noticias de ataques de la Fuerza Aérea y la artillería israelíes sobre varios puntos de Gaza. Seis personas han resultado heridas en Yabalía y, según el diario egipcio Al Akhbar un niño de 10 años ha muerto en el ataque a una mezquita en el norte de Gaza.

En principio, los hechos del viernes confirman que Hamás no ha obtenido de este mes de violencia ningún rédito político que pueda compensar los sacrificios. Israel se niega a aceptar ninguna concesión sobre el fin del bloqueo o la liberación de los presos detenidos en Cisjordania en junio. Eso confirma que la llamada Operación Límite Protector no era otra cosa que una operación de castigo contra Gaza a la que se ha puesto fin cuando la continuación de los ataques ya no suponía más ventajas políticas que las ya obtenidas durante esas cuatro semanas.

La continuación de los ataques con cohetes sirve además para demostrar a los políticos israelíes que su exigencia de desarme de las milicias de Hamás está muy lejos de convertirse en realidad. Por tanto, cuanto más insistan en ello, más difícil será para el Gobierno convencer a su opinión pública que la ofensiva de Gaza ha culminado con éxito.

netanyahu En la guerra, el lenguaje lo es todo. En primer lugar, para saber si el hecho analizado es o no una guerra. Aparentemente, el número de víctimas no es el único factor que considerar, al menos desde el punto de vista del Ejército israelí. Una comisión tendrá que dilucidar en las próximas semanas si lo ocurrido en Gaza en julio es una “guerra” o una “operación militar”.

Definir victoria o derrota es aún más complicado. Es también una labor fundamental para los contendientes: en el primer lugar, un Gobierno no tardará en recoger los frutos de esa sangre derramada; en el segundo caso, se le hará responsable de las vidas perdidas. No siempre es una suma cero.

“Hay una inmensa diferencia entre una confrontación militar y un acontecimiento deportivo”, escribe el periodista Nahum Barnea en el artículo principal del Yediot. “En el deporte, hay un ganador y un perdedor. En la guerra, no siempre es así. Hay guerras en las que ambos bandos pierden”.

No dice que Gaza sea un ejemplo de esto último, pero se acerca bastante (aquí otro artículo más triunfalista desde la perspectiva israelí). El artículo de Barnea revela la frustración de la sociedad israelí, que esperaba un resultado más concluyente. Si eso incluía la eliminación física de los dirigentes de Hamás o de todo su arsenal de cohetes, no lo sabemos con seguridad, pero no sería sorprendente. Que ese objetivo fuera realista, es otra cosa.

Confiada en la total superioridad de su Ejército sobre cualquier fuerza militar de Oriente Medio, por no hablar de las milicias de Hamás, esa sociedad cree que una ofensiva de este calibre debería ser suficiente. No hay lugar en ese relato colectivo, y casi seguro mayoritario, para la idea de que la ocupación de los territorios palestinos esté detrás de esa violencia. Su incapacidad de sentir compasión por las víctimas civiles que son responsabilidad de su Ejército es aterradora.

Los israelíes no parecen reaccionar ante el hecho de que sus gobiernos prometen resultados al desatar todo el poder de su maquinaria de guerra que no siempre se cumplen. Es cierto que al menos Netanyahu y el alto mando militar no han llegado a los niveles de triunfalismo exacerbado con que el Gobierno de Ehud Olmert vendió el ataque contra Hizbolá en Líbano en 2006. Pero donde no han llegado ellos sí lo han hecho otros políticos del Gobierno y muchos medios de comunicación.

Algunos mandos militares han dado la visión optimista, por ejemplo con el argumento de que esta guerra ha devuelto atrás cinco años en el tiempo a la capacidad militar de Hamás. Está por ver si la muerte de 64 soldados se considerará un precio razonable.

Líbano en 2006 y los ataques a Gaza en 2009, 2012 y 2014 se sitúan en una cadena de acontecimientos en la que es difícil sustraerse a una conclusión: Israel vive un estado de guerra permanente haciendo buena la típica comparación del país con una Esparta moderna, incapaz de solventar sus problemas externos con otra cosa que la aplicación indiscriminada de la fuerza. La muerte de centenares de civiles del enemigo es un factor que ni siquiera se contempla.

Más allá del análisis inmediato después de cada conflicto, no se detectan señales de cansancio en esa opinión pública o de decepción por los escasos resultados (Barnea se refiere a la sensación de “decepción y oportunidad perdida”, se supone que para eliminar a Hamás).

Más bien al contrario, lo que es más evidente es que cualquier muestra de disidencia ante esta escalada belicista es interpretada como una traición.

Israel ha puesto fin a los bombardeos de Gaza cuando ha querido. Hábilmente, el Gobierno fue alterando el objetivo estratégico de la campaña, desde propinar un castigo definitivo a Hamás (un horizonte siempre abierto a múltiples interpretaciones) a poner fin a los ataques con cohetes (que en realidad siguieron cayendo con la misma cadencia o similar hasta el último día), hasta al final centrarlo todo en la eliminación de los túneles que las milicias de Hamás habían construido a lo largo de años para poder infiltrarse en territorio israelí.

Los túneles, de los que el Ejército dice haber destruido 32, se han convertido en la gran amenaza que poco menos que ponía en peligro la supervivencia de la sociedad.

Hasta hace unos meses, en su campaña internacional contra el programa nuclear iraní, Netanyahu y sus ministros insistían en que, a diferencia de la cuestión palestina, Irán sí suponía una amenaza existencial, una dramática sombra para la que se invocaba el recuerdo del Holocausto y, por tanto, el peligro de una aniquilación casi total.

Los europeos podían preguntar todo lo que quisieran sobre los palestinos, pero no eran ellos, con sus rudimentarios cohetes, los que quitaban el sueño a las autoridades israelíes, sino la idea de que el ayatolá Jamenei tuviera acceso al botón nuclear.

Pasado el tiempo, resulta que unas decenas de túneles suponen una amenaza estratégica tan grave como el arma nuclear. Tampoco hay que subestimar la importancia de los túneles, que han tenido una presencia destacada en la historia de la guerra desde hace siglos. Pero si echamos la vista atrás, no vemos muchos casos en los que Hamás los haya utilizado para operaciones contra el Ejército del enemigo. Y la inmensa mayoría de los soldados israelíes ni siquiera habían recibido preparación específica para la detección y destrucción de esos túneles.

Lo cierto es que la opinión pública compró el mensaje (por cuánto tiempo a partir de ahora no lo sabemos). El Gobierno ya tenía una métrica a la que atarse, algo que le permitiera cantar victoria cuando surgiera la oportunidad. Y eso ocurrió cuando Hamás aceptó la última propuesta egipcia de alto el fuego.

Es significativo que al iniciarse ese periodo de 72 horas todo el mundo daba por hecho que esta vez iba en serio. Hay que suponer que antes de que llegaran los representantes de Hamás a El Cairo, los egipcios ya tenían la seguridad de que estábamos ante el fin de la violencia. Hamás había llegado al límite que podía soportar o sencillamente pensaba que los habitantes de Gaza habían llegado hasta el final de su resistencia.

¿Qué puede ofrecer el Gobierno de Gaza a los palestinos a cambio de su terrible sufrimiento? Hay un hecho evidente. Hamás rechazó la primera propuesta egipcia de alto el fuego una semana después del inicio de los ataque. Más que una propuesta, era una imposición no negociada con el Gobierno de Gaza, y sí con Netanyahu. No aportaba ninguna salida a la cuestión del fin del bloqueo de Gaza. Pero lo que ha aceptado ahora, al menos lo que se está negociando en El Cairo, no incluye de momento ninguna salida al respecto, y no parece que Israel esté interesado en abrir esa negociación. ¿A cambio de qué han muerto todas esas personas desde el 15 de julio? A día de hoy, nada.

Tanto es así que las negociaciones que prosiguen en El Cairo no parecen tener este jueves a primera hora garantías completas de éxito. Hamás reclama el fin del bloqueo. Israel exige el desarme de las milicias islamistas. Este alto el fuego finaliza el viernes a las 8 de la mañana, y no hay de momento garantías de que vaya a subsistir.

Hamás está ahora en peor situación estratégica que en 2012 a causa del golpe de Estado de Egipto. En El Cairo tienen a un enemigo en el exgeneral Sisi, empeñado en acabar con los islamistas. En las últimas semanas, el Ejército egipcio ha destruido decenas de los túneles que van desde su territorio hasta Gaza. Lo más importante es que no se trata de una novedad. Según el WSJ, egipcios e israelíes llevan tiempo estudiando la forma de neutralizar a Hamás.

Esos túneles sustentaron la economía de Gaza durante años. Según un estudio citado por este artículo y referido al primer trimestre de 2013, por allí estaba llegando el 65% de la harina consumida en Gaza, el 52% del arroz, el 100% del pescado fresco, el 100% del acero y del cemento. Por los túneles, entraban hasta terneros y vacas.

Como toda actividad económica, la construcción de los túneles y el paso de bienes a través de ellos suponían el pago de un impuesto al Gobierno. Concedían unos fondos a Hamás imprescindibles para pagar los salarios de los funcionarios, que son también una fuente importante de apoyo popular. El Gobierno de Gaza cuenta con 42.000 funcionarios y 5.000 trabajadores temporales.

El que ya podríamos llamar bloqueo egipcio empezó en el verano de 2013. En el último año, eso ha supuesto largos retrasos en el pago de salarios a funcionarios de Gaza, que a veces han tenido que conformarse con el abono de una parte de la nómina. En enero de este año, ya se calculaba que los 200 millones de dólares que el Gobierno de Gaza recaudaba al año gracias al ‘IVA de los túneles’ había quedado reducido a una cantidad mínima.

La repercusión va más allá de los ingresos públicos. El cemento y acero que ya no entran no dan trabajo a los que tienen un puesto en la construcción. La falta de combustible egipcio subvencionado en origen deja secos a generadores y vehículos. El sector comercial también nota la falta de actividad económica. Su impacto total en la economía de Gaza podría alcanzar los 700 millones de dólares anuales.

Hamás no podrá reconstruir por sí sola Gaza, y eso le coloca en una posición de vulnerabilidad. Pero los islamistas continúan representando el espíritu de resistencia frente a la ocupación israelí. No se puede decir lo mismo del Gobierno de la Autoridad Palestina que preside Mahmud Abás y de Fatah, condenados a malvivir a expensas de la tolerancia de los gobiernos israelíes. Está por ver si Abás proseguirá el camino trazado por el acuerdo de coexistencia con Hamás o si este quedará en nada como ocurrió en varias ocasiones anteriores.

La reconstrucción de Gaza podría servir para que Abás tuviera un protagonismo mayor allí, pero nunca lo conseguirá si pretende hacerlo dando la espalda a Hamás.

Para comprender mejor la estrategia del movimiento islamista, nada mejor que este artículo de Nathan Thrall en el LRB, publicado el 1 de agosto, es decir, antes del fin de los ataques. Explica que el acuerdo con Fatah no fue popular entre las bases de Hamás, y que los islamistas pronto descubrieron que los términos del pacto que podían beneficiarles no aparecían por ningún lado.

Thrall explica que Hamás no podía dejar de aceptar el reto bélico que le lanzó Netanyahu. La guerra también le permitía intentar alterar una situación de agonía económica en la que sale perdiendo. “Su objetivo fundamental es que Israel cumpla tres acuerdos anteriores: el intercambio de presos por Shalit (incluida la puesta en libertad de los antiguos presos que han vuelto a ser detenidos), el alto el fuego de noviembre de 2012 que requería el fin del bloqueo de Gaza, y el acuerdo de reconciliación (con Fatah) de abril de 2014, que haría que el Gobierno palestino (de Abás) pagara los salarios de Gaza, asumiera la vigilancia de las fronteras, recibiera los necesarios materiales de construcción y abriera el paso fronterizo con Egipto”.

Políticamente, el aislamiento y el bloqueo favorecen a Hamás, como demuestran los sondeos realizados en Gaza en los últimos años (bien es verdad que cuando la ‘economía de los túneles’ había hecho posible una cierta mejora de las condiciones de vida de los gazatíes).

Aquellos que lo han perdido todo en esta guerra culpan, como es lógico, a los que lanzaron las bombas que mataron a sus familiares o destruyeron sus casas. Los bombardeos sobre zonas civiles tienen como uno de sus objetivos doblegar la moral de la población, y en eso Israel no está más cerca de obtener la victoria que tras anteriores campañas militares.

Netanyahu cuenta con eso. Su prioridad reside a corto plazo en mantener la estabilidad de su Gobierno de coalición, y en última instancia impedir en Cisjordania la formación de un Estado palestino que haga imposible la continuación del sueño colonial de la derecha nacionalista israelí.

El estado de guerra permanente es algo más que una respuesta a un problema complejo o de difícil solución. Es un requisito imprescindible, la razón de ser del Gobierno de Netanyahu y, desgraciadamente, de los que le sucedan en el futuro. — El último balance de víctimas del Ministerio de Sanidad de Gaza en la tarde del jueves: 1.886 muertos (incluidos 432 niños).

Publicado en Egipto, Israel, Palestina | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

“No me volváis a hablar de paz”

6522850w

Israel tiene una capacidad inagotable de crearse enemigos, gente que ha perdido lo más querido y a la que palabras como paz o coexistencia sólo suenan a una broma macabra. La periodista Asmá al-Ghoul ha escrito este artículo:

“El hermano de mi padre, Ismaíl al-Ghoul, de 60 años, no era miembro de Hamás. Su mujer, Jadra, de 62, no era una radical de Hamás. Sus hijos Wael, de 35, y Mohamed, de 32, no eran combatientes de Hamás. Sus hijas, Hanadi, de 28, y Asmá, de 22, no trabajaban para Hamás, ni los hijos de mi primo Wael; Ismaíl, de 11, Malak, de 5, y el bebé Mustafá, de sólo 24 días de vida; eran miembros de la Yihad Islamica, del Frente Popular de Liberación de Palestina o de Fatah. Sin embargo, todos murieron en el bombardeo israelí de su casa a las 6.20 de la mañana del domingo. (…)

Si es Hamás lo que odiáis, déjame deciros que la gente que habéis matado no tienen nada que ver con Hamás. Son mujeres, niños y ancianos, cuya única preocupación era que la guerra acabara para poder volver a su vida cotidiana. Pero déjame deciros que habéis creado miles –no, millones– de partidarios de Hamás, porque todos nos hemos convertido en Hamás, si para vosotros Hamás significa mujeres, niños y familias inocentes. Si para vosotros, los civiles y las familias son Hamás, entonces yo soy Hamás, ellos son Hamás y todos somos Hamás. (…)

Nací en 1982, en esa misma casa del campo de refugiados de Rafá, que luego se amplió para acoger a toda la familia. Crecí allí, y todo creció con nosotros: la primera intifada, la resistencia, la escuela a la que iba andando todos los días. Allí vi mi primera biblioteca. Allí recuerdo ver a mi abuelo quedarse dormido mientras oía la BBC. Y allí vi al primer soldado israelí en mi vida, golpeando a mi abuelo para obligarle a borrar las pintadas que adornaban los muros de nuestra casa en el campo de refugiados.

Ahora, la casa y sus recuerdos futuros han quedado destruidos, sus niños enterrados en tumbas prematuras. Hogares y recuerdos arrasados, sus habitantes sin casa y perdidos, tal y como lo fue siempre ese campo. No me volváis a hablar de paz.”

La familia al-Ghoul pereció en el terrible bombardeo que sufrió Rafá después de la noticia de la desaparición del teniente israelí Hadar Goldin.

Y ahora imaginemos qué diría Asmá al-Ghoul si escuchara estas declaraciones del jefe de las FFAA israelíes, el general Benny Gantz: “Debemos ayudar a rehabilitar Gaza. Estamos haciendo lo necesario para enviarles comida. Hay una combinación de necesidades militares por un lado, y de un esfuerzo mayor por no hacer daño, y ayudar en la medida de lo posible. Entramos en un periodo difícil de ayuda y reconstruccion. Ayudaremos no por consideraciones estratégicas, sino humanitarias”.

Resulta bastante comprensible que Asmá al-Ghoul no quiera saber nada de la paz del general Gantz.

Me alertan sobre el perfil de Asmá al-Ghoul, que desconocía. No es una partidaria de Hamás, precisamente. De hecho, ha sido detenida en varias ocasiones por la policía de Gaza.

Foto superior: Hala Al Kafarna, de 6 años, junto a varios familiares entre los escombros de su casa en Beit Hanún, en Gaza, el 1 de agosto. Foto:Efe.

Publicado en Israel, Palestina | Etiquetado , , | Deja un comentario

La directiva Aníbal aplicada en Gaza al servicio del Gobierno

artilleria

En los últimos días del ataque israelí a Gaza, no ha habido un hecho con más repercusiones políticas que la suerte sufrida por el teniente israelí Hadar Goldin. Su captura a primera hora de la mañana del viernes hizo fracasar la tregua de 72 horas que ambos bandos se habían comprometido a respetar.

Israel lo consideró desde el primer momento una violación del pacto y procedió a un bombardeo masivo de Rafá, en el sur de Gaza, para impedir que el militar fuera escondido en un lugar fuera de su alcance. La dirección política de Hamás no tenía ninguna información sobre lo que había ocurrido y las milicias islamistas se mantuvieron en silencio durante la mayor parte de ese día. Sí había una discrepancia de partida: Israel dijo que todo había ocurrido a las 9.30, una hora y media después del inicio de la tregua, mientras que Hamás afirmaba que había sido antes de las ocho.

Ambas partes manejaban información falsa o manipulada, pero el impacto político fue inmediato. Sólo un día antes la prensa israelí, azuzada por su Gobierno, había calificado a John Kerry poco menos de traidor por haberse reunido con representantes de Turquía y Qatar en la búsqueda de una mediación efectiva (ante la constatación de que Egipto no estaba interesado o había fracasado en su primer intento).

Tras esta tormenta, Washington no asumió más riesgos en su relación con Israel y aceptó por completo su versión sobre los hechos ocurridos en Rafá. Tanto Obama como Kerry exigieron en los términos más duros que Hamás devolviera al teniente. Kerry llegó a decir que Hamás tenía “el control de la situación de seguridad” de Gaza, algo improbable si te están machacando desde el aire.

La primera versión israelí, difundida en la misma mañana del viernes, indicaba que los soldados fueron atacados por un grupo de milicianos de Hamás que habían salido de un túnel. Uno de ellos se hizo estallar y mató a dos soldados. Goldin fue capturado y trasladado por ese mismo túnel.

El Ejército aplicó de inmediato la Directiva Aníbal, que estableció en 1986 qué hacer en estos casos. Básicamente, consiste en una acción inmediata para recuperar al rehén, incluso poniendo en peligro la vida del militar apresado: “Desde el punto de vista del Ejército, un soldado muerto es mejor que uno cautivo que, además de que este sufre (como prisionero), obliga al Estado a poner en libertad a miles de prisioneros para poder obtener su liberación”, según explicaba Haaretz en 2003.

Al conocerse el contenido original de la orden, que no cubre todo tipo de situaciones y aparentemente se refiere a disparar sobre un vehículo en el que podría ir el militar capturado, se explicó que no daba carta blanca para matar al soldado. Después de varios años en que la censura militar no había permitido hablar en público sobre el tema, lo que no había impedido fuertes discusiones internas en el Ejército, la orden fue enmendada, pero la esencia seguía inalterada.

El exgeneral Peled, uno de los responsables de la orden original, intentó explicarla en una entrevista citada en ese artículo de Haaretz: “Yo no lanzaría una bomba de una tonelada sobre el vehículo, pero sí dispararía un proyectil desde un tanque contra él. Eso haría posible que si no recibía el impacto directo, y si el vehículo no saltaba por los aires, sus ocupantes sobrevivieran. Después de todo, los soldados arriesgan sus vidas al realizar una emboscada. Algunos de los que atacan al enemigo, vuelven a casa en ataúdes, ¿quiere decir eso que no se puede atacar? Se toman decisiones que ponen en peligro a los soldados, a veces no hay elección. Se supone que el Ejército debe tener como prioridad la seguridad del Estado, no las vidas de sus soldados”.

Soldados que participaron esos años en operaciones en el sur de Líbano recuerdan perfectamente que sus superiores transmitían en numerosas ocasiones esa orden. Cómo se aplicaría sobre el terreno en cada ocasión quedaba a criterio de los oficiales, pero en muchos casos quedaba claro que la muerte del soldado capturado era una contingencia que se asumía sin problemas. También había militares que decían que nunca hubieran aceptado cumplir esa orden.

Otros no tenían ninguna duda: ”Ningún soldado del Batallón 51 será capturado. Bajo ninguna circunstancia. Incluso si eso supone volar por los aires con una granada junto a aquellos que le intentan capturar”, dijo el jefe de un batallón de la Brigada Golani antes de entrar en combate en Gaza en 2009.

Obviamente, un soldado muerto supone un coste político mucho menor para el Gobierno que un soldado hecho prisionero por el enemigo.

En el caso de Goldin en Rafá, no había ningún vehículo al que disparar. Se suponía que el teniente estaba dentro del túnel y que podían intentar esconderlo luego en algún punto de Rafá (población: 70.000 habitantes). La única forma de disparar era desde el aire. El periodista de BBC Jon Donnison escribió el sábado por la mañana que los israelíes tiraron sólo diez minutos después del ataque inicial una bomba de una tonelada sobre esa misma zona. Goldin bien podía estar ya muerto.

En cualquier caso, el ataque a Rafá fue masivo. Setenta personas murieron, según las primeras informaciones, cifra que después superó el centenar, 130 según el Ministerio de Sanidad de Gaza. La desaparición de Goldin permitió al Gobierno israelí denunciar que Hamás había roto el alto el fuego planeado y reanudar con toda su potencia los ataques sobre Gaza, en especial contra Rafá.

La historia estaba incompleta y hubo que esperar a que en los dos días siguientes se conocieran datos que desmentían parte de lo conocido hasta ese momento.

El sábado, las milicias de Hamás difundieron un comunicado en el que decían desconocer lo que había pasado finalmente con Goldin: “Perdimos el contacto con el grupo de combatientes que tomó parte en la emboscada y creemos que todos murieron en el bombardeo. Asumiendo que pudieran capturar al soldado durante los combates, creemos que él también murió en el incidente”.

Además, afirmaban que desde el inicio de la invasión no habían detectado presencia de fuerzas israelíes de tierra en la zona oriental de Rafá y que fue en la madrugada anterior al inicio del alto el fuego cuando observaron que los israelíes estaban tomando posiciones cerca de esa zona y que llegaron a realizar una incursión a las 2 de la mañana a unos 2,5 kilómetros de la ciudad. El ataque en que cayó Goldin se produjo a las 7 de la mañana, según las milicias.

Un tuit del periodista británico Rageh Omaar confirmaba hasta cierto punto esa secuencia temporal al referirse a fuertes bombardeos de artillería en el sur en torno a las 9 de la mañana, una hora después del inicio de la tregua. Por tanto, antes de que se produjera el enfrentamiento en el que desapareció Goldin, según la versión israelí.

Hay que recordar que en todas las treguas temporales acordadas o frustradas Israel se ha reservado el derecho a continuar con sus operaciones de destrucción de túneles, aunque interrumpiera los bombardeos.

El Ejército se limitó a decir el sábado que continuaban las operaciones para rescatar a Goldin al que consideraba “secuestrado”. En realidad, sabía más pero eso no trascendería hasta el día siguiente. El sábado desde la mañana varios medios israelíes informaron, citando fuentes militares, que el Ejército estaba a punto de finalizar su misión de destruir los túneles de Gaza que penetran en territorio israelí. Como mucho, faltaban entre 24 y 48 horas (el anuncio definitivo en ese sentido se ha hecho este lunes).

Se anunció que algunas unidades militares en el norte de Gaza habían comenzado a replegarse. Se autorizó a los habitantes de Beit Hanún a que regresaran a sus casas. No era formalmente el comienzo de la retirada, pero la familia de Goldin decidió dar una rueda de prensa el sábado, que fue televisada, con la que hacer un llamamiento al Gobierno para que continuara buscando al teniente hasta dar con él. “Reclamo al Estado de Israel que no abandone Gaza hasta que no traiga de vuelta a mi hijo”, dijo la madre.

En otra rueda de prensa posterior, Netanyahu se limitó a decir que “Israel continuaría haciendo todo lo necesario para traer de vuelta a casa a los soldados desaparecidos”.

La intervención de la familia colocaba al Gobierno en una posición delicada, sobre todo porque tenía que conocer la suerte que había corrido el militar desaparecido. Ya no podía mantener la ambigüedad durante más tiempo, por no hablar de datos que eran directamente falsos.

Unas horas después, ya en la noche del sábado, se hizo público que el Ejército tenía pruebas que indicaban que Goldin estaba muerto, aunque no se hubiera recuperado su cadáver. No era posible por tanto cumplir la petición de familia.

Y lo sabían desde muy pronto.

Con el reconocimiento de la muerte de Goldin, la censura militar ya no podía impedir la publicación de algunos hechos conocidos por los medios de comunicación. En la tarde del domingo, Haaretz informó que ningún miembro de Hamás había saltado por los aires matando a dos soldados. Todos habían muerto en el tiroteo. Los detalles más importantes aparecieron al día siguiente con un titular que admite pocas interpretaciones: “Decenas de inocentes murieron por el ‘protocolo Aníbal’ de la IDF”.

Fuentes militares habían confirmado al periódico que la directiva Aníbal se había aplicado por completo. Sólo hubo un detalle que se escapó de las órdenes.

Cerca de la boca del túnel, se encontraron los cuerpos de dos soldados y de un miliciano de Hamás vestido con uniforme israelí. Goldin no estaba en ese lugar. Sin pedir permiso a sus superiores y asumiendo un considerable riesgo, un oficial decidió entrar en el túnel junto a varios de sus hombres. No encontraron a nadie, aunque penetraron varios centenares de metros en su interior. Sí hallaron “algunos de los efectos personales de Goldin” que servirían después para confirmar su muerte.

Como después se anunció que se procedería al entierro del teniente, hay que suponer que se trataba de algo más que manchas de sangre en un objeto a las que se podía practicar la prueba del ADN.

Sin la intervención inesperada del oficial, Goldin continuaría hoy oficialmente “desaparecido”.

Ya con los soldados fuera del túnel, y es de suponer que una vez que el oficial informara de la entrada del túnel a los superiores, se puso en marcha la aplicación de la directiva Aníbal, según el artículo. Toda la potencia de fuego existente en la zona central y sur de Gaza se empleó en la operación: fuego de artillería, de los tanques y de la Fuerza Aérea.

La acusación a Hamás de haber roto el alto el fuego hizo que el Gobierno decidiera en la noche del viernes no negociar ningún acuerdo más en el que estuviera implicada la organización islamista. Procedería a adoptar medidas unilaterales hasta completar la misión con independencia de lo que eso signifique. Eso permitiría solventar las diferencias internas en el Gobierno de coalición, ya que los partidos más ultras insistían en una ocupación completa de Gaza.

La suerte del teniente Goldin no iba a interferir en esos planes. Es más, había sido muy útil para los intereses del Gobierno. Se utilizó su situación el tiempo suficiente. Algo que no debe sorprender demasiado teniendo en cuenta lo que ocurrió después del asesinato de tres jóvenes israelíes en junio.

Publicado en Israel, Palestina | Etiquetado , , , | Deja un comentario

Brian Eno y Elie Wiesel

beit lahiya

Dos testimonios muy diferentes de Brian Eno y Elie Wiesel sobre la destrucción que sufre Gaza. Eno prefiere centrarse en el contexto en que se produce (la ocupación de los territorios palestinos y la humillación constante en que viven sus habitantes). Wiesel culpa de la muerte de centenares de niños palestinos no a los que los matan, sino a las milicias de Hamás.

En su mensaje, Brian Eno se refiere también a la responsabilidad de EEUU y por extensión de los países occidentales:

“Estuve en Israel el año pasado con Mary. Su hermana trabaja para la UNRWA en Jerusalén. Haciendo de guías nuestros estaban un palestino –Shadi, que es guía profesional y el marido de la hermana de Mary– y Oren Jacobovitch, un judío israelí exmilitar que dejó el Ejército desprestigiado por negarse a golpear a palestinos. Gracias a los dos, descubrimos cosas horribles. Casas palestinas protegidas por un valla metálica y tableros para impedir que los colonos lancen mierda, orina y pañales sanitarios usados sobre sus habitantes; niños palestinos que son golpeados por niños israelíes con bates de béisbol ante las risas y aplausos de sus padres; todo un pueblo expulsado de sus casas y que viven en cuevas porque tres familias de colonos se han hecho con su tierra; un asentamiento israelí sobre una colina que deposita sus aguas residuales directamente sobre los cultivos palestinos; el Muro; los controles… y una serie interminable de humillaciones diarias.

Yo no hacía más que pensar: ¿realmente los norteamericanos aceptan esto? ¿Creen realmente que está bien? ¿O sencillamente no saben lo que ocurre?

Sobre el proceso de paz: Israel quiere el proceso, pero no la paz. Mientras transcurre ‘el proceso’, los colonos continúan apoderándose de la tierra y construyendo los asentamientos… y luego cuando los palestinos responden con sus ridículos fuegos artificiales, son aplastados con misiles de alta tecnología y proyectiles de uranio empobrecido porque Israel ‘tiene el derecho de defenderse’ (mientras los palestinos claramente no lo tienen).

Y las milicias de los colonos están encantados con dar puñetazos o arrancar el olivo de alguien mientras el Ejército mira al otro lado. Por cierto, la mayoría de ellos no son de origen israelí. Son judíos que han ejercido el ‘derecho al retorno’ desde Rusia, Ucrania, Moravia, Suráfrica y Brooklyn que llegaron a Israel con la idea de que tienen el derecho inviolable (¡y concedido por Dios!) a esa tierra, y que piensan que un árabe es lo mismo que una plaga de insectos, el racismo de toda la vida expresado con el mismo arrogante y desvergonzado que los viejos chicos de Luisiana. Esa es la cultura que defienden nuestros impuestos. Es como enviar dinero al Ku Klux Klan.”

Elie Wiese ha escrito un texto que se ha publicado como anuncio en algunos periódicos. Sostiene que los judíos “renunciaron al sacrificio de niños hace 3.500 años”, basándose en su lectura del Antiguo Testamento:

“Lo que estamos sufriendo hoy no es una batalla de judíos contra árabes o israelíes contra palestinos. Es en realidad una batalla entre los que celebran la vida y los que apuestan por la muerte. Es una batalla de la civilización contra la barbarie.

¿No comparten las dos culturas que nos dieron los Salmos de David y las valiosas bibliotecas del Imperio Otomano el amor a la vida y la transmisión de la sabiduría a sus hijos? ¿Puede encontrarse esto en el negro futuro que ofrece Hamás a los niños árabes, ser terroristas suicidas o escudos humanos para sus cohetes? (…)

Hombres y mujeres de espíritu moderado y fe, sea en Dios o en el hombre, deben abandonar sus críticas a los soldados israelíes –cuya terrible elección consiste en disparar y arriesgarse a dañar a los escudos humanos, o no disparar y arriesgarse a que mueran sus seres queridos–, y volverlas contra los terroristas que han quitado toda posibilidad de elegir a los niños palestinos de Gaza.”

Publicado en Israel, Palestina | Etiquetado , | Deja un comentario

La propaganda israelí en siete cómodos pasos

western mail letter

Una carta al director aparecida en el diario británico Western Mail.

1. No hemos recibido información de esas muertes, pero lo comprobaremos.
2. Murió gente, pero fue por un cohete/bomba palestino defectuoso.
3. OK, les matamos, pero eran terroristas.
4. OK, eran civiles, pero los estaban usando como escudos humanos.
5. OK, no había combatientes en la zona, fue un error nuestro. Pero matamos civiles por accidente, ellos lo hacen a propósito.
6. OK, matamos muchos más civiles que ellos, pero ¡hay otros países que son horribles!
7. ¿Por qué sigue hablando de Israel? ¿No será usted un antisemita?

Publicado en Israel, Propaganda | Etiquetado , , | Deja un comentario

Rostros de Gaza

gaza

Las fotos de David Segarra nos ofrecen la imagen de Gaza que muchos olvidan, especialmente en momentos de violencia. Cada una de esas personas lleva consigo la historia de alguien que reclama su derecho a tener una vida digna, igual que todos nosotros. Gaza no es sólo bombas y violencia, no es una tierra condenada a sufrir.

Publicado en Palestina | Etiquetado , | Deja un comentario

Las razones de Israel y su parentesco con Bin Laden

Btxbcd1CYAEM3J1

¿Es un chiste absurdo la viñeta de Mat Bors? ¿O la típica exageración absurda para provocar una discursión? No tanto. En la prensa israelí es habitual encontrar artículos que culpan a los habitantes de Gaza por el poder con el que cuenta Hamás (las últimas elecciones fueron en 2006). De alguna manera, se les considera responsables de su dolor. Nosotros disparamos, pero los culpables son ellos, es una mentalidad muy extendida en Israel.

O, por citar las viejas palabras de Golda Meir, recordadas hace unos días por el presentador de un informativo de EEUU, “nunca les perdonaremos que nos obliguen a matar a sus hijos”. Que nos obliguen.

Recientemente, ha habido un ejemplo extremo de esa idea, pero en EEUU. El profesor de derecho y novelista Thane Rosenbaum publicó un artículo en el WSJ para culpar a los gazatíes:

“En un nivel básico, pierdes tu derecho a ser llamado civil cuando eliges libremente a miembros de una organización terrorista al frente de un Estado, les invitas a cenar cuando tienen sangre en sus manos, y permites que instalen en tu comedor su base de operaciones. En ese momento, te pareces mucho más a los soldados reclutados que a los civiles inocentes. Y te has convertido voluntariamente en un objetivo”.

Como se comentó rápidamente, esa es la misma línea de argumentación que Osama bin Laden utilizó para justificar los atentados del 11S. Es una lógica habitual en las organizaciones terroristas cuando se refieren a la población civil como un objetivo legítimo.

Pero ni en Israel ni en los sectores de la sociedad de EEUU que apoyan a muerte a Israel son capaces de apreciar las consecuencias de esta paradoja.

Para continuar con la idea de la viñeta, tengo que repetir este gráfico (con datos de hasta el 25 de julio) que traslada las cifras de víctimas de Gaza a las dimensiones de EEUU).

Publicado en Israel, Palestina, Propaganda | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

Israel sólo te deja la opción de elegir el lugar donde morirás

escuela onu

El último ataque israelí a un refugio de la ONU ha colmado la paciencia de Pierre Krähenbühl, comisionado general de la UNRWA. Este es el comunicado que ha hecho público esta mañana:

“La noche pasada, murieron niños cuando dormían junto a sus padres sobre el suelo de un aula en una refugio de la ONU en Gaza. Niños muertos mientras dormían. Esto es una afrenta para todos nosotros, una fuente de vergüenza para todo el mundo. Hoy el mundo soporta su vergüenza.

Hemos visitado el lugar y reunido las pruebas. Hemos analizado fragmentos, examinado los cráteres y otros daños. Nuestra valoración inicial es que la artillería israelí atacó la escuela en la que 3.300 personas habían buscado refugio. Creemos que hubo tres impactos. Es demasiado pronto para dar una cifra confirmada de muertes. Pero sabemos que habrá muchas muertes de civiles y heridos, incluidos mujeres, niños y el vigilante de la UNRWA que intentaba proteger el local. Son gente que recibió la orden del Ejército israelí de abandonar sus casas.

La localización precisa de la Escuela Básica de Niñas de Yabalia y el hecho de que albergaba a miles de desplazados había sido comunicada al Ejército israelí en 17 ocasiones para asegurar su protección. La última fue a las nueve menos diez de la noche pasada, sólo horas antes del bombardeo fatal.

Condeno en los términos más estrictos esta grave violación del derecho internacional por las fuerzas israelíes.

Esta es la sexta ocasión en que una de nuestras escuelas ha sido atacada. Ha habido muertos entre nuestro personal, las mismas personas que dirigen la respuesta humanitaria. Nuestros refugios están abarrotados. Decenas de miles de personas pueden quedar tirados en las calles de Gaza sin comida, agua y refugio si continúan los ataques contra estas zonas.

Ya no basta sólo con limitarnos a la acción humanitaria. Ha llegado el momento de exigir responsabilidades. Hago un llamamiento a la comunidad internacional para que tome medidas políticas que pongan fin de inmediato a esta constante carnicería.”

19 personas han muerto y 90 han resultado heridas. El ataque se produjo cuando todos estaban dormidos. A las 4.30 de la madrugada.

No hay aún una versión oficial israelí, pero un portavoz militar llamó a una periodista de The Guardian para comunicarle que había “miembros de Hamás disparando proyectiles de mortero desde las cercanías de la escuela y los soldados respondieron disparando contra el origen de ese fuego”.

Como han destacado muchos, esta es una ofensiva en la que el Ejército israelí obliga con amenazas o bombardeos a la población civil a abandonar sus casas, lo que hace que esas personas se refugien en centros de la UNRWA o casas de familiares. Y cuando están allí, vuelve a atacarlos. Al final, Israel sólo les deja la opción de elegir el lugar donde morirán.

Foto: Un niño llora junto al cadáver de un familiar muerto en el ataque a la escuela de la ONU. Foto: Oliver Weiken/EPA.

Publicado en Israel, Palestina | Etiquetado , , , | Deja un comentario

Qué pasó en Gaza tras el alto el fuego de 2012

Conté que desde el acuerdo de noviembre de 2012 las violaciones del alto el fuego entre el Gobierno israelí y Hamás habían sido mayores en el primer caso que en el segundo. Aquí hay un recuento (imagen ampliada).

alto el fuego

Fuente.

Publicado en Israel, Palestina | Etiquetado , , , | Deja un comentario