Razan al-Nayar, voluntaria sanitaria muerta por un francotirador israelí

Desde el primer día de las protestas de la Marcha del Retorno en Gaza, Razan al-Nayar, de 21 años, estuvo allí como voluntaria de los equipos médicos para ayudar a atender a los heridos provocados por los disparos de los soldados israelíes. Fue una de las primeras mujeres que se presentaron como voluntarias para colaborar en una situación terrible con decenas de muertos y centenares de heridos. Trabajando desde las siete de la mañana hasta las ocho de la tarde. “No tengo miedo”, escribió en Facebook.

El viernes 1 de junio, murió de un disparo de un francotirador israelí cuando estaba cumpliendo su labor, intentando sacar a un herido de la zona más peligrosa. Vestida con la bata blanca que llevan los médicos y voluntarios, corría hacia la valla fronteriza en la zona cercana a Jan Yunis para llegar hasta un herido. “Llevaba las manos levantadas de forma muy clara, pero los soldados israelíes le dispararon un tiro en el pecho”, dijo a Reuters un testigo.

En mayo, un equipo del NYT le entrevistó.

“Ser médico no es sólo trabajo para un hombre. También lo es para una mujer. A veces los heridos son mujeres. ¿Quién las va a atender? Sí, un hombre puede hacerlo. Pero nosotras tenemos un papel importante aquí. Tenemos un objetivo. Salvar vidas y evacuar a la gente, y enviar un mensaje al mundo. Sin armas, podemos conseguir cualquier cosa”.

“La gente pregunta a mi padre por qué estoy aquí, y sin que me paguen un sueldo. Él les dice: ‘Estoy orgulloso de mi hija. Ella ayuda a los hijos de este país’. Especialmente, porque en nuestra sociedad se juzga a las mujeres. Pero la sociedad nos tiene que aceptar. Si no quieren aceptarnos libremente, habrá que obligarles a que lo hagan. Porque tenemos más fuerza que cualquier hombre. La fortaleza que he demostrado ayudando en los primeros auxilios desde el primer día de las protestas. Desafío a cualquiera que encuentre a alguien que lo haya hecho” (igual que yo).

Israel emplea fuego real contra manifestantes desarmados y no es algo que pueda sorprendernos. 1 abril.
Yaser Murtaja, periodista de 30 años, muerto de un tiro de un francotirador israelí. 7 abril.
Dos reportajes en vídeo de la matanza de Gaza. 15 mayo.
Las balas israelíes provocan heridas terribles y secuelas de por vida, dicen los médicos. 17 mayo.

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La segunda muerte de Arkady Babchenko

Arkady Babchenko es un tipo valiente. Combatió como soldado en la guerra de Chechenia y escribió sobre su experiencia en el libro ‘La guerra más cruel’. Se convirtió en un periodista crítico con las tendencias autoritarias del Gobierno de Putin y de la sociedad rusa. Un artículo desdeñoso sobre el accidente de un avión militar ruso que viajaba a Siria provocó una campaña contra él, peticiones de diputados para que se le revocara la nacionalidad e innumerables amenazas. Decidió huir ante la posibilidad de ser detenido o agredido, o algo peor, y finalmente se instaló en Ucrania.

Babchenko fue asesinado de tres tiros en la espalda cuando entraba en su casa de Kiev el martes. Periodistas rusos y ucranianos lloraron por él y escribieron artículos y tuits emotivos por su desaparición. Algunos pensaban que podían ser los siguientes. El primer ministro ucraniano acusó a Rusia de estar detrás del crimen, uno más en la lista de enemigos de Putin que han sido eliminados.

Todo era un montaje de los servicios de inteligencia ucranianos con el que encontrar pruebas para descubrir la conexión rusa de un intento de asesinato de Babchenko. El que iba a ser el ejecutor, un exsoldado ucraniano, lo había contado antes a la policía. El objetivo no era salvar la vida de Babchenko, sino buscar esas pruebas y detener a la persona que había prometido 40.000 dólares por el trabajo. Lo arrestaron después de que llamara a alguien en Moscú para confirmar el trabajo, o eso dice la policía de Ucrania. Estas son las imágenes de su (supuesta) detención.

La cara de circunstancias de Babchenko durante la rueda de prensa en la que reapareció vivo lo decía todo. Sabía que había mentido y, más allá del impacto en su círculo de familiares, amigos y colegas, tenía que ser consciente de que había aceptado convertirse en un peón de la estrategia política de un Gobierno para atacar a otro. Prestarse a formar parte de un montaje propio de una película de espías –tratándose de Ucrania, inevitablemente de serie B– ponía fin a su credibilidad como periodista y concedía un gran premio propagandístico precisamente al Gobierno del que había tenido que escapar.

No es que el Gobierno ruso necesite mucha ayuda para su propaganda. En el caso de la guerra de Ucrania, del derribo del avión de Malaysia Airlines en ese país, de la intervención rusa en Siria o del intento de asesinato del exespía Skripal, ha cambiado de versión tantas veces como ha creído oportuno. Su prioridad nunca es presentar una versión coherente de los hechos, sino intentar que sea imposible saber qué ha pasado.

Muchos periodistas sin ninguna simpatía por el Gobierno ruso comentaron de inmediato que se trataba de un desenlace catastrófico, y no porque lamentaran que Babchenko estuviera vivo. En la guerra entre Rusia y Ucrania, siempre ha resultado muy difícil diferenciar entre información, propaganda y conspiración. Las declaraciones de ambos gobiernos suelen resultar muy poco creíbles. No es una sorpresa. En cualquier guerra, los gobiernos mienten con premeditación y alevosía por creer que la verdad es sólo un arma más que hay que utilizar cuando sea necesario.

La desconfianza hacia lo que cuentan gobiernos y partidos políticos es imprescindible. Quedan las personas, sí, eso incluye a muchos periodistas, en los que se puede confiar para intentar saber qué está ocurriendo sin tener nunca una seguridad absoluta. La alternativa es no contar nada que no salga de una fuente oficial, que es a fin de cuentas lo que pretenden los gobiernos.

El caso de Babchenko encaja como un guante en el discurso del Gobierno ruso sobre las críticas que recibe en Europa y EEUU. Todo es una conspiración para impedir que Rusia recupere el puesto que se merece en el escenario internacional. Las informaciones sobre el acoso a la oposición rusa, las detenciones indiscriminadas de todos aquellos que se atreven a manifestarse en las calles, el uso de los tribunales para encarcelar con pruebas falsas a los que desafían al Gobierno, la imposición de una ideología tradicional basada en las enseñanzas de la Iglesia ortodoxa rusa que incluye la violación de los derechos civiles de los homosexuales, todo eso es propaganda occidental. El asesinato falso de Babchenko es una pieza perfecta para ese relato.

El periodista se prestó a posar en una foto con una mancha de sangre sobre el suelo de la casa. La foto no circuló demasiado antes de saberse que todo era un montaje, quizá porque su origen no estaba claro en ese momento.

La distribuyó un experiodista ucraniano que ahora trabaja para una consultora de seguridad de Washington. Dijo que la había recibido de una fuente de los servicios de seguridad de su país. Ni siquiera estaba claro que fuera el mismo Babchenko. En su momento, podía parecer dramática, y ahora sólo es un truco de mala calidad.

Este jueves aparece en la portada de The Sun, que realmente es el sitio más apropiado para una imagen como esa.

Babchenko está vivo –eso al menos ahora está claro– y tendrá protección policial las 24 horas del día. Profesionalmente, está casi tan muerto como la foto en la que supuestamente aparecía tendido en el suelo con tres impactos de bala en la espalda.

3 junio
Desde el día en que Babchenko apareció vivo, se han sabido más datos sobre la operación y no se puede decir que hayan arrojado mucha claridad. El hombre que supuestamente tenía que eliminar al periodista era Alexei Tsimbaliuk, que combatió en las filas del Gobierno o de una milicia contra las milicias prorrusas en el Este de Ucrania. Según algunos testimonios, se trata de un antiguo sacerdote o monje, lo que le convierte en un asesino bastante improbable, en especial si tenía que matar a un enemigo de Moscú.

La persona que le contrató es un empresario ucraniano llamado Boris German. En su primera comparecencia ante el tribunal, declaró que había recibido el encargo de un amigo ruso relacionado con lo que él llama una fundación cercana a Putin. German alega que colaboró con los servicios de inteligencia ucranianos para desvelar una operación rusa con la que se pretendía eliminar a 30 personas. La Fiscalía no cree su supuesta colaboración. De hecho fue detenido en plena calle por la policía.

Alexei Tsimbaliuk denunció el encargo a la policía, lo que permitió grabar con cámara oculta el momento en que German le entregó una parte del dinero en un coche.

El Gobierno ucraniano no ha explicado de forma convincente por qué era necesario fingir la muerte del periodista, foto incluida con sangre falsa, para impedir su asesinato si la persona encargada de cometerlo ya había comunicado la trama a la policía.

Babchenko en Channel 4.

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La primera reacción de la UE ante la crisis de Italia: aplicar la receta griega

En abril de 2008 se produjo una situación singular en Italia. Se celebraron elecciones generales, las ganó un partido (Forza Italia) y su líder (Silvio Berlusconi) pasó a presidir el nuevo Gobierno. Desde entonces no se ha vuelto a repetir.

Una vez que Berlusconi se vio obligado a dimitir por la presión conjunta del presidente de Italia, el BCE y la UE en mitad de una tormenta financiera, los primeros ministros posteriores fueron elegidos por el Parlamento, pero sin haber figurado antes al frente de la papeleta electoral de un partido. A saber, Mario Monti, Enrico Letta, Matteo Renzi y Paolo Gentiloni.

Esta extraña tendencia de la democracia italiana –casi todo es poco habitual en la política de ese país– iba a continuar después de las últimas elecciones. Los líderes del M5S y la Liga pactaron el nombre de un militante del primer partido, Giuseppe Conte, para dirigir el Gobierno de coalición. Después del veto del presidente Mattarella al futuro ministro de Hacienda, el nuevo nombre aparecido para presidir el Gobierno antes de que se repitan las elecciones es el del exdirectivo del FMI Carlo Cottarelli.

Parece que en Italia el momento clave para saber qué Gobierno se elegirá no es cuando se escrutan las papeletas de los votantes, sino lo que ocurre después. Es cierto que en un sistema parlamentario todo depende de qué partido cuenta con una mayoría en el Parlamento, pero la capacidad de los italianos de elegir a su presidente del Gobierno es muy relativa en los últimos tiempos.

No es algo que refuerce su confianza en la democracia y el funcionamiento de sus instituciones.

Mattarella utilizó las competencias legales que la Constitución le concede en la formación del Gobierno. Ha habido casos anteriores en los que el presidente ha vetado a un miembro propuesto por el futuro primer ministro.

La diferencia es que es difícil justificar tal medida con la simple discrepancia ideológica. Si el ministro vetado, Paolo Savona, es un euroescéptico al que no le desagradaría nada la salida de Italia del euro, lo mismo se podría decir del líder de la Liga, Matteo Salvini, y de muchos dirigentes del M5S.

Savona es coautor de un plan para conseguir ese objetivo. Es más importante el hecho de que ni la Liga ni el M5S lo llevaban en su programa electoral ni en el acuerdo de coalición, aunque sólo sea porque los sondeos indican desde hace tiempo un apoyo muy claro a favor de que Italia continúe formando parte de la UE (y de la eurozona aunque en un porcentaje inferior al del resto de países). El problema es que esos dos partidos tienen más de la mitad de los escaños, pero esa ha sido la decisión de los votantes.

Hay también un asunto más práctico que considerar. El veto a Savona es perfecto para que la Liga y el M5S vayan a la próxima campaña electoral con el argumento de que las élites políticas quieren aprovechar el control de algunas instituciones para impedir el cambio político.

Ante el inevitable impacto de esta situación de incertidumbre en los mercados financieros y el frágil estado de los bancos italianos, preguntaron al vicepresidente del Banco Central Europeo, Victor Constancio, sobre la ayuda que podía prestar el BCE. “Italia conoce las reglas. Quizá tenga que leerlas de nuevo”, fue su respuesta. Ya sabemos que la estabilidad financiera de los miembros de la eurozona no entra dentro de las prioridades de su banco central.

Ningún gobernante europeo se atreve a cuestionar las declaraciones de los miembros del Consejo del BCE. No es que sea independiente. Es que no se permite criticar sus comentarios en público.

Siempre hay más margen para la discusión con los responsables de la Comisión Europea. El comisario del Presupuesto, Guenther Oettinger, optó directamente por amenazar a los votantes italianos: “Mi preocupación y pronóstico es que las próximas semanas revelarán que los acontecimientos en los mercados, los bonos y la economía italiana serán tan evidentes que supondrán una señal para los votantes de que no deberían votar a los populistas de la derecha y la izquierda”.

Oettinger no hablaba en términos generales. También dijo que esperaba que eso se tuviera en cuenta en la próxima campaña electoral.

Es una nueva versión de lo que el entonces ministro alemán Wolfgang Schäuble dijo en la crisis griega cuando llegó al poder Syriza en Atenas: unas elecciones no pueden servir para que un país no cumpla sus compromisos, y los que se nieguen a reconocerlo pagarán las consecuencias.

Votar es irrelevante a efectos de lo que un país está obligado a hacer en la eurozona.

Convertir las siguientes elecciones italianas en un referéndum sobre la UE y la imposición de normas desde Bruselas y Fráncfort es precisamente lo que la UE debería evitar a toda costa. Sería un estupidez política de la que muy pronto fueron conscientes en la Comisión Europea. ¿Acaso la UE quiere entregar la campaña hecha a los ultraderechistas y euroescépticos italianos?

Por eso, su presidente, Jean-Claude Juncker, se apresuró a difundir un comunicado para desmentir al comisario alemán. “El destino de Italia no depende de los mercados financieros”, decía el texto. “Italia merece respeto”. Oettinger se apresuró a pedir disculpas.

Evidentemente, Juncker no se atrevió a criticar a Constancio y al BCE.

No parece que la UE haya aprendido las lecciones de Grecia. O bien, sí las ha aprendido y quiere aplicar la misma medicina. Quizá la reacción rápida de Juncker indique que con una economía del tamaño de la italiana los riesgos son mucho mayores. Casi suicidas.

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Un buen remedio para los políticos que no responden a las preguntas en televisión

La pregunta al ministro británico de Defensa era muy sencilla. ¿Lamenta haber dicho (en la polémica por el intento de asesinato del exespía ruso Skripal y su hija) que Rusia debería callarse y dejarnos en paz? Gavin Williamson no tenía muchas ganas de confirmar esas palabras o rectificar, así que hizo lo que hacen muchos políticos: no responder. La paciencia de Richard Madeley, de ITV, se acabó muy pronto.

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La complicidad de los bancos israelíes en la expansión de los asentamientos

Human Rights Watch publica un informe sobre la colaboración que prestan los bancos israelíes en la expansión de los asentamientos en territorio palestino.

La mayoría de los bancos participan en los proyectos de construcción de viviendas reservadas para judíos en los asentamientos, financian el proyecto inmobiliario y asumen la responsabilidad de finalizar la construcción en el caso de quiebra de los promotores. El Derecho internacional prohíbe la colonización económica de territorios conseguidos en una guerra. Las entidades civiles, como bancos y otro tipo de empresas, que se lucran con esos negocios pueden ser acusados de cómplices de crímenes de guerra.

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Wild Wild Country: una historia de religión, poder y paranoia

‘Wild Wild Country’ es el documental, en forma de serie de seis capítulos, más fascinante que se ha podido ver en los últimos años. Es la historia de una secta india que se trasladó al Estado norteamericano de Oregon en los años 80, creó de la nada una ciudad en mitad de ninguna parte, se embarcó en una feroz disputa legal y política con un pequeño pueblo cercano habitado por jubilados y ganaderos y acabó protagonizando en los informativos de televisión y prensa de todo el país una historia insólita en la que no faltó el Departamento de Justicia, un intento de guerra biológica y una huida retransmitida en directo al estilo de la que años después protagonizaría OJ Simpson.

Este resumen rápido no hace justicia a los sorprendentes giros de la trama que se producen y que te dejan con frecuencia perplejo ante la pantalla.

Los que hayan visto la serie tienen un gran complemento en la entrevista que hizo Roberto Enríquez (AKA Bob Pop) hace unas semanas a la secretaria del gurú y en realidad líder de la secta, Ma Anand Sheela, en el CCCB, de Barcelona.

(A partir de aquí, spoilers)

La comunidad creada por el gurú Bhagwan Shree Rajneesh fue una de las muchas aparecidas en India en los años 60 y 70 que fascinaron a occidentales de medio mundo por su mensaje espiritual, su apuesta por la meditación y en el caso de esta en concreto… el sexo. Me decía no hace mucho una persona que estuvo en India y que conoce ese mundo que Bhagwan era considerado allí poco menos que como un charlatán. Por esa razón o por la hostilidad que suscitaba, el líder del grupo decidió abandonar el país y encargó a su nueva secretaria, Sheela, que buscara un nuevo lugar y que resultó ser Oregon.

Podían permitírselo porque la comunidad rajneeshe, con tantos occidentales que pagaban por todo, contaba con dinero. Era un buen negocio. Dólares a cambio de espiritualidad. Muchos dólares.

Construyeron una pequeña ciudad en la que terminaron viviendo unas 7.000 personas en unos terrenos situados entre montañas. Había un pequeño pueblo cerca, Antelope, donde residían unas 50 personas, en su mayoría gente mayor, para los que la llegada imprevista de miles de sonrientes personas vestidas de rojo con costumbres sexuales digamos desinhibidas fue algo parecido a la irrupción del Anticristo en sus vidas.

Lo que era sólo una disputa local entre dos estilos de vida muy diferentes cobró un cariz más interesante cuando Sheela, perfectamente adaptada a las relaciones de poder en EEUU, subió la apuesta y pasó a la ofensiva. Tenía dinero, tenía abogados y tenía seguidores, es decir, votantes, y procedió a situarlos en el pueblo para que las elecciones locales le dieran el poder en Antelope. Solucionó un problema y pasó a crearse otro porque necesitaba más poder.

El siguiente paso fue intentar hacerse con el control del condado a través de las elecciones. Para entonces nada iba a detener a Sheela. Ya era una celebridad que se disputaban los periodistas de los medios de comunicación nacionales en cuyas entrevistas ella no tenía inconveniente en soltar palabrotas, siempre con una sonrisa en la cara.

Fuera de las cámaras y adaptada perfectamente a un país donde nadie respeta al que no tiene poder, Sheela dirigió la ofensiva legal y se hizo con un arsenal de armas con el que defender a la comunidad de los enemigos reales o inventados. Tras un atentado con bomba contra un hotel de Portland propiedad de la secta, valía todo hasta el punto de que un brote de salmonella en la mayor ciudad del condado que afectó a centenares de personas pudo deberse a un ataque de los rajneeshes.

Sheela en sus mejores momentos y con una pistola al cinto.

En ese momento, Sheela ya es la protagonista de la historia –Bhagwan había dejado de hablar en público poco antes de partir a EEUU– y el documental se convierte en un completo relato sobre el poder absoluto, la arrogancia que suele caracterizar a los que lo detentan, su capacidad de provocar divisiones entre los que supuestamente lo tienen todo en común, y la paranoia que termina consumiendo a los que están arriba cuando están convencidos de que alguien les intenta arrebatar lo que es suyo.

Además de un inmenso archivo de imágenes (este artículo explica por qué se han conservado), ‘Wild Wild Country’ se basa sólo en testimonios de la época y entrevistas actuales y no cuenta con voz en off. Uno de sus mejores valores es que no es una historia de buenos y malos. Terminas sintiéndote cerca de los dos bandos en disputa y también de algunos de los protagonistas, sobre todo de Jane Stork (Ma Shanti, la mujer que pasó varios años en prisión por un intento de asesinato; su historia es una de las más emotivas) y de Philip Toelkes (Prem Niren), abogado y luego alcalde de la comunidad, que analiza todo lo ocurrido con gran lucidez.

Curiosamente, el personaje menos interesante resulta ser el propio gurú, fallecido en 1990. En su pasión por los Rolls Royce y los relojes de oro, no es más que el típico líder de secta experto en estafar a sus seguidores. Sólo cuando Sheela se bate en retirada, vuelve a hablar en público y emerge como un personaje casi cómico por sus reacciones grandilocuentes.

Sheela cuenta a Bob Pop en la entrevista que ella no tenía un sueldo por todo lo que hacía, por levantar y dirigir una ciudad de miles de personas y cuidar de todos los deseos del gurú. El amor no es algo que das a cambio de algo, dice. Exige ofrecerse de forma incondicional. Su trayectoria posterior hace pensar que sí era una persona dispuesta a enfocar su vida en la ayuda a los demás, pero no hay que engañarse.

En el momento en que se sentía amenazada por alguien (los habitantes de Antelope, el fiscal federal de Oregon, seguidores más famosos de la secta llegados de Hollywood que la aislaron de Bhagwan, y el propio gurú), Sheila reaccionaba de forma implacable. Querían quitarle todo aquello que había construido. Por eso, contraatacó con todo lo que tenía a su alcance para terminar perdiéndolo todo al final. En nombre del amor, naturalmente.

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Cosas que hacer en sábado cuando no estás muerto

‘La edad de la inocencia’, de Scorsese, una obra maestra sutil.

Jack Nicholson y Anjelica Huston, una historia complicada.
25 caballos murieron o fueron sacrificados en el rodaje de ‘La carga de la Brigada Ligera’.
Harrison Ford, a favor de Indiana Jones, en contra de Han Solo.
–Fotos del rodaje de ‘Toro salvaje’.
–La convulsa masculinidad de los personajes de Paul Thomas Anderson.
La entrevista a Tom Wolfe en Rolling Stone en 1980.
–Los mapas de National Geographic.
Los bacteriófagos son los seres vivos más letales del planeta.
–Esa época en la que llovió en la Tierra durante dos millones de años.

La foto es de Carlos Gonzalez.

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Angela Davis

Una entrevista con Angela Davis sobre 1968, feminismo, racismo, capitalismo, el movimiento de derechos civiles…

Recientemente, Capitán Swing ha publicado un libro de Davis, ‘La libertad es una batalla constante’.

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Irán recibe un aviso sobre los límites de su poder en las elecciones de Irak

Las elecciones iraquíes han desmentido el relato habitual en los medios norteamericanos sobre la situación de Oriente Medio. Siempre ven victorias de Irán en su duelo permanente con Arabia Saudí como si toda la región, habitada mayoritariamente por suníes, fuera a caer bajo la hegemonía iraní. Lo mismo se lee en los medios israelíes, aunque desde hace mucho más tiempo y con otras intenciones.

El voto de los iraquíes cuestiona esa descripción. El partido más votado ha sido el dirigido por Muqtada Al Sáder, aunque no liderado por él en las listas electorales. Los resultados definitivos dan 54 escaños a su coalición con el Partido Comunista y otros grupos.

Al Sáder ha sido desde hace tiempo una figura importante entre las clases populares chiíes, pero siempre ha estado fuera de los puestos relevantes del sistema político, entre otras cosas por el rechazo que suscitaba su figura en Teherán. Por eso, el principal objetivo del Gobierno iraní es ahora armar una coalición que deje fuera del poder a Al Sáder.

Por detrás, está Hash Fatah (el partido formado por los responsables de las milicias chiíes proiraníes que combatieron contra el ISIS) con 47 y en tercer lugar la formación del primer ministro, Haidar Abadi, con 42. Todos ellos quedan muy lejos de la mayoría absoluta marcada en 165 escaños.

Varios partidos kurdos han obtenido 56 escaños, de los que 25 son para el Partido Democrático del Kurdistán y 18 para su viejo rival, la Unión Patriótica de Kurdistán. El partido del ex primer ministro Nuri al-Maliki tiene 26 escaños, el de otro exjefe de Gobierno, Iyad Alaui, 21. El partido Hikam cuenta con 19. Su líder es Ammar al-Hakim, sobrino del líder histórico del Consejo Supremo Islámico de Irak que murió en un atentado de Al Qaeda. La formación que podría definirse como enteramente suní, dirigida por Osama al-Nuyaifi, se quedó con 14. Maliki, Alaui y Nuyaifi son vicepresidentes.

La fragmentación del voto chií ha dado lugar a un Parlamento con un alto número de grupos con un número significativo de escaños. Además, algunos partidos han intentado superar el sectarismo del sistema político iraquí desde 2003 y buscado reunir votos tanto de chiíes como de suníes.

El partido del primer ministro Abadi ha insistido en ese mensaje con la esperanza además de capitalizar la derrota del ISIS y la recuperación del control de Mosul, la segunda ciudad del país (al precio de una inmensa destrucción). Pero el partido de las milicias, integradas ya en las fuerzas militares, podía presumir también de su intervención decisiva en la guerra contra el ISIS.

En los años inmediatamente posteriores a la invasión norteamericana, Al Sáder tenía en torno a 30 años y su fuerza política se limitaba a su apellido, es decir, de su padre, un ayatolá asesinado en 1999, probablemente por órdenes de Sadam Hussein, que fue venerado por los suyos como defensor de los chiíes más pobres.

Con su edad y sin formación suficiente para convertirse en guía religioso, Muqtada Al Sáder no podía disputar el protagonismo político a los dos grandes partidos chiíes, fuertemente apoyados por Irán. Optó por centrar su actividad pública en el rechazo a la ocupación norteamericana, porque sabía que esos partidos dependían de Washington para consolidar su poder en Bagdad. Organizó una milicia –llamada el ejército del Mahdi– que llevó a cabo numerosos ataques contra las tropas de EEUU con la probable ayuda iraní.

Los norteamericanos intentaron más de una vez detenerlo, pero el Gobierno de Maliki lo impidió porque temía la reacción de la calle. Y además necesitaba sus votos en el Parlamento. Era la época en que algunos medios lo llamaban “el hombre más peligroso de Irak”.

Cuando se desató la guerra civil de suníes y chiíes en 2006 y 2007 y los escuadrones de la muerte de ambos bandos asesinaban a cualquier iraquí que perteneciera a la otra rama del islam, la milicia de Al Sáder participó en la carnicería, como también lo hicieron las Brigadas Báder, la milicia de uno de los dos partidos que controlaban el Gobierno de Bagdad, el Consejo Supremo Islámico de Irak.

De hecho, el Ministerio de Interior protegió a los asesinos sectarios en una espiral de violencia que propició la limpieza étnica de amplias zonas de la provincia de Bagdad y otras zonas del país.

Tras la masacre, Al Sáder dio un paso que parecía sorprendente y que era una apuesta por el futuro. Por el suyo. Abandonó la actividad política –en realidad, la milicia del Mahdi era una constelación de grupos, algunos formados por criminales, con escaso control– y viajó a Irán en 2007 para ampliar, o quizá iniciar, sus estudios religiosos. Irán lo cobijó, lo que también era una forma de alejarlo de la política iraquí y de tenerlo controlado. Allí pasó varios años.

En 2008, Maliki puso fin a uno de los lugares donde contaba con influencia, Basora. La ciudad del sur pasaba por ser un centro de caos y violencia promovidos por diversas organizaciones criminales y milicias, una de ellas la de Al Sáder. Parecía que su tiempo había pasado sin poder haber estado nunca cerca del poder. Maliki, colocado en el puesto por Washington, no tendría que preocuparse más por el joven incendiario tras imponer no sin problemas la autoridad del Estado sobre Basora.

A su vuelta de Irán, Al Sáder confirmó en 2012 la sospecha iraní de que no podían fiarse de él. Dio más sentido a su apuesta por una idea nacionalista de Irak al reclamar el fin de las interferencias extranjeras –y no había influencia exterior más importante que la de Teherán– y reclamó el apoyo de chiíes y suníes por igual. No parecía desde luego un candidato creíble por sus antecedentes anteriores, pero en 2016 construyó la coalición que tan buenos resultados ha sacado en estas elecciones.

Una de sus banderas más efectivas fue la lucha contra la corrupción, endémica en el Estado que surgió tras 2003. Muchos iraquíes saben que su Estado es sólo una red clientelar en la que hasta los puestos más bajos de la Administración se compran y venden o se entregan a los seguidores del partido en el poder. En amplias zonas del país, la pobreza es de un nivel incomprensible en un país lleno de petróleo.

El hundimiento del Ejército con la ofensiva del ISIS en 2014 les demostró hasta qué punto las promesas del Gobierno eran sólo una farsa: tenían un Estado de papel con un Ejército lleno de soldados fantasma con los que los generales inflaban sus efectivos para llenarse los bolsillos.

Era terreno abonado para Al Sáder. Intensificó su apuesta con contactos con aliados improbables, comunistas, socialdemócratas, liberales, que al principio lo recibieron con desconfianza, pero que al final llegaron a la conclusión de que sus ideas en favor de la justicia social eran las apropiadas.

Para confirmar esa alianza, Al Sáder, que no suele conceder entrevistas, dijo en campaña que igual había llegado la hora de poner a menos islamistas en puestos clave de la Administración y situar ahí a personas de otras ideologías y mejor preparadas. No es el mensaje habitual entre los radicales, donde siempre se colocó a Al Sáder.

Para reforzar el carácter no sectario de su coalición, ordenó antes de las elecciones a todos los diputados de su partido que no se presentaran a la reelección para poder incluir a los miembros de los partidos coaligados y renovar sus propias filas.

Las negociaciones para la formación del Gobierno pueden durar mucho tiempo. Se cree que Al Sáder no tendría inconveniente en que Abadi continuara siendo primer ministro si está dispuesto a una política decisiva contra la corrupción, como dijo en campaña (aunque tampoco hizo mucho al respecto en el Gobierno). Hay muchas combinaciones posibles, porque se necesitan más de dos partidos, o más de tres, para asegurar la mayoría absoluta.

Ahí es donde pretende entrar el Gobierno iraní. EEUU aspiraba a que Abadi continuara siendo primer ministro e Irán no estaba en contra de esa idea si su principal apoyo parlamentario era Hash Fatah, el partido de las milicias proiraníes. El resultado de las urnas no es lo que esperaban en Teherán, en especial por el primer puesto de la coalición de Al Sáder.

Algunos medios, como AP citando fuentes de políticos chiíes, afirman que el general iraní Soleimani está en Irak desde el día de las elecciones. Soleimani pasó mucho tiempo en el país en la guerra contra el ISIS. Es posible que su misión sea impedir que Al Sáder se convierta en el nuevo árbitro de la política iraquí desde fuera del Parlamento. Lo que está claro es que por primera vez Irán no tiene todas las cartas a su favor en Irak.

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El método de la Casa Blanca para valorar elecciones en el extranjero

Después de las elecciones en Rusia ganadas con facilidad por Putin, preguntaron en rueda de prensa a la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, si la Casa Blanca compartía la opinión de John McCain y otros congresistas republicanos según la cual esas elecciones habían sido un fraude. Su respuesta:

“Nos centramos en nuestras elecciones. No dictamos a otros países cómo deben funcionar (en elecciones). Lo que sabemos es que Putin ha sido elegido en su país, y eso no es algo que nosotros podemos ordenarles, cómo funcionan. Sólo podemos centrarnos en la libertad y justicia de nuestras elecciones”.

Después de las elecciones venezolanas, la Casa Blanca aprobó un nuevo paquete de sanciones contra el Gobierno de Maduro y rechazó la limpieza de la convocatoria electoral. “Estados Unidos continúa comprometido con el pueblo venezolano que ha sufrido de forma inmensa bajo el régimen de Maduro. Reclamamos al régimen de Maduro que restaure la democracia, celebre elecciones libres y justas, libere a todos los presos políticos inmediata e incondicionalmente y ponga fin a la represión y las privaciones económicas que sufre el pueblo venezolano”, dijo Trump en un comunicado.

“Las elecciones de Venezuela fueron un fraude, ni libres ni justas”, dijo el vicepresidente Pence en otro comunicado. “El resultado ilegítimo de este proceso falso es otro golpe a la orgullosa tradición democrática de Venezuela”.

Maduro se quedó muy lejos del porcentaje de votos favorables que obtuvo Sisi en las elecciones presidenciales de Egipto, que fue del 97%. Entonces, Trump llamó al general Sisi y le transmitió sus “felicitaciones más sinceras” por la victoria, según reveló el Gobierno egipcio. Trump también felicitó a Erdogan después de su triunfo en el referéndum constitucional y al presidente chino Xi tras los cambios que prorrogaron su mandato más allá de las limitaciones legales existentes hasta entonces.

Washington tiene una larga trayectoria, no iniciada por Trump, por la que las elecciones en países extranjeros se celebran o condenan no en función de la limpieza de ese proceso electoral, sino si tienen lugar con gobiernos aliados o adversarios de EEUU. En el primer caso, no se critican esos comicios o se relativizan sus condiciones. En el segundo, no es necesario contenerse en las críticas.

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