Llevo varios días (cuatro, como mínimo) viendo este anuncio del FROB a toda página en los principales periódicos del país. En la primera ocasión, sólo me llamó la atención. Como el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria no presta servicio directamente a los ciudadanos, es difícil saber cuál es el propósito de la campaña. Darse a conocer, supongo que no. En los periódicos ya aparecen muchas referencias al organismo público cuya función es sanear el sistema financiero con fondos públicos.
El segundo día, me fijé en el texto y ya había pocas dudas. Marca España, en su más justa expresión. La propaganda es un vicio del que resulta difícil quitarse en la política española: “Para que fluya el crédito hacia las pequeñas y medianas empresas, hemos llevado a cabo entre todos una difícil tarea: el saneamiento de nuestro sistema financiero”.
Esto sí que es una novedad para todos nosotros (y para la Comisión Europea y los medios de comunicación extranjeros). ¿Saneamiento? Tonterías. El anuncio dice que el problema está resuelto.
Si todo está ya limpio e inmaculado, me pregunto por qué entonces se teme que los bancos necesiten nuevas provisiones, el FROB aún no haya encontrado a alguien que quiera comprar Catalunya Banc y Novagalicia, y el Banco de España prevea otro año difícil para la banca.
Más del anuncio: “Y ha llegado el momento de que, con este nuevo estímulo, usted consiga el crédito que necesita. Ha llegado el momento de abrir el grifo del crédito para que fluya. El momento de que entre todos volvamos a hacer realidad nuestros proyectos”.
Arriba esa moral. Ese crédito que usted necesita está a punto de llegar. ¡El grifo se abre!
En el mundo real, el grifo tiene un aspecto ligeramente distinto. No es que el crédito a las pymes haya descendido un 59% en cinco años. Es aún más preocupante el hecho de que “entre enero y marzo de 2013, la banca concedió un 17,3% menos de préstamos inferiores al millón de euros en relación a un año antes”.
En el mundo real, aún se puede escribir con fundamento que el sector financiero “aún sigue en la UVI”.
La gente no tiene derecho a saber. Soledad Gallego-Díaz recuerda que el presidente del FROB comparece cada tres meses en una subcomisión del Congreso, pero lo hace a puerta cerrada. “Así que los debates y las informaciones sobre los bancos nacionalizados y sobre el bendito y adorado crédito no están al alcance de los ciudadanos”.
¿Pero quién dijo que en una democracia los ciudadanos tienen derecho a tener información sobre el uso de los fondos públicos para solucionar un asunto clave de la situación económica en mitad de una recesión? Es más sencillo cuando el Ministerio de Economía ordena que se ponga en marcha la maquinaria propagandística, una vez que el presidente del Gobierno ha decidido que ha pasado lo peor e incluso los portavoces más patéticos del Ejecutivo se lanzan a proclamar el mensaje.
Sustituir la información por propaganda (basada en una falsedad evidente) es uno de los rasgos característicos de nuestro sistema. Lo único que fluye aquí es la propaganda.














