Érase una vez un periódico que destacaba escandalizado el aumento de la prima de riesgo de la deuda española como símbolo de un Gobierno superado por las circunstancias e incapaz de encontrar soluciones para la crisis del país. La portada de arriba es de agosto de 2011.
En noviembre de 2011, y después de otro arreón de la prima hasta los 458 puntos, la portada tenía que hacer hueco a Rubalcaba porque estábamos a cinco días de las elecciones. Los responsables ya eran dos. El país estaba en «zona de rescate» por culpa de ya-saben-quién. Era «el legado final del PSOE».
En una semana en la que la prima de riesgo llegó a rebasar la cota de 500, esta vez el ABC decidió que el enemigo estaba fuera. La conspiración pagada por el oro de Londres. La pérfida Albión. La prensa anglosajona que envidia a la España inmortal, «esa gran nación histórica», dice el editorial (como si hubiera alguna nación que no tenga su origen en la historia).
Sólo falta la alusión a la España alegre y faldicorta.
Ahora es la «prima de riesgo mediática», una especie de invención de los medios de comunicación, según el titular de la crónica del corresponsal en Londres. El subtítulo se refiere a la «inquina» de la prensa anglosajona. En ambos casos, habrá que suponer que no son de la cosecha del periodista, sino de sus jefes en Madrid.
Nos envidian por nuestro sol, nuestra paella y nuestro folclore.
El artículo cita a una fuente cercana a De Guindos, que viajó hace unos días a Londres para reunirse con inversores de la City, analistas y periodistas: «Una foto en portada de una sucursal de Bankia con la Policía apostada delante hace un daño brutal, porque no responde a la realidad», dice esa fuente.
Ciertos periódicos no se atrevieron a utilizar esa foto, y además les molesta que otros lo hayan hecho. Con mayoría absoluta en el Gobierno, es intolerable que otros se atrevan a cuestionar su monopolio de la realidad.
En fin, al pobre corresponsal (quién no ha recibido alguna vez un encargo ridículo) sólo le queda hablar con algunos periodistas británicos, que desmienten la premisa del artículo, y dejar colgado de una rama muy frágil el titular y la portada, que sostienen que en España «crece la indignación» por esta cobertura. Nadie con nombre y apellidos suscribe esa tesis, a pesar de que en los bares en los que la gente tira las cabezas de gambas al suelo mientras ojea el Marca no se habla de otra cosa: «Qué escándalo lo que está haciendo el Financial Times. Ponme otra cerveza».
¿Estará ABC intentando ocupar el espacio editorial que dejó Público para ocuparse ahora de denunciar el capitalismo irresponsable de los especuladores? Qué tontería, aunque por otro lado…
Más parece un intento de complacer al señorito. «No es justo sembrar dudas sobre el sistema financiero español, a cuyo frente se sitúan dos de los mayores y mejores bancos del mundo», dice el editorial. Sí, ese sistema financiero. ¿Bankia? Seguro que es una agresión injusta contra un banco de gestión intachable. ¿La economía española? Cómo se atreven a cuestionar sus fundamentos. Ya lo decía De Guindos: «La percepción de la realidad es a veces peor que la realidad misma».
Si la realidad tiene un aspecto horrible, es porque no sabes interpretar bien las cifras. No dejes que tus ojos sean secuestrados por la conspiración extranjera «que si a nosotros nos honra a ellos les envilece».






