23.30
Obama ha hablado por teléfono con Putin. Mal asunto, no por la llamada, sino por el mensaje de Putin. Según la versión del Kremlin, el presidente ruso ha dicho que si la violencia se extiende a la zona oriental de Ucrania y Crimea, Rusia se reserva el derecho a proteger sus intereses y a la población rusohablante de esas zonas».
Esto es algo más que intervenir en Crimea. Putin se reserva el derecho imperial a violar la soberanía de Ucrania para (supuestamente) proteger a los ucranianos que hablan ruso con independencia de lo que ellos opinen al respecto. Por no hablar de la defensa de sus intereses, ya que no sabemos a qué se refiere. Una característica habitual en los imperios es que son sus gobernantes los que definen sus intereses, y los demás están obligados a aceptar su criterio.
No se han producido en la zona oriental de Ucrania incidentes contra esa población a la que Putin dice defender. Las nuevas autoridades de Kiev controlan sólo la capital, e incluso eso es cierto hasta cierto punto. Los únicos incidentes violentos producidos el sábado han tenido como víctimas a un grupo de personas que han defendido al Gobierno en la manifestación prorrusa de Jarkov.
En el comunicado de la Casa Blanca sobre la llamada telefónica, se dice que Obama ha dejado claro que «la continuada violación por Rusia de la soberanía e integridad territorial de Ucrania perjudicará la imagen de Rusia en la comunidad internacional». Supongo que Putin cuenta con eso.
El comunicado también dice que EEUU no participará en las reuniones preparatorias de la cumbre del G8 que se tiene que celebrar en junio en Sochi.
[La foto de arriba, de la Casa Blanca, es de la conversación de Obama con Putin.]
21.30
El presidente ucraniano ha colocado a las Fuerzas Armadas en estado de máxima alerta. De momento, es sólo una declaración y no hay noticias de movimiento de unidades militares. Su Gobierno ha puesto el listón alto en cuanto a sus exigencias. El primer ministro, Arseni Yatseniuk, ha telefoneado a su homólogo ruso, Dmitri Medvedev, para exigir la vuelta de las tropas a sus bases en Crimea y advertirle de lo que está en juego: «La intervención militar supondría el inicio de la guerra y el fin de las relaciones entre Ucrania y Rusia».
Hay que recordar que todos los cargos del Gobierno están en sus puestos en funciones hasta la celebración de las elecciones de mayo. Si no se muestran lo bastante duros, pronto se cuestionará su legitimidad en Kiev.
Yulia Timoshenko ha emitido un comunicado en el que advierte del peligro de caer en una trampa y ha hecho una referencia explícita a lo que ocurrió en Georgia en 2008: «Propongo actuar pero manteniendo la calma en la reacción ante la agresión rusa, sin actuar siguiendo sus planes y exacerbando la situación. Quieren un escenario de guerra, como el de Abjasia y Osetia del Sur en Georgia».
Sobre lo que sucedió en Georgia en 2008, dos artículos que escribí entonces: «La trampa de Putin» y «Hacer un Kosovo». El primero es un relato de los principales acontecimientos ocurridos entonces y de cómo Saakashvili cayó en la trampa que le tendió Putin.
El potencial económico y militar de ambos países deja pocas dudas al respecto.
Basic outline of what we’re looking at with regard to balance of power on Russia and Ukraine. pic.twitter.com/eYgSuBF5bt
— Halimi (@MrHalimi) marzo 1, 2014
16.45
La Cámara Alta ha aprobado la petición de Putin que autoriza el envío de tropas a Ucrania para lo que sea necesario, «debido a la extraordinaria situación que ha tenido lugar en Ucrania y la amenaza a las vidas de ciudadanos de la Federación Rusa, nuestros compatriotas, y del personal de las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa que están desplegados en territorio de Ucrania».
La iniciativa ya es lo bastante alarmante por sí sola sin necesidad de interpretaciones. Hay que recordar que las tropas rusas que se encuentran en Crimea ya estaban allí. Forman parte de la flota rusa del Mar Negro. Como mínimo, esta medida permitiría enviar más fuerzas militares a Crimea procedentes de territorio ruso. Otras especulaciones, como si esto significa que Moscú está pensando en utilizar a sus militares en zonas ucranianas que no son Crimea, tendrán que esperar.
En todo caso, se trata de un paso ante el que EEUU y la UE tendrán que responder con algo más que comunicados en los que digan que están «profundamente preocupados» por lo que está ocurriendo en Crimea.
De momento, suena muy razonable el consejo del primer ministro finlandés, Jyrki Katainen, que ha dicho que es conveniente mantener la cabeza fría.
Armed men stand in front of Crimean parliament building. Sign says, «Crimea is Russia.» http://t.co/ISpUybHv1h (EPA) pic.twitter.com/X9VEHihL3B
— Wall Street Journal (@WSJ) March 1, 2014
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Crimea ha revertido en la práctica la decisión de Jrushchov de entregar la región a Ucrania en 1954. La autoridad del Gobierno de Kiev ha desaparecido. El primer ministro de Crimea, Sergei Aksenov, ha asumido el poder: «He tomado la decisión de colocar bajo mi control directo las unidades armadas y grupos del Ministerio de Interior, el Servicio de Seguridad, las Fuerzas Armadas, el Ministerio de Emergencias, la flota, el Servicio Fiscal y los guardias fronterizos».
En las últimas 24 horas, ha quedado claro que ni Moscú ni Crimea creen necesario esperar más tiempo. En la mañana del sábado, se ha anunciado que el referéndum que tomará la decisión sobre el futuro de la región se ha adelantado casi dos meses. Se celebrará el 30 de marzo, no el 25 de mayo coincidiendo con las elecciones presidenciales ucranianas.
Al aprobar inicialmente la consulta, el Parlamento de Crimea difundió una pregunta que en términos genéricos planteaba a los ciudadanos su opinión sobre el actual estatus autonómico de la región. Eso también cambiará. Según la agencia rusa RIA Novosti, los votantes podrán elegir entre tres opciones, «mantener su estatus actual como república autónoma dentro de Ucrania, convertirse en un Estado independiente o unirse a Rusia». Sigue leyendo



