
Queridos compatriotas. He decidido iniciar la costumbre de mensajes navideños en estas entrañables fechas a causa de la recientemente aprobada ley de transparencia. Es una cosa que hemos hecho que no tiene mayor importancia, pero que sirve para poner un poco nervioso a Rubalcaba. Ya les aviso que tampoco es que vaya a causarnos problemas. Gobernar es un asunto muy serio, como le digo a Soraya cuando se queja de que todo el trabajo lo tiene que hacer ella, y nunca conviene que el pulso del legislador se vea afectado por los impulsos de la chusma…, quiero decir de los ciudadanos, perdón, creía que esto ya lo habían corregido.
A fin de cuentas, España es una cosa muy seria que está llena de españoles y algunas personas más que vinieron de lejos porque en sus países no tenían estas cosas tan maravillosas de las que aquí disfrutamos, la paella, el pulpo, la tertulia, esas cosas que nos han sido dadas por nuestros 5.000 años de historia común que les aseguro que no van a poder arrebatar los tipos que hacen esas montañas humanas tan curiosas. España ya existía mucho antes que Europa o que los Pirineos y, como pueden imaginar, no es algo que pueda tomarse a broma.
Este es un proyecto común que a veces parece que no va a ninguna parte, sin que eso deba preocuparnos. Es un poco como esos equipos que empiezan perdiendo todos los partidos al comienzo de la Liga, pero luego se rehacen y al final hasta aspiran a un puesto en la UEFA. Y sin cambiar de entrenador a mitad de temporada, como le digo siempre a Gallardón cuando hace muchas preguntas.
Tengan la absoluta seguridad de que este Gobierno sabe hacia dónde nos dirigimos y que en algún sitio nos encontraremos. Es cierto que hemos subido los impuestos, recortado el gasto en sanidad, aumentado el número de alumnos por aula en los colegios, dejado a la cultura temblando con el IVA, aprobado una reforma laboral para que sea más fácil despedir a la gente, y tantas otras cosas que hemos hecho por su bien, no les quepa ninguna duda de eso. Pero no olviden que tenemos un plan, o eso al menos me cuenta Soraya cada vez que me quedo un poco deprimido leyendo la prensa. Lo que por otro lado tampoco ocurre con mucha frecuencia.
Este año que ahora acaba hemos devuelto a Europa el préstamo que nos concedió para sanear la banca. Es esa ayuda que nosotros en el fondo no necesitábamos pero que aceptamos porque se estaban poniendo muy pesados. Con eso hemos tapado unos agujerillos que teníamos en unas pocas entidades. Nada que deba preocuparnos porque ya hemos vendido la caja gallega a unos venezolanos, pero venezolanos de los buenos, no de los otros.
Es cierto que hemos perdido 8.000 millones, que es una pasta. De Guindos me dice que eso nos da imagen de país serio y, claro, en la vida no hay nada más importante que eso. La próxima vez que vea a Angela, yo le llamó Angela, le diré: mira, 8.000 millones, como estos. A los alemanes, que son gente de orden, les impresionan mucho estas cosas.
Tenemos ahora un reto que no les voy a negar que es grave. El Gobierno de la Generalitat quiere organizar una consulta democrática sobre su futuro. En pocas palabras, les diré que eso es lo más antidemocrático que uno se pueda imaginar. Un Estao de derechas, perdón, de derecho, se basa por encima de todo en el respeto a las instituciones. Los ciudadanos eligen cada cuatro años un Parlamento y luego tienen que esperar otros cuatro para elegir a otro Parlamento. Parece mentira que haya gente que no entienda cómo funciona la vida.
Ante este desafío tan irresponsable, el Gobierno va a hacer lo que tenga que hacer. Es decir, nada. Mientras otros no dejan de gritar y lanzar mensajes absurdos, nosotros estaremos a lo nuestro. Algunos querrían que nos dedicáramos a correr de un lado a otro gritando como locos o respondiendo a las preguntas de los periodistas. Nada más lejos de nuestra intención. Continuaremos por la senda marcada que no es otra que el respeto al Estao de… derecho. Y sobre ese tema no tengo más que decir.
El Gobierno va a continuar, como no podía ser de otra manera, por la senda de las reformas. Nuestra pasión reformista es algo que nadie puede negar, como se ha podido apreciar con la reforma laboral. Aprobamos la reforma y, antes de que ustedes se dieran cuenta, aprobamos una segunda reforma. En esta vida, nunca estás seguro de que cómo van a salir las cosas, y por eso no conviene cerrarse las puertas. Es lo que ocurre con la reforma eléctrica. Acabamos de aprobarla y es cierto que no ha sido muy útil. El incremento de la tarifa eléctrica previsto para enero es absolutamente descabellado. Ya le he dicho al ministro Soria, y creo que me ha entendido, que tenemos que intervenir con todo el poder del Estao para hacer posible una mayor liberalización del sector. Es de una lógica aplastante, y me sorprende que ningún experto se haya dado cuenta hasta ahora.
Una vez más, tengo que dejar patente mi confianza en el funcionamiento de las instituciones, y en especial de la Administración de Justicia. En los últimos días, hemos visto un nuevo ejemplo del alto nivel de colaboración del Partido Popular con los tribunales, a los que tanto debemos porque para eso los hemos nombrado. Un grupo de agentes de policía estuvo por la noche en nuestra sede recabando unos pocos documentos que se habían perdido, en concreto unos 5.000. Les agradecemos profundamente que hayan tenido éxito en su tarea, que algunos malpensados han llamado registro. Eso es un disparate colosal. No tenemos nada que ocultar, como lo demuestra el hecho de que los buzones de correo electrónico de nuestros antiguos tesoreros están todos borrados. Algunos lo llamarán suerte. Yo, que llevo ya mis años en política, prefiero llamarlo sentido común.
En definitiva, les aseguro que pueden estar tranquilos. Hagan como yo y no se metan en política. Les deseo a todos ustedes unas felices navidades y una buena entrada en el 2014. Estén seguros de que tendrán muchas oportunidades de acordarse de mí en el nuevo año.